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Talleres Inclusivos de Salud Mental

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Salud Mental

Es cosa de todas y todos

Psicología Social
La Ley Nacional N.º 26.657 en su art. 3
define a la salud mental como “un proceso
determinado por componentes históricos,
socioeconómicos, culturales, biológicos y
psicológicos, cuya preservación y
mejoramiento implica una dinámica de
construcción social vinculada a la concreción
de los derechos humanos y sociales de toda
persona”
¿Cual es el papel del
operador en salud
mental?
Las personas que facilitan deben brindar
especial atención a la comodidad y las
reacciones de quienes participan y propiciar la
construcción del grupo. Al hablar de salud
mental, pueden surgir sensibilidades, Explica el tema o el
emociones, situaciones emergentes. Ante
esto, no se trata de anular el espacio para ello problema que has
sino de entenderlo como parte de la instancia
y poder acompañarlo, teniendo en cuenta
tareas específicas. Es importante en este
investigado
sentido establecer con el grupo desde el inicio
un acuerdo de confidencialidad, respeto y
escucha, para hacer del taller un espacio en
donde todas las personas puedan sentir
comodidad al expresar sensaciones,
pensamientos, reflexiones, dudas y vivencias
con la tranquilidad de que lo que sea charlado
allí no será luego expuesto en otros espacios.
• Tener una mirada amplia y muy permeable a las situaciones que surjan.
• Explicitar el encuadre.
• Promover la participación de todas las personas, incluidas aquellas con
discapacidad.
• Facilitar el intercambio, la circulación de la palabra y también respetar los
silencios.
• Favorecer la comunicación desde una escucha activa.
• Transmitir información actualizada y basada en evidencia.
• Habilitar las dudas, responder preguntas o comprometerse a averiguar en
el caso de no tener las respuestas.
• Reconocer las tensiones o los obstáculos que surjan para tomarlos y
transformarlos.
• Problematizar expresiones discriminatorias, patologizantes o contrarias a
los derechos humanos.
• Referenciar al sistema de salud.
• Proponer síntesis de lo trabajado (que incluya consensos y debates
abiertos).
• Habilitar la posibilidad de elegir no participar.
• Aclarar que la intención es utilizar un lenguaje inclusivo y no binario.
Facilitar un taller NO implica:
• Dar consejos.
• Convencer ni obligar.
• Censurar.
• Sancionar ni retar.

• Decirle a alguien lo que debe hacer.


• Juzgar o culpar.
• Discriminar.
• Coercionar.
• Calificar.
• Diagnosticar.
• Invalidar opiniones o vivencias ajenas.
• Estigmatizar.
• Sustituir, “hablar por” las personas con
discapacidad.
Algunas herramientas para la coordinación:
• Escucha activa: permite comprender, retomar y poner en diálogo las intervenciones.

• Pregunta: para incentivar la participación, para ayudar a problematizar, para comprender


mejor y no cerrar certezas o conclusiones.

• Repregunta: una posibilidad ante opiniones o preguntas de participantes es repreguntar al


grupo para abrir debate y salir del lugar del saber exclusivo.

La repregunta puede ayudar a problematizar.

• Contar con datos clave: puede ser información estadística, sobre derechos o servicios de
salud mental, siempre fundamentada, que se pueda aportar en el debate.

• Lenguaje claro y sencillo: es importante que a lo largo del desarrollo de las actividades,
tanto para las consignas como para los momentos informativos que se puedan propiciar, se
utilice lenguaje claro y sencillo.
Recomendacion • Repasar la planificación y si es necesario también el

es marco conceptual de la temática a trabajar.

Previo al
• Preparar el recurso a partir de las herramientas que
se encuentran al final de este material.

• Averiguar si hay participantes que requieran alguna

taller: medida de accesibilidad o persona de apoyo que


facilite su participación.

• Llegar con tiempo para revisar las condiciones del


espacio y organizar los materiales contemplando la
participación de las personas con discapacidad.

• Ponerse de acuerdo entre quienes van a coordinar el


taller. Es conveniente definir quién explica cada
dinámica y quién prestará atención a los emergentes y
registros.

• En caso de realizar registros fotográficos y/o


audiovisuales contar con el consentimiento oral o
escrito de quienes participan.
Durante el taller:
• Colocarse en un lugar estratégico donde todo el grupo vea y/o escuche bien.
Son recomendables las rondas o semicírculos donde se vean y/o escuchen entre sí.
• Hablar con voz fuerte y clara, sin gritar.
• Facilitar el intercambio respetuoso, la escucha y el debate en el grupo.
• Explicar la actividad de manera clara y atractiva, lejos de cosas que llamen
demasiado la atención, siempre que sea posible (por ejemplo: una cancha con otro
grupo jugando).
• Prestar atención a los cuidados físicos: estar a la sombra, con ventilación, tener
agua disponible, entre otros.
• Lograr la atención del grupo. Se pueden utilizar recursos tales como: aplaudir,
decir: “quien me escucha, levanta la mano”.
• Si están participando adolescentes o jóvenes con discapacidad tener en cuenta si
la propuesta está siendo accesible o es necesario realizar un ajuste razonable o
brindar apoyo.
• Prestar atención a la participación general del grupo y recorrer el espacio si están
trabajando en subgrupos.
• En el grupo pueden surgir conflictos, poder considerarlos como parte de la
construcción grupal es muy importante. Es necesario poder reflexionar e intentar
ordenar lo que está pasando para transformarlo en aprendizaje.
Después del taller:
• Se recomienda tomarnos un tiempo con el equipo de personas
facilitadoras para compartir sensaciones sobre cómo estuvo el
taller, si se logró el objetivo, si surgieron emergentes y si
requieren alguna articulación concreta a tener en cuenta para
siguientes talleres, etc. Conviene registrar estas reflexiones
para sumarlas a la evaluación.
Análisis del contexto

El análisis del contexto es una


herramienta fundamental a la
hora de armar los talleres. Estas
actividades podrán desarrollarse
en múltiples ámbitos, tales
como escuelas, espacios de
jóvenes, centros culturales,
espacios comunitarios, centros
de salud, contextos de encierro,
clubes de barrio, ferias, entre
otros.
Datos que resultaría útil analizar:
Marco institucional-organizacional
• ¿En qué marco estamos armando el taller? ¿De dónde surge la
demanda?
¿Cómo es tomada por la institución-organización?
• ¿Con qué otras instituciones, grupos y servicios se podría pensar
un abordaje de la salud mental comunitaria?
Espacio
• ¿Hay un lugar adecuado para el taller?
• ¿Está preparado? ¿Permite la privacidad? ¿Es accesible para
personas con discapacidad (ubicación, rampas, baños accesibles,
etc.)?
Duración
• ¿De cuánto tiempo se dispone? ¿Cuánto dura cada taller?
¿Cuántos talleres se proponen y cada cuánto tiempo?
Participantes: cantidad, sus edades, características generales.
• ¿Se conocen previamente? ¿Están en un ámbito de intimidad y
confianza?
• ¿Hay algún participante que pueda tener una afectación personal
y específica
en relación a la temática a trabajar?
• ¿Van a participar adolescentes o jóvenes con discapacidad?
• ¿Han trabajado con la temática previamente?
• ¿Hay participantes que pertenezcan a una población
históricamente
desaventajada?
Convocatoria:
• ¿Cómo llegan al taller? ¿Asisten por voluntad propia? ¿Hay
condiciones para
la libre participación?
Es necesario identificar el nivel de profundización en el abordaje de
Planificación de las actividades
Luego del análisis del contexto, utilizando la información extraída de
este,
vamos a pensar y definir:
• Objetivos del taller : ¿a qué apuntamos? ¿Qué resultados
buscamos a través
de este taller? Y ¿hasta qué punto son realizables nuestros
objetivos?
• Las temáticas a trabajar: se encuentran indicadas en la ficha de
cada
dinámica de este kit. Sobre estas temáticas podríamos
preguntarnos:
¿qué estigmas o tabúes operan en torno a ellas? ¿Con qué prejuicios
o
falsas creencias nos podemos encontrar? ¿Cómo los podríamos
abordar?
Materiales: todo lo necesario para desarrollar las actividades.
Se recomienda hacer un registro completo de la planificación. Cabe señalar que las
planificaciones tienen que ser flexibles, ya que dependerá de la respuesta del grupo.
Por ejemplo, la dinámica de inicio elegida dura 15 minutos, pero surge una charla
interesante a la que corresponde darle espacio y si se decide eso, seguro habrá que
revisar el resto de las dinámicas para el desarrollo del taller.
También puede suceder que la dinámica elegida no logra el impacto esperado y
debemos reformularla o cambiarla.
Los talleres tienen distintos momentos:
• Un inicio: es la pauta de que vamos a comenzar con el taller y tiene como objetivo
concentrar la atención de les participantes, que se conozcan, encuentren rasgos en
común y entren en confianza, predisponerse para el desarrollo del taller, entrar en
clima y comenzar a introducir algo de la temática.
• Un desarrollo: es donde se van a plantear actividades para abordar las temáticas
centrales (aquellas que le dan sentido al taller), es el momento de mayor duración.
• Un cierre: se puede hacer un recorrido por lo vivenciado o plantear algunas
preguntas a modo de evaluación.
IMPORTANTE
• Evitar discursos individualistas: la salud mental no depende
exclusivamente
de cada persona de forma individual.
• Se trabaja a partir de preguntas y construcciones colectivas, no
imperativos.
• Es importante abrir el juego en vez de cerrarlo: no establecer
limitaciones
del tipo “si no lográs esto, no vas a poder…”.
• El abordaje comunitario se diferencia de las lógicas mercantilistas
y de los
saberes absolutos: no hay soluciones únicas ni mágicas.
PERSONAS FACILITADORAS: Son quienes tienen la responsabilidad y
proponen el
rumbo del taller en el que los participantes son protagonistas.

ANÁLISIS DEL CONTEXTO: Se elabora previamente al armado del


taller, es un conjunto de información que está dirigido a identificar la
situación y las necesidades específicas para trabajar en los talleres.

TALLER: Es un espacio de encuentro grupal donde se busca generar


procesos vivenciales que interpelen e integren el pensar, el sentir y
el hacer.

PLANIFICACIÓN Es una de las tareas clave: se establecen objetivos,


temáticas, actividades, tiempos y materiales.

GRUPO: Es un conjunto de personas que comparten un tiempo y un


espacio, que tienen tareas u objetivos en común.
ACCESIBILIDAD: Son las medidas tanto en el espacio físico como en lo
comunicacional para garantizar la posibilidad de que las personas con discapacidad
puedan participar plenamente, en igualdad de condiciones que el resto de las
personas
participantes.

EMERGENTES: Son situaciones imprevistas (individuales o colectivas) que requieren


abordaje específico durante y/o después del taller.

EVALUACIÓN: Cada taller debe ser analizado en la participación, la comunicación


efectiva, el clima grupal, las dinámicas utilizadas, la facilitación y el cumplimiento
de sus objetivos.

DINÁMICA: Son actividades grupales con objetivos y consignas detalladas. Pueden


ser de inicio, desarrollo o cierre.

RECURSERO: Es un instrumento que recupera, sintetiza y clasifica información clara


y operativa de recursos útiles a dónde acudir frente a determinados abordajes
específicos que se necesiten.
¡MUCHAS GRACIAS!

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