¿Qué es el utilitarismo?
El utilitarismo es una teoría de la rama ética de la
filosofía según la cual las conductas moralmente
buenas son aquellas cuyas consecuencias
producen felicidad. De este modo, hay dos El utilitarismo es una teoría ética que se basa en
elementos básicos que definen el utilitarismo: su el principio de maximizar la felicidad o el
modo de relacionar el bien con la felicidad de los bienestar general. Esta teoría sostiene que una
individuos y su consecuencialismo. acción es moralmente correcta si produce la
mayor cantidad de felicidad posible para la
mayor cantidad de personas afectadas por esa
acción. Esta idea se remonta a los filósofos
utilitaristas del siglo XVIII, como Jeremy
Bentham y John Stuart Mill, quienes
desarrollaron y popularizaron esta perspectiva
ética.
Representantes del utilitarismo
Jeremy Bentham (Inglaterra, 1748-1832)
Jeremy Bentham sostuvo que la naturaleza humana está gobernada por el
placer y el dolor, de modo que busca el placer y trata de obviar el dolor.
Es por esto que defendió el principio de la mayor felicidad tanto en las
acciones privadas como públicas. Una acción se considera como correcta
sin tener en cuenta su naturaleza intrínseca si produce provecho o utilidad
con respecto al fin de la máxima felicidad posible.
Para evitar la contradicción que puede aparecer entre la búsqueda del
placer individual y el social, Bentham sostuvo que la felicidad de la persona
es determinante.
No obstante, la de los otros rige solo en la medida en que el individuo esté
motivado por la benevolencia, el interés en la buena voluntad u opinión de
los otros, o por su simpatía.
El principio de utilidad
Para Bentham, el principio de la utilidad es una especie de estándar de la
acción correcta de parte tanto de las personas como de los gobiernos.
Dicho precepto sostiene que las acciones se aprueban cuando promueven
la felicidad o el placer, y se desaprueban cuando propenden al dolor o la
infelicidad.
John Stuart Mill (Inglaterra, 1806-1873)
Colaborador de Bentham, fue continuador de la doctrina del utilitarismo de su
maestro.
Si bien para Mill era válida la búsqueda de la felicidad, discrepó con Bentham en
que lo importante no era la cantidad, sino la cualidad. Existen placeres que son
diferentes cualitativamente, y esta diferencia cualitativa se refleja en placeres
superiores y placeres inferiores.
De modo que, por ejemplo, los placeres morales o intelectuales son superiores al
placer físico. Su argumento era que las personas que han experimentado ambos,
ven lo superior como mejor que lo inferior.
Por otra parte, su defensa del principio utilitarista se apoyó en la consideración de
que un objeto es visible cuando la gente lo ve. De igual manera, la única certeza de
que se puede producir algo deseable es que las personas lo deseen. Y por lo tanto,
lo deseable es lo bueno.
Así es que la felicidad es deseada por todo ser humano, lo que es el fin utilitario. Y
el bien para el conjunto de toda la gente es la felicidad general.
A partir de allí distinguió la felicidad de la satisfacción, de modo que la felicidad
tiene más valor que la satisfacción.
Las sanciones internas
Otra diferencia con Bentham es que para Stuart Mill existían las sanciones
internas. Tanto la culpa como el remordimiento son reguladores de las acciones de
las personas.
Cuando la persona se percibe como un agente de daño, aparecen las emociones