LA POSESION
LA POSESIÓN
Casi todos los autores ponderan como
una de las materias más difíciles en el
estudio del derecho, la de la posesión.
Su propia etimología, ha sido muy
discutida. A tenor de la ley 1, t. II del
Lib. 41 del Digesto y ciertos textos
canónicos
Se señala que proviene de posse:
poder o facultad
LA POSESIÓN
Históricamente, es un instituto antiquísimo,
manifestación del poder de hecho que el hombre ejerce
sobre las cosas e idealmente es anterior a la propiedad,
ya que un poder del sujeto sobre las cosas puede no ser
propiedad, pero no puede dejar de ser -al menos-
posesión (Messineo).
Muchos autores, como Escriche, recuerdan, por eso, que
en el estado primitivo del género humano, todas las
cosas se adquirían por ocupación, se conservaban por la
posesión y se perdían con ella, confundiéndose así la
posesión con la propiedad, tesis que desarrolla en
realidad la de un dictamen atribuido a Nerva (hijo) por el
Digesto (ley 1, párrafo 1, t. II, Lib. 41, cit. Scaevola):
dominiun que rerum ex naturali possessione coepisse...
LA POSESIÓN
Según Brums (cit. Scaevola), la
posesión del derecho germánico, que
evolucionó en el medioevo en forma
propia como la gewere, presenta desde
sus antiguos antecedentes el poder de
hecho que se ejerce sobre una cosa y
los derechos que de este poder se
derivan.
LA POSESIÓN
El c.c. francés de 1804, trató la materia
superficialmente al incluirla dentro del título
de la prescripción y como parte integrante de
ésta, no obstante que Pothier ya había
sugerido que se la asigne título particular.
Actualmente casi todos los códigos legislan
la posesión, ya como derecho real, ya como
instituto propio de un título independiente,
declarando algunos, como el Código en este
art., su naturaleza jurídica: poder de hecho
ejercido sobre una cosa.
LA POSESIÓN
ART. 87 del Codigo Civil.- (Noción).
I. La posesión es el poder de hecho
ejercido sobre una cosa mediante actos
que denotan la intención de tener sobre
ella el derecho de propiedad u otro
derecho real.
II. Una persona posee por sí misma o por
medio de otra que tiene la detentación de
LA POSESIÓN
Si bien los códigos modernos, conservan, en lo esencial, el
concepto romano, cabe señalar diferencias que Scaevola
anota entre ambos:
a) mientras el derecho romano considera la posesión un
poder absoluto análogo a la propiedad, los códigos
modernos la refieren al dominio;
b) en el primero sólo se considera susceptible de posesión
la propiedad y los jura in re, en los segundos se extiende a
todos los derechos;
c) en el primero los interdictos posesorios sólo amparan la
posesión jurídica, mientras muchos de los segundos
protegen también la mera tenencia, y
d) varios códigos modernos equiparan el hecho de la
posesión al título (arts. 1559 c.c. abrg. y 100 del
vigente) en materia de muebles, equivalencia
desconocida en el derecho romano.
LA POSESIÓN
ART. 100.- (La posesión vale por
título). La posesión de buena fe
de los muebles corporales vale
por título de propiedad, salva la
prueba contraria.
LA POSESIÓN (NO ES INSTITUTO JURIDICO)
Messineo. Planiol y Ripert, niegan a la posesión
carácter de institución jurídica: es simplemente
un hecho y lo único que hay de jurídico y de
institución, son los medios empleados por la
ley para proteger este hecho o para
destruirlo.
La discusión sobre si la posesión es un hecho o un
derecho, se resuelve observando que la misma
nace como relación de hecho (aprehensión o uso),
pero que luego de nacida se convierte en relación
de derecho, en cuanto inmediatamente
produce efectos jurídicos, por los cuales al
poseedor, como tal, se le admite continuar
poseyendo (Messineo).
LA POSESIÓN
Este poder de hecho consiste en detentar una
cosa de manera exclusiva como propietario o
titular de cualquier otro derecho sobre ella.
Supone dos elementos constitutivos:
1) el corpus possessionis: actos
materiales de detentación, goce, uso,
transformación de la cosa. No se trata de
actos jurídicos (venta, arrendamiento)
que recaen sobre la propiedad.
2) ánimus possidendi o intención de
actuar por su propia cuenta, para si, o por
cuenta ajena, es decir, para otro como en
el caso de los representantes de los
incapaces, mandatarios, gestores, etc.
LA POSESIÓN
Messineo anota al art. 1140 del Cgo. It.
(87 del Código que ha de entenderse por
posesión de cosa (poder sobre la
cosa) el ejercicio de hecho,
correspondiente al derecho de
propiedad, y por posesión de un derecho
(otro derecho real del art. 87, I. in
fine) el ejercicio de hecho
correspondiente a uno de las derechos
reales de goce sobre cosa ajena, como el
usufructo, el uso, habitación,
servidumbre: iuris quasi possessio.
LA POSESIÓN
La posesión en Bolivia está protegida
por la ley, independientemente del
derecho de propiedad que pueda tener
el poseedor o el
detentador. El legislador ha
otorgado esta protección con el
objetivo de mantener la paz social,
la tranquilidad y preservar
las relaciones de buena vecindad,
especialmente en el caso de
inmuebles.
LA POSESION
LA POSESIÓN
La tutela jurisdiccional de la posesión, cuyo
principio general esta contenido en las
reglas de los arts. 1281 y 1449 del c.c., se
vincula fundamentalmente al principio del
respeto del orden constituído o status quo
(Messineo) y se manifiesta en que no esta
permitido al individuo modificar una
situación jurídica o de hecho, sin la
intervención de los órganos jurisdiccionales
en la forma determinada por la ley.
LA POSESION
La razón de esta protección, hasta el punto de hacer de la
posesión un poder autónomo, reposa en que ella no
siempre ni necesariamente supone el ejercicio del derecho
por parte del titular, y como prima facie tampoco es posible
discernir si quien ejercita un derecho es o no su titular,
reviste una exigencia de orden público no dejar sin defensa
a quien ejercita un derecho sólo porque tal ejercicio no
provenga del titular. Por eso, el ordenamiento jurídico
reconoce y protege la posesión como tal y porque atiende a
otra razón concurrente, también de orden público, que a
nadie se permite reprimir por si mismo el ejercicio ajeno del
derecho del titular, porque ello importaría admitir la
defensa privada de los derechos, comprometiendo la paz
social (art. 1282).
LA POSESION
El ánimus se presume. Quien
contradice al poseedor debe probar
que este sólo tiene una simple
detentación. Demostración ésta punto
menos que imposible, puesto que la
intención del poseedor es una
intimidad anímica (Ossorio).
LA POSESION
ART. 88.- (Presunciones de posesión).
I. Se presume la posesión de quien ejerce actualmente el poder
sobre la cosa, siempre que no se pruebe que comenzó
a ejercerlo como simple detentador.
II. El poseedor actual que prueba haber poseído antiguamente,
se presume haber poseído en el tiempo intermedio, excepto si se
justifica otra cosa.
III. La posesión actual no hace presumir la posesión anterior; pero
si hay título que fundamenta la posesión,
se presume que se ha poseído en forma continua desde la fecha del
título, salva la prueba contraria.
LA POSESION
El ánimus se presume. Quien
contradice al poseedor debe probar
que este sólo tiene una simple
detentación. Demostración ésta punto
menos que imposible, puesto que la
intención del poseedor es una
intimidad anímica (Ossorio).
LA POSESION
La posesión se pierde si desaparecen
simultáneamente sus elementos constitutivos, por
abandono del poseedor o por enajenación
del anterior poseedor que entrega la cosa al
adquiriente.
Por pérdida del corpus aún conservando el
ánimus: Por un tercero que se apodera de hecho
de la cosa, o la cosa escapa materialmente a su
detentador (extravío de la cosa inanimada o la
huida de un animal cautivo).
Por pérdida del ánimus solamente, que es
más difícil de ocurrir: poseedor que vende la
cosa y consiente conservarla por cuenta del
comprador.
LA POSESION
Hay vicios que la hacen
jurídicamente inútil para lograr
sus principales efectos: ejercicio
de las acciones posesorias y
usucapión o prescripción
adquisitiva. Se requiere, pues,
que sea exenta de violencia
(pacífica), de clandestinidad
(pública), (art. 1462-III), exenta
de discontinuidad (continua) y
que no sea equívoca, lo que
LA POSESION
Los efectos jurídicos de la posesión
difieren del derecho de poseer como
resultado de la propiedad que sólo
pertenece al propietario y a los que
detentan por él (usufructuario,
arrendatario, etc.).
Ninguna otra persona tiene derecho a
poseer su cosa. Contrariamente, todo
poseedor de hecho, cualquiera que
sea, puede reclamar las
consecuencias jurídicas de la
posesión (Planiol y Ripert).
LA POSESION
Las presunciones establecidas por el art.
son de las previstas en el art. 1328, III):
iuris tantum. La regla del párrafo II, se
ajusta al aforismo probatis extremis,
media praesumuntur (probada la
posesión de los extremos, se presume la
del tiempo intermedio).
La demostración del hecho contrario
que destruya las afirmaciones del
poseedor, rompe la continuidad de la
posesión y la invalida para surtir
LA POSESION
Cabe, para cerrar esta anot., una referencia, siquiera
somera, de lo que en la doctrina (y en algunas
legislaciones) se distingue como especies de la
posesión, para distinguir sus diversas clases y que,
según anota Sánchez Román (cit. Scaevola) muchas
de ellas parecen hijas de la sutileza de los escritores:
La posesión es natural o civil según trate de la
tenencia material de una cosa o del disfrute de un
derecho simplemente. La natural, también, se dice,
consiste en la tenencia de una cosa con la intención
de guardarla; puede ser justa, si está autorizada por
la ley, como en el caso del acreedor prendario, e
injusta cuando esta reprobada por la ley: caso del
ladrón o del poseedor de mala fe.
LA POSESION
Se dice que es:
Civilísima (según Baldo, cit. de Scaevola) a
la conferida al sucesor de un mayorazgo;
Actual a la que va acompañada del goce
efectivo y real de la cosa, incluída la
percepción de sus frutos;
Imaginaria, a la que tiene lugar por una
ficción de derecho, cuando alguien posee
por otro; pretoria (v. la anot. al art. 1429 i.f.
a la que se otorga al acreedor en la finca
de su deudor para que se haga pago con
sus frutos;
LA POSESION
Clandestina, a la que se oculta a quienes
tienen derecho a oponerse;
Viciosa, a la tenida por fuerza o violencia o
furtiva y ocultamente o sólo a título precario;
Violenta, a la que se logra mediante la fuerza;
Pacífica, a la que se adquiere y se conserva
sin violencia;
Continua, a la que no ha sido interrumpida
durante el tiempo necesario para usucapir o
prescribir;
Alternativa, a la que después de interrumpida
se vuelve a recobrar; Inmemorial, a la que
data de antiguo y no se puede precisar
exactamente;
LA POSESION
Judicial, a la que se confiere por el
órgano jurisdiccional en los interdictos
de adquirir
Proindiviso, a la que tienen varias
personas en una cosa común;
Ad Interdicta (según Ahrens, cit.
Scaevola) a la que se tiene por
cualquier título o sin él, menos en
virtud de un hecho que constituya
delito;
Ad Usucapionem, a la que es bastante
para usucapir (arts. 134 y 138).
LA POSESION
El Código, regula
sistemáticamente sólo:
La posesión de buena fe y
La posesión de mala fe (v. el art.
93 y su anot.), distinción que
tiene realmente importancia
para varios efectos y en la que
se resume la mayor parte de las
especies anteriormente
enunciadas.
LA POSESION
ART. 89.- (Cómo se transforma la
detentación en posesión). Quien
comenzó siendo detentador no
puede adquirir la posesión
mientras su título no se cambie:
Sea por causa proveniente de un
tercero o
Sea por su propia oposición frente
al poseedor por cuenta de quien
detentaba la cosa alegando un
derecho real. Esto se aplica
también a los sucesores a título
LA POSESION
ART. 90.- (Actos de tolerancia). Los
actos de tolerancia no pueden servir de
fundamento para adquirir la posesión.
ART. 92.- (Sucesor en la posesión y
conjunción de posesiones):
I. El sucesor a título universal
continúa la posesión de su causante
desde que se abre la sucesión, a menos
que renuncie a la herencia.
II. El sucesor a título particular puede
agregar a su propia posesión la de su
causante o causantes.
LA POSESION
ART. 93.- (Posesión de buena fe).
I. El poseedor es de buena fe cuando
cree haber adquirido del verdadero
propietario o titular la cosa o el
derecho.
II. La buena fe se presume; y quien
alega que hubo mala fe, debe probarla.
III. Para los efectos de la posesión sólo
se tomará en cuenta la buena fe inicial.
LA POSESION
LA POSESION
ART. 94.- (Frutos). El poseedor de buena
fe hace suyos los frutos naturales
percibidos y los civiles producidos hasta
el día de la notificación legal con la
demanda y sólo está obligado a restituir
los adquiridos con posterioridad a la
notificación.
La notificación legal con la demanda
importa que la posesión ha sido
legalmente interrumpida. Para ese efecto
se aplican los arts. 1503 y 1504.
Notificada la demanda, termina la buena
LA POSESION
Reembolso de gastos.-. El poseedor
obligado a restituir los frutos tiene
derecho a que se le reembolsen, en el
límite de su valor, los gastos que haya
realizado para la producción y
recolección, valor que se estimará a la
fecha del reembolso.
Reparaciones.- El poseedor, aunque
sea de mala fe, tiene derecho a que se
le reembolse el importe de las
reparaciones extraordinarias estimado
LA POSESION.- MEJORAS Y AMPLIACIONES
El poseedor también tiene derecho a que se le
indemnicen las mejoras útiles y necesarias que
existan a tiempo de la restitución. Si es de buena
fe, la indemnización se hace en la cuantía que haya
aumentado el valor de la cosa; y si es de mala fe, en
la cuantía menor entre la suma del importe y el
gasto, por una parte, y el aumento del valor, por
otra.
Las mejoras de mero recreo o suntuarias no son
indemnizables, pero el poseedor que las hizo puede
retirarlas restableciendo las cosas a su primitivo
estado, a no ser que el reivindicante prefiera
retenerlas reembolsando el importe de los gastos.
Las ampliaciones de acuerdo a su naturaleza, se
rigen por lo dispuesto en el artículo presente.-
LA POSESION
Sobre el Art. 97:
Omite el artículo una regla muy
generalizada: las mejoras no
debidas a la voluntad o acción del
poseedor -provenientes de la
naturaleza o del tiempo- tales
como el aluvión, el crecimiento de
las vegetales, el aumento de valor
en las propiedades de zonas
populosas o de las nuevas
urbanizaciones, etc., son
LA POSESION
Sobre el Art. 97
Toda la teoría de la indemnización gira en
derredor de una idea cardinal: que el
poseedor no padezca daño y que una justa
indemnización repare el gasto hecho en
beneficio de la conservación y
aprovechamiento útil de la cosa.
Pero no puede considerarse justa la
indemnización que atienda la restitución
del dispendio de puro lujo y mero ornato
en las mejoras llamadas voluntuarias que
ni pueden justificarse por la necesidad,
porque sin ellas la cosa subsiste, ni por la
utilidad, porque lo que proporciona placer
o deleite no se reputa útil jurídicamente
LA POSESION
Derecho de Retencion del Possedor de
Buena Fe:
El poseedor de buena fe puede
retener la cosa hasta que se le
abonen las indemnizaciones y se le
reembolsen los gastos mencionados
en los artículos anteriores.
El juez puede disponer, de acuerdo
a las circunstancias, que las
indemnizaciones y reembolsos se
satisfagan por cuotas, con las
garantías convenientes.- art 98.
LA POSESION
Responsabilidad del Poseedor por Daños o Extravío:
obliga al resarcimiento en todo caso, sin excepción alguna, según
deja entender su texto. La generalidad de las legislaciones, regulan
este aspecto con más cuidado. Aceptando la distinción cardinal de la
buena o la mala fe, resulta:
1º) El poseedor de buena fe no responde del daño o pérdida de
la cosa poseída, cuando se ha conducido con el cuidado de ésta con
solicitud o haya mediado negligencia o culpa leve.
2º) El poseedor de buena fe responde del deterioro o pérdida de la
cosa poseída, cuando se prueba que ha procedido con dolo o
negligencia grave.
3º) El poseedor de mala fe responde del deterioro o pérdida, bien
se haya conducido correctamente en el cuidado y conservación de la
cosa poseída, bien haya procedido con culpa leve o dolo.
4º) El poseedor de mala fe responde del deterioro o pérdida
ocasionados por causa de fuerza mayor, cuando maliciosamente
retrasa la entrega de la cosa al poseedor legítimo.
LA POSESION.-DE LA POSESIÓN DE BUENA FE
DE LOS BIENES MUEBLES
La posesión vale por título.- La posesión de buena fe
de los muebles corporales vale por título de
propiedad, salva la prueba contraria.
Efecto de la posesión en caso de enajenación por el no
propietario:
1. La persona a la que se transfieren por quien no es el
propietario bienes muebles corporales, adquiere la
propiedad de ellos mediante la posesión de buena fe.
2. En igual forma se adquieren los derechos de
usufructo, de uso y de prenda cuando se establecen
por el que no es propietario
LA POSESION
Excepción. - No obstante lo dispuesto antes
, la persona que ha perdido o a quien se le
ha robado una cosa mueble puede
reivindicarla de un tercer poseedor en el
plazo de un año computable desde la
pérdida o el robo.
Si el actual poseedor de la cosa robada o
perdida, la compró en una feria, venta
pública o a un comerciante, el propietario
puede reivindicarla en igual plazo
reembolsando el precio que haya
LA POSESION
La no aplicación de las reglas
examinadas a los mueble sujetos a
registro (art. 104), se funda en que el
adquirente puede y debe consultar los
correspondientes registros públicos
para guardarse de adquisiciones a non
domino, del mismo modo como es
posible hacerlo en cuanto a los bienes
inmuebles. Esa es la función y finalidad
de los registros.
LA POSESION