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Teoría Arqueológica: Evolución y Métodos

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CURSO: TEORIA ARQUEOLOGICA II

1HT, 2HP, 3.0 CRÉDITOS

Definiciones generales del quehacer de la


disciplina: cultura en arqueología, la arqueología
en el siglo XIX.
Clase 2
La antropología cultural en la primera mitad del siglo
XX y el desarrollo teórico y metodológico de la
arqueología en América.

Definición de áreas culturales, interés por la


dimensión tiempo: cronologías.

Los esquemas de G. Willey y P. Phillips (1958), y G.


Willey y J. Sabloff (1980´s).

La contribución de Max Uhle y Julio C. Tello a la


arqueología en Perú y América.
La transición a la arqueología profesional en el siglo XIX, y el desarrollo teórico y
metodológico de la arqueología en América.

La transición a la arqueología profesional va de 1850 a


1920. En la segunda mitad del siglo XIX se puso énfasis
a periodización, búsqueda de estratigrafía, grandes
civilizaciones.
Al mismo tiempo el evolucionismo es cuestionado por
razones puras y políticas. El triunfo del darwinismo
sirvió indirectamente para justificar el racismo y el
etnocentrismo se expresó en la arqueología colonial,
pues no se aceptaba que los antepasados de los
actuales nativos fuesen los autores de los restos que se
descubrían.
Así, los europeos creían que los grandes túmulos
del complejo cultural de los Bosques Orientales
en Norteamérica eran obra de antiguos viajeros
europeos o asiáticos,
o bien de una “raza de constructores de
túmulos” que fue exterminada por los indios
actuales, precisamente aquellos a los que ellos
mismos estaban casi exterminando justo en ese
momento, como castigo por esa falta.
Arqueólogos destacados de fines del XIX y
comienzos del XX
En la segunda mitad del siglo XIX destaca el arqueólogo
general Augustus Lane-Fox Pitt- Rivers (1827-1900).
Pitt-Rivers aplicó sus conocimientos como militar en métodos
de exploración y excavaciones hechas en sus propiedades.
Hizo planos, secciones o cortes, maquetas, registró la posición
de cada objeto. No le interesaba recuperar tesoros sino
recobrar todas las cosas, por triviales que fuesen.
Fue pionero en la necesidad del registro total.
Publicó cuatro volúmenes, con su dinero, sobre sus
excavaciones en Cranborne Chase de 1887 a 1889. Los cuales
constituyen los mejores ejemplos de publicación arqueológica.
Arqueólogos destacados de fines del XIX y
comienzos del XX
Por su parte Sir Williams Flinders Petrie (1853-1942) es
conocido, como Pitt-Rivers, por sus excavaciones metódicas
recogiendo y describiendo cada hallazgo, tanto los objetos
frágiles, como los toscos. También se preocupó por publicar
todo lo que encontraba.
Empleó estos métodos en sus ejemplares excavaciones en
Egipto y, más tarde, Palestina, desde 1880 hasta su muerte.
Petrie propuso también su propia técnica de seriación o
“datación de secuencias”, que empleó para ordenar
cronológicamente las 2.200 tumbas de fosa de la necrópolis
de Nagada, en el Alto Egipto.
Arqueólogos destacados de comienzos del XX

En la primera mitad del siglo XX figura Sir Mortimer


Wheeler (1890-1976), quien participó en la I y II guerras
mundiales.
Al igual que Pitt-Rivers aplicó la precisión militar a sus
excavaciones, particularmente el método de cuadrículas.
Es conocido por sus estudios en los poblados fortificados
de Gran Bretaña, especialmente Maiden Castle.
Fue Director General de Arqueología de 1944 a 1948, en la
India, donde dictó cursos sobre métodos modernos de
campo y excavó en los asentamientos de Harappa, Taxila y
Arikamedu.
Arqueólogos destacados de comienzos del XX
Alfred Kidder (1885-1963) fue un americanista que destacó en
su tiempo.
No solamente trabajó en el área Maya, sino también en el SW de
[Link]., excavando desde 1915 hasta 1929, sobre todo en las
ruinas de Pecos, un pueblo al norte de Nuevo México. Kidder fue
uno de los primeros arqueólogos en emplear un equipo de
especialistas para que estudien los artefactos y restos humanos.
Es reconocido también por su “anteproyecto” de una
orientación regional:
1) reconocimiento; 2) selección de criterios para clasificar
cronológicamente los vestigios de yacimientos; 3) seriación
dentro de una secuencia probable; 4) excavación para esclarecer
problemas específicos; 5) análisis regional y datación detallada.
Evolución lineal vs evolución multilineal y particularismo
histórico: fines del siglo XIX y comienzos del XX

En antropología se generó un cuestionamiento al


esquema evolucionista lineal por su rigidez.
Es así que otros antropólogos como Ratzel, Graebner,
Schmidt y sobre todo Franz Boas, quien difundió la teoría
en los estados Unidos, creando la poderosa escuela
histórico-cultural norteamericana, empezaron a plantear:
que cada cultura es una entidad única entendible en sus
propios términos,
que siempre resultan de una secuencia histórica y
particular de hechos (particularismo histórico).
El Difusionismo

Siguiendo el pesimismo de la sociedad de ese entonces


y como antítesis del evolucionismo, que creía más en la
capacidad inventiva del hombre, se optó por explicar el
cambio cultural mediante la difusión (difusionismo).
Es decir, se propuso que los inventos y avances técnicos
surgieron en muy pocos sitios de donde se propagaron
a todos los demás, sea por contacto (aculturación), bien
por migración o invasión militar (escuela de
Manchester). Se pensó también que estos avances
técnicos surgieron en un solo lugar, el Egipto africano,
justificando así el colonialismo sobre esta zona.
Historicismo, uso del término cultura

El historicismo venía muy bien para hacer frente a la cada vez


mayor variedad del registro arqueológico, resultado de las
muchas excavaciones que se hicieron entonces en toda Europa.
Hacia mediados de siglo XIX, los etnólogos alemanes empezaron
a usar la palabra “cultura” para referirse a las sociedades
campesinas que evolucionaban más lentamente que las
“civilizaciones”.
Pronto, todos hablaban de “culturas primitivas” para referirse al
conjunto de conocimientos, creencias, costumbres, arte, etc…
que adquirían los seres humanos por ser miembros de una
sociedad.
Uso del término cultura en arqueología

Antes del cambio de siglo la palabra pasó al campo


arqueológico, denominando el conjunto de los
componentes “materiales” de la cultura completa,
aunque sólo aquellos más resistentes que se habían
conservado desde el pasado para poder ser recuperados
en las excavaciones.
Aunque el objetivo era identificar a los autores históricos
de esas culturas arqueológicas- y en esto los más
anhelados eran los celtas, que entonces se
“descubrieron” casi por todas partes- a medida que se
iba hacia atrás en el tiempo los grupos humanos eran
cada vez más anónimos.
El nombre asignado a los restos del pasado

En general, las nuevas “culturas” se fueron


llamando por el nombre del yacimiento donde
primero fueron descubiertos todos o algunos de
sus componentes;
así, la cultura Unetice, que se desarrolló durante
la Edad de Bronce en la República Checa, se
llama así por el descubrimiento de la necrópolis
del mismo nombre, al norte de Praga, en 1879.
La victoria del Difusionismo

Como modelo de explicación del cambio


cultural, el difusionismo se define como la
irradiación de avances técnicos y culturales
desde las áreas de creación o elaboración de los
mismos a otras zonas, mediante contactos,
migraciones o invasiones.
Los difusionistas tendían a describir conjuntos
de objetos elaborados (cultura material) e
identificarlos como un pueblo, otorgando a la
cultura arqueológica una concepción étnica.
Difusionismo e Historicismo Cultural

Para el difusionismo, o historicismo cultural,


existe una “área de invención” donde surgen las
ideas que promueven los cambios sociales que
se expresarán en la cultura arqueológica.
La difusión se expresará mediante la transmisión
de las ideas (fenómenos de aculturación) o por
el desplazamiento de poblaciones portando esas
innovaciones (migraciones o invasiones).
La interpretación de Childe sobre los megalitos

El megalitismo fue explicado por Childe como la llegada a


Europa Occidental de una nueva religión (fenómeno de
aculturación) que incluía la construcción de grandes
monumentos en piedra para realizar enterramientos
colectivos.
La dispersión del vaso campaniforme por Europa se
interpretó como migraciones desde la Península Ibérica y
un retorno a la misma (centro de invención), en
corrientes de flujo y reflujo, que explicaban las dos
grandes fases del mismo que se manifestaban en los
diferentes estilos cerámicos.
Cómo encontrar el origen desde la postura
difusionista
El origen de un resto determinado (instrumento lítico, cerámica, metal,
forma de entierro, etc.) que distingue a una “cultura”, debe buscarse en
el lugar más antiguo, constituyendo por tanto el centro de invención.
Desde este punto de vista, existieron propuestas menos verosímiles o
hiperdifusionistas, que defendían un único lugar de origen para la
totalidad de los inventos culturales.
Destacan en este punto:
G.E. Smith para quien Egipto es el origen de todo,
Lord Reaglen atribuye a Sumeria
G. Kossina propone Centroeuropa. Este autor está ligado a los
planteamientos nacionalistas de una raza aria, superior y motor de todo
progreso.
Gimpera y Montelius
Bosh Gimpera, español, es el más conocido, aunque sus ideas difusionistas
se combinan con propuestas evolucionistas.
Los arqueólogos relacionados con esta etapa son sobre todo europeos:
Montelius, Kossina y Gordon Childe.
Oscar Montelius, sueco, (1843-1921) hizo la primera síntesis de la
prehistoria final europea, y constituye una secuencia cronológica (seriación)
de muchos hallazgos del Neolítico, Edad del Bronce y del Hierro.
Propuso también que los inventos básicos se difundieron desde el área
nuclear del Cercano Oriente (agricultura, metalurgia, megalitismo, etc…) que
se registraron en Europa durante los periodos anteriores (ex oriente lux).
Por este medio también se podía fechar los restos de Europa haciendo un
seguimiento desde el Oriente, siguiendo una cadena que enlazaba unos
sitios con otros, comenzando por Egipto y pasando por las islas y el
continente griegos y los Balcanes hasta Europa central y Occidental.
O. Montelius

Ciudadano de una nación emergente, pero pequeña y


muy influida por otros vecinos poderosos, Montelius
no tenía inconveniente en admitir la superioridad
cultural del Levante y el Mediterráneo durante la
prehistoria final.
Esta idea fue acogida con entusiasmo por franceses y
sobre todo ingleses, tal vez porque así su condición
de descendientes culturales de los antiguos egipcios y
mesopotámicos les justificaba de alguna manera su
activa intervención colonial en la zona.
Reacción de antropólogos alemanes

Los alemanes no aceptaron estas propuestas no solamente por que no


tenían colonias en la zona, sino también no podían aceptar que habrían
recibido influencia semita en su territorio.
Esta concepción de raza superior desmerece el aporte al desarrollo de la
arqueología de Gustav Kossina (1858- 1931). El planteó las bases del
enfoque histórico cultural con su descripción completa de la prehistoria
europea.
Dividió Europa en:
Un mosaico de culturas, correspondientes a tribus (sajones, borgoñones,
etc…) y grupos culturales, huella de los grandes pueblos (alemanes, celtas,
etc…).
Hizo a un lado el concepto evolucionista, y puso más atención por primera
y de forma amplia, en los modos de vida del pasado (viviendas, economía,
tumbas, rituales, etc…) y no solamente en la tipología de los artefactos.
Kossina

La postura racista de Kossina era obvia, al obsesionarse


por la búsqueda del origen de los arios indoeuropeos.
Para él su origen estaba en el extremo norte de
Alemania, una zona que recién se había incorporado al
imperio alemán tras una larga disputa con Dinamarca.
También se basaba en datos que probaban la mayor
antigüedad de las ocupaciones germanas en Europa
central. De esa manera, justificaba el derecho de
Alemania sobre esos territorios.
Kossina

También, consideraba que los logros en las regiones


meridionales resultaron de la mezcla con arios
venidos desde el norte y ese mismo mestizaje
antiguo, que los germanos habían evitado, era la
causa de su atraso presente.
Hoy puede decirse que el racismo “historicista” de
Kossina no difería mucho del “evolucionista” de
Lubbock. Se diferencian porque la versión de Kossina
es más restringida, pero a la vez es más difícil de
aceptar sobre todo para quien no fuere alemán.
El Funcionalismo a comienzos del siglo XX: B.
Malinowski
El funcionalismo surge en la década de 1920 en reacción al
evolucionismo. A diferencia del evolucionismo, el funcionalismo
propone estudios actualistas, de modo sincrónico de las sociedades y
la cultura.
Su gestor principal fue el antropólogo B. Malinowski, polaco, pero de
formación británica. Estaba muy influido por el pensamiento de E.
Durkheim, quien en su obra fundamental las formas elementales de la
vida religiosa (1912) analizó el hecho religioso en términos de
“función” en cuanto a la cohesión social.
Malinowski interpreta la cultura como un todo funcional e integrado
de ideas, valores, costumbres, objetos materiales, etc…, semejante a
un organismo vivo, en el que ninguna parte se puede entender si no es
en relación al todo.
B. Malinowski

Todo cumple una función y forma parte del


funcionamiento del conjunto. Además, Malinowski
relaciona la cultura con la subsistencia humana, es
decir, sirve para solventar las necesidades de todo
tipo del individuo y la sociedad. Esa función que
cumple cada elemento de la cultura es lo que
explica su presencia en ella. En resumen, la cultura
es un instrumento que nuestra especie ha creado
para satisfacer sus necesidades.
RADCLIFFE-BROWN
El continuador de Malinowski fue Radcliffe-Brown,
si bien en los años cuarenta se separa de la
interpretación funcionalista de la cultura para
desarrollar un modelo que otorga mayor peso al
estudio de la sociedad y sus estructuras antes que al
de la cultura.
La sociedad, para Radcliffe-Brown, está constituida
por partes interfuncionales e interdependientes,
como un sistema integrado. Estas partes, como en
un organismo vivo, tienen la función de contribuir a
la conservación y persistencia del organismo social.
Malinowski y Radcliffe-Brown (Trigger 1989)

Malinowski (1884-1942) y Radcliffe-Brown (1881-


1955) sostuvieron que la conducta es entendible en
relación al sistema social que se compone de partes
funcionalmente interdependientes.
Malinowski decía que las instituciones tenían raíces en
las necesidades biológicas. Radcliffe-Brown no
compartía esta posición pues las instituciones solo
tienen rol social.
Este punto de vista fue llamado luego Antropología
Social para distinguirla de la etnología que se asociaba
a evolución unilineal y difusionismo.
E. Durkheim (1858-1917)

Contribuyó al desarrollo de la Antropología Social y


como Marx veía la sociedad como un sistema con
partes interrelacionadas. Propuso que solo las
sociedades estables eran saludables y vigorosas y
por eso orientó su trabajo a buscar factores que
promueven la estabilidad social.
A diferencia de Marx propuso que las relaciones
sociales son regulables sin hacer referencia a la
economía (Marx sostenía que el conflicto interno
explica el cambio social).
DURKHEIM
Afirmaba que las sociedades eran sistemas
integrados cuyas instituciones estaban
interrelacionadas al igual que las partes de un
organismo viviente.
Aunque era antievolucionista estuvo interesado en
cierto modo en problemas de evolución social, las
que fueron estudiadas con datos etnográficos.
Malinowski, más aún Radcliffe-Brown, rechazó toda
interpretación histórica y evolutiva y para ellos el
estudio del cambio no tenía significado.
Arqueología y Funcionalismo
A pesar de que el rechazo a procesos históricos sería
contrario a una interrelación entre la antropología
social y la arqueología, los arqueólogos se
interesaron de todos modos en el funcionamiento de
la sociedad como sistema pregonado por la
antropología social, interés que se reforzó por el
poco éxito del difusionismo y la perspectiva
histórico-cultural.
Ese interés precede según Trigger (1989: 247) al
propio desarrollo de la antropología social y tomó la
forma de relaciones entre la cultura y el ambiente.
Funcionalismo ecológico, ambiental
En la década de 1840 Worsaae propuso que los restos
arqueológicos deben estudiarse con relación a su
localización paleo-ambiental, interés que ha continuado
hasta el presente en Escandinavia.
Destacan los estudios del geólogo Robert Gradmann
(1898) quien notó una correlación entre loess
depositados por el viento y sitios neolíticos tempranos
en Europa Central, y concluyó que, puesto que los
agricultores más antiguos no pudieron talar el bosque,
los primeros sitios agrícolas se ubican en áreas que no
tenían bosque natural, o en todo caso tuvieron escasa
floresta.
Funcionalismo ecológico, ambiental
Este tipo de trabajo basado en la correlación de
loess y sitios neolíticos continuó luego (Schliz
1906, Wahle 1915, Hellmich 1923), además de
otros estudios en Inglaterra.
Al respecto, debe advertirse que los análisis de
polen hechos en la década de 1940 probaron
que los primeros agricultores de Europa Central
seleccionaron el terreno, no por la ausencia de
bosques sino porque tenían suelos fáciles de
trabajar (Clark 1974).
Funcionalismo ecológico, ambiental
Raphael Pumpelly (1837-1923), geoarqueólogo de [Link]., a
base de sus excavaciones en Anau (Turkestán ruso) propuso
por su parte la Teoría del Desecamiento u Oasis en el origen
de la agricultura.
Según este autor a medida que el Cercano Oriente se
desecaba progresivamente luego de la última glaciación, los
cazadores-recolectores se vieron obligados a congregarse
alrededor de recursos de agua que sobrevivían y a
“conquistar nuevos medios de subsistencia” domesticando
plantas y animales.
Esta teoría fue ampliamente aceptada y difundida por Harold
Peake y H. J. Fleure en los tres tomos Las Rutas del Tiempo
(1927), y luego fue tomada por V. G. Childe.
Funcionalismo ecológico, ambiental
E. Guest (1883), historiador inglés, propuso que la
historia de Inglaterra debía entenderse en términos de su
geografía.
Después MacKinder, geógrafo de Oxford, señaló que la
ubicación geográfica de las naciones tuvo rol decisivo
formando su historia política y económica.
En 1912 O. Crawford se concentró en prehistoria y su
relación con el escenario geográfico. Entre una de sus
contribuciones fue sugerir el uso de fotos aéreas para
detectar obras de regadío, campos de cultivo antiguos.
C. Fox (1923) siguió esa línea y enfatizó en las relaciones
asentamiento y ambiente natural.
Funcionalismo ecológico, ambiental
En 1924 w. J. Perry difundió la hipótesis del
agrónomo T. Cherry según la cual la agricultura
se inventó en Egipto cuando la gente comenzó a
recoger más cereales silvestres que crecían al
natural en las terrazas aluviales, irrigando el
suelo árido adyacente a los cereales silvestres y
arrojando cereal en las terrazas húmedas a
causa de las inundaciones.
Funcionalismo y la arqueología
En los momentos previos a la 2da guerra mundial el
funcionalismo no era una teoría muy extendida en
arqueología. Esta teoría es importante porque dos de
los principales arqueólogos del siglo XX se insertan en
ella: G. Clarke y V.G. Childe.
Pero además hay otras corrientes que permiten incluirse
dentro del funcionalismo, en primer lugar, en América.
Este desarrollo culmina en la obra de Taylor que, aunque
con influencias funcionalistas, siguió manteniendo una
concepción de cultura dominada por la presunción de
que ésta se compartía desde el nacimiento.
Funcionalismo a comienzos del siglo XX en
[Link].
Se inició en el siglo XIX expresándose en el interés por
conocer cómo los artefactos fueron fabricados y el uso
que tuvieron. Este fue propuesto por H. Smith (1910) en
el libro La Etnología Prehistórica de un sitio en Kentucky,
y en el que los objetos fueron clasificados y descritos en
categorías funcionales.
W. Wintemberg continuó esta línea en su estudio de
materiales iroqueses excavados en el sur de Ontario. Hizo
estudios experimentales para establecer cómo se
fabricaron y utilizaron los objetos.
Funcionalismo a comienzos del siglo XX en
[Link].
Trigger (1989: 273) reconoce el mérito de estos y otros
estudios pues no fueron superficiales toda vez que
constituyen serios intentos por inferir conducta a partir
de los restos.
Trigger rechaza así la posición de Rouse (1972) quien
calificó a las interpretaciones anteriores a los años 30
como “superficiales”.
Por eso, dice Trigger, que la orientación clasificadora del
método taxonómico del medio oeste eliminó el interés
en interpretaciones sobre la conducta en América del
Norte.
Funcionalismo a comienzos del siglo XX en
[Link].
Los intentos por entender los restos desde una posición
funcionalista, obligó a los arqueólogos a renovar sus lazos
con los etnólogos, la cual se redujo en el período cuyo
interés fue solo la construcción de cronologías.
Por eso, en 1936, W. D. Strong puso de relieve la
interdependencia de la arqueología y la etnología y
propuso que los arqueólogos deben fijarse en la etnología
para encontrar la teoría, aplicando esta norma mediante el
método Histórico Directo en la prehistoria de Nebraska.
Paul Martin hizo lo propio al usar el concepto de “cultura
popular” de R. Redfield para explicar el tamaño y el
contenido de las ruinas Pueblo (Nuevo México).
La cercanía de J. Steward al Funcionalismo
Más cercano al funcionalismo, pero sólo en sus
aspectos empíricos de trabajo y no en su reflexión
teórica, esta J. Steward. A la visión de cultura como
instrumento de adaptación, añade Steward una
mayor influencia del medio ambiente, del ecosistema
(cantidad y distribución de los recursos no existentes).
Así, los estudios arqueológicos se deben centrar tanto
en el análisis de los factores ecológicos como en los
económicos, indisolublemente unidos, analizando
modelos en la explotación de un área, captación de
recursos y entorno físico, etc.
J. Steward
Esta influencia del medio ambiente en el desarrollo y
cambio cultural es especialmente significativa en las
sociedades con un desarrollo tecnológico primitivo, pues
han de adaptarse permanentemente a un medio físico
tiránicamente cambiante (ecuación: cambio
medioambiental + cambio cultural= evolución).
La visión de la cultura y de sus cambios como
indisolublemente unidos al medio físico proporcionó la
aparición de una tendencia en la arqueología prehistórica,
a mediados de siglo, que valoró extraordinariamente las
informaciones sobre el ecosistema y su influencia en la
adquisición de recursos por los grupos humanos.
J. Steward y la ecología cultural
Esta tendencia se conoce como ecologista cultural y
tiene como ejemplo pionero las excavaciones
arqueológicas realizadas por J. Clark en el yacimiento
británico de Star Carr a principios de los años 50.
En este yacimiento se estudió el ecosistema en general
(entorno físico, clima, flora, fauna, etc.) y los restos de
la ocupación del poblado construido a las orillas de un
lago durante el Mesolítico.
Se pusieron en relación con el medio físico y con los
modelos de explotación del entorno y de ocupación del
yacimiento (estacional, anual, etc.).
Gordon Childe: su legado histórico-cultural
La primera época intelectual del influyente arqueólogo australiano,
instalado en Gran Bretaña, Vere Gordon Childe (1892-1957), se
produjo en la órbita de Kossina, al que siguió en las síntesis que
publicó en la década de 1920 sobre la prehistoria europea, aunque
Childe mantuvo la marca británica del difusionismo oriental como
explicación última.
Según él, la mayoría de las culturas se definían por un número
reducido de “fósiles directores”, tipos de artefactos característicos
de cada una de ellas, a los que aplicó un por entonces novedoso
enfoque funcionalista: los objetos de algunos ámbitos (doméstico,
ritual, las decoraciones) eran conservadores y cambiaban
lentamente, mientras que otros de mayor valor utilitario, como las
herramientas y las armas del ámbito tecnológico, se copiaban o
comerciaban más rápidamente, por lo que eran los mejores para
establecer cronologías y observar el cambio cultural.
Gordon Childe: su legado
Influido por las ideas de Marx y por la
relativamente reciente evolución marxista en
Rusia, en 1936 propuso que en el Próximo
Oriente se había producido una Revolución
Neolítica que dio lugar al desarrollo de la
agricultura y, más tarde, una Revolución Urbana
que desembocó en los primeros pueblos y
ciudades.
Childe visto por Trigger (1989)
Introdujo el concepto de Cultura Arqueológica en su libro
Orígenes de la Civilización Europea (1925). Glynn Daniel
indica que ese año fue el punto de partida de ese
concepto.
Childe se inició con ideas socialistas, pero en la vida real
se desilusionó de la política y a partir de 1921 se dedicó
de lleno a la arqueología.
Cultura arqueológica se definió a base de una pequeña
cantidad de artefactos diagnósticos y con un trasfondo
funcionalista, pues argumentó que el significado
histórico de los diversos tipos de objetos solo podía
formularse considerando el rol que tuvieron en sus
respectivas culturas.
Childe visto por Trigger (1989)
Para Childe, la alfarería local, los ritos funerarios, los
objetos tienden a reflejar gustos concretos y por eso
son resistentes al cambio y por lo tanto útiles para
identificar grupos étnicos concretos.
Por otro lado, los objetos de marcado valor de uso
tienden a difundirse rápidamente sea por comercio
o por imitación.
Se interesó en ver las culturas arqueológicas no
como una colección de objetos, sino más bien como
medios que proveen una interpretación etnográfica
de cómo vivieron grupos concretos en el pasado.
Childe visto por Trigger (1989)
Sin embargo, recurrió a la difusión para explicar el cambio cultural.
Atribuyó a las migraciones rol primordial en el cambio (factores
externos en ambos casos).
Trigger (1989: 172) sostiene que su posición tiene muchas
semejanzas con la etnología difusionista de la década de 1920 de
[Link]. y Europa.
Propuso un modelo a seguir y consistía en que el objetivo principal
no era interpretar los restos como evidencias de estadios de
desarrollo cultural, sino más bien identificar culturas empleando el
concepto de cultura arqueológica, para delinear su origen,
movimiento e interacción.
Por tanto, el Neolítico no debe verse según Childe como un estadio
de desarrollo, sino como un mosaico de culturas claramente
definidas.
Childe visto por Trigger (1989)
Llamó la atención a otros colegas quienes se
interesaban más en los objetos, antes que en sus
fabricantes.
Planteó que al proponer secuencias de desarrollo los
artefactos eran considerados fósiles sin vida y no
expresión de sociedades vivientes.
En 1935 visitó la Unión Soviética y le impactó constatar
el apoyo que recibía la arqueología en ese país. No
aceptó el esquema unilineal soviético de formaciones
económicas, como tampoco aprobó la aceptación per
se sobre explicaciones sin demostración empírica.
Childe visto por Trigger (1989)
No cambió su idea sobre la difusión como factor
en el cambio pues aceptar ese concepto no
implicaba ser antimarxista.
Tampoco abandonó el énfasis en las tipologías
pues servían para hacer secuencias regionales y
hablar de influencias entre una región y otra.
Según Childe, en 1957, los arqueólogos rusos no
clasificaban sus culturas. Luego de la era Stalin los
soviéticos modificaron sus esquemas de trabajo
en arqueología para mejorarlo como disciplina.
Childe visto por Trigger (1989)
Tras retornar de la Unión Soviética se inclinó por
la evolución social como tema central indicando
que en cada sociedad había tendencias internas
progresivas y conservadoras cuyas
contradicciones proporcionan la fuerza para el
cambio social, pero no en sentido unilineal
estricto pues solo en Orígenes de la Civilización
y Qué sucedió en la Historia usó un esquema
único de desarrollo. Además, Childe concedió rol
primordial a la economía y la superestructura.
Childe visto por Trigger (1989)
Fue también pesimista sobre el valor de las analogías
etnográficas, excepto en donde es evidente la
continuidad histórica.
Por otro lado, los cazadores-recolectores modernos no
tuvieron éxito para desarrollarse tecnológicamente.
Por eso, propuso dos líneas de evolución cultural: uno
progresivo caracterizado por el desarrollo tecnológico
continuó combinado con una organización social e
ideológica flexibles.
La otra línea es conservadora, con tecnología estática y la
elaboración de estructuras sociales e ideológicas
retardadas.
El RC 14 y su impacto
Un avance decisivo en la ciencia arqueológica se
produjo en el campo de la datación. En 1949, el
químico norteamericano Willard Libby anunció el
descubrimiento de la datación radio-carbónica (C-14).
El verdadero impacto de su decisivo logro técnico se
sintió más de una década después.
Pero sus implicaciones eran claras:
por fin los arqueólogos tendrían un medio para
determinar, de forma directa, la edad de los
yacimientos y hallazgos de cualquier parte del mundo
sin necesidad de recurrir a complicadas cronologías
comparadas de culturas con áreas ya datadas por
métodos históricos.
El RC 14 y su impacto
El C-14 permitió establecer la antigüedad de determinados
materiales orgánicos, con lo que muchos supuestos centros
de invención se revelaron posteriores, cronológicamente, a
las áreas colonizadas.
Por ejemplo, el megalitismo del occidente de Europa era
muy anterior a los tholoi (sepulcros de falsa cúpula) del
Mediterráneo oriental.
Pero, además, las fechas absolutas permitieron un nuevo
modelo interpretativo poligenista que contradecía la premisa
básica de la argumentación difusionista: las sociedades
satisfacen idénticas necesidades mediante soluciones
similares.
Así demostraron varios focos de invención de la metalurgia
de forma autónoma.
Diseños de proyectos sobre temas concretos
Entre los pioneros del diseño de proyectos bien
enfocados estaba Robert J. Braidwood, de la universidad
de Chicago, cuyo equipo multidisciplinario, durante las
décadas de 1940 y 1950, buscó sistemáticamente en el
Kurdistán iraquí yacimientos que proporcionasen
evidencias sobre los orígenes de la agricultura en el
Próximo Oriente.
Otro proyecto americano, de Richard MacNeish, hizo lo
mismo en el Nuevo Mundo:
su investigación en el valle de Tehuacán en la década de
1960, lo llevó a comprender el enorme avance que había
supuesto el larguísimo desarrollo del cultivo del maíz.
Temas complejos: orígenes de agricultura, la
civilización y el estado
Si los orígenes de la agricultura han sido tema de
numerosas excavaciones durante las últimas décadas,
el nacimiento de las sociedades complejas,
incluyendo las civilizaciones, ha sido otro.
Dos proyectos de campo americanos tuvieron éxito
extraordinario:
uno en Mesopotamia, dirigido por Robert Adams
(con empleo de fotografía aérea, así como de
prospecciones del terreno)
y otro en el Valle de Oaxaca, México, bajo la dirección
de Kent V. Flannery.
Orígenes humanos
Pero el mérito a la búsqueda más enérgica en un
proyecto con un objetivo arqueológico claro, en toda
la historia de la arqueología, recaería en Louis Leakey
y su esposa Mary Leakey, quienes retrasaron las
fechas conocidas para nuestros antepasados
inmediatos en varios millones de años.
En 1931 comenzaron su búsqueda de huesos
humanos fósiles en la Garganta de Olduvai, África
Oriental, pero su extraordinaria perseverancia no fue
recompensada sino hasta 1959, cuando Mary Leakey
hizo el primero de los numerosos hallazgos de fósiles
de homínidos en la Garganta de Olduvai.

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