0% encontró este documento útil (0 votos)
12 vistas53 páginas

Variaciones del Salario y Plusvalía

Cargado por

Lizeth García
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PPTX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
12 vistas53 páginas

Variaciones del Salario y Plusvalía

Cargado por

Lizeth García
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PPTX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

CAPÍTULO XIV

EL SALARIO
1. VARIACIONES DEL PRECIO DE LA
FUERZA DE TRABAJO Y DE LA PLUSVALÍA

En la unidad pasada hemos considerado sobre


todo la producción de la plusvalía. Veamos
ahora las leyes del salario.
Las variaciones del precio de la fuerza de
trabajo, son causadas por las modificaciones de
tres factores:

1º. La duración de la jornada de trabajo.


2º. La intensidad normal del trabajo.
3º. Su productividad.

Estos tres factores pueden cambiar y modificarse


en la forma más diversa: ya uno solo, ya dos, ya
los tres juntos, variando además, también el
grado de modificación de un mismo factor.
Estudiemos las variaciones que se producen en
la relación entre la plusvalía y el precio de la
fuerza de trabajo, cuando cambia uno de los
tres factores, quedando sin alterar los otros
dos.

Cuando la duración y la intensidad del


trabajo no cambian y la productividad del
trabajo sí. La productividad del trabajo influye
sobre la cantidad de los productos elaborados
en un determinado período de tiempo, pero no
sobre el valor de estos productos.
Ejemplo: Si por efecto de un nuevo invento el
hilador puede elaborar en una hora 6 libras de
algodón, mientras antes en una hora sólo hilaba
1 libra, ahora producirá en una hora una
cantidad de hilado seis veces mayor, pero el
mismo valor.

La jornada y la productividad del trabajo


no se modifican; la intensidad del trabajo
sí. Trabajar más intensamente significa gastar
más trabajo en el mismo tiempo, es decir crear
más valor en el mismo período de tiempo.
Ejemplo: Si el hilador, logra elaborar en una
hora, sin que cambie la productividad del trabajo,
por efecto de un mayor esfuerzo, 1 libra y media
de algodón, en lugar de 1 libra, como antes,
produce también en una hora un 50 por ciento de
valor más que antes. Si antes producía en 12
horas un valor de 6 marcos, ahora produce en el
mismo tiempo un valor de 9 marcos.

La intensidad del trabajo es distinta en los


diversos países. La jornada de trabajo más
intensa de un país se encarna en más productos
que la menos intensa de igual número de horas
La productividad y la intensidad del trabajo
no se modifican, la jornada de trabajo sí.
Esto puede ocurrir en dos direcciones:

1º. Reducción de la jornada de trabajo.

El valor de la fuerza de trabajo queda intacto: la


reducción se realiza a costa de la plusvalía. Si el
capitalista no quiere verla menguar, debe rebajar
por debajo de su valor el precio de la fuerza de
trabajo. Este es uno de los argumentos preferidos
por los adversarios de la jornada normal.
2o. Prolongación de la jornada de trabajo.
Las consecuencias de este cambio jamás han
causado dolores de cabeza al capitalista.
Aumenta la masa de valor de los productos
producidos durante la jornada y aumenta la
plusvalía. También el precio de la fuerza de
trabajo puede subir. Pero, como en el
crecimiento de la intensidad del trabajo,
también en este caso la elevación del precio
puede significar en realidad una caída por
debajo de su valor, si no es proporcional al
desgaste multiplicado de la fuerza de trabajo.
Es difícil que los casos considerados en a, b y c,
se presenten en toda su pureza. Por regla
general el cambio de uno de estos tres factores
trae modificaciones también en los otros dos.
Entre otros, Marx estudia el caso en que, a la
vez que aumenta la intensidad y la
productividad del trabajo disminuye la duración
de la jornada de trabajo, y establece el límite de
esta reducción. En el modo de producción
capitalista la jornada no puede acortarse hasta
el tiempo de trabajo necesario para el sustento
del obrero. Esto significaría eliminar la
plusvalía, fundamento del capitalismo.
2. TRANSFORMACIÓN DEL PRECIO DE LA
FUERZA DE TRABAJO EN SALARIO.

El precio de una mercancía es la expresión


monetaria de su valor. Entonces, razonaban los
economistas, si el trabajo tiene un precio, debe
poseer también un valor. ¿Pero cómo
mediremos este valor? Igual que el de toda otra
mercancía está determinado por el tiempo de
trabajo necesario para su producción. ¿Cuántas
horas de trabajo son necesarias para producir el
trabajo de 12 horas? Evidentemente 12 horas.
De acuerdo a este cálculo, si el trabajo es
pagado en su justo valor, el obrero recibe un
salario equivalente al valor que añade al
producto; nos encontramos así frente a la
alternativa de tener que admitir como falsa la
teoría de la plusvalía o la teoría del valor o
ambas, y vernos obligados a declarar insoluble
el enigma de la producción capitalista.

Marx las eliminó todas fijando claramente la


diferencia entre trabajo y fuerza de trabajo,
conceptos confundidos por los economistas
burgueses.
Marx ha sido el primero en demostrar que el
trabajo no es una mercancía, y en
consecuencia, tampoco posee valor aunque es
fuente y medida de todos los valores. Lo que se
aparece en el mercado es el obrero, quien
ofrece su fuerza de trabajo. El trabajo surge por
el consumo de la mercancía fuerza de trabajo,
del mismo modo que el consumo en la
mercancía champaña produce cierta euforia.
Así como el capitalista no compra la euforia,
sino el champaña, del mismo modo compra la
fuerza de trabajo y no el trabajo.
Sin embargo la fuerza de trabajo es una
mercancía muy particular; es pagada recién
después de ser consumida; el obrero recibe su
salario una vez cumplido el trabajo.

Se compra la fuerza de trabajo, pero en


apariencia se paga el trabajo. El salario no se
presenta como precio de la fuerza de trabajo.
Antes de salir del bolsillo del capitalista para
llegar al mundo bajo forma de salario, sufre una
transformación y se nos presenta como precio
del trabajo.
3. EL SALARIO POR TIEMPO.

Como sabemos, el valor diario de la fuerza de


trabajo, en circunstancias dadas, es una
magnitud determinada. Supongamos que el
valor diario de la fuerza de trabajo importe 2,40
marcos y que la jornada media sea de 12 horas.
Si el precio del trabajo de 12 horas es igual a
2,40, el precio del trabajo de 1 hora será igual a
20. Este precio de la hora de trabajo obtenido
así, servirá de unidad de medida para el precio
del trabajo.
De modo que el precio del trabajo se determina
dividiendo el valor diario de la fuerza de trabajo
por el número de las horas de trabajo de la
jornada media. El precio del trabajo y el salario
diario o semanal pueden modificarse en
sentidos diversos. Supongamos que el tiempo
de trabajo aumenta de 12 a 15 horas y al
mismo tiempo el precio del trabajo baja de 20 a
18 pfenning. El salario diario se elevará a 2,70
marcos aunque el precio del trabajo haya
descendido. Como acabamos de decir, el precio
del trabajo depende del valor diario de la fuerza
de trabajo y de la duración de la jornada media.
Si por efecto de acontecimientos excepcionales,
una crisis, por ejemplo, el capitalista reduce el
tiempo de trabajo porque sus mercancías no se
venden y hace trabajar, supongamos, sólo la
mitad del tiempo, el precio del trabajo no se
eleva proporcionalmente. Si éste es de 20, el
obrero recibirá por seis horas de trabajo 1,20
marcos, aunque el valor diario de su fuerza de
trabajo sea mucho más alto: 2,40 marcos de
acuerdo a nuestra hipótesis.
Si antes hallamos en la prolongación de la
jornada una fuente de sufrimiento para el
obrero, ahora su reducción pasajera se
convierte en una nueva causa de sufrimientos.

De ahí que los capitalistas, siempre que se


habla de una reducción legal de la jornada,
aprovechan la ocasión para sacar a reducir
contra dicha reducción, su compasión hacia los
pobres obreros.
4. EL SALARIO POR PIEZA.

El salario por pieza es la forma transfigurada del


precio de la fuerza de trabajo; el salario por pieza
es una forma modificada del salario por tiempo.
Supongamos que la jornada común sea de 12
horas, el valor diario de la fuerza de trabajo sea
de 2,40 marcos y que en un día un obrero ejecute
un promedio de 24 piezas de un determinado
artículo. Puedo emplear al obrero a jornal, a un
precio de 20 la hora; pero también puedo pagarle
por cada pieza que entrega a razón de 10 por
pieza. En este caso el salario se llama por pieza o
En apariencia, el salario por pieza está
determinado por la capacidad del productor; la
ilusión se desvanece en cuanto nos enteramos
que el salario por pieza es rebajado
proporcionalmente apenas aumenta la
productividad del trabajo. Si, a raíz del
perfeccionamiento de una máquina, un obrero,
para fabricar una pieza del artículo de nuestro
ejemplo anterior ya no necesita media hora por
término medio, sino sólo un cuarto de hora, el
capitalista, no variando las demás condiciones,
ya no le pagará 10 por pieza, sino solamente 5.
5. DIFERENCIAS NACIONALES EN LOS
SALARIOS.

Al comparar pues, los salarios nacionales –dice


Marx-, hay que pesar todos los elementos
determinantes del cambio de la magnitud del
valor de la fuerza de trabajo, el precio y monto
de las primeras necesidades de la vida,
naturales y desarrolladas en la historia, el costo
de educación del obrero, el papel del trabajo de
las mujeres y los niños, la productividad del
trabajo, su magnitud extensiva e intensiva.
En los países donde el modo de producción
capitalista está más desarrollado, la
productividad e intensidad del trabajo es mayor
que allí donde la evolución de este sistema de
producción ha quedado atrasada. Sin embargo,
en el mercado mundial domina, el trabajo
nacional más productivo igual que el más
intensivo, por ser productor de mayor valor.
En un país donde la productividad del trabajo es
mayor, también lo es el valor de la fuerza de
trabajo. Por eso, aunque el precio de la fuerza
de trabajo sea más elevado, el obrero no
necesariamente está en condiciones de
comprar con su salario más alto una mayor
cantidad de medios de subsistencia o tener un
mejor nivel de vida.
CAPÍTULO XV
EL CICLO Y LA ROTACIÓN DEL
CAPITAL
1. EL CICLO DEL CAPITAL INDUSTRIAL Y SUS
TRES FASES.

El propósito y el motivo que rige la producción


capitalista es la obtención de plusvalía. La plusvalía
se crea en la producción. Pero las premisas
necesarias para crearla se encuentran en la
circulación, ya que sólo en ella puede el capitalista
conseguir los medios de producción y la mano de
obra que necesita.
Es también en la circulación donde el capitalista
vende las mercancías fabricadas por los obreros
a fin de reanudar, con el dinero recaudado, el
proceso de elaboración de plusvalía. Quiere
decirse que este proceso tiene un íntimo
vínculo con la circulación y representa la unidad
de dos procesos: el de producción y el de
circulación. Para crear la plusvalía, el capital
tiene que ir de la órbita de la circulación a la de
la producción, y viceversa, pues el capital es
movimiento y no se le debe interpretar como
algo inerte.
El capital atraviesa tres fases.

Comienza su movimiento en la forma de dinero.


Para iniciar sus actividades encaminadas a
obtener plusvalía, todo capitalista debe
desembolsar una determinada suma de dinero
invirtiéndola en adquirir los factores
indispensables de la producción: medios de
producción y fuerza de trabajo.

En virtud de ello, el capital-dinero se convierte


en los elementos del capital productivo,
o sea del capital ocupado en la esfera de la
producción. Esta primera fase del movimiento
del capital puede ser expresada en la fórmula.

En la primera fase, el movimiento del capital se


verifica en la esfera de la circulación. Lo
peculiar de esta fase es la adquisición de la
mercancía fuerza de trabajo.
Precisamente esta adquisición, al unificar la
fuerza de trabajo con los medios de producción,
es la que permite que se convierta el valor
desembolsado como dinero en capital,
auténtico, en valor que produce plusvalía.

La primera fase hace necesario el proceso de


producción, ya que el capital, convertido en
elementos de producción, adopta una forma
natural con la cual no puede permanecer en la
órbita de la circulación y debe pasar a la de la
producción.
El capitalista consume productivamente las
mercancías adquiridas; los obreros producen
nuevas mercancías; y como resultado de este
proceso, el capitalista recibe mercancías cuyo
valor sobrepasa al de los medios de producción
y de la fuerza de trabajo invertidos en dicho
proceso. El capitalista recibe mercancías que
encierran plusvalía. En esta fase, el capital
productivo se transforma en capital mercantil,
en capital materializado en mercancías. La
segunda fase de la dinámica del capital se
expresa en la fórmula:
Los puntos indican que el proceso de circulación
es interrumpido por el de producción. El signo M1
nos dice que M1 es superior a M en la magnitud
de la plusvalía, que la nueva mercancía creada se
destina a la venta. La segunda fase de la
dinámica del capital es la fase industrial o de
producción. Durante ella, el capital tiene la forma
de capital productivo, que es el que, ocupado en
la producción, crea la plusvalía.
Por sí mismos, los medios de producción y la
fuerza de trabajo no constituyen un capital, sino
solamente factores indispensables de la
producción. Adquieren la forma de capital
productivo tan sólo en determinado momento
del desarrollo de la producción mercantil,
cuando la fuerza de trabajo se convierte en
mercancía como resultado de la disociación
entre el productor directo y los medios de
producción y crea la plusvalía.
la tercera fase: la conversión de la mercancía en
dinero. De la órbita de la producción, el
capitalista se reintegra al mercado como
vendedor de la mercancía producida, la realiza
allí y la convierte en dinero, con lo cual el capital-
mercancía pasa a ser capital-dinero. Esta fase del
movimiento del capital se expresa en la fórmula:
M1 - D1

La tercera es la fase de circulación. Las


mercancías producidas en las empresas
capitalistas contienen el fruto de la explotación
capitalista.
El capital industrial, en su movimiento, atraviesa
una vez la fase de producción y dos veces la de
circulación. La dinámica del capital industrial
puede expresarse en la fórmula siguiente:

Hemos examinado las tres fases de la dinámica


del capital industrial, que en cada una de ellas
adopta una forma especial: capital-dinero,
capital productivo y capital-mercancías.
La transformación consecutiva del capital de
una fase en otra y su paso por las tres fases
llevan el nombre de ciclo de circulación del
capital, y representa la unidad del proceso de
producción y del proceso de circulación.

Como el fin de la producción capitalista consiste


en crear plusvalía, el capitalista no se limita a
un solo ciclo del capital; por el contrario,
reanuda sin cesar la producción de plusvalía.
Ello significa que el capital industrial se
encuentra en perenne movimiento, y la fórmula
de su ciclo asume la forma de una espiral infinita:

Para que el proceso de producción no se


interrumpa, el capital debe hallarse, en todo
momento, en sus tres formas: capital dinero,
capital-productivo y capital-mercancías.
Ciclo del capital-dinero.

La fórmula del ciclo del capital-dinero coincide


con la del capital industrial. En el ciclo del
capital-dinero se revela el fin específico de la
producción capitalista: la creación de plusvalía.
Ciclo del capital productivo.

En el ciclo del capital productivo, el movimiento


arranca de la órbita de la producción, y en ella
termina. El proceso de circulación constituye un
eslabón intermedio, y el dinero sirve tan sólo de
forma pasajera del capital. En virtud de ello, la
producción capitalista aparece como una
especie de “producción por la producción”.
Ciclo del capital-mercancías.

En el ciclo del capital-mercancías, la circulación


es el punto inicial. Con ello se crea la apariencia
de que el fin de la producción capitalista
consiste en satisfacer las necesidades sociales.
El capitalista convierte la mercancía en dinero;
quiere decirse que el ciclo del capital-
mercancías presupone consumo.
2. LA ROTACIÓN DEL CAPITAL. CAPITAL
FIJO Y CAPITAL CIRCULANTE.

Como la producción capitalista tiene por objeto


extraer plusvalía, el capital realiza ciclos
ininterrumpidos, repitiéndolos sin cesar.

El ciclo del capital, considerado no como un


fenómeno aislado, sino como un proceso que se
reitera y se reanuda periódicamente, se
denomina rotación del capital.
El tiempo que todo el capital necesita para
pasar por la producción y la circulación es el
tiempo de rotación del capital.

Dicho de otro modo, el tiempo de rotación es el


intervalo entre el momento de desembolsar un
capital en determinada forma y el momento en
que dicho capital retorna a manos del
capitalista en la misma forma, pero
acrecentado en una magnitud igual a la de la
plusvalía.
El tiempo de rotación de capitales individuales
es distinto, y depende de las diversas
condiciones de producción y de circulación. Por
eso surge la necesidad de una unidad general
para calcular y comparar la rapidez de rotación
de distintos capitales individuales.

Como unidad natural para medir las rotaciones


del capital en funcionamiento se ha tomado el
año, ya que en la zona templada, cuna de la
producción capitalista, los principales artículos
agrícolas son productos anuales.
El capital puede circular una vez, dos, tres
veces al año. Si para señalar el año como
unidad de tiempo de la rotación nos valemos
del signo O, y expresamos el tiempo de rotación
de un capital dado con el signo o, se
determinará de acuerdo con la fórmula
siguiente:

n=O
o
Ejemplos:

1. o = 3 meses. Así, n = 12 = 4. Cuatro


rotaciones al
3 año.

2. o = 12 meses. Así, n = 12 = 1. Una rotación al

12 año.

Según sabemos ya, el capital productivo


comprende el valor de los medios de producción
El valor del capital invertido en adquirir estos
factores de la producción se transfiere, en el
transcurso de ésta, al valor del producto
fabricado, y lo hace por diversos
procedimientos. Según el modo como se
verifica la transferencia del valor de las
diversas partes integrantes del capital
productivo al valor del producto, el capital
productivo se divide en capital fijo y capital
circulante. Una parte de los medios de
producción son medios de trabajo: edificios,
maquinaria y aparatos que, comprados por el
capitalista, funcionan durante un período más o
Para adquirir los medios de trabajo hay que
desembolsar un capital inmediatamente. Pero
este capital interviene en la circulación
solamente por partes, en la medida en que se
van desgastando los medios de trabajo, y su
valor se reintegra al capitalista en forma de
dinero también por partes, sin abandonar
materialmente la órbita de la producción.

La suma que compensa el desgaste de los


medios de trabajo se destina anualmente a la
amortización.
La parte del capital que el capitalista invierte en
construir locales y en comprar maquinaria e
instrumentos que transfiere por partes su valor
al producto fabricado lleva el nombre de capital
fijo.

Por consiguiente, el capital fijo es la parte del


capital productivo que, participando
plenamente en la producción, transfiere su
propio valor al producto no de una vez, sino por
partes, a medida que se desgasta.
A diferencia del capital fijo, el capital circulante
es la parte del capital productivo cuyo valor se
transfiere totalmente a la mercancía en el
transcurso de una rotación para retornar luego
a manos del capitalista en forma de dinero y en
toda su plenitud, al ser vendido el producto.
Forma parte del capital circulante la parte del
capital invertida en la adquisición de materias
primas, combustible y materiales auxiliares, y
también los recursos que se invierten en la
adquisición de fuerza de trabajo.
Conviene establecer una diferencia nítida entre
la división en capital fijo y circulante, de una
parte, y la división en capital constante y
variable, de otra. Estas dos divisiones del
capital pudieran expresarse con el siguiente
esquema:
La división del capital en constante y variable
está determinada por su diferente papel en la
producción de valor y de plusvalía. En cuanto a
la división del capital en fijo y circulante, son las
diferencias de las rotaciones de las partes
integrantes del capital las que la determinan.

Hay otro factor que influye en el ritmo de la


rotación del capital: la duración del tiempo de
producción y del tiempo de circulación.
El tiempo de producción es el período en que el
capital se encuentra en la esfera de la
producción. La parte principal del tiempo de
producción la constituye el período de trabajo,
durante el cual el objeto a elaborar es sometido
a la acción directa del productor. El período de
trabajo es el número de jornadas, necesarias en
una rama para obtener un producto
completamente fabricado. La productividad de
este período depende de la índole de la rama
en cuestión, de las condiciones técnicas y de
las propiedades específicas del producto
elaborado.
Por ejemplo, en una fábrica de hilados, cada
operario convierte parte del algodón en hilatura
y cierta porción del producto manufacturado se
pone a la venta diariamente, mientras que en
unos astilleros la construcción de cada barco
requiere decenas y hasta cientos de jornadas
de muchos obreros.

La magnitud del capital invertido y la duración


de sus rotaciones dependen directamente de la
duración del período de trabajo.
El tiempo de producción es más largo que el
período de trabajo, ya que, además de éste,
incluye el tiempo de la acción independiente de
las fuerzas de la naturaleza sobre el objeto del
trabajo y también el tiempo en que el capital
actúa como reserva de producción.

El tiempo de acción independiente de las


fuerzas naturales sobre el objeto del trabajo es
el período durante el cual aquél es sometido a
procesos naturales, interrumpiéndose
prácticamente el del trabajo.
La tercera parte integrante del tiempo de
producción es el período en que el capital se
encuentra en su forma de reserva de producción.
Para que el proceso de producción se realice
ininterrumpidamente, es indispensable poseer
siempre alguna reserva de materias primas, de
combustible, de instrumentos, etc.

Cuanto más se prolonga el período en que un


objeto es sometido a la acción directa del trabajo, o
a la acción independiente de las fuerzas naturales,
o se encuentra en la forma de reserva industrial,
tanto más lentamente circula el capital
desembolsado.
La reducción del período de trabajo se alcanza
por los siguientes procedimientos:

1. Prolongación de la jornada de trabajo.


2. Intensificación de éste.
3. Aumento del número de operarios.
4. Aumento de los turnos.
5. Ampliación de la división social del trabajo y
de la especialización de la producción.
6. Incremento de la productividad del trabajo,
que es el procedimiento decisivo para reducir el
período de trabajo.
Veamos ahora el tiempo de circulación.

El tiempo de circulación es el período durante el


cual el capital, hallándose en la circulación, pasa
de la forma dinero a la productiva y de la forma
mercantil a la forma dinero.

El tiempo de circulación depende de las


condiciones de compra de los medios de
producción y de venta de las mercancías
fabricadas, de la proximidad y del volumen del
mercado, del nivel de desarrollo de los medios
de transporte y de las comunicaciones.

También podría gustarte