BENEDICTO XV
EL BUEN SAMARITANO, EL PAPA DE LA PAZ
Datos Biográficos
Giacomo della Chiesa nació en la ciudad italiana de Génova, el 21 de noviembre de
[Link]ó derecho en la Universidad de Génova, graduándose como doctor en
derecho civil el año 1875. Perfeccionó sus estudios teológicos en la Universidad
Gregoriana, en Roma.
Inmediatamente después de ser ordenado presbítero en 1878, ingresó a la Accademia
dei Nobili Ecclesiastici, la escuela diplomática del Vaticano.
En 1907 el Papa Pío X lo nombró Arzobispo de Bolonia, lugar donde ejerció su labor con
gran celo pastoral, distinguiéndose, entre otras cosas, por ser un gran director espiritual.
Siete años después, en 1914, Pío X le creó cardenal, tres meses antes de ser él mismo
el que sería elegido sucesor de San Pedro.
Inicio de la Primera Guerra Mundial
Los sesenta cardenales reunidos en Roma
para el nuevo cónclave afrontaron esta tarea
en un momento difícil. La Primera Guerra
Mundial había iniciado después de eventos
trágicos: el asesinato del heredero del
imperio austro-húngaro, el archiduque
Francisco Fernando por parte de dos
nacionalistas serbios, durante una visita a
Sarajevo; ultimatum austriaco a Servia;
derrumbe del equilibrio internacional;
declaraciones de guerra; carácter total del
conflicto.
Benedicto XV
En tal contexto fue elegido, el 3 de
septiembre de 1914, el cardenal Giacomo
della Chiesa, de noble familia genovesa y
quien asumió el nombre de Benedicto XV,
como deseo de divinas bendiciones sobre la
humanidad. Había iniciado su carrera
diplomática de la mano del cardenal
Rampolla, llegando a ser sustituto de la
Secretaria de Estado. Diplomático y con
experiencia pastoral.
Benedicto XV y la Gran Guerra
De paternal corazón, Benedicto entendió que su misión era la de ser un apóstol de la
paz, un promotor de comunión y reconciliación en medio del odio y del irracional
conflicto. Benedicto XV quiso ser para todos un padre, un hermano solidario, un
cristiano coherente. Así, tuvo muestras de solidaridad con las víctimas de la gran guerra.
Por ello Benedicto XV ha sido calificado como el buen samaritano de la humanidad y es
recordado como el Papa de la paz.
Benedicto XV y la Gran Guerra
Durante los cuatro años de conflicto mundial, aunque los
aliados, especialmente Francia, lo presionaron para que
tomara partido, Benedicto XV observó una férrea
imparcialidad, algo difícil y que frecuentemente fue
malentendido y mal interpretado. Elevó, por el contrario,
continuamente su voz contra la prosecución de la guerra
que calificó como «un suicidio de la Europa civil» e «inútil
desgracia»
Benedicto XV y la Gran Guerra
El Vaticano se convirtió en una segunda Cruz Roja, sobre todo gracias a la Oficina para los
prisioneros de guerra, el importante lugar de información para los prisioneros y dispersos fundado
por Benedicto XV desde 1914. Una vez terminada la guerra, aprovechó toda ocasión para aliviar
las necesidades y sanar los tremendos daños que el conflicto había ocasionado; escribió, además,
al presidente americano Thomas Wilson, pidiéndole que interviniera para que los vencidos no
fueran humillados.
Benedicto XV y la Gran Guerra
Finalizada la guerra, en 1919 Benedicto XV
realizó muchas acciones caritativas,
intercedió en favor de los alemanes, para que
los aliados desistiesen del cruel bloqueo que
habían impuesto, y que venía ocasionando
un innecesario sufrimiento a muchas mujeres
y niños. El Santo Padre mandó realizar una
colecta entre los feligreses de todo el mundo
para ayudar a niños hambrientos.
Asimismo en la Unión Soviética, cuando la
hambruna azotó a sus pueblos el año 1921,
pondría a disposición de los necesitados la
ayuda solidaria de la Iglesia.
Código de Derecho Canónico 1917
Durante su Pontificado fue promulgado el
Código de Derecho de Canónico, en 1917,
fruto de varios años de trabajo iniciados
durante el pontificado de su predecesor Pío
X. Este hecho es considerado el
acontecimiento intraeclesial más importante
de su Pontificado, dado que el Código se
constituyó en el elemento decisivo para la
organización eclesiástica.
Algunos de los documentos más importantes de su magisterio pontificio fueron las Encíclicas
Pacem Dei Munus (1920), sobre la restauración cristiana de la paz y Spiritus Paraclitus (1920),
sobre la interpretación de la Sagrada Escritura. Es especialmente importante su Carta Apostólica
Maximum illud (1919), sobre la propagación de la fe católica en el mundo entero.
Benedicto XV falleció el 22 de enero de 1922 en Ciudad del Vaticano.