Pedro Salinas
Madrid (1891) – Boston (1951)
1. Biografía
Escritor, filólogo y profesor.
Derecho (2 años). Filosofía y letras. Lector en la Sorbona. Doctor en
1917 (26 años). Cátedra en Sevilla.
Notoriedad temprana: desvincular la poesía del yugo de la métrica y la
rima.
Docencia en Sevilla (1917-1929). Luis Cernuda.
Presagios (1924). Antes, revista Prometeo.
Verano de 1932. Director de la Universidad Internacional Menéndez y
Pelayo, en Santander. Propuesta de Fernando de los Ríos.
G. Civil: Weslley College (Boston), Universidad de Baltimore, Puerto Rico.
Biografía (II)
Se casa con Margarita
Bonmatí en 1915 (24
años) en Argel. Lo
acompaña a París.
Mujer tradicional,
volcada en su familia.
He soñado siempre
con una mujer como
tú, recogida y sencilla,
que sepa mirar más
hacia sí misma que
hacia el mundo.
2. Su poesía
Pasa a la historia como el poeta conceptista de la generación del 27.
También como el menos vanguardista y el más juanramoniano.
Etapas
1. Poesía pura. Algo de futurismo.
2. Etapa de plenitud: poesía amorosa. A partir de 1932.
3. Etapa del exilio.
3. El poeta del amor
Palacio de la Magdalena, Santander
4. Katherine Prue
4. Katherine Prue
Primer día de clase del curso de
verano. Generación del 98.
Mucho más joven que el Salinas,
moderna e independiente. Smith
College de Massachusetts.
Su amor supone no solo una aventura,
sino el renacer de su poesía: un cambio
de etapa. Se convierte en la musa de
los versos amorosos más brillantes del
siglo XX.
Le inspira sus tres mejores poemarios:
La voz a ti debida, Razón de amor y
Largo lamento.
4. Katherine Prue (II)
Yo no puedo darte más. / No soy más que lo que soy. Nunca pensó en
abandonar a Margarita. Continúan su relación con cartas y poemarios.
Tampoco era capaz de borrar sus huellas: No puedo desprenderme de
nada tuyo. Mira, por ejemplo, las cartas. Sería más prudente (perdona
esta palabra) que yo no las hubiese dejado en Madrid y que las que
reciba aquí las rompiese. Pero no puedo, no. Necesito conservar esta
forma, de tu palabra, de tu vida.
Tampoco entendía que la relación no era atractiva para Katherine: Otra,
en tu lugar, se habría sentido afortunada.
4. Katherine Prue (III)
1933. Katherine regresa a España.
Pero… La realidad empezó a filtrarse por las nubes de nuestro amor en vilo.
Margarita se entera.
No lo lleva bien.
Se tira a un río.
Margarita opta por poner un paréntesis en su matrimonio, se aleja con sus hijos un
tiempo.
Katherine regresa a su país y se entrega a su trabajo.
Se casa en 1939, pero enviuda pronto.
Continúan su relación epistolar. Vive conmigo en esa especie de mundo imaginario
que vamos a construir con las cartas. Ahí seremos altos y felices.
Se vuelven a ver, pero parece que no sucede “nada”.
4. Katherine Prue (IV)
Conservamos sus cartas gracias al consejo de Jorge Guillén:
depostitadas en la Biblioteca Nacional.
Qué de noches me he despertado, a altas horas, alarmado, como si
hubiese oído un grito, y era solo mi alma, que se preguntaba anhelosa:
'¿Te querrá aún?'. Sensación espantosa de que en aquel momento, sin
que yo pudiese hacer nada por evitarlo, tú estabas empezando a dejar
de quererme.