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Evolución de La Criminología

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EVOLUCIÓN DE LA

CRIMINOLOGÍA
Evolución de la Criminología

 La criminología es una disciplina que ha experimentado una evolución


significativa a lo largo de la historia. A continuación se destacan
algunos de los hitos más importantes en su evolución:
 - Siglo XVIII: Durante el siglo XVIII, la criminología comenzó a
establecerse como una disciplina académica independiente. Uno de los
primeros estudios importantes fue realizado por Cesare Beccaria, un
filósofo italiano, quien publicó su obra "De los delitos y las penas" en
1764, donde argumentaba que las penas debían ser proporcionales al
delito cometido.
 - Siglo XIX: En el siglo XIX, la criminología continuó desarrollándose
como una disciplina con la influencia de importantes pensadores como
Jeremy Bentham y Émile Durkheim. Durante esta época también se
establecieron las bases de la ciencia forense y la identificación de
perfiles criminales.
 - Siglo XX: En el siglo XX, la criminología experimentó un importante
avance con la introducción de técnicas de investigación científica,
como el análisis de ADN y la psicología criminal. También se
desarrollaron nuevas teorías criminológicas, como la teoría de la
asociación diferencial de Sutherland y la teoría del control social de
Hirschi.
 - Siglo XXI: En la actualidad, la criminología continúa evolucionando
con la incorporación de tecnologías avanzadas para investigar
delitos, como la inteligencia artificial y el análisis de big data.
También se han desarrollado nuevas áreas de estudio, como la
cybercriminología y la criminología verde, que se enfocan en delitos
relacionados con el medio ambiente.
LA ESCUELA CLÁSICA
 Los positivistas del siglo XIX, bautizaron con el nombre de Escuela Clásica, a
todo lo anterior a ellos: a las doctrinas que no se adaptaban a las nuevas
ideas, a los recientes sistemas. Bajo la etiqueta de clásicos se suele agrupar
a autores y tendencias divergentes en muchos puntos de vista, en algunos
casos, inclusive, contradictorias, pero que presentan una serie de
concepciones unitarias acerca de postulados fundamentales, que fue lo que
permitió a los positivistas reunirlas con propósitos didácticos. El mundo
clásico partió de una imagen excelsa, ideal, del ser humano como centro del
universo, como dueño y señor absoluto de sí mismo, de sus actos. El dogma
de la libertad que hace iguales a todos los hombres (sin diferencias entre el
hombre delincuente y no delincuente) y fundamenta la responsabilidad: el
absurdo comportamiento delictivo solo puede comprenderse como
consecuencia del mal uso de la libertad en una situación concreta, no a
pulsiones internas ni a influencias externas. Para los clásicos, el delincuente
es una suerte de pecador que optó por el mal, pudiendo y debiendo haber
respetado la ley. Existe algo muy importante en la escuela clásica que se
recoge de sus autores: la defensa de las garantías individuales y su reacción
contra la arbitrariedad y los abusos de poder. Se reconocen como
representantes destacados de la escuela clásica del derecho penal, además
de Cesare Beccaria, entre otros a Giovanni Carmignani, Pellegrino Rossi y
Francisco Carrara.
Cesare Beccaria (1738-1774)

 Para algunos autores, la criminología clásica, fundada por Cesare


Beccaria (1738-1774), en el espíritu del Iluminismo europeo, quien en
1764 publica De los delitos y de las penas [Trattato dei delitti e delle
pene],- el autor contaba con 26 años de edad-: en dicha obra,
compendia las leyes existentes, proponía escribir las leyes para que
pudieran ser comprendidas por todos los individuos y no solo por
máximos juristas, tratando de encontrar la igualdad de todos los
ciudadanos ante la ley y evitar una interpretación desviada por
conceptos morales de los juristas o los jueces y, por último, el de
limitar el ámbito de las leyes penales al mínimo necesario para
disminuir el delito. Se ha afirmado que gracias a la Escuela Clásica se
pudo terminar con la barbarie y la injusticia que el derecho penal
representaba, procuró la humanización por medio del respeto a la ley,
del reconocimiento a las garantías individuales y de la limitación al
poder absoluto del Estado.
Pellegrino Rossi (1787 - 1848)

 El profesor de Bolonia, Ginebra y París que es asesinado por los


pensamientos políticos que generaba, fue quien escribió el primer gran
clásico reconocido por todos, aunque no es posible olvidar otras
aportaciones de sus contemporáneos como Bentham, aporto con su obra
Teoría de las Penas y de las Recompensas escrita en 1840 y Romagnosi, con
Génesis Del Diritto Penale en 1837. Para algunos es este autor el que sienta
las bases para la Escuela Clásica, con su obra Filosofía del Delito escrita en
1839. Rossi consideraba que existía un orden moral que todos los seres,
libres e inteligentes, deberían de seguir, pensando que aquella tendría que
aplicarse en la sociedad, puesto que todos los individuos están hechos para
vivir en sociedad: surge un orden obligatorio para toda una sociedad y del
cual se derivarían todos los derechos y obligaciones. Él piensa que la
capacidad de juzgar le pertenece al “superior”, pero no niega que todo
hombre al ser tal, es inteligente y puede juzgar por igual: para Rosini el
fundamento del derecho de castigar, es el eterno principio de la justicia.
Giovanni Carmignani (1768-1847)

 Otro ilustre representante es Giovanni Carmignani, que trata de


explicar que el castigo que se le impone a un criminal por un delito
que cometió, no se hace con el ánimo de tomar una venganza, sino
de prevenir que en un futuro no realice otros delitos semejantes, éste
ilustre representante fue profesor de Pisa, y en sus Elmenta iuris
criminalis hace a la necesidad del orden social como la fuente y la ley
moral como el limite.
Francisco Carrara (1805 - 1888)
 Francisco Carrara, es considerado por algunos como el padre de la escuela clásica del derecho
penal, en 1859 escribió Programa di Diritto Criminale, lo cual llevo al Derecho Penal a su verdadera
esencia jurídica y cobra importancia porque cuando se hace referencia a la Escuela Clásica, son las
doctrinas de Carrara generalmente las que se someten a examen. El conjunto de doctrinas de
Carrara representan el término de la evolución de la Escuela Clásica. Este autor sostiene que el
derecho es connatural al hombre. La ciencia del derecho criminal es un orden de razones emanadas
de la ley moral, preexistente a las leyes humanas. El delito es un ente jurídico que reconoce dos
fuerzas esenciales. Según Carrara delito es: “La infracción de la ley del estado, promulgada para
proteger la seguridad de los ciudadanos, resultante de un acto externo del hombre, positivo o
negativo, moralmente imputable o políticamente engañoso”. La pena no debe exceder a las
necesidades de la tutela jurídica; si excede, ya no es protección del derecho sino violación del
mismo. La imputabilidad penal se funda en el principio del libre albedrío. Carrara, dice: “no me
ocupo de cuestiones filosóficas: presupongo aceptada la doctrina del libre arbitrio y de la
imputabilidad moral del hombre, y sobre esta base edificada la ciencia criminal, que mal se
construiría sin aquella”. La base de la teoría clásica de la criminología estaba apoyada sobre la
teoría del contrato social, que sostenía que los hombres se reunían libremente en sociedad
conforme a una serie de acuerdos que garantizaban el orden y la convivencia. Es en relación a este
consenso, que se proponía el castigo de aquellas conductas que eran perjudiciales o peligrosas para
el cuerpo social, y la recompensa de aquellas que de alguna manera contribuían al mantenimiento
del equilibrio del mismo. De esta forma, se establecía una tipología de aquellas conductas
consideradas como desviaciones que posibilitaban clasificar a un individuo como delincuente. Con
base en esto las penas que la ley imponía aseguraban el buen funcionamiento y la supervivencia de
la sociedad, y “toda pena que exceda ese consenso o que tenga fines distintos es ilegítima y
contraviene el contrato social” (Taylor, Walton, Young. 1990).
 Esta criminología clásica -que también podríamos denominar criminología jurídica- se
sustentaba básicamente en el derecho, sobre todo aquel de tradición indoeuropea que
según Beristarain (1978), está basada: “en un derecho que controla con rigidez y rectitud
la vida del pueblo, y que admite o necesita el Estado como centro de las relaciones
comunitarias”. Dado que cada disciplina surge en el marco de un entorno socio-histórico
específico que de alguna manera caracteriza los supuestos explícitos e implícitos que le
dan sustento, es menester agregar que, para estos tiempos en que surge la criminología,
como asevera Foucault, comienza a desarrollarse un discurso que por primera vez
“articula una concepción binaria de la sociedad: hay siempre dos grupos, dos categorías
de individuos...” Esta estructura binaria que atraviesa la sociedad, instituye un esquema
de explicación marcado por la asimetría, en donde hay “una raza puesta como la
verdadera y única (la que detenta el poder y es titular de la norma) y los que constituyen
otros tantos peligros para el patrimonio biológico. En ese momento aparecerán todos los
discursos biológicos-racistas sobre la degeneración y todas las instituciones que, dentro
del cuerpo social, harán funcionar el discurso de la lucha de razas como principio de
segregación, de eliminación y de normalización de la sociedad” (Foucault,1996:56). Es
justamente a partir de este mismo discurso, que se va a desarrollar la idea de desviación
con la que se caracteriza a la conducta del delincuente. El desviado es un ser inferior que
presenta una patología, esta debe ser “sanada” a partir de los procesos de normalización
vinculados específicamente al encierro institucional. Si bien, a lo largo del desarrollo de
la disciplina criminológica se han sucedido una serie de cambios de paradigma en lo que
respecta a la concepción del “hombre delincuente”, actualmente se siguen sintiendo en
nuestras instituciones y prácticas institucionales los efectos de este discurso: el delito es
una enfermedad de determinados individuos que tuvieron una “mala socialización” y que
deben ser excluidos y encerrados para “resocializarlos” e integrarlos como miembros
sanos de la sociedad. No tenemos que olvidar a otros autores que dieron luz y brillo a la
Escuela Clásica, los cuales son: Brusa, Tolomei, Pessina, Mittermainer, Berner, Halschner,
Birkmeyer, Ortolan y Tyssot.
 A reserva de una reagrupación posterior, la Escuela Clásica tiene, entre otros, los
siguientes postulados:
 1. El encontrar sus bases filosóficas en el Derecho Natural.
 2. Un respeto absoluto al principio de legalidad.
 3. Ver al delito como un ente jurídico y no como un ente filosófico.
 4. El libre albedrío.
 5. La aplicación de las penas a los individuos moralmente responsables.
 6. Los que carecen de libre albedrío , por ejemplo los locos y los niños, quedan
excluidos del Derecho.
 7. La pena es la retribución que se hace al criminal por el mal que hizo en la sociedad.
 8. La retribución debe ser exacta.
 9. “las penas son sanciones aflictivas determinadas, ciertas, ejemplares,
proporcionales, deben reunir los requisitos de publicidad, certeza, prontitud,
fraccionabilidad y reparabilidad, y en su ejecución deben ser correctivas, inmutable e
improrrogables”
 10. La finalidad de la pena es restablecer el orden social externo que ha sido roto por
el delincuente.
 11. El Derecho de castigar pertenece al Estado, (titulo de tutela jurídica).
 12. El Derecho Penal es garantía de libertad, ya que asegura la seguridad jurídica ante
la autoridad.
 13. Se considera que el método debe ser lógico-abstracto, silogístico y deductivo.
LA ESCUELA POSITIVA
 La aparición del positivismo fue consecuencia del auge alcanzado por
las ciencias naturales en los estudios filosóficos del siglo XIX, y se hizo
sentir en todas las disciplinas incluyendo al derecho, la psiquiatría, la
criminología y la psicología. El positivismo es una postura filosófica que
tuvo un impacto y por tanto una influencia enorme en el campo de lo
científico y por supuesto la búsqueda del conocimiento comprobable y
válido también hizo eco, como se señalo anteriormente, en la
criminología, el derecho penal y la política criminal; así lo indica Elbert
(2001:50): El positivismo está estrechamente ligado a la búsqueda
metódica sustentada en lo experimental, rechazando nociones
religiosas, morales, apriorísticas o conceptos abstractos, universales o
absolutos, Lo que no fuese demostrable materialmente, por vía de
experimentación reproducible, no podía ser científico. El positivismo se
expandió exitosamente, como un pensamiento progresista,
revolucionario, capaz de sacar al mundo del atraso y del oscurantismo
religioso o supersticioso de los siglos precedentes. El hombre y la
ciencia serían artífices de todas las explicaciones y los descubrimientos,
capaces de superar todas las enfermedades, los obstáculos sociales y
hasta la propia naturaleza.
 El Positivismo no niega la existencia de lo absoluto o metafísico, pero tampoco se
ocupa del problema, limitándose al estudio de lo real. Por ello los positivistas negaron
carácter científico a las disciplinas filosóficas propiamente dichas. Augusto Comte.
(1798-1857) es considerado como el padre del positivismo, a partir de él justamente
se inicia el interés por clasificar las ciencias. El postulado de esta escuela se basa en
el culto a los hechos, a los fenómenos, a lo dado; toman patrones de las ciencias
naturales y pretenden trasladarlos al derecho penal. Tres fueron los personajes más
representativos dentro de la escuela positiva: Lombroso, Ferri y Garófalo, cuyos
apuntes biográficos se incluyen en la unidad correspondiente a la historia de la
criminología. El positivismo criminológico, destronaría al hombre, privándole de su
centro y de su reinado, al negar el libérrimo control del mismo sobre sus actos y su
protagonismo en el mundo natural, en el universo y en la historia. El hombre, según
Ferri no es el rey de la creación, como tampoco la tierra es el centro del universo, sino
una combinación transitoria. El positivismo criminológico inserta el comportamiento
del individuo en la dinámica de causas y efectos que rige el mundo natural o el mundo
social: en una cadena de estímulos y respuestas, determinantes internos (biológicos)
o externos (sociales).
 Para el Positivismo Criminológico, el infractor es un animal salvaje y peligroso, inmerso en su
propia herencia patología (determinismo biológico) o receptor de procesos causales ajenos al
mismo (determinismo social). En materia penal, la Escuela Positiva se presenta igualmente
corno la negación radical de la Clásica, pues pretende cambiar el criterio represivo, suprimiendo
su fundamentación objetiva al dar preponderante estimación a la personalidad del delincuente.
La escuela positiva se inicia como una reacción a la escuela clásica. De origen italiana, acusa a
los clásicos de descuidar a la figura del delincuente por realizar solo una conceptuación
dogmática y lógica, puramente basada en el derecho. Esta nueva visión provocó un cambio de
método en el estudio del delincuente, el medio, el delito y de las posibles soluciones que podían
aportar los avances científicos del momento, que tenían como base las ideas evolucionistas. La
primera pregunta que se hacen los positivistas es cómo poder controlar el fenómeno
(criminalidad) y prevenirlo; la prevención no es nada diferente de la preparación y disposición
que anticipadamente se haga para evitar que algo acontezca. ¿Cómo podemos prevenir la
muerte por inundación, o la fiebre, o el contagio? Pues teniendo un previo conocimiento,
experiencias que nos vayan suministrando datos, factores que nos permitan facilitar la acción o
decisión oportuna y correcta. Así podemos pronosticar las causas de por qué delinque, con tal
conocimiento aplicaremos el correctivo y como consecuencia lógica podremos controlar el
problema. Con base en las anteriores premisas, la escuela positivista propone la necesidad de
profundizar en el estudio natural del delito y sus causas, lo que permitirá descubrir las medidas
correctivas para combatir el fenómeno, pretendiendo incluso que un día se podría llegar a
predecir quién y en qué forma delinquirá; más aún, el número de delitos que se darían en cada
época o región. Los excesos de la escuela clásica provocan la siguiente reacción, dando lugar a
la aparición de una orientación nueva, que abunda precisamente en los puntos descuidados por
los clásicos y parte de presupuestos contrarios a los que han servido de base a estos. Se dan,
pues, una serie de factores históricos y condiciones de naturaleza muy variada que justifican la
aparición de la escuela positiva y, en gran parte, sirven para explicar el éxito que pronto
alcanzó.
 Entre los fundadores de la escuela positiva, destacan César Lombroso, Enrique Ferri y
Rafael Garófalo. El principal medio de difusión de esta escuela fue la revista Archivi di
psichiatria, scienze penali e antropologia criminale“. Cesare Lombroso, considerado
como el fundador del positivismo biológico, desarrolla, un poco antes de 1876, su teoría
del hombre criminal, él, quien pertenecía a la llamada escuela de antropología criminal,
establece el concepto de criminal atávico, según el cual el delincuente representaba una
regresión a estados evolutivos anteriores, caracterizándose la conducta delincuente por
ser innata. Este criminal atávico podía ser reconocido debido a una serie de estigmas
físicos o anomalías, como por ejemplo, el excesivo desarrollo del cerebelo, asimetría del
rostro, dentición anormal, y lo que se considera como la característica más atávica en
los criminales, a saber, el hoyuelo en medio del occipital.
 Enrico Ferri –afamado abogado adherido al fascismo, militante en un principio del Partido
Socialista Popular- desde su época de estudiante se pronunció completamente en contra
de la Escuela Clásica y del pensamiento del derecho penal liberal. Para él, el hombre es
una máquina que no posee autodeterminación con respecto a su conducta, sino que
ésta era completamente predeterminada por distintos factores que en cierto momento
invariablemente terminarían en la comisión de un delito. Al respecto y en la búsqueda de
la formulación de los fenómenos determinantes de la conducta, Ferri elaboró la ley de
saturación, de acuerdo con ésta; Elbert (2001:54): Así como en un volumen de agua a
igual temperatura se disuelve una cantidad determinada de sustancia química, ni un
átomo más, ni un átono menos, en un medio socialmente determinado con condiciones
individuales y psíquica dadas, se comete un número determinado de delitos, ni uno más
ni uno menos.
 De acuerdo con esta afirmación, cada año el nivel de criminalidad estaría determinado
por diversas condiciones físicas y sociales en combinación con factores congénitos y de
impulsos del individuo, sin embargo resultaba importante cuestionar qué medio social
15 5 Ferri, E. (1887). Los nuevos horizontes del Derecho y del Procedimiento Penal.
Madrid: Centro Editorial de Góngora. Ferri, E. (1933). Principio de Derecho Criminal.
Madrid: Editorial Reus. exactamente era al que se refería, a qué condiciones y de qué
cantidad de delitos se estaba hablando; porque ciertamente la ley de saturación era
más bien un supuesto formulado de una manera muy ambigua.
 Finalmente tenemos a Garofalo –juez descendiente de una familia noble y
conservadoraque en cuestión de carácter era muy diferente al temperamental Ferri,
pero que al hablar de ideas acerca de la criminología y posiciones políticas eran
coincidentes con las de éste, llegando a compartir tanto actividades científicas como
políticas; colocando a Garófalo como el sistematizador del ideario y del programa
positivista. En 1885 publicó Criminología, referente por demás histórico del nacimiento
de tal disciplina. Derivado de su convicción de que el delito es consecuencia de
anormalidades psicológicas o morales hereditarias del delincuente, haciendo énfasis en
que tales anormalidades eran distintas a la enfermedad mental; estableció que si bien
los delitos cometidos son distintos en las diversas regiones del mundo, existen ciertas
conductas delictivas que se mantienen constantemente presentes (homicidio,
violaciones, robo) y concluyó que el positivismo no podía limitarse a definir al
delincuente, sino que también debía definir al delito mediante la creación de una noción
propia y universal del mismo.
Diferencias entre ambas escuelas.

 La Escuela Clásica se enfoca en el libre albedrío y la responsabilidad


individual en la comisión de delitos, considerando que los individuos
actúan de forma racional y calculada al cometer un acto delictivo. Por
otro lado, la Escuela Positiva se centra en factores externos que
pueden influir en la conducta delictiva, como la genética, el entorno
social, económico y cultural, así como trastornos mentales o
condiciones biológicas.

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