CONGREGACIÓN CRISTIANA HEAVENS
Se denomina Iglesia al conjunto de fieles
unidos por la misma fe, y que celebran las
mismas doctrinas religiosas. También, es el
edificio que consagran a Dios y que le
dedican culto.
Es de resaltar, que el término Iglesia, en un
principio se usaba para referirse a la
asamblea de ciudadanos para tratar de
asuntos políticos.
Por otro lado, el término Iglesia se aplica a
las diversas dimensiones en que se fraccionó
el cristianismo: iglesia católica, iglesia
ortodoxa, iglesia anglicana, iglesia griega,
iglesia maronita, entre otras. En cuanto a su
constitución e institución, todas las iglesias
tomaron forma social ya que no hay sociedad
Cristo, instituyo la iglesia como una verdadera
sociedad, jerarquizada y monárquica, con
carácter de estabilidad, destinada a congregar
los fieles hasta el fin de los tiempos. Los
teólogos desarrollan este argumento y
decidieron que la Iglesia Católica o Iglesia
Católica Romana es la única verdadera Iglesia
de Cristo, porque conserva la unidad visible y
el primado de autoridad que fue conferido a
Pedro, jefe de los apóstoles, y a sus
sucesores.
En sociología, la Iglesia se caracteriza por ser
un grupo religioso organizado e
institucionalizado. La iglesia, es una sociedad
cuyos miembros representan de la misma
manera el mundo sagrado y sus relaciones
con el mundo profano.
Etimológicamente, la palabra iglesia es de
Iglesia Ortodoxa
La Iglesia Ortodoxa se deriva del antiguo cristianismo griego del Mediterráneo Oriental. El cristianismo ortodoxo se difundió
por Europa Oriental por la influencia del Imperio bizantino que duró hasta el año 1543, y por la labor de grupos misioneros.
La Iglesia Ortodoxa se diferencia de la Iglesia Católica por la falta de reconocimiento del Papa como autoridad, ya que para
ellos la más autoridad es el Patriarca Ecuménico de Constantinopla. Cada Iglesia ortodoxa tiene su propio patriarca, siendo
auto gobernante. El cristianismo Ortodoxo es importante en Rusia, Ucrania, Grecia, Romania, Bulgaria, Serbia, entre otros.
Iglesia evangélica
El nombre de la Iglesia Evangélica se usó en 1817 en Alemania para denominar a la Iglesia que
resulto de la fusión de luteranos y calvinistas. Actualmente, el término es generalizado para todos los
pequeños agrupamientos de Europa y América.
Iglesia Católica
La Iglesia Católica o Iglesia Católica Romana es una Iglesia cristiana que goza de triple poderes:
enseñar, santificar, gobernar y cuidar de los fieles. La Iglesia Católica es formada por la clase
eclesiástica de los sacerdotes, siendo el Papa el jefe supremo de toda la Iglesia y del Estado Vaticano,
aparte de los cardenales, obispos y padres.
Es una organización jerárquica en la que el clero está dividido en obispos, presbíteros y diáconos.
Asimismo, contiene sus propios mandamientos o preceptos, los cuales son:
Participar en la Misa los domingos y fiestas, abstenerse de trabajos y actividades que impidan la
santificación de estos días.
•Confesar los pecados al menos una vez cada año.
•Comulgar el sacramento de la Eucaristía al menos en Pascua.
•Guardar la abstinencia y ayunar en los días que la Iglesia señale.
•Satisfacer las necesidades materiales de la Iglesia, cada cual según sus posibilidades.
Iglesia Anglicana
La Iglesia Anglicana tiene su origen en Inglaterra, bajo su fundador Enrique VIII. Se considera
parte de la Iglesia Católica. A pesar de lo anterior, contempla ciertas diferencias con la Iglesia
Católica, ya que en la Iglesia Anglicana permite que las mujeres sean sacerdotes, y lo homosexuales
pueden ser curas y participar en la iglesia. Asimismo, la Iglesia Anglicana se aleja de la figura del
Papa.
Por otra parte, presenta similitudes como en la creencia de los sacramento de la comunión y la cena
del Señor.
La iglesia es el cuerpo de Cristo: todas las personas que aceptan el don de la salvación de
Cristo y siguen sus enseñanzas. Es mucho más que un edificio. En la Biblia, "iglesia" nunca
se refiere a un edificio. Siempre se refiere a las personas, las personas que siguen a
Jesucristo.
Formar parte del cuerpo de Cristo significa que estamos llamados a moldearnos
continuamente para parecernos cada vez más a Cristo. Esto sucede dejando que la
Palabra de Dios, la Biblia, guíe nuestra fe y nuestras vidas, adorando a Dios y celebrando
los sacramentos que Jesús nos dio, y viviendo en comunidad unos con otros.
Ser miembro de la iglesia significa que se pertenece a Jesucristo y que se pertenece al
pueblo de Dios. A la iglesia también se le llama "la novia de Cristo", enfatizando que la
iglesia está unida en una relación profunda e íntima con Jesús, y está ligada a él por un
pacto similar al del matrimonio.
La presencia de Cristo es la clave de la vida de la iglesia. Es en la iglesia y a través de ella
que Cristo encuentra, llama, transforma, equipa y envía a su pueblo al mundo. Dios se
sirve de la iglesia para presentar la salvación a quienes no la conocen y para alimentar la
fe de los creyentes. La iglesia es el instrumento de Dios para expresar su compasión y
En la iglesia, los cristianos están inseparablemente unidos entre sí. La
imagen de un cristiano individual a solas con Dios es ajena al Nuevo
Testamento. A los cristianos se les enseña a llamar a Dios "nuestro Padre",
no sólo "mi Padre". La importancia de la comunidad en la Biblia no puede
ser exagerada. La iglesia como un solo cuerpo implica que los cristianos no
sólo pertenecen a Jesucristo, sino también los unos a los otros. La comunión
con Cristo y con los demás hace de los creyentes una sola familia unida en
el amor.
En la iglesia, cada individuo es necesario e importante. 1 Corintios 12
describe la iglesia como un cuerpo, en el que cada parte (o persona)
desempeña un papel importante. Los dones de cada persona enriquecen a
la iglesia y la capacitan para llevar a cabo su labor en el mundo.
Y dentro de la iglesia todos somos responsables los unos de los otros. Nos
cuidamos los unos a los otros, nos apoyamos mutuamente para desarrollar
mejores relaciones con Cristo, y nos aseguramos con delicadeza -mediante
En términos generales, la iglesia evangélica se ha alineado en dos grandes
estilos: bíblico y pentecostal, y todas las denominaciones, algunas sin
percatarse, se hallan afiliadas al uno o al otro. Los bíblicos centran su
atención en las Escrituras, los pentecostales ponen su énfasis en la acción
del Espíritu a través de los carismas. Los primeros tienden a ser cerebrales;
los segundos, emocionales. Ambas tendencias han incurrido en
exageraciones. Desde su monte los bíblicos gritan: «Tenemos la Palabra de
Dios»; desde su valle los pentecostales replican: «Tenemos el Espíritu de
Dios». La disyuntiva parece ser: escrituralismo o manifestacionismo.
La «iglesia integral» es el nombre más adecuado para definir el
movimiento que caracteriza al cristianismo del nuevo milenio y está Inter
penetrando a todas las denominaciones. El Espirítu Santo quiere que los
bíblicos avancen hacia el terreno pentecostal y los pentecostales se
muevan hacia el bíblico, para que se abracen en el centro, bajo la cruz. Un
pentecostal de tuerca y tornillo, Stanley Horton, ha exhortado a sus
correligionarios a moderar el emocionalismo de sus actividades.
Hay reuniones eclesiásticas caóticas, neomontanistas, que rompen la instrucción paulina de
hacerlo todo decentemente y con orden. Un templo cristiano no puede ser una olla de
grillos. La iglesia, tal como Cristo la concibió y los apóstoles la plasmaron, es, a la par,
escritural y carismática:
Felipe bajó a una ciudad de Samaria y les anunciaba al Mesías. Al oír a Felipe y ver las
señales milagrosas que realizaba, mucha gente se reunía y todos prestaban atención a su
mensaje. De muchos endemoniados los espíritus malignos salían dando alaridos, y un gran
número de paralíticos y cojos quedaban sanos. Y aquella ciudad se llenó de alegría. Hechos
8:5-8.
Esta escena, típica de la iglesia primitiva, contiene claves explícitas: Felipe decía la Palabra
de Dios y mostraba las señales del Espíritu Santo simultáneamente. Los circunstantes
estaban oyendo y viendo al tiempo. Como resultado de ese equilibrio entre Palabra y
Espíritu, había gran alegría en aquella ciudad.
El plan de Dios nunca fue disociar su Palabra de su Espíritu. Es más, este es el autor de
aquella. El Espíritu Santo es el tren; la Biblia, son los rieles. Los rieles son inservibles sin el
tren, pero el tren solo puede andar sobre los rieles. La Biblia es la chimenea; el Espíritu
Santo, el fuego. La chimenea sin fuego a nadie calienta; el fuego por fuera de la chimenea
Otro contraste se observa entre quienes consideran a la filosofía como una disciplina adversa a la religión o una expresión
simplemente humanista, y quienes, por otra parte, la exaltan al colocarla por encima de la religión, al clasificar a la teología
como una rama de la filosofía. Ambas posturas son inequitativas. Quien afirma: «No voy a filosofar», ya lo está haciendo. Negar
la filosofía no es sino una forma de hacer filosofía. Y, por otra parte, meramente filosofar es inanizarse. El pragmatismo es una
buena filosofía si no se vuelve materialismo.
Ahora bien: la filosofía terminal del siglo XX ubicó a la religión entre los poderes, al nivel de la política, el deporte y el capital, y
Deleuze advirtió que la filosofía se halla al margen de esa clasificación. De análoga manera, la teología se expresa fuera e
independientemente del poder, que es, en su caso, la religión. Pero, como lo demostró Maquiavelo, todo poder tiende a
corromperse, y de ello no está exento el religioso. Es allí donde la teología, siendo intangible, puede intervenir con autoridad
sobre la religión a través de especulaciones, o profecías, que la lleven a esencializarse y corregir el rumbo. Mejor dicho,
retomarlo.
Hoy se entiende mejor el «cristianismo sin religión» que Bonhoeffer planteara como una manera de ser y de vivir. En el Sermón
del Monte -constitución nacional del reino de Dios- Jesús habló de quienes oyen su Palabra y la hacen, o se niegan a hacerla.
Oír y hacer, llevar a la práctica lo oído, convertir en vivencia la enseñanza, es lo que entendemos por solucionismo. La teología
al servicio de la vida, no la vida al servicio de la teología. Eso es integralismo. solo hablarlo lo estamos canturriando.
Describir el compromiso real de la iglesia y canalizar su capacidad de respuesta hacia una real influencia de transformación
y cambios, sólo es posible de una iglesia con una visión integral del Señor Jesucristo, el Mesías, el Salvador, el Libertador, el
Sanador, el Sustentador, el Gobernador de la iglesia y el Rey presente y futuro.
La iglesia integral debe visualizar al hombre tal como lo vio Jesús, desde una perspectiva socio-espiritual que entiende que
el ser humano posee necesidades integrales, que la iglesia debe suplir en su condición de comunidad sanadora,
protagonista de cambios para modificar la realidad que vive la comunidad social del mundo actual.
La iglesia integral debe ser capaz de hacer las transiciones que clama el hombre y la sociedad, sin perder su esencia, ir a la
vanguardia, sin liquidar los soldados que van en la retaguardia.
La iglesia en Latinoamérica está llamada a ser multifuncional, contextual, activa e integral. Necesita visualizarse como tal,
rompiendo los esquemas y paradigma que la estorban.
La crisis de valores, las demandas de nuestros pueblos, el grito por un nuevo liderazgo
político y social transformado, hombres y mujeres íntegros, de conductas responsables
y transparentes, para enfrentar la eliminación de la corrupción, la discriminación, el
abuso del poder político y económico, la violencia, la drogadicción, el narcotráfico,
entre otros, abre un espacio para levantar la voz profética de la iglesia.