DERECHO COLECTIVO
LABORAL
FINES Y NATURALEZA
ALEJANDRO JIMENEZ SANCHEZ /
2020132
LOS FINES DEL DERECHO
COLECTIVO
En realidad el derecho colectivo del trabajo
es la consecuencia de la tendencia
fundamental de la clase obrera, o sea,
lograr la unidad proletaria; de su exigencia
para que sean reconocidas tanto sus
agrupaciones de resistencia, como sus
formas de lucha social.
• El derecho colectivo implica el reconocimiento
estatal de la fuerza social del proletariado. Y
en cierta manera, cuando en México se
admite que existe la fuerza social de la clase
trabajadora, pero se vive en un sistema
burgués, el derecho colectivo es el hábil
instrumento de que se vale el Estado para
controlar los fenómenos sociales. El
sindicalismo se convierte así en un trámite
administrativo y el derecho de huelga en un
procedimiento jurisdiccional.
• La Revolución industrial como fenómeno económico y la Revolución liberal
de 1789 como expresión política, son los acontecimientos que rompen con
el absolutismo y dan pie al acceso al poder de la burguesía. De las primeras
medidas que ésta toma destacan el Edicto Turgot y la Ley Chapelier, así
como las disposiciones del Código penal francés ya que constituyen los
instrumentos básicos de defensa frente al naciente proletariado. El Edicto
Turgot certifica la defunción del sistema gremial y la Ley Chapelier lo
confirma, pero en realidad sus autores pensaban, particularmente en la Ley
Chapelier, en el futuro y no en un pasado irremediablemente superado.
LA FINALIDAD NORMATIVA
• En la definición misma del contrato
colectivo de trabajo, encontramos la
raíz de la finalidad normativa del
derecho colectivo. "Contrato Colectivo
de Trabajo, nos dice ¨es el convenio
celebrado con objeto de establecer
las condiciones según las cuales,
debe prestarse el trabajo en una o
más empresas o establecimientos".
• Por finalidad normativa entendemos,
entonces, que a través del pacto
celebrado entre uno o varios sindicatos
obreros y uno o varios patrones o uno o
varios sindicatos de patrones, se
establecen reglas generales que
servirán de modelo de observancia
obligatoria, al constituirse las
relaciones individuales de trabajo
• Lo "normativo", como cualidad del Derecho
colectivo que se particulariza en los contratos
ley, en los contratos colectivos de trabajo y en
las sentencias colectivas, esto es, las
resoluciones de los tribunales de trabajo que
establecen nuevas condiciones de trabajo,
significa en realidad un paso intermedio entre
la ley y el contrato individual.
• Kelsen nos dice que: "Ya en el derecho privado
es posible encontrar convenciones (contratos)
que dan nacimiento a normas generales.
Especialmente el desarrollo de las últimas
décadas ha hecho en gran medida posible, en
el terreno del derecho social.
• Aun cuando en el Derecho laboral no es válida la tesis de la pirámide jurídica de
Kelsen, ya que debe aplicarse siempre la norma más favorable al trabajador y no
la de mayor jerarquía, en realidad su esquema nos permitirá entender mejor la
finalidad normativa implícita en el derecho colectivo. Así podremos mencionar que
existen tres clases de normas fundamentales, dictadas por el Constituyente, por el
legislador ordinario o por los titulares federales o locales del Poder Ejecutivo,
respectivamente, de las que pueden predicarse los atributos típicos de la ley:
generalidad, obligatoriedad y abstracción. A mayor abundamiento son normas de
aplicación internacional (convenio OIT)
LA AUTODEFENSA DE LOS
TRABAJADORE
• La inclusión en la fracc. XVII del arto 123
constitucional del derecho de los
trabajadores a ir a la huelga atribuyó a
este instrumento fundamental de la lucha
de clases la naturaleza de una garantía
social. El constituyente convirtió en un
derecho de precisos alcances lo que hasta
ese momento era un acto de fuerza v de
sacrificio. Después. las leyes
reglamentarias del art. 123, esto es, la LFT
de 1931 y la vigente revestirán al derecho
de huelga de un cúmulo de condiciones y
requisitos cuya finalidad, se ha
comprobado, tiene más de con trol estatal
que de cauce fácil para el ejercicio de las
fuerzas sociales.
• La huelga, en alguno de sus principales
objetos se convierte en el instrumento de
presión para que el patrón cumpla con la
obligación legal de otorgar o revisar el
contrato colectivo de trabajo o el
contrato-ley. La presencia de la huelga,
que es el legal ejercicio de la violencia,
destruye la pretensión de que en la
celebración del contrato colectivo o en su
revisión juegue la voluntad como
elemento esencial. Si se contemplara el
fenómeno de la huelga al amparo de una
concepción tradicional del negocio
jurídico, tendría que ser calificada de acto
de violencia, determinante de la nulidad
relativa del convenio subsecuente.
EL LADO PATRONAL. DEL
DERECHO COLECTIVO
• En las fracc. XVII y XVIII del arto 123
constitucional se consagran, en un
curioso equilibrio, dos derechos
paralelos: el derecho de asociación
profesional que se atribuye tanto a los
obreros como a los empresarios,
permitiéndoles coligarse en defensa de
sus respectivos intereses, formando
sindicatos, asociaciones profesionales,
etc., y el derecho de huelga, consagrado
en la fracc. XVII que aparece consignado
al lado del derecho al paro, lógicamente
patronal. La ley perfila con mayor
precisión el ejercicio de ambos derechos
patronales y crea, además, la institución
del reglamento interior de trabajo como
contrapartida del contrato colectivo.
• El sindicalismo patronal cumple funciones de
defensa clasista, pero no es un instrumento
eficaz en las relaciones de empresa. El paro
no constituye un instrumento de
autodefensa, sino una acción sometida a
procedimientos estrictos de índole
jurisdiccional: el conflicto de orden
económico, cuya eficacia es totalmente
discutible. Por último: no existe un
procedimiento legal que pueda obligar a los
trabajadores a aceptar la firma de un
reglamento interior de trabajo 10 que limita
extraordinariamente la posibilidad de
otorgarlo. Sin embargo hay ya un precedente
de jurisprudencia que en una interpretación
extensiva esto se atribuye a las juntas de
conciliación y arbitraje la facultad de
constituir un reglamento.
• El derecho colectivo surge entonces como un
instrumento eficacísimo de política social. Así como
en el derecho individual el Estado tutela y protege al
trabajador, reduciendo a límites estrechísimos el
juego de su voluntad, en el derecho colectivo) el
Estado permite un juego de intereses que, si
desborda los límites de lo razonable, concluirá con la
represión, tan bestial como sea necesaria. Pero en el
proceso normal de la vida económica los conflictos se
convierten en instrumentos de juego político y la
simpatía o antipatía por alguna de las clases en
pugna o la fuerza mayor o menor que demuestren,
será factor de decisión.