La detección
y atención
temprana
Las razones que hacen que seamos tan diferentes son
múltiples (biológicas, evolutivas, familiares, sociales…) y
están estrechamente relacionadas.
En nuestra cultura escolar, los grupos de dos o más
edades son infrecuentes y por lo general, los grupos se
consideran homogéneos por estar constituidos por niñas y
niños que han nacido el mismo año.
Además, existe un ratio (numero máximo de alumnos por
aula) establecido para cada edad, con proporciones
realmente elevadas a la hora de dar una respuesta
individualizada.
¿Cómo abordamos la diversidad en las aulas? ¿Cuál es
su impacto? ¿Debemos modificar el planteamiento
educativo conforme a las diferencias que nos
encontremos?
Tanto los ritmos como los espacios del aula y
del centro deben respetar las distintas
necesidades que se presentan.
Por ejemplo, el sueño
◦ Cuanto mas pequeños son, mas tiempo tienen que
dedicar al descanso
◦ Un despertar gradual, siempre es mejor que un
despertar colectivo.
◦ Hay niños y niñas con serias dificultades en el sueño
hay que estudiar caso a caso que es mas
conveniente: para algunos es imprescindible echar
siesta, para otras puede ser contraproducente.
◦ Normalmente los tiempos están marcados por las
tradiciones de horario escolar y esto no va a ser
posible.
Algún ejemplo
práctico… APEGO
Mikel no quiere que el adulto se acerque, lo
rechaza abiertamente e incluso manifiesta un
claro desinterés.
Irune en cambio, se ha adaptado muy
rápidamente, no reclama en absoluto a su
educadora, y tampoco corre hacia sus padres
cuando vienen a buscarle. Parece que le da igual
estar con conocidos que con desconocidos y
puede hasta participar, sin mucho entusiasmo,
en las distintas actividades.
Este tipo de reacciones en los primeros años (muy poco
aparatosas frente a otra reacciones de apego mas incomodas
para el grupo) merecen una atención muy especial por parte
del educador, porque pueden implicar un sufrimiento
callado que limita las posibilidades de bienestar y
aprendizaje.
Hay que partir desde el respeto, pero no se puede dejar al
niño o la niña en este punto.
De forma no invasiva y eligiendo los momentos mas
propicios, hay que buscar el acercamiento para que empiece
a saber y sentir que hay un adulto en ese nuevo entorno con
el que puede contar, incluso alguien que acepta de el
muestras de rechazo.
Todos requieren un vínculo afectivo suficientemente
fuerte con su educadora para poder disfrutar y participar de
forma realmente activa.
Noah muestra gran ansiedad, y no puede
separarse ni un momento del educador.
Demanda una atención permanente y a
veces, de forma muy llamativa. Esto no le
esta permitiendo experimentar y pierde
grandes posibilidades en el juego.
A diferencia de los primeros casos, también hay niños y niñas que
manifiestan su inseguridad y ansiedad de forma más abierta. Estos
no suelen pasar absolutamente desapercibidos ya que demandan la
atención constante del educador.
En este caso, necesitan y tienen que contar con más atención y
disponibilidad del adulto, sobre todo en su escolarización.
Pero también requieren que poco a poco, y eligiendo los momentos
adecuados, se les vaya poniendo límites de forma que puedan
comprobar que no se hunde el mundo cuando se reduce la atención de su
educadora.
También es importante que no haya sorpresas, avisar siempre de los
cambios, despedirse aunque esto suponga que su llanto se recrudezca, etc.
Paciencia y comprensión, sin dejarse contagiar de la angustia infantil.
Podemos transmitir a través de la mirada, el gesto o el tono de voz, la
serenidad que los niños y las niñas precisan.
Si la persona adulta conserva la calma, los pequeños lo perciben y se
sientes seguros y seguras.
Algún ejemplo práctico…
AUTOESTIMA
Otra fuente de seguridad o inseguridad a
la hora de afrontar los distintos retos de
aprendizajes es la valoración positiva o
negativa que el niño o la niña realiza sobre
sus capacidades, lo que llamamos autoestima.
Las muestras de inseguridad y de seguridad
en las propias capacidades se van a hacer
mas evidentes entre los mayores (3-6),
pueden ya comenzar a notarse en los
primeros años.
Irati tiene 5 años, se autocastiga mucho con
los errores y es muy perfeccionista. Si algo
no le sale, se enfada mucho, se desquicia.
Analizamos en primer lugar, si el entorno escolar
no esta fomentando las experiencias de fracaso
con propuestas demasiado exigentes.
También hay que revisar en qué espejos esta
esta adquiriendo esta imagen, que comentarios,
valoraciones y expresiones no verbales recibe
por parte de sus compañeros y, sobre todo, de
padres y profesores.
No solo hay que evitar o disimular las
expresiones de desencanto, también hay que
revisar y ajustar las propias expectativas
respecto a la persona.
Tipos de ayuda
No difieren solo entre sí en que requieran o
no mas o menos ayuda, sino también en
como la aceptasn
Hay algunos, que se muestran mas
dependientes o que de su propia
inseguridad esperan con frecuencia que
llegue el adulto para guiarles.
Si en los primeros el objetivo es que
fomentes poco a poco su independencia,
con los segundos intentaremos también que
aprendan a recibir ayuda, y cuando sea
necesario, a solicitarla.
Refuerzos
A unos el refuerzo adulto les llena de orgullo, mientras
que a otros les puede producir timidez o vergüenza.
En muchos casos, una mirada de reconocimiento y
una sonrisa son mas que suficientes, pero hay otros
para los que las manifestaciones requieres ser mas
explicitas.
El refuerzo físico (el abrazo, la caricia en la cabeza) es
esencial, y para otros resulta invasivo.
La flexivilidad para adaptarse a tan estilos distintos
resulta esencial.
Se intentara tambien en educar de edades tempranas
en la motivación intrínseca, que la propia actividad
sirva de recompensa, sin tener que recurrir a premios
ni alabanzas.
¿Cómo de especiales son las necesidades
educativas especiales?
Queda claro que la acción educativa, para responder
adecuadamente a las necesidades y características
infantiles, no puede ignorar que dentro de cualquier aula
de educación infantil se encuentres niños y niñas cuya
edad cronológica, cuyo género, cuyos estilos de apego y
de autoestima etc. implican una diversidad
incompatible con una respuesta educativa de talla
única y exactamente el mismo menú educativo para
todas las personas.
Etiquetar y subrayar la diferencia tiene sus peligros.
Pero en este caso, lo hacemos para sistematizar la
información e implica unas distinciones que nos sirven
para entender como las deberíamos de abordar.
Respuesta plural ante capacidades
y necesidades plurales
Una de las premisas de la educación infantil
es que debe contribuir a que todos los
niños y las niñas desarrollen al máximo
sus potencialidades.
Una buena respuesta educativa cubre las
necesidades de aprendizaje y desarrollo
porque busca ajustarse a las
necesidades y capacidades de cada
cual según su perfil.
Necesidades educativas
especiales
Cuando niños y niñas requieren medidas educativas
extraordinarias decimos que tiene necesidades educativas
especiales.
Hacen referencia a las dificultades que enfrentan en
comparación con otros menores de su misma edad, que pueden
ser PUNTUALES o PERMANENTES.
Desde el punto de vista conceptual, estas necesidades no se
definen tanto en función a la diversidad funcional que presentan
sino de las medidas específicas que cualquiera pueda requerir
en un momento u otro de desarrollo:
◦ Ordinarias: momentos puntuales de mas dedicación, asegurar
momentos de conversación con alguien es especial…
◦ Especiales y extraordinarias: utilizar un sistema alternativo o
aumentativo de comunicación, uso de signos, pictogramas…
Desarrollos diversos,
madurativamente diferentes
En todos los grupos hay niños o niñas que presentan un
desarrollo mas lento en una, en varias o en todas las áreas.
En las respuesta educativa no sirve la postura «esperar a que
madure» sino que un cierto nivel de respeto hacia la
evolución del niño o la niña debe combinarse con una
cuidada y constante acción educativa.
Se trata en un principio, de sistematizar la puesta en
práctica de medidas ordinarias.
No se pretende forzar el desarrollo, ni saltar o quemar
etapas, hay que asegurar que el medio educativo sea
especialmente estimulante y cumplir así la labor preventiva
que la educación infantil debe tener.
Es conveniente distinguir entre aquellos que presentan un desarrollo
lento homogéneo en todas las áreas o aquellos otros con una evolución
dispar en distintos campos.
◦ Homogéneos: Cuando las características suponen ya una distancia
considerable respecto a la norma de la edad, podemos estar ante
casos con efectos evolutivos más duraderos.
En los dos o tres primeros años de vida resulta difícil determinar o prever
hasta qué punto es más bien de carácter transitorio o más bien permanente.
Si es de carácter transitorio, con una intervención educativa adecuada, la
diferencia entre el nivel y lo que le corresponde se va a ir acortando.
En cambio, en el caso de la discapacidad, cada vez habrá mas distancia
entre su evolución y la de la mayoría de los de su edad.
◦ Disarmónicos: En este caso, el desarrollo general es adecuado a su
edad, pero presenta dificultades en alguna o algunas áreas.
A veces incluso se trata de una alteración cualitativa que supone un
trastorno especifico (por ejemplo, alto grado de descoordinación motora).
En educación infantil, este tipo de alteraciones se identifican mejor cuanto
mas edad tiene el afectado y están mejor ubicadas en el continuo de las
dificultades.
También encontramos a niñas o a niños, que dentro de un desarrollo normal,
destacan en algún aspecto (destreza motora, habilidad numérica…). O que
destacan en alguno, pero en cambio, no llegan a desarrollar del todo otras
áreas.
Diversidad funcional
Su presencia en los centros llamados
ordinarios, ha planteado un reto enriquecedor.
La necesidad de darles respuestas educativas
ha llevado a flexibilizar la metodología,
potenciar aprendizajes más funcionales,
fomentar la solidaridad, etc.
La utilización de técnicas y estrategias de
educación especial pueden ser de gran ayuda,
pero siempre subrayando que se utilizan
para normalizar y no para diferenciar, ni
mucho menos, para segregar.
Discapacida
d
intelectual
Discapacida
d motora
Discapacida
d auditiva
Discapacida
d visual
Trastornos
generalizados
del desarrollo
Problemas emocionales y de
conducta
En algún momento y de forma menos o más
sostenida, todo el mundo tiene alguna dificultad en
este terreno.
Aún así, en este caso nos vamos a referir a
situaciones mas extremas, que impidan en gran
medida el disfrute y el aprendizaje y suponen una
alteración de la vida en el aula.
En estas edades, los patrones de comportamiento
están sujetos a evoluciones y variaciones. No dar por
supuesto que se trata de dificultades absolutamente
inherentes al niño y totalmente inmodificables.
Las causas que motivan un problema emocional nunca son sencillas,
mezclándose con frecuencia factores de diversa índole (físicos,
evolutivos, familiares, escolares...)
Puede que la escuela no sea parte del problema, pero le toca ser parte
de la solución.
Comportamiento muy inhibido: Se trata de aquellos que evitan
relacionarse con adultos y compañeros, pasan desapercibiditos y no se
aprecia mayor problema en su adaptación, ya que nos resultan
molestos.
Hay que ayudarles a disfrutar de todo lo que se están perdiendo.
Es especialmente importante utilizar estrategias de comunicación no
verbal que transmitan al niño aceptación, reconocimiento y
disponibilidad.
Se trata pues, de una aproximación gradual en la que la actitud del
adulto juega un papel muy importante: una actitud de respeto, pero
sobre todo de cercanía, de disponibilidad y empatía.
Conducta hiperactiva:
La capacidad para centrar la atención durante varios minutos seguidos no
esta presenta en los mas pequeños, sino que va apareciendo poco a poco.
Nos referimos a conducta hiperactiva para referirnos a la de aquellos que
literalmente no pueden parar: cambian de actividad constantemente,
les cuesta centrarse y da la sensación de que tienen un motor
siempre en marcha acelerada.
La respuesta educativa debe incluir una combinación de afecto y
acercamiento positivo (refuerzo de sus logros, muestras de cariño,
etc.) junto con un marco y unos límites claros.
No planteamos normas muy excesivas y restrictivas. Ejemplo. No
podemos pedirle que permanezca mucho tiempo sentado haciendo la
misma actividad, mas nos vale «legalizar» el movimiento de clase,
cuantas veces sea necesario a buscar material, o alternar actividades.
Evitar tiempos vacíos de contenido y asegurar la presencia del adulto
cuando se vaya a pasar a una actividad que exija mayor concentración.
Conductas disruptivas:
Se trata de conductas claramente descontroladas, habitualmente muy
molestas para los demás e incluso a veces provocadoras: las rabietas
sistemáticas y desproporcionadas para la edad, el destrozo de material o
de las producciones de los otros, y sobre todo, la agresión hostil a los
compañeros.
De nuevo, no existe una causa única y sencilla.
Puede ser gran impulsividad, falta de un estilo mas reflexivo en el
contexto de origen de un niño.
Es importante concretar en que momentos y bajo que circunstancias
aparecen o se intensifican, lo que implica que hay que observar en que
situaciones sueles dispararse las conductas inadecuadas.
Una correcta identificación es parte de la solución.
Es imprescindible intervenir con empatía, incluso cuando nos ponemos
firmes, el niño se sienta aceptado.
Mantener la calma a la hora de abordar el conflicto o poner límites. Esto
transmite seguridad, se dan cuenta de que están atendido por alguien que
no se pone a su nivel.
Altas
capacidades
Se dan cuando se presenta un desarrollo significativamente avanzado para su
edad en una o varias áreas.
Bibliografía
Paniagua, G. & Palacios, J. (2005).
Educación Infantil. Respuesta educativa a la
diversidad. Alianza