película chilena del año 2003
Baldomero Lillo Figueroa
Es un libro que causó revuelo en el tradicionalista ambiente de
la literatura chilena, en un medio literario que hasta entonces
seguía las la tendencias de los clásicos españoles y recibía la
influencia de la literatura francesa, de una literatura alejada de
la realidad social de nuestro país que se preparaba para
celebrar el primer centenario de su independencia.
La primera edición estaba formada por ocho cuentos, titulado Subterra:
«Los inválidos»
«La compuerta número 12»
«El grisú»
«El pago»
«El Chiflón del Diablo»
«El pozo»
«Juan Fariña»
«Caza mayor»
Este libro pertenece al género de ficción.
Los ocho cuentos que forman Sub Terra entregan un
panorama desolador.
Hombres aniquilados por la servidumbre del trabajo,
se muestran empeñados en cumplir tareas que no
les interesan, sólo les preocupa el dinero para llevar
a los hogares. Por sus páginas desfilan inválidos,
huérfanos y viudas, que forman parte del mundo
brutal y agotador de las minas de carbón. La
publicación de Sub Terra trajo mayor preocupación
por el tema social de los mineros y de las industrias,
donde correspondía realizar una urgente
intervención del Estado para mejorar las condiciones
de trabajo de estos sectores.
El libro describe desde diversos ángulos y personajes la forma en
que vivían y morían los mineros del carbón —particularmente los
de las minas de Lota en el sur de Chile— a finales del siglo XIX y
principios del XX, quienes trabajaban desde el amanecer hasta el
anochecer en condiciones miserables.
Sub-Terra de Baldomero Lillo ha mantenido su vigencia a lo largo
de cien años y es fuente indispensable al momento de referirse a
la minería del carbón en Chile, debido a la mirada directa sobre
Lota y sus mineros, la miseria, la explotación, el alcoholismo, las
leyendas, el ambiente, y las formas que revestía el amor en aquel
contexto tan duro y, a veces, brutal.
CONTEXTO HISTÓRICO DE SUB-TERRA
La historia de Subterra ocurre a fines del
siglo XIX y principios del XX, en la
localidad sureña de Lota, donde se
encuentra lo que en ese entonces era la
mina de carbón más grande del mundo.
Fragmento de Sub Terra
Y cuando la silueta del capataz se destacó, viniendo hacia ellos, en el extremo de la
cancha, cada cual se apresuró a empujar su carretilla mezclándose el crujir de las
secas articulaciones al estirar los cansados miembros con el chirrido de las ruedas
que resbalaban sobre los rieles.
El viejo, con los ojos húmedos y brillantes, vio alejarse ese rebaño miserable y luego
tomando entre sus manos la descarnada cabeza del caballo acaricióle las escasas
crines, murmurando a media voz:
«¡Pobre viejo, te echan porque ya no sirves! Lo mismo nos pasa a
todos. Allí abajo no se hace distinción entre el hombre y la bestia»
Baldomero Lillo, en el cuento inicial «Los Inválidos».