UNIVERSIDAD NACIONAL SAN
CRISTÓBAL DE HUAMANGA (Facultad
de Ingeniería Civil)
HOBBES THOMAS (1588-1679) filósofo
materialista inglés
Hobbes fue un personaje controvertido en su época, aunque su pensamiento haya sido
después muy influyente; tal vez era demasiado moderno para su época y demasiado
conservador para las siguientes; de hecho, en 1666 se quemaron sus libros en Inglaterra por
haber sido considerado ateo y tras su muerte se
volvieron a quemar públicamente. En vida tuvo
que batallar sin tregua contra dos grandes
enemigos: la Iglesia de Inglaterra y la
Universidad de Oxford.
Su pensamiento se formó en estrecho contacto con los
círculos europeos
de René Descartes, Pierre Gassendi y Galileo Galilei realizó largos viajes por
Francia, Italia y Alemania. Las guerras civiles entre parlamentarios puritanos y
realistas le hicieron refugiarse en París en 1640 y volvió a su país once años
después, la defensa de un poder monárquico fuerte y conservador le valió una
pensión del rey Carlos II de Inglaterra.
Galileo Galilei (1564-1642).
es una de las figuras claves de la historia de la Ciencia, pudiéndosele considerar el primero
que aplicó el método científico experimental-matemático. Realizó experimentos y
observaciones cuidadosas en cinemática (son famosos sus estudios sobre la trayectoria de
proyectiles) y dinámica (cabe señalar sus cuidadosos experimentos con planos inclinados),
estableciendo la primera ley de la Dinámica
(que posteriormente recogerá y refinará
Newton en sus Principia); y en Astronomía,
con la que pudo apoyar de manera inequívoca
la teoría heliocéntrica.
cinemática
('mover,desplazar') es la rama de la mecánica que describe el movimiento de los
objetos sólidos sin considerar las causas que lo originan (las fuerzas) y se limita,
principalmente, al estudio de la trayectoria en función del tiempo. Para ello
utiliza velocidades y aceleraciones, que describen cómo cambia la posición en
función del tiempo.
Las pendientes o los planos inclinados son superficies diagonales sobre las cuales los objetos
pueden estar en reposo, deslizarse o rodar hacia arriba o hacia abajo. Los planos inclinados
son útiles ya que pueden reducir la cantidad de fuerza requerida para mover un objeto
verticalmente.
Hobbes fue uno de los filósofos relevantes del siglo XVII
y habiendo conocido personalmente a Galileo, es decir, a los más significativos
filósofos que procuran el paso del pensamiento a la modernidad, nos hallamos
ante un pensador materialista, muy lejos de las concesiones metafísicas de
Descartes, y resuelto a aplicar al análisis del ser humano y de la sociedad Y al
estudio de la Naturaleza.
La filosofía política de T. Hobbes
En el análisis de la vida social y política partirá de la consideración de que la sociedad está compuesta
por una multiplicidad de seres individuales conducidos por sus pasiones, intentando explicar cómo se
produce la transición de este individualismo atomista a la construcción de un cuerpo social
artificial, o estado, de carácter absolutista.
Tradicionalmente se ha considerado la obra
política de Hobbes como la fundamentación
teórica del absolutismo. Régimen político en el que
una autoridad domina todas las manifestaciones del
poder del Estado, que puede ejercer sin límites.
1.- El estado natural de guerra
En lo que Hobbes llama el estado natural, es decir, el estado en el que se
encontraba el ser humano antes de la organización de la vida social, los seres
humanos son iguales por naturaleza en facultades mentales y corporales,
produciéndose, también de una forma natural, la compensación entre las
deficiencias y las cualidades con las que la naturaleza ha dotado a cada cual
Cada ser humano busca su propia
conservación
en primer lugar, lo que da origen a la competición y a la desconfianza entre los
seres humanos. En este estado natural no existen distinciones morales
objetivas, por lo que dicha competición da lugar a un estado permanente de
guerra de todos contra todos, en el que cada cual se guía exclusivamente por la
obtención de su propio beneficio y no existiendo moralidad alguna, no hay más
límite para la obtención de nuestros deseos, que la oposición que podamos
encontrar en los demás.
No existiendo distinciones morales objetivas
Hobbes considera pues, que las acciones humanas se desarrollan al margen de
toda consideración moral, como resultado de la fuerza de las pasiones, únicos
elementos por los que se
pueden guiar, en dicho
estado, los seres humanos.
al hacer depender de las pasiones la acción de los
seres humanos
en el estado de naturaleza, y al aparecer caracterizado tal estado como una
"guerra permanente de todos contra todos", un estado en el que el ""el hombre
es un lobo para el hombre",
sugiere que las pasiones son un
elemento negativo de la conducta
humana, que el ser humano es
malo por naturaleza,
pero él mismo se encarga de rechazar esta
interpretación:
Pero ninguno de nosotros acusa por ello a la naturaleza del hombre. Los deseos,
y otras pasiones del hombre, no son en sí mismos pecados. No lo son tampoco
las acciones que proceden de estas pasiones, hasta que conocen una ley que las
prohíbe.
2.- La ley natural
Es necesario, pues, investigar cuál sea la naturaleza del ser humano a
fin de poder determinar si el estado de naturaleza es susceptible de
ser abandonado o no.
Hobbes distingue dos aspectos de la naturaleza humana: las pasiones,
que le inclinan hacia la guerra y la paz; y la razón.
“Las pasiones que inclinan a los hombres hacia la paz
son el temor a la muerte; el deseo de aquellas cosas que son necesarias para
una vida confortable; y la
esperanza de obtenerlas
por su industria.”
(Leviatán, XIII)
Una ley de naturaleza (lex naturalis) es un
precepto o regla general encontrada por la razón,
por la cual se le prohíbe al hombre hacer aquello que sea destructivo para su vida, o que le
arrebate los medios de preservar la misma, y omitir aquello con lo que cree puede mejor
preservarla, pues aunque los que hablan de este tema confunden a menudo ius y lex,
derecho y ley, éstos debieran, sin embargo, distinguirse, porque el derecho consiste en la
libertad de hacer o no hacer, mientras que la ley determina y ata a uno de los dos, con lo que
la ley y el derecho difieren tanto como la obligación y la libertad, que en una y la misma
materia son incompatibles. (Leviatán, XIV)
a) Primera ley de naturaleza. La búsqueda y el seguimiento de la paz
mientras pueda obtenerse.
Y es por consiguiente un precepto, por regla general de la razón, que
todo hombre debiera esforzarse por la paz, en la medida en que espere
obtenerla, y que cuando no pueda obtenerla, pueda entonces buscar y
usar toda la ayuda y las ventajas de la guerra, de cuya regla la primera
rama contiene la primera y fundamental ley de naturaleza, que es
buscar la paz, y seguirla, la segunda, la suma del derecho natural, que
es defendernos por todos los medios que podamos. (Leviatán, XIV)
b) Segunda ley de naturaleza
La capacidad de renunciar a sus propios derechos (lo que abre la posibilidad de
establecer un contrato con otros seres humanos).
De esta ley fundamental de naturaleza, por la que se ordena a los hombres que
se esfuerce por la paz, se deriva esta segunda ley: que un hombre esté
dispuesto, cuando otros también lo están tanto como él, a renunciar a su
derecho a toda cosa en pro de la paz y defensa propia que considere necesaria,
y se contente con tanta libertad contra otros hombres como consentiría a otros
hombres contra el mismo. (Leviatán, XV)
c) Tercera ley de naturaleza.
Cumplimiento de los pactos y acepten las consecuencias que de ellos se siguen
(lo que se hace efectivo sólo una vez constituida la sociedad civil).
De aquella ley de naturaleza por la que estamos obligados a transferir a otro
aquellos derechos que si son retenidos obstaculizan la paz de la humanidad, se
sigue una tercera, que es ésta: que los hombres cumplan los pactos que han
celebrado, sin lo cual, los pactos son en vano, y nada sino palabras huecas. Y
subsistiendo entonces el derecho de todo hombre a toda cosa, estamos todavía
en la condición de guerra. (Leviatán, XV)
La razón muestra que es favorable para la
conservación
de los seres humanos que estas leyes se cumplan: es racional
que el ser humano las observe. Este es el sentido de su
obligación (en el fuero interno). Pero de hecho tales leyes en
estado natural no se cumplen, por lo que se necesita un poder
coercitivo para obligar su cumplimiento.
El poder: derechos del soberano y libertad de
los súbditos
Derechos del Soberano
1.- La soberanía emanada del contrato es inalienable por lo
que, una vez concedida, no se puede cambiar la forma de
gobierno ni repudiar la autoridad.
2.- El soberano, por lo demás, no puede ser castigado por sus
súbditos, ya que no hay ninguna relación contractual entre los
súbditos y el soberano. El soberano queda "fuera" del
contrato.
El poder absoluto así establecido
determina qué se ha de enseñar y todas las facetas de
la vida pública.
La iglesia queda totalmente subordinada al estado: no
hay posibilidad alguna de establecer un poder distinto
al del soberano: el soberano asume todos los poderes
en general.
Libertad de los súbditos
se trata de compaginar la libertad natural y el determinismo. Los seres
humanos son libres en estado natural y, por el contrato, renuncian a sus
derechos, pero con ciertas
limitaciones, que fijan los
límites de su libertad en la
sociedad civil.
La libertad es entendida por Hobbes como la ausencia
de estorbos:
"Por libertad se entiende, de acuerdo con la significación apropiada de
la palabra, la ausencia de impedimentos externos, impedimentos que a
menudo pueden arrebatar a un hombre parte de su poder para hacer lo
que le plazca, pero no pueden impedirle usar del poder que le queda, de
acuerdo con lo que le dicte su juicio y razón." (Leviatán, XIV).
Pero una vez abandonado el estado de naturaleza
la primacía de la ley representa la libertad de la comunidad, por lo
que la "libertad" individual se limitaría a lo no regulado (la elección
del domicilio, del medio de vida, la compra-venta de bienes, etc.), y
también el derecho a resistirse al soberano: en caso de muerte o
prisión y cuando el soberano renuncia a su soberanía.
Muerte de Hobbes
En octubre de 1679, Hobbes sufrió un trastorno de la vejiga y luego un ataque
de parálisis, de la que murió el 4 de diciembre de 1679, a los 91 años. Se dice
que sus últimas palabras fueron:
«Un gran salto en la
oscuridad», pronunciado en
sus momentos finales de
consciencia.