TECNOLOGÍAS
PARA LA
ETAPA
TERMINAL:
AGONÍA,
MUERTE Y
DUELO
Enfermería fundamental
INTRODUCCIÓN
En la historia natural de las
enfermedades crónico-
degenerativas, se presenta un
estadio clínico denominado
situación terminal, en el cual se
requiere que los prestadores de
servicios de atención médica,
lleven a cabo acciones específicas
para paliar el dolor y demás
síntomas asociados a la
enfermedad que implican el
sufrimiento de los pacientes y sus
familias, con la finalidad de
mejorar su calidad de vida en esta
difícil etapa.
En las últimas dos décadas las
estadísticas de mortalidad, denotan que
las muertes que se registran al año, se
debieron a dichas enfermedades, por lo
tanto, los prestadores de servicios de
atención médica, tienen que hacer
frente a los problemas y complicaciones
de los enfermos en situación terminal;
es en este contexto en el que los
cuidados paliativos adquieren gran
relevancia.
En el ámbito de la atención médica, se sabe
que las enfermedades crónico-degenerativas,
son aquellas que se caracterizan por ser
incurables, progresivas, invalidantes e
irremediablemente fatales, se encuentran
intrínseca e inevitablemente ligadas con el
dolor, el sufrimiento y el deterioro progresivo
e irreversible de la calidad de vida de quien
las padece; sin embargo, no es únicamente
el enfermo el que sufre los estragos de
dichas enfermedades, familiares y personas
que los rodean afectivamente, también
sufren una alteración en sus vidas y de
alguna manera comparten y les afecta ese
sufrimiento y dolor.
Resulta pertinente
mencionar que el
dolor es una de las
principales y más
frecuentes
manifestaciones de
las enfermedades, su
presencia puede
llevar a cualquier
persona a un estado
tal de sufrimiento y
desesperación.
En los últimos 20 años, a nivel mundial,
los cuidados paliativos han
experimentado una creciente y acelerada
demanda.
En México en gran parte de nuestro
Sistema Nacional de Salud sin embargo,
es posible ejecutar actos de obstinación
terapéutica hacia los enfermos que
cursan una enfermedad en situación
terminal, ya que pueden ser practicadas o
instrumentadas acciones de atención
médica, que resulten dolorosas y que no
necesariamente ayudan a curar al
paciente, ni a mejorar su calidad de vida
y mucho menos a prolongarla ya que, por
el contrario, pueden contribuir a hacer
más larga su agonía y sufrimiento.
La muerte forma parte de la vida de
cada uno y constituye un momento
personal y único. La atención al
enfermo en esta fase terminal
constituye una de las funciones más
importantes e ineludibles del personal
sanitario, que inician un nuevo tipo de
asistencia, cuya meta ya no es liberar
al paciente de su enfermedad, sino
ayudarle a morir en paz o, más
bien, a vivir dignamente hasta
que le llegue la muerte.
ATENCIÓN DEL DOLOR
En las fases finales de una enfermedad terminal, puede
hacerse evidente que, a pesar de los mejores cuidados,
atención y tratamiento, el paciente se acerca al final de su
vida. En este punto, la atención suele enfocarse que el
paciente se sienta lo más cómodo posible para aprovechar
al máximo el tiempo que le queda.
No todos los que se están muriendo padecen de dolor, pero hay
cosas que se pueden hacer para ayudar a alguien que sí tiene dolor.
Los cuidados proporcionados a alguien que se está muriendo deben
enfocarse en aliviar el dolor, sin preocuparse por posibles
problemas a largo plazo de dependencia o abuso de drogas.
El dolor es más fácil de prevenir que de aliviar, y el dolor intenso es
difícil de manejar. Hay que asegurar que el nivel de dolor no se
adelante y empiece antes que el paciente tome los medicamentos
para el dolor. Informar al médico si el dolor no está siendo
controlado. Los medicamentos se pueden aumentar o cambiar. Si
eso no ayuda, es aconsejable que el especialista en medicina
paliativa que tenga experiencia en el manejo del dolor (Algólogo)
atienda a este tipo de pacientes.
• Regla del Doble Efecto. Si la intención es buena (es decir, alivio
del dolor y el sufrimiento), entonces el acto es moralmente
justificable aunque cause un resultado no deseado de apresurar la
muerte. Así, las y los enfermeros deben brindar alivio del dolor, sin
temor a la sedación o depresión respiratoria que normalmente
limita la administración de opioides, en los últimos días y horas de
vida de un paciente.
El uso correcto de la
Escalera Analgésica de
la OMS y de otras
técnicas físicas o
psicológicas, por
ejemplo, permiten aliviar
el dolor hasta en un 75%
de los pacientes con
cáncer.
Acido acetilsalicílico: inhibe la producción periférica de prostaglandinas, normaliza la
acción del hipotálamo
Paracetamol o Acetaminofén: efecto analgésico y antipirético, inhibidor de
prostaglandinas, no tiene acción antiinflamatoria, no produce irritación gastrica.,
hepatotóxico.
Dipirona: (Pirazolonas) propiedades antipiréticas y analgésicas, útil en el dolor visceral,
se puede administrar vía enteral y parenteral.
Morfina y codeína: (opiáceos) en el Tx del dolor de mediana a gran intensidad,
proporcionan sensación de euforia.
Buprenorfina: (Temgesic) No debe utilizarse con otros opiáceos, su efecto es
prolongado, presenta pocos efectos secundarios, su efecto es mayor que el de la morfina
Nalbufina: Analgésico opioide útil en el dolor de moderado a intenso, por vía IV se
efecto analgésico es de 2 a 3 min. Y se mantiene de 3 a 4 horas
ENFERMO EN FASE TERMINAL
Y TERMINAL
• Enfermo en fase terminal: es aquel
cuyas funciones orgánicas están
disminuidas y pueden preceder a la
muerte, y que es merecedora de otro tipo
de atenciones, los Cuidados Paliativos
en donde los esfuerzos se orientan
básicamente a la búsqueda de su mayor
bienes y calidad de vida durante el tiempo
que le queda y a procurarle una muerte
tranquila. (alivio del dolor y los síntomas)
Para que ésta ocurra, es
necesario:
Establecer una buena
comunicación que
permita comprender
mejor los problemas y
deseos del enfermo.
Un control adecuado de
sus síntomas molestos,
incluido el sufrimiento y
ofrecer diversos apoyos
tanto al paciente como a
su familia.
La fase final de la existencia
en las enfermedades
incurables es una etapa
muy vulnerable para el
paciente, que por lo
general, se vuelve
introvertido y se siente
aislado tanto física como
emocionalmente. Presiente
que va a morir y su
pensamiento, según sean
sus momentos de lucidez y
optimismo, oscila entre la
dura realidad de su muerte
próxima y la esperanza en
su curación.
CONFORT FÍSICO
Hay maneras de hacer que una persona que
se está muriendo se sienta más cómoda:
Somnolencia
Dejar de responder
Confusión sobre el tiempo, el lugar, la
identidad de los seres queridos
Pérdida del apetito, disminución de la
necesidad de alimentos y líquidos
Pérdida del control de la vejiga o de
esfínteres
Piel que se vuelve fría al tacto
Respiración dificultosa, irregular,
superficial o ruidosa:
PACIENTE TERMINAL
Es el paciente que sufre una enfermedad
irreversible, cuya muerte se espera en
cualquier momento y en corto tiempo, a pesar
de todos los tratamientos agotados de la
medicina.
Tanto el paciente en fase terminal como el
paciente terminal en ambos casos, las
funciones vitales van disminuyendo y surgen
cambios fisiológicos, psicológicos,
emocionales, así como el sufrimiento por el
ambiente que le rodea y por la percepción
individual sobre su próxima muerte.
Los profesionales de la salud no
debe olvidar que aún en el último
momento de la vida de una
persona, ésta debe ser respetada
procurándole una óptima calidad de
vida, ayudándole a vivir con
intensidad el tiempo que le queda;
ayudar a la familia a preparar el
momento de la muerte de su ser
querido
Es la expresión tangible del respeto a la
CONSENTIMIE autonomía de las personas en el ámbito
NTO de la atención médica y de la
investigación en salud. Es un proceso
INFORMADO continuo y gradual que se da entre el
personal de salud y el paciente o su
representante legal y que se consolida en
un documento.
En el proceso del consentimiento
informado, la información que reciba el
paciente sobre un procedimiento
diagnóstico, terapéutico, rehabilitatorio,
paliativo o de investigación, así como los
riesgos y beneficios inherentes a éste,
deberá ser acorde con su edad,
instrucción escolar, idioma y contexto
cultural, de tal forma que se asegure la
comprensión de la información que le
permita al paciente rechazar o aceptar un
tratamiento de acuerdo con sus
condiciones y preferencias.
CUIDADOS POSTMORTEM
Cuando los enfermeros se encuentra laborando en una institución de salud,
privada o gubernamental, adquiere conocimientos y experiencia de los pacientes
en fase terminal o en agonía. Para ello es importante brindar al moribundo, un
ambiente de confianza, respeto a su individualidad, y contribuir a que éste se
encuentre lo más cómodo posible para enfrentar con dignidad este proceso.
Alrededor de cinco minutos después de cesar toda manifestación de vida del
organismo, se genera una desorganización de la materia viva por desequilibrio
biofísico-químico irreversible, presentándose modificaciones conforme pasa el
tiempo; estos cambios son:
• Rigor mortis: es un signo comúnmente representativo de muerte que es
causado por un cambio químico en los músculos que causa un estado
de rigidez.
• Lividez cadavérica o coloración cianótica: por acción de la gravedad
donde la sangre desciende a planos inferiores respecto a la posición del
cadáver.
• Algor mortis: es el enfriamiento del cuerpo. algor, que significa ‘frío’ y mortis,
que significa ‘de la muerte’.
• Descomposición: por acción de las enzimas y bacterias que influyen en la
degradación química a nivel de células y órganos.
Los cuidados postmortem: son un conjunto de cuidados que los
profesionales de la salud proporciona a la persona muerta o
cadáver para su posterior traslado al departamento anatómico
forense, funeraria, quirófano para donación de órganos; así como a
familiares en la necesidad de aislamiento en privado con el cadáver
para enfrentar sus etapas de duelo
TÉCNICA
1. Registrar hora de muerte con apoyo de toma de electrocardiograma
comprobando el trazo isoeléctrico.
2. Comunicar de manera oficial la muerte a la jefatura de enfermeras,
indicando las causas de ésta por el médico tratante y hora del deceso.
3. Respetar la individualidad del cadáver, con un biombo o cerrar la
puerta de la habitación según sea el caso
4. Retirar al cadáver cánulas orotraqueales, sondas nasogástricas,
drenajes, catéter para infusión, sondas urinarias y todo lo que tuviera
colocado.
5. Cubrir heridas quirúrgicas, cerrar, cubrir o sellar ostomías o incisiones.
6. Antes de que haya rigidez cadavérica, cerrar los párpados de los
ojos, con unas torundas húmedas presionando unos minutos, estirar
y alinear los segmentos superiores e inferiores del cuerpo.
7. Colocar una toalla en rollo debajo de la mandíbula para evitar
que el mentón descienda, presionando la mandíbula con la mano
sobre el mentón y reforzar con una venda anudada a la cabeza.
8. Ordenar el espacio, cubículo o habitación del paciente, para
permitir el paso a los familiares y brindar unos minutos para sus
ritos y costumbres en torno a la muerte.
9. Ordenar el espacio, cubículo o habitación del paciente, para
permitir el paso a los familiares y brindar unos minutos para sus
ritos y costumbres en torno a la muerte.
10. Se lleva el material necesario para preparación del cadáver
librando espacio de equipo que no se utilice en la habitación.
11. Taponar con algodón y una pinza Kelly los orifi cios naturales del
cadáver (oídos, fosas nasales, boca, ano y vagina).
12. Eliminar las posibles manchas en la piel, sangre en cuero
cabelludo con agua y jabón.
13. Eliminar las posibles manchas en la piel, sangre en cuero
cabelludo con agua y jabón germicida, secando el cadáver
14. Centrar el cadáver en decúbito supino, colocar los brazos sobre
el abdomen y atar las muñecas y los tobillos con fracciones de tiras
de vendas
15. Colocar un membrete de identifi cación en tórax y otro en tobillos.
16. Trasladar el cuerpo desde la cama a la camilla y cubrirlo con una
sábana estándar en su totalidad y con apoyo de los camilleros
trasladar el cuerpo a servicio de patología para trámites de egreso.
17. Ordenar el equipo y material y solicitar la desinfección de la
habitación
18. Registrar en la libreta de pertenencias de los pacientes, los objetos
personales del difunto; se recogen en una bolsa y se entregan al
familiar con previa firma de recibido.
19. Orientar al familiar sobre la expedición del certificado por
defunción y donación de órganos (en caso necesario).
20. Realizar el trámite administrativo del expediente clínico para el
egreso por defunción, para la firma del familiar.
21. Dar de alta en la libreta de registro de ingresos y egresos que
exista en el hospital, por egreso de defunción