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Influencias Culturales en la Cocina Peruana

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Temas abordados

  • gastronomía,
  • cocina de influencia europea,
  • platos típicos,
  • cultura peruana,
  • virreinato,
  • cocina de tradición,
  • platos tradicionales,
  • cocina peruana contemporánea,
  • inmigración alemana,
  • cocina andina
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  • cocina de tradición,
  • platos tradicionales,
  • cocina peruana contemporánea,
  • inmigración alemana,
  • cocina andina

Aportes y movimientos

migratorios que
ocurrieron en el Perú
Alumna: Kiara I. Cahuamari Alfaro

Grado y Sección: 3° A

Profesora: Patricia Apolaya


Historia del
Perú
El encuentro de dos mundos, el contacto entre la civilización inca y la civilización
europea a través de la llegada española a tierras americanas se inició en el siglo XVI.
En el año de 1532, las huestes de Francisco Pizarro, natural de Trujillo de Extremadura,
capturaron al inca Atahualpa en la ciudad de Cajamarca (norte del Perú), iniciándose
con ello la Conquista del Imperio Inca, seguida por la Guerra entre los Conquistadores,
la Rebelión de los Encomenderos, y finalmente instalándose el Virreinato del Perú en
1542, tras un enfrentamiento entre los propios conquistadores y la Corona Española.
Lo mas impresionante no solo fue la llegada de los españoles sino fue las llegada de
nuevas culturas en nuestro país en este álbum se explicara los aportes y quienes
migraron y por que al Perú.
Españoles
El español, lengua de los conquistadores, se alzó como el estandarte lingüístico dominante, pero las lenguas
nativas resonaba aún en las laderas de los Andes. El Quechua, lengua del imperio incaico, se mantuvo
establecido en las comunidades de uso cotidiano. El mestizaje lingüístico se manifiesta en la vida cotidiana a
través de la fusión del español con los matices del Quechua. Esta combinación refleja la rica diversidad que
caracteriza al Perú. Aunque el español, también conocido como castellano, prevalece como el idioma
dominante, siendo la lengua materna del 80,2% de la población, el Quechua sigue siendo hablado por
aproximadamente el 20% de los peruanos. Los departamentos de Cuzco, Ayacucho, Huancavelica, Junín,
Apurímac, Ancash y Puno destacan como los principales exponentes de lo nuestro. El cambio en la religión:
del Inti a Dios. Desde tiempos precolombinos, la dieta peruana es una mezcla equilibrada de frutas,
legumbres, verduras y una variada selección de proteínas animales, que van desde pescados y mariscos
hasta carnes de llama, alpaca y cuy. Sin embargo, lo que realmente enriquece esta tradición gastronómica
son las influencias culinarias de diversos rincones del mundo, como Italia, China, Japón, España, entre otros
países.
Una de las influencias más destacadas proviene de la presencia española en el territorio peruano. Los
castellanos, andaluces y árabe-andaluces desempeñaron un papel crucial en la evolución de la cocina
peruana. La fusión de estas tradiciones culinarias, a menudo transmitidas por mujeres que ejercían roles de
cocineras, amas de casa o esposas de nobles, dio lugar a platos como el “ají de gallina”.
La llegada de los españoles también trajo consigo una serie de ingredientes que hoy son esenciales en la
cocina peruana, como el trigo, la cebolla, el ajo, las aceitunas y las uvas, entre otros. Esta rica herencia
culinaria se refleja en una amplia gama de platos peruanos, desde el “anticucho” hasta el “arroz con
mariscos”, pasando por los irresistibles dulces hispano-árabes como los “alfajores” y el “arroz con leche”.
Africanos
PLATOS TÍPICOS Sin duda, la cocina peruana es una mistura de sabores, en el virreinato manos esclavas preparaban comidas a base de menudencias y entre los
platos más tradicionales encontramos los anticuchos (corazón de la res), la sangrecita (sangre de pollo), el choncholí (tripas) y la chanfainita (pulmones). Un
representativo plato es la riquísima carapulcra preparada a base de papa seca y acompañada de carne de chancho o de pollo. Otro plato de influencia
afroperuana es el denominado “Morusa”, es una especie de puré de pallares iqueño, lonjas de chancho y tocino. En otras ciudades, como Nazca, se le conoce
con el nombre de “charapana”. Un plato típico de la cocina afroperuana de Lima es el tacu tacu, una especie de tortilla gruesa de frijoles y arroz frita en la
sartén y acompañada de abundante salsa de cebolla remojada en limón. Teresa Izquierdo, por ejemplo, es una de las figuras de la gastronomía que dio vigencia
y continuidad a la tradición afroperuana en la gastronomía nacional. MÚSICA
Una de las características primordiales de las danzas afroperuanas es el lenguaje rítmico, su difusión en la identidad nacional data de la segunda mitad del siglo
XX. Los cuadros pintados por, el también afrodescendiente, Pancho Fierro son la única referencia de la música afroperuana registrada desde el virreinato, donde
se puede apreciar la característica del baile y los instrumentos.
Géneros musicales como: amor fino (competencia musical acompañada de un guitarrista), el canto de Jarana (cantantes de la marinera limeña establecían una
competencia literaria y musical), la copla (se cantaba o recitaba en el intermedio de la marinera norteña), la cumamana (a veces se cantaba en competencia y
trataban todo tipos de temas) y las décimas (forma literaria que trata todo tipo de temas con sutil humor, mostrando destreza literaria e ingenio que cuando se
cantan se les llama “socabón”).
La música afroperuana estudiada y reinterpretada por Victoria y Nicomedes Santa Cruz, y posteriormente impulsada por grandes representantes, como Porfirio
Vásquez, José “Pepe” Vásquez (hijo de Porfirio), Lucha Reyes, Susana Baca, Eva Ayllón, Ronaldo Campos, Lucila Campos, Caitro Soto (interprete de la canción
“Tora mata”), Arturo “Zambo” Cavero y los inolvidables Ballumbrosio, entre otros grandes, han revivido ese folclore negro típico peruano. DANZAS
La alegría, la energía y la festividad son característicos en los bailes afroperuanos. Entre sus danzas representativas encontramos el festejo, alcatraz y el inga
(danza erótica/festiva), baile ‘tierra o golpe ‘tierra’ (vigente en Zaña), agua’ e nieve (zapateo competitivo), danza de pallas (danza colectiva femenina), atajo de
negritos (danza colectiva masculina), el landó (de ritmo muy complejo), son de los diablos (danza carnaval que representa al Diablo), el tondero (baile de
parejas), la zamacueca (danza de corte erótico-festivo). PRESENCIA RELIGIOSA
La devoción al Señor de los Milagros es la expresión religiosa más representativa del Perú en el mundo y lleva consigo un enorme componente afroperuano
desde sus inicios. La imagen fue pintada por un afrodescendiente de origen angolés y los cánticos que acompañan la procesión tienen una reminiscencia
africana innegable. Y es precisamente en la procesión que la presencia afroperuana se hace más visible en las calles vistiendo el tradicional hábito morado.
Desde la fe y devoción la presencia afroperuana ha sido aun más notable con la figura del primer santo afrodescendiente en América, y que nació en Lima: San
Martín de Porres, un mulato hijo de afroperuana y español ingresó como fraile a la orden de los dominicos y pese al prejuicio de la época llegó a ser el elegido
de Dios y representante de la nueva fe en este continente.
Italianos
Los Italianos trajeron consigo muchas costumbres, aportes en tecnología, arquitectura
y alimentos; por ejemplo, nos dejaron la costumbre de comer
pan fresco tres veces al día y comer más pastas –tallarines– en nuestras diversas
comidas; así mismo nos trajeron el panetón que en muchas zonas del Perú se
consume para Navidad. También trajeron y cultivaron verduras como la coliflor, el
brócoli, la acelga, las espinacas, las berenjenas, el zapallito italiano o zucchini, la
albahaca, etc., que sembraban en sus huertas en las afueras de Lima. Asimismo, los
italianos volvieron a dar impulso al consumo del aceite de oliva y al cultivo de viñedos
que los españoles habían iniciado. Los primeros italianos que llegaron al Perú en la
época del Virreinato vinieron de diversas localidades de su país, la mayor cantidad
vino de Génova, otros de Venecia,Córcega,Nápoles, Milán, Roma, Sicilia y otras
regiones. en el Comercio: Muchos inmigrantes italianos se dedicaron al comercio,
abriendo tiendas y negocios que contribuyeron al desarrollo económico del Perú. La
mayoría trabajaba en la zona costera como pescadores.
Chinos
El aporte, por supuesto, ha sido económico. Cuando se liberaron a los esclavos afroperuanos, las haciendas se quedaron sin mano de
obra, ya que la mayoría de estos migraron a la capital. Entonces se buscó mano de obra en el sur de China, en las provincias de Fujian,
Cantón y Macao. Por cada esclavo liberado, se le pagaba al propietario un monto de dinero que él utilizaba para traer ciudadanos
chinos sujetos a un contrato por cinco u ocho años. El aporte de estos primeros trabajadores chinos se manifestó en el crecimiento de
la producción y exportaciones de azúcar, algodón y guano; sectores que estaban en la base de la dinámica económica peruana.
Posteriormente, los chinos liberados de sus contratos se dispersaron al interior del país, contribuyeron así de manera decisiva en el
desarrollo comercial en la costa, la sierra y los frentes pioneros en la Amazonía. La llegada de inmigrantes chinos entre 1890 y 1930,
muchos de ellos comerciantes, se tradujo en la presencia de grandes casas comerciales importadoras y la extensión de pequeños
negocios en las ciudades. Antes del siglo XX, el intercambio económico entre Perú y China era incipiente. A principios de siglo, los
chinos empiezan a establecer grandes casas comerciales de importación (vajillas, telas, comestibles, etc.) e invierten en la producción
agrícola al adquirir haciendas. Igualmente, abren salas de cines en Lima y provincias, y crean numerosos restaurantes de comida china,
los famosos chifas. Lo interesante es que los chinos han echado raíces no solo en Lima, sino también en diferentes provincias del Perú.
En Lima hay peruanos que van al Barrio Chino, en la calle Huanta, donde hay un templo dedicado a Guang Kung, divinidad de la guerra,
la lealtad, los comerciantes y la Policía, muy venerada y respetada en China. Se pueden encontrar cartas de 1895 dirigidas al
arzobispado, en donde los sacerdotes se quejan de peruanos que van detrás de la procesión de san Guang Kung. Lo que es
particularmente chino, en el ámbito cultural y religioso, es el confucianismo, que comprende reglas de vida y pensamiento. No creo que
eso haya impregnado particularmente en la sociedad peruana, porque comparte valores con el catolicismo: la honestidad, el respeto
por los padres y la valoración del trabajo. En cambio, el aspecto que más ha impactado a los peruanos es el arte culinario chino.
Japoneses
El 3 de abril de 1899 llegó al puerto del Callao un barco con 790 inmigrantes del
Japón. Era el “Sakura Maru”, que transportaba a jóvenes agricultores, traídos para
trabajar de sol a sol en las grandes haciendas azucareras de la costa norte peruana.
Habían partido desde el puerto de Yokohama, el 27 de febrero de 1899.
Apenas 18 años después, en 1917, los inmigrantes se organizaron en la Sociedad
Central Japonesa, y sus descendientes han continuado el ejemplo con la Asociación
Peruano Japonesa (APJ). Con el mestizaje, los japoneses aprovecharon la abundante
materia prima del país, como el arroz y los pescados, tan importantes en la cocina
japonesa. Fueron ellos quienes incorporaron el pulpo en los platos peruanos,
además de aprovechar mejor la diversidad marina a nivel gastronómico que
ofrecían las costas.
Alemanes
Fue el mariscal Ramón Castilla (1797-1867), presidente de Perú en varios periodos a mediados del siglo XIX, quien quiso
atraer al país a inmigrantes europeos. Castilla valoraba su especialización y conocimiento de las técnicas agrícolas más
avanzadas, con las que buscaba aumentar la producción de las tierras selváticas peruanas.
Según cuenta Karen Abregú en su libro "Oxapampa", el gobierno de Castilla firmó con el barón alemán Cosme Damián
Schütz von Holzhausen un contrato para crear una colonia europea en la selva peruana.
El aristócrata alemán logró sumar al proyecto a campesinos y artesanos de las regiones del Tirol, Vorarlberg, Renania,
Nassau y Hesse, austríacos y alemanes que habían sufrido en los últimos años los estragos de una grave crisis
económica, acompañada de conflictos sociales, levantamiento y malas cosechas. Se convencieron de que en el lejano
Perú podrían ganarse la vida honradamente y en paz. Sufrieron los rigores de una tierra que les era extraña. Muchos
enfermaron, otros padecieron mal de altura y la mayoría fue pasto de insectos que no habían visto antes.
Armando Schlaefli, descendiente de los colonos y fundador de una casa-museo dedicada a la inmigración europea en
Oxapampa, le contó a BBC Mundo: "Aquí se ganaron la vida a base de trabajo y bravura, dedicándose a la ganadería y a
la madera". La cultura resultante es una exótica mezcla entre las tradiciones europeas importadas por los colonos y la
realidad impuesta por el lugar que se acabaría convirtiendo en su hogar.
Por ejemplo, el strudel, el típico pastel alemán de manzana, aquí se hace con plátano, que es lo que abunda. Uno de sus
barrios principales se llama Prusia y la arquitectura de sus edificios, con sus paredes blancas, tejados a dos aguas y
protagonismo de la madera, recuerdan más a la típica de Alemania y Austria que a lo que uno podría esperar en este
punto a medio camino entre las frías cumbres de los Andes y la cálida espesura de la Amazonía peruana.

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