AVANCES A LA
UNION
EUROPEA.
MsC. JOSE ISRAEL SUAREZ MARQUEZ.
LA INTEGRACIÓN EUROPEA DESDE 1958 A
1985: LAS SUCESIVAS AMPLIACIONES Y LAS
CRISIS INTERNAS.
• El Reino Unido propuso crear, al resto de miembros de la
OECE que no se sumaron a las Comunidades Europeas, la
Asociación Europea de Libre Comercio.
• Reino Unido solicitó el ingreso (julio de 1961) en las
Comunidades Europeas. Francia se opuso a su ingreso en 1963
y, de nuevo, en 1967, ya que se desconfiaba de los que
británicos cumplan con los objetivos de la visión integradora
europea.
• Se admite luego de la dimisión de “De Gaulle”.
• La primera ampliación deparó diversos problemas, debido, en
especial, a la actitud británica. En efecto, los laboristas ganaron
las elecciones en 1974 con la promesa electoral de celebrar un
referéndum para salir de las Comunidades y lo celebraron pero
apoyando la permanencia al amparo de la renegociación del
Tratado de adhesión consiguiendo ciertas mejoras. En 1979 ganó
las elecciones el partido conservador, liderado por Margaret
Thatcher, quien consideró insuficientes los términos de la
renegociación, consiguiendo nuevas mejoras en materia
financiera, agrícola y pesquera.
Los Problemas de la realización
del Mercado Común.
• La primera crisis interna de las Comunidades Europeas estalla en 1965:
es la llamada crisis de la «silla vacía». Francia estimaba, ante el paso de
una etapa dentro del período transitorio a otra (que suponía la adopción
de decisiones por mayoría cualificada), que debería mantenerse la
unanimidad para aquellas decisiones que supusieran un interés muy
importante para un Estado miembro.
• Como no fue aceptada su interpretación por ser una violación flagrante
de los Tratados, Francia abandonó el Consejo (no las Comunidades
Europeas) en junio de 1965. La crisis se cerró al volver Francia a asistir a
las sesiones del Consejo desde enero de 1966 (acuerdo o compromiso de
Luxemburgo).
La Crisis de la Silla Vacía.
• El 27 de marzo de 1957 se firmó el Tratado de la Comunidad Económica Europea
(CEE), del que formaban parte: Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Países Bajos y
Luxemburgo. Esta Europa de los Seis contaba con un Consejo Europeo y una primera
Comisión Europea presidida durante dos mandatos por el Presidente alemán Walter
Hallstein (entre 1958 y 1967), un período en el que la Comisión aprobó numerosas
políticas, entre las más importantes la de la Política Agraria Común (PAC).
• El método de voto en el seno del Consejo sería, en principio, la unanimidad, pero se
planteó cambiarlo por el de mayoría cualificada en determinadas materias, lo que dio
lugar a la denominada “crisis de la silla vacía”. Este cambio tenía como consecuencia
la disminución del poder de los gobiernos de cada uno de los estados miembros que
formaban parte dando lugar a un mayor sentido de su supranacionalidad.
• La “crisis de la silla vacía” supuso que Francia, presidida por Charles de Gaulle, abandonase el
Consejo y no asistiese a las principales votaciones durante seis meses para manifestar su
oposición al cambio de método en la toma de decisiones, lo que se entendía como un boicot por
parte de este país a las reuniones del Consejo. Para que Francia volviese a ocupar su puesto,
exigió la revisión de las funciones de la Comisión y las diversas modalidades de votación
mayoritaria existentes.
• Una crisis que fue resuelta el 30 de enero de 1966, con la firma del Compromiso de
Luxemburgo, en el que se recogía que en el caso de estar importantes intereses en juego de un
determinado estado, los miembros del Consejo debían buscar todas las posibles opciones que
ayudasen a dar con la mejor solución y que pudieran ser adoptadas por el resto de países en el
respeto de sus respectivos intereses. Un acuerdo político que no tiene categoría jurídica y que
se mantuvo hasta 1985.
• Posteriormente, dio lugar a la firma del Tratado de Amsterdam, que introdujo un derecho de
veto similar al que recoge el Tratado de la Unión Europea y beneficia a los Estados miembros
con la limitación de la facultad del Consejo para decidir por mayoría cualificada, delegando el
asunto al Consejo Europeo que debe llegar a un acuerdo por unanimidad.
TRATADO DE AMSTERDAM.
• El Tratado de Ámsterdam establece que los gobiernos de
la Unión Europea pueden revocar los derechos de un país
miembro, incluido el derecho a votar propuestas
legislativas, si se considera que ha habido una "violación
grave y persistente" de los principios básicos de la UE.
Terminación,
Profundización, Ampliación.
• Al comienzo de 1970 y en 1971 se hicieron algunas reformas flexibles en
el sistema de financiación de las Comunidades Europeas, hasta acometer
en 1975 una importante reforma dotando a éstas de un sistema de
financiación propio y atribuyendo al Parlamento Europeo importantes
poderes de codecisión presupuestaria. También en 1975 se inició una
política de solidaridad mediante la creación del Fondo Europeo de
Desarrollo Regional (FEDER).
• Se democratizó el Parlamento Europeo al dar aplicación plena a las
previsiones de los Tratados fundacionales relativas a un Parlamento
Europeo elegido por sufragio universal (Decisión y Acta de 20 de
septiembre de 1976).
• La «cumbre» de Jefes de Estado o de Gobierno, reunida en octubre de 1972
en París, había solicitado a las Instituciones que hicieran un informe sobre
«las relaciones de los Estados miembros en una unión europea» y de nuevo en
1974, encargó al primer ministro belga, Leo Tindemans, la redacción de un
Informe de síntesis sobre la consecución de la Unión Europea; el Informe
Tindemans, presentado en diciembre de 1975, estableció con precisión las
reformas necesarias para profundizar en las Instituciones y en las
competencias de las Comunidades Europeas.
.
• Pero el debate sobre el alcance de dichas reformas agotó la década de los
setenta sin acordar ningún cambio más que la reforma presupuestaria.
LA SEGUNDA Y LA TERCERA AMPLIACIÓN (EL INGRESO DE ESPAÑA).
EL REFORZAMIENTO INSTITUCIONAL Y LA PROFUNDIZACIÓN EN LA
INTEGRACIÓN.
• El fin de las dictaduras en Grecia, Portugal y España y la
democratización de estos Estados del Sur de Europa
auguraban su intención de sumarse a este proceso de
integración.
• Grecia presentó su solicitud de adhesión en junio de 1975 y
el Tratado de Adhesión se firmó el 28 de mayo de 1979,
entrando en vigor el 1 de enero de 1981 (con un período de
transición de siete años), pasando las Comunidades
Europeas a tener diez Estados miembros.
• Después de treinta y cinco años de andadura, desde la CECA en 1951, las Comunidades
Europeas habían doblado el número de Estados miembros: de seis Estados se pasaba a
doce.
• Pero se estaba lejos de haber profundizado suficientemente en el proceso. Las
sugerencias del Informe Tindemans seguían sin ver la luz. Se había logrado la extensión
geográfica con las tres ampliaciones; pero no se había profundizado ni fortalecido la
integración.
• Las instituciones de los años cincuenta no habían experimentado transformaciones (salvo
el Parlamento Europeo, aunque todavía de forma muy insuficiente) a pesar de los nuevos
problemas que aquejaban a la sociedad desde los años setenta como la crisis energética,
la crisis del sistema monetario, la innovación tecnológica e industrial, los fuertes
desequilibrios regionales que provocaba el mercado común, la sensibilidad hacia el
deterioro del medio ambiente, la protección de los consumidores, etc.
• La elección del Parlamento Europeo por sufragio universal a partir de 1979
dio un nuevo dinamismo a la vida pública europea. El Consejo Europeo era
consciente de la necesidad de las reformas ante la parálisis decisional,
agravada por dos ampliaciones no bien asimiladas, por lo que adoptó un
acuerdo de naturaleza política, la Declaración Solemne sobre la Unión
Europea, con ocasión de su reunión el 19 de junio de 1983 en Stuttgart.
• En la Declaración de Stuttgart se definían las funciones del Consejo
Europeo mismo y de la «cooperación política europea» de forma precisa, se
establecía el compromiso de abandonar los «acuerdos de Luxemburgo» de
1966 y de democratizar y profundizar en el acervo comunitario a fin de
sentar las bases de una Unión Europea
• Mayor trascendencia tuvo el proyecto del Parlamento Europeo.
• En julio de 1980 se formó el «club del Cocodrilo» (nombre del
restaurante en el que se reunían) con diputados de diversas
ideologías políticas aglutinados en torno al diputado italiano
Altiero Spinelli.
• El «club» consiguió en julio de 1981 la creación por el PE de la
«Comisión Institucional», de carácter permanente, encargada de
elaborar un proyecto de Tratado de la Unión Europea de 14 de
febrero de 1984 (proyecto Spinelli).
• El proyecto Spinelli preveía importantes modificaciones
institucionales; a título de ejemplo, el Parlamento Europeo pasaría
a ser un colegislador junto al Consejo y se preveía un sistema de
suspensión de la condición de Estado miembro para aquellos
Estados que incumplieran reiteradamente las normas
comunitarias; creaba la ciudadanía de la Unión, no hacía depender
su entrada en vigor de la ratificación unánime de los Estados, etc.
• Aunque los Estados miembros no hicieron suyo este proyecto, fue
un serio acicate que influiría en los sucesivos Tratados de reforma.
DEL ACTA ÚNICA EUROPEA AL TRATADO DE
MAASTRICHT.
• Tras el fracaso del proyecto Spinelli, el Consejo Europeo, reunido
en Milán en junio de 1985, convocó la Conferencia
intergubernamental (con la oposición del Reino Unido, Dinamarca
y Grecia a iniciar la reforma), la cual, tras siete meses de
negociación, aprobó el texto del Acta Única Europea (AUE) el 17 y
el 28 de febrero de 1986.
• El AUE fue una reforma importante; se denominó así porque afectó
tanto a tratados fundacionales como a posteriores tratados
modificativos y se articuló en un texto convencional único.
(COOPERACION POLITICA EUROPEA).
• Las reformas afectaron a todas las Instituciones; insertó el Consejo
Europeo (reunión de los Jefes de Estado o de Gobierno) en la estructura
de los Tratados constitutivos, pero sin reconocerle entonces status de
Institución. El AUE atribuyó nuevas competencias a las Comunidades a
fin de facilitar la consecución de un verdadero mercado interior y único
para poner fin el 31 de diciembre de 1992 a las trabas físicas, técnicas y
fiscales, todavía existentes (barreras no arancelarias).
• El mercado interior y único se redefine como un «espacio sin fronteras
interiores, en el que la libre circulación de mercancías, personas,
servicios y capitales estarán garantizadas».
• El AUE incluyó, también por vez primera en un Tratado, la
regulación de la cooperación política europea en materia de
política exterior conforme a un régimen ordinario de Derecho
internacional (art. 30 AUE).
• El compromiso de lograr un verdadero mercado interior y único
planteaba la idea de una moneda única. En efecto, el AUE llevó al
Consejo Europeo, reunido en Madrid en junio de 1989, a anunciar,
sin plazo determinado, una Conferencia Intergubernamental (CIG)
a celebrar entre 1991 y 1992 ligada a la consecución de la Unión
Económica y Monetaria (UEM).
• Ahora bien, no se puede desconocer el impacto que produjeron los imprevisibles
y vertiginosos cambios en el Este de Europa en los últimos meses de 1989
(caída del muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989). Aquella aceleración de la
Historia arrastró a una aceleración de las reformas deseadas y planeadas con
anterioridad a los acontecimientos del Este europeo y que, a consecuencia de
éstos, se hacían improrrogables. Así pues, los acontecimientos de 1989-1990
exigían imperiosamente un golpe de acelerador en su doble vertiente (UEM y
Unión Política).
• La alternativa, esconder la vista a los nuevos «escenarios», hubiera podido
acarrear el derrumbamiento de una Comunidad Europea desgarrada por el peso
político-económico de una Alemania unida y polo de atracción de una nueva
renacida Centroeuropa.
• De esta manera, el Acta Única y la geopolítica fijaron la
fecha de la siguiente reforma. El Consejo extraordinario de
Dublín de abril de 1990 convocó simultáneamente las dos
Conferencias Intergubernamentales.
• El Consejo Europeo, en su reunión del 9 y 10 de diciembre
de 1991 en la ciudad holandesa de Maastricht, llegó a un
acuerdo sobre el texto que, finalmente, se adoptó y
autenticó solemnemente el Tratado de la Unión Europea
(TUE) el día 7 de febrero de 1992.
• El Tratado preveía la fecha del 1 de enero de 1993 para la entrada en
vigor, si en aquella fecha se hubieran cumplimentado todos los requisitos
que las Constituciones de cada Estado miembro establecen para la
prestación del consentimiento.
• La revisión de los Tratados comunitarios exige, pues, la unanimidad de los
Estados miembros expresada por cada uno de ellos conforme a sus
genuinos sistemas de control democrático. Pero el pueblo danés rechazó
en referéndum su aprobación (2 de junio de 1992), si bien un año más
tarde en un posterior referéndum lo aprobó (18 de mayo de 1993); por el
contrario, los referendos fueron favorables en Irlanda (de forma muy
amplia) y en Francia (de forma muy ajustada).