Absorción y metabolismo del alcohol
El alcohol (etanol) se absorbe con rapidez en el El consumo crónico de alcohol induce al
estómago, pero la mayor parte se reabsorbe sistema microsómico que metaboliza el
en el intestino delgado. El alcohol no puede etanol (principalmente en el retículo
almacenarse. Una pequeña cantidad se endoplasmático), lo que aumenta su
degrada durante su tránsito a través de la actividad. La principal enzima
mucosa gástrica, pero la mayor parte se comprometida es CYP2E1. Cuando se
cataboliza en el hígado, en forma induce, la vía del sistema enzimático de
predominante por la acción de la alcohol oxidación microsómico puede representar
deshidrogenasa (ADH) pero también por la el 20% del metabolismo del alcohol. Esta
citocromo P-450 2E1 (CYP2E1) y el sistema vía genera especies reactivas nocivas de
enzimático de oxidación microsómico. oxígeno, lo que aumenta el estrés oxidativo
y la formación de radicales libres del
oxígeno.
Los trastornos del hígado que se producen en personas con trastorno por
consumo de alcohol, a menudo en secuencia, aunque a veces coexisten,
incluyen
•Esteatosis hepática asociada con alcohol (hígado graso; en > 90%)
•Hepatitis alcohólica (en el 10 al 35%)
•Cirrosis asociada con el alcohol (en 10 a 20%)
•También puede desarrollarse un carcinoma hepatocelular en pacientes
con cirrosis,
La esteatosis hepática relacionada con el alcohol (hígado graso) es la consecuencia inicial
más frecuente del consumo excesivo de alcohol. La esteatosis hepática puede ser reversible.
Los lípidos macrovesiculares se acumulan en grandes gotas de triglicéridos y desplazan al
núcleo del hepatocito, en forma más notable en los hepatocitos perivenulares. Luego, el
hígado se agranda.
La hepatitis alcohólica (esteatohepatitis) es una combinación de esteatosis hepática, la
inflamación hepática generalizada y la necrosis hepática (a menudo localizada) con diversos
grados de gravedad. Los hepatocitos dañados se presentan tumefactos con citoplasma
granular (degeneración balonizante) o contienen proteína fibrilar en el citoplasma (cuerpos
de Mallory o hialinos alcohólicos). Varios hepatocitos dañados sufren necrosis. El diámetro de
los sinusoides y las vénulas terminales hepáticas se reduce. También puede identificarse
cirrosis.
La cirrosis alcohólica es una hepatopatía avanzada caracterizada por fibrosis amplia que
compromete la estructura hepática normal. La cantidad de grasa en el hígado es variable.
Puede coexistir con hepatitis alcohólica. El débil intento compensador de la regeneración
hepática produce nódulos relativamente pequeños (cirrosis micronodular). Como
consecuencia, el tamaño del hígado suele disminuir. Con el paso del tiempo y aunque el
paciente deje de consumir alcohol, la fibrosis forma bandas anchas, que separan el tejido
hepático en nódulos grandes (véase Cirrosis: fisiopatología).
Signos y síntomas de la hepatopatía alcohólica
Los síntomas suelen evidenciarse en los pacientes entre la cuarta y la quinta década de vida,
pero los problemas graves surgen alrededor de una década más tarde.
La esteatosis hepática (hígado graso) relacionada con el alcohol a menudo es asintomática. En
una tercera parte de los pacientes, el hígado está aumentado de tamaño y es liso, aunque no
suele ser doloroso a la palpación.
La hepatitis alcohólica puede ser desde leve y reversible hasta peligrosa para la vida del
paciente. La mayoría de los pacientes con enfermedad moderada están desnutridos y
experimentan fatiga, fiebre, ictericia, dolor en el cuadrante superior derecho, hepatomegalia
dolorosa y, en ocasiones, un soplo hepático. Alrededor del 40% de los pacientes se deteriora
poco después de la hospitalización, con consecuencias que pueden ser desde leves (p. ej.,
ictericia progresiva) hasta graves (p. ej., ascitis, encefalopatía portosistémica, hemorragia
varicosa, insuficiencia hepática con hipoglucemia y coagulopatía). Asimismo, pueden
identificarse otras manifestaciones de la cirrosis.
Si la cirrosis está compensada, podría ser asintomática. El hígado suele ser pequeño, pero
cuando es grande, debe considerarse esteatosis hepática o hepatoma. Los síntomas abarcan
desde los ocasionados por la hepatitis alcohólica hasta las complicaciones de la hepatopatía
terminal, como hipertensión portal (a menudo con várices esofágicas y hemorragia digestiva alta,
esplenomegalia, ascitis y encefalopatía portosistémica). La hipertensión portal podría promover
la formación de una derivación arteriovenosa intrapulmonar con hipoxemia (síndrome
Pruebas de laboratorio: AST Y ALT
La aspartato aminotransferasa (AST): 40 UI/l
La alanina aminotransferasa (ALT):4 a 36 U/L
gamma glutamil transferasa (GGT), que es un marcador de laboratorio
muy utilizado para detectar el consumo excesivo de alcohol.
Valores normales: 5 a 40 unidades por litro (U/L)
Biopsia Hepática.
Ultra sonido.
La cirrosis hepática es consecuencia de una lesión a largo
plazo del hígado que puede ser de muchos tipos. Si bien el uso
excesivo de alcohol y la infección crónica por virus de hepatitis
(tales como la hepatitis B y la hepatitis C) son las causas más
comunes de la cirrosis en los Estados Unidos, la cirrosis puede
estar causada por muchos trastornos, lo que incluye la
enfermedad por hígado graso, trastornos hereditarios, lesión
inducida por drogas, trastornos del conducto biliar y
enfermedades autoinmunes. Algunos pacientes pueden tener
más de una causa (tales como el exceso de alcohol y la
hepatitis viral). Una gran parte de los pacientes (hasta el 20%)
no tienen una causa identificable para la cirrosis. Ésta se
conoce como cirrosis criptogénica.
•Fatiga: La fatiga es un síntoma común de la cirrosis. Muchos pacientes con cirrosis también
desarrollan pérdida de masa muscular, lo que puede empeorar la fatiga. La fatiga debida a la
cirrosis puede ser difícil de tratar y es importante buscar otras causas tratables de la fatiga
que pueden no estar directamente relacionadas con la enfermedad hepática (como la
anemia).
•El prurito (picazón): es un síntoma común de la cirrosis. Este síntoma es más común entre los
pacientes con cirrosis debido a los trastornos del conducto biliar, pero puede ocurrir en
cualquier tipo de enfermedad hepática. Los pacientes con prurito debido a una enfermedad
del hígado por lo general tienen picazón en grandes partes de su cuerpo y puede ser intensa.
Se pueden usar diversos medicamentos para tratar el prurito relacionado con la cirrosis.
•El edema es la retención de cantidades anormales de líquido en el cuerpo, más a menudo en
las piernas.
•Ascitis: La ascitis es la retención de cantidades anormales de líquido en el cuerpo
dentro de la cavidad abdominal (la barriga). Cuando la ascitis es leve, se puede
detectar sólo mediante ultrasonido o una tomografía computarizada. A medida que
aumenta la cantidad de ascitis, los pacientes desarrollan un tamaño y plenitud
abdominales cada vez mayores, inapetencia y malestar abdominal. Cuando hay
grandes cantidades de ascitis presentes, el líquido restringe la expansión normal del
tórax durante la respiración y puede llevar a falta de aliento. Además, el líquido
ascítico puede infectarse, un trastorno conocido como peritonitis bacteriana
espontánea. Entre los síntomas de la peritonitis bacteriana espontánea tenemos
fiebre y dolor abdominal, pero a menudo los síntomas pueden ser leves o estar
ausentes. La peritonitis bacteriana espontánea es un trastorno grave que con
frecuencia exige hospitalización y tratamiento con antibióticos, que generalmente se
administran por vía intravenosa.
La ictericia es una decoloración amarilla de la piel y la esclerótica de los ojos. El
oscurecimiento de la orina (de color similar al té helado o un refresco de cola) o las heces
pálidas (color masilla) a menudo se producen antes de que se presente la decoloración
amarilla de la piel y la esclerótica de los ojos.
Encefalopatía hepática: En la cirrosis, la función de filtración normal del hígado se deteriora y
la sangre que vuelve de los intestinos no es debidamente desintoxicada de los productos de
desecho de la digestión. Cuando estos productos de desecho entran en la circulación, se
llevan al cerebro y se presenta una encefalopatía hepática. Entre los síntomas de la
encefalopatía hepática tenemos desaceleración mental, confusión, somnolencia excesiva y
dificultades en el habla. En casos graves, los pacientes pueden entrar en coma. Su médico
puede examinarlo buscando un cierto tipo de temblor que puede ser un indicio de la
presencia de encefalopatía. Su médico también puede revisar su sangre para medir el nivel
de amoníaco, una de las toxinas que se encuentran en mayor cantidad en la circulación de los
pacientes que sufren encefalopatía.
Caso Clínico
Paciente: Hombre de 45 años, con antecedentes de consumo excesivo de alcohol
durante los últimos 15 años.
Motivo de consulta: Cansancio crónico, pérdida de peso, ictericia (color
amarillento de la piel y los ojos), dolor abdominal en el cuadrante superior derecho
y heces de color claro.
Historia clínica:
•Hábitos de vida: Consumo diario de grandes cantidades de alcohol, alimentación
desequilibrada, sedentarismo.
•Antecedentes familiares: Sin relevancia para este caso.
•Medicamentos: Ninguno, debido al consumo de alcohol.
Examen físico:
•Ictericia, ascitis (acumulación de líquido en el abdomen), hepatomegalia (hígado
agrandado), esplenomegalia (bazo agrandado).
•Signos de encefalopatía hepática (confusión, desorientación).