Género: Paragonimus
Especie: mexicanus
La paragonimosis es una enfermedad causada por diferentes
especies de trematodos del género Paragonimus.
Requiere de 2 hospederos intermediarios, un molusco y un
crustáceo de agua dulce antes de instalarse en hospederos
definitivos, el humano y una amplia variedad de mamíferos
domésticos y silvestres.
Se han reportado más de 30 especies de Paragonimus, y al
menos diez de ellas se consideran patógenas para el
humano, entre las cuales se consideran:
P. mexicanus, P. westermani
Morfología
Las formas adultas se encuentran habitualmente aisladas o en
parejas en los pulmones de los hospederos definitivos,
encerradas en una cápsula fibrosa y abundantes huevos.
Estos organismos monoicos miden 7 - 13 x 5.5 - 7.5 mm, son de
color castaño rojizo y tienen la forma de un grano de café. Su
tegumento es grueso y cubierto de espinas. Presentan una
ventosa oral y un acetábulo de tamaño semejante.
El parásito expulsa diariamente alrededor de 20 000
huevos operculados no embrionados. Son eliminados con
la expectoración y/o en materia fecal si son deglutidos.
Las formas adultas de Paragonimus mexicanus se
encuentran habitualmente aisladas o en parejas en los
pulmones de los hospederos definitivos, encerradas en
una cápsula fibrosa con contenido hematopurulento y
abundantes huevos.
Ciclo de Vida
En agua dulce se desarrollan las formas larvarias: miracidio, el
cual nada libremente hasta penetrar al primer hospedero
intermediario, un caracol, donde se transforma en esporoquiste
y en cuyo interior se forman las generaciones de redias que dan
origen a cercarias; estas cercarias abandonan al molusco e
infectan a un segundo hospedero intermediario, crustáceo en el
que las cercarias se convierten finalmente en metacercarias,
muy activas, localizadas principalmente en el hepatopáncreas y
en menor proporción en la musculatura y en los vasos de las
branquias.
El humano se infecta al ingerir cangrejos o langostinos de agua
dulce parasitados, crudos o mal cocidos .
Las metacercarias infectantes atraviesan la pared del estómago
y caen a la cavidad abdominal, posteriormente, penetran en las
capas serosas pulmonares. Se alojan con frecuencia en
bronquios hasta convertirse en gusanos adultos con formación
de granulomas.
En los nódulos o quistes, se encuentran habitualmente 1 - 2
parásitos. Los trematodos producen una gran cantidad de
En la fase fase crónica (pulmonar) se presenta tos seca o
productiva, en paroxismos, con esputo hemoptoico en el que
pueden encontrarse los huevos del parásito, fiebre, disnea,
anorexia y pérdida de peso, dolor de tipo pleural, sensación
de opresión torácica.
Las migraciones erráticas más frecuente son la cerebral,
cutánea, abdominal y hepática. En la fase aguda el
cuadro es semejante a una meningoencefalitis,
con cefalea, vómito, fiebre y trastornos visuales.
Posteriormente se agregan, parálisis
facial, hemiplejia, paraplejia y convulsiones .
Los pacientes crónicos pueden
sufrir crisis convulsivas generalizadas,
trastornos de la visión, de la percepción
y de tipo cognitivo.
DIAGNOSTICO
El estudio de heces fecales mediante técnicas
coproparasitoscópicas cualitativas y cuantitativas.
La broncoscopía con lavado broncoalveolar y tinción de las
muestras pueden ofrecer el diagnóstico definitivo, mediante la
demostración del trematodo y/o sus productos.
Se pueden localizar huevos, eritrocitos, material necrótico. Los
hallazgos en radiografías simples de tórax varían de acuerdo al
estadio de la enfermedad.
Los parásitos adultos pueden observarse en ocasiones en los
nódulos o quistes, inicialmente de pared delgada y lisa, con
mayor frecuencia únicos, o múltiples.
La tomografía computarizada ofrece información más específica
sobre el contenido de la cápsula parasitaria y los trayectos de
migración. En los casos crónicos, es posible encontrar formas
calcificadas.
En ocasiones es necesario recurrir a la histopatología, con el
hallazgo de parásitos adultos, huevos, huevos dentro de
granulomas rodeados de material fibrótico, zonas de necrosis,
cavitaciones, focos neumónicos, con infiltrados inflamatorios
importantes.
En la biometría hemática se detecta leucocitosis con eosinofilia
importante (23 - 57%). Las técnicas inmunológicas, tales como
ELISA y western blot se emplean en el diagnóstico y como
criterio de la efectividad quimioterapéutica. PCR.