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7 Caracteristicas de La Paternidad de Jose

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San José como el “Padre amado”.

La
grandeza de san José consiste en el hecho
de que fue el esposo de María y el padre de
Jesús. En cuanto tal, “entró en el servicio de
toda la economía de la encarnación”, como
dice san Juan Crisóstomo. San Pablo VI
observa que su paternidad se manifestó
concretamente “al haber hecho de su vida
un servicio, un sacrificio al misterio de la
Encarnación y a la misión redentora que le
está unida; al haber utilizado la autoridad
legal, que le correspondía en la Sagrada
Familia, para hacer de ella un don total de sí
mismo, de su vida, de su trabajo.
2. “El padre de la ternura”. José vio a Jesús progresar día tras día
“en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres” (Lucas
2,52). Como hizo el Señor con Israel, así él “le enseñó a caminar, y lo
tomaba en sus brazos: era para él como el padre que alza a un niño
hasta sus mejillas, y se inclina hacia él para darle de comer” (cf. Oseas
11,3-4). Jesús vio la ternura de Dios en José: “Como un padre siente
ternura por sus hijos, así el Señor siente ternura por quienes lo temen”
(Salmo 103,13). En la sinagoga, durante la oración de los Salmos, José
ciertamente habrá oído el eco de que el Dios de Israel es un Dios de
ternura. (cf. Deuteronomio 4, 31 Jeremías 31,20), que es bueno para
3. “Padre en la obediencia”. Así
como Dios hizo con María cuando le
manifestó su plan de salvación,
también a José le reveló sus
designios y lo hizo a través de
sueños que, en la Biblia, como en
todos los pueblos antiguos, eran
considerados uno de los medios por
los que Dios manifestaba su
voluntad. (cf. Genesis 20,3 Números
12,6; Job 33,15). José estaba muy
angustiado por el embarazo
incomprensible de María; no quería
“denunciarla públicamente” (cf.
Deuteronomio 22, 20-21), pero
decidió “romper su compromiso en
secreto” (Mateo 1,19). En el primer
sueño el ángel lo ayudó a resolver su
grave dilema: “No temas aceptar a
María, tu mujer, porque lo
engendrado en ella proviene del
Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y
tú le pondrás por nombre Jesús,
porque él salvará a su pueblo de sus
pecados” (Mateo 1,20-21). Su
respuesta fue inmediata: “Cuando
4. “Padre en la acogida”.
José acogió a María sin poner
condiciones previa, confió en
las palabras del ángel. “La
nobleza de su corazón le hace
supeditar a la caridad lo
aprendido por ley; y hoy, en
este mundo donde la violencia
psicológica, verbal y física
sobre la mujer es patente, José
se presenta como figura de
varón respetuoso, delicado
que, aun no teniendo toda la
información, se decide por la
fama, dignidad y vida de
María. Y, en su duda de cómo
hacer lo mejor, Dios lo ayudó a
optar iluminando su juicio”. La
vida espiritual de José no nos
muestra una vía que explica,
sino una vía que acoge. Sólo a
partir de esta acogida, de esta
reconciliación, podemos
5. “Padre de la valentía
creativa”. Dios actúa a través de
eventos y personas. José era el
hombre por medio del cual Dios
se ocupó de los comienzos de la
historia de la redención. Él era
el verdadero “milagro” con el
que Dios salvó al Niño y a su
madre. El cielo intervino
confiando en la valentía
creadora de este hombre, que
cuando llegó a Belén y no
encontró un lugar donde María
pudiera dar a luz, se instaló en
un establo y lo arregló hasta
convertirlo en un lugar lo más
acogedor posible para el Hijo de
Dios que venía al mundo (cf.
Lucas 2,6-7). Ante el peligro
inminente de Herodes, que
quería matar al Niño, José fue
alertado una vez más en un
6. “Padre trabajador”. San José era un
carpintero que trabajaba honestamente
para asegurar el sustento de su familia. De
él, Jesús aprendió el valor, la dignidad y la
alegría de lo que significa comer el pan que
es fruto del propio trabajo. El trabajo se
convierte en participación en la obra
misma de la salvación, en oportunidad para
acelerar el advenimiento del Reino, para
desarrollar las propias potencialidades y
cualidades, poniéndolas al servicio de la
sociedad y de la comunión. San Juan Pablo
II afirmaba que: Con su trabajo el hombre
ha de procurarse el pan cotidiano,
contribuir al continuo progreso de las
ciencias y la técnica, y sobre todo a la
incesante elevación cultural y moral de la
sociedad en la que vive en comunidad con
sus hermanos. Y “trabajo” significa todo
tipo de acción realizada por el hombre
independientemente de sus características
o circunstancias; significa toda actividad
humana que se puede o se debe reconocer
7. “Padre en la sombra”. Con
la imagen evocadora de la
sombra define la figura de José,
que para Jesús es la sombra del
Padre celestial en la tierra: lo
auxilia, lo protege, no se aparta
jamás de su lado para seguir
sus pasos. Pensemos en aquello
que Moisés recuerda a Israel:
“En el desierto, donde viste
cómo el Señor, tu Dios, te
cuidaba como un padre cuida a
su hijo durante todo el camino”
(Deuteronomio 1,31). De este
modo, José ejercitó la paternidad
durante toda su vida. La felicidad
de José no está en la lógica del
autosacrificio, sino en el don de sí
mismo. Nunca se percibe en este
hombre la frustración, sino sólo la

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