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Trastorno del Espectro Autista: Tratamiento y Educación

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El trastorno del espectro del Autismo (TEA)

El trastorno del espectro autista (TEA) es un trastorno del


neurodesarrollo que se caracteriza por déficits persistentes en la
comunicación e interacción social en múltiples contextos. Está
asociado con patrones de comportamiento, intereses o actividades
repetitivas y restringidas.

Los niños con TEA son evaluados con más dificultades de:
• inhibición
• flexibilidad
• iniciación
• planeación/organización
• monitoreo
• memoria de trabajo
• control emocional

Dificultades comportamentales en un entorno social y cambiante


como la vida diaria, asociadas con las funciones ejecutivas.
El trastorno del espectro del Autismo (TEA)

La teoría de la disfunción ejecutiva postula que los individuos con


TEA tienen una alteración temprana de la planificación de
comportamientos complejos originada por un déficit en la memoria
de trabajo.

En este sentido, diferentes estudios han constatado que las personas


con TEA muestran un funcionamiento ejecutivo deficiente. En
general, presentan un desempeño inferior en tareas que evalúan
atención, planeación, flexibilidad mental y memoria de trabajo.

Por otro lado, tienden a desempeñarse mejor en tareas de


habilidades gráficas, perceptuales o de reproducción de patrones.

Aunque algunas personas con TEA pueden vivir de manera


independiente y tener una vida productiva, otras necesitan constante
atención y apoyo durante toda su vida.
El trastorno del espectro del Autismo (TEA)

El Autismo es un trastorno del desarrollo, su comprensión y


tratamiento dependen de que sean bien explicados los procesos
dinámicos que permiten la ontogénesis de ciertas funciones
superiores que se ven específicamente alteradas.

Estas funciones son en esencia las siguientes:


• Capacidades de comprender a las personas como sujetos dotados de
mente
• Destrezas intersubjetivas que permiten compartir estados internos
• Funciones de comunicación y lenguaje
• Competencias simbólicas
• Pautas de acción flexible y significativa

Los niños con Autismo no pueden desarrollar con normalidad esas


capacidades en un periodo crítico de su desarrollo, que se extiende
entre los 18 meses y los 5 años.
El trastorno del espectro del Autismo (TEA)

En ese periodo crítico (18 meses y los 5 años), se producen en los


niños normales condiciones neurobiológicas especiales, que
posibilitan un desarrollo extremadamente rápido de competencias
muy complejas, de simbolización, relación con las personas y
organización significativa de la realidad. Esas condiciones de
desarrollo no se dan, del mismo modo en momentos posteriores de la
vida.

Por razones aún no bien conocidas, pero que probablemente se


relacionan con anomalías en el desarrollo de circuitos límbicos,
cerebelares y/o de áreas temporales y frontales del neocórtex, los
niños con Autismo no tienen el beneficio de esas condiciones
neurobiológicas especiales, o éstas se producen de forma anómala.
El trastorno del espectro del Autismo (TEA)

En un plano psicológico, las funciones de “cognición interpersonal”


(incluyendo el lenguaje) que se constituyen en la fase crítica
implican procesos previos y concurrentes de desarrollo de la
intersubjetividad secundaria. Al no producirse esos procesos, los
niños con Autismo no pueden descifrar las interacciones en términos
intencionales, lo que es un requisito necesario para la construcción
de las “funciones superiores básicas”.

En consecuencia, el Autismo va a implicar siempre una alteración,


mayor o menor, de doce aspectos del desarrollo: las destrezas de
relación, acción y atención conjunta, teoría de la mente,
comunicación, lenguaje expresivo y receptivo, anticipación,
flexibilidad, asignación de sentido a la acción, imaginación, imitación
y suspensión.
El trastorno del espectro del Autismo (TEA)

El tratamiento del Autismo es, en esencia, un intento de desarrollar


en el niño o en el adulto esas funciones alteradas, y disminuir las
anomalías emocionales o de conducta de que puede acompañarse su
trastorno.

Aunque las personas con Autismo no puedan constituir las funciones


mencionadas por las vías normales de desarrollo, que permiten su
adquisición por procesos de interacción natural y aprendizaje
implícito, pueden desarrollar aspectos de ellas –en mayor o menor
grado, dependiendo de su trastorno– a través de procesos de
enseñanza explícita.

Esos procesos implican un control cuidadoso de las condiciones del


medio y la disposición de pautas de enseñanza-aprendizaje, que se
basan en mecanismos de aprendizaje y desarrollo preservados en las
personas con Autismo, como
es el caso del aprendizaje operante.
El trastorno del espectro del Autismo (TEA)

El núcleo del tratamiento es siempre el aprendizaje. En ciertas


condiciones y casos, puede ser necesario emplear sistemas de
intervención sobre el medio interno (por ejemplo, fármacos) para
facilitar que aquel se produzca y hacer más positiva la experiencia de
las personas autistas.

A través de procesos de enseñanza-aprendizaje que implican un alto


grado de compromiso familiar, terapéutico y educativo se producen,
en muchos casos, cambios que realmente normalizan en aspectos
importantes las experiencias de las personas autistas, aunque no
curen el Autismo.

Esos cambios son especialmente influyentes cuando dan lugar a


espirales evolutivas ascendentes, que posibilitan el que las personas
autistas se beneficien de las experiencias cotidianas en ambientes lo
menos restrictivos posible.
El trastorno del espectro del Autismo (TEA)

Las personas con Autismo son muy diversas: hay aspectos generales,
que son útiles para el tratamiento de todas ellas, pero éste debe
adecuarse, más allá de esos principios abstractos, a sus condiciones
individuales, sus niveles de desarrollo, su personalidad y
motivaciones y la gravedad de su trastorno.

Actualmente no podemos curar el Autismo, pero el trastorno puede


mejorarse en la mayoría de los casos.

La condena de las personas con Autismo a la soledad, sus aislada


reclusión, no es inapelable: gracias a los desarrollos terapéuticos de
los últimos años, las personas con Autismo pueden acceder a formas
más equilibradas y placenteras, más complejas, más intersubjetivas y
abiertas, más flexibles y significativas de experiencia humana.
Estrategias de educación

Autistas de bajo Autistas de alto


funcionamiento: funcionamiento:
 No sobrecargar con extensas • Pueden aprender a leer más
frases de información verbal fácilmente cuando se emparejan
dibujos con sus correspondientes
 El uso de las canciones puede
sonidos fonéticos
facilitar el aprendizaje
 El habla y el lenguaje debe ser • El lenguaje escrito es, más fácil de
aprender
introducido a través de métodos
visuales • Los procesadores de texto y los
ordenadores pueden ser
 Para niños no verbales con
herramientas útiles
problemas más graves de
procesamiento sensorial puede
ser útil la utilización de letras
magnéticas
Conclusiones

La comprensión de las deficiencias mentalistas del autista también


puede ayudar a los padres, que muy a menudo tienen que
enfrentarse a las conductas aparentemente desagradables de sus
hijos.

Por el momento no hay cura para el Autismo, sin embargo, un


enfoque educativo mucho más constructivo en el Autismo es adaptar
el mundo a sus necesidades mientras se enseñan habilidades
compensatorias.

Podemos ayudar a la persona con Autismo introduciendo cierto grado


de regularidad en el mundo social, haciéndole explícitos aspectos de
la interacción social que ellos no captan y enseñándoles a copiar
estrategias en cada nueva situación.
Conclusiones

La utilización de un ambiente estructurado, pero cálido y afectivo al


mismo tiempo, en el que se respeten los deseos, mediante, la
construcción de mejores competencias comunicativas es la mejor vía
para promocionar su educación.

El tratamiento educativo en trastornos del espectro del Autismo


tienen que partir del:
• Conocimiento evolutivo y ontogenético del desarrollo normal
• Conocimiento de la forma de ser autista
Dos ejes esenciales de conocimiento que deben sustentar la
realización de cualquier programa de intervención, la integración
flexible y creativa de ambos radica lo esencial del tratamiento.

Contribuir a un mayor desarrollo de la independencia, es en


definitiva el objeto último de estas técnicas.

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