Texto expositivo
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¿Qué es un texto expositivo?
El texto expositivo es aquel texto que ofrece al lector una
información explícita sobre un tema puntual, de manera
objetiva, es decir, sin que medie en ningún momento la opinión del
autor o sus posicionamientos. En consecuencia, tampoco necesita
utilizar argumentaciones para convencer.
Características de un texto expositivo
Los textos expositivos se caracterizan por lo siguiente:
•Transmiten información, pues tienen como único fin el de comunicar al
lector un conocimiento específico, independientemente del tema abordado.
•Aspiran a la objetividad, es decir, no proponen un punto de vista ni lo
defienden mediante argumentos de ningún tipo, pues no buscan convencer,
sino aportar información.
•Pueden emplear figuras retóricas y otros mecanismos para presentar
de manera más eficiente su contenido, siempre y cuando eso no empañe su
claridad y precisión.
•Suelen utilizar un registro formal, con oraciones en presente intemporal
y modo indicativo.
•Pueden incluir explicaciones, ejemplos, resúmenes y otras
estrategias para jerarquizar la información y ayudar al lector a
comprenderla.
Tipos de texto expositivo
Los textos expositivos se clasifican en dos grupos, dependiendo del lector al
cual están dirigidos, es decir, a qué tipo de público apuntan:
•Textos expositivos divulgativos. Son aquellos que están dirigidos a un
público amplio, sin requerimientos previos especializados, y, por lo tanto,
abordan temas de interés general, usualmente desde una perspectiva
relativamente simple. Sus oraciones tienden a ser breves y fáciles de
comprender, y su lenguaje es llano y accesible.
•Textos expositivos especializados. Son aquellos que están destinados a
un público reducido y especializado, ya que manejan un lenguaje técnico,
complejo o exigente para el lector. El público ideal de estos textos son los
entendidos en la materia, o sea, aquellos que poseen conocimientos previos
adquiridos mediante el estudio y la formación en el tema.
Estructura de los textos expositivos
La estructura de los textos expositivos es simple y se compone de
tres partes sucesivas:
•Introducción. Es donde se le brinda al lector el contexto necesario
para conocer el tema en cuestión, cómo será tratado, en qué
términos, y qué necesita saber de antemano.
•Desarrollo. Constituye el cuerpo del texto, en donde se lleva a cabo
la exposición de la información de manera clara y organizada,
ofreciendo ejemplos y recursos que faciliten la comprensión de las
ideas.
•Conclusión. Es donde se resumen los aspectos fundamentales del
tema y se recapitula o hace una breve síntesis de lo expuesto
anteriormente.
Ejemplos de textos expositivos
Algunos ejemplos de textos expositivos son los siguientes:
•Una entrada de enciclopedia:
Los artrópodos son el conjunto de los animales invertebrados que poseen un esqueleto
externo (exoesqueleto) y extremidades articuladas. Son los animales más numerosos y
diversos del planeta, con más de 1.300.000 especies descritas y organizadas en cuatro
subgrupos: los arácnidos, los miriápodos, los crustáceos y los insectos.
Estos últimos son el subgrupo más numeroso, caracterizado por sus tres pares de patas,
dos pares de alas y un par de antenas. Aun así, se trata de un subgrupo muy diverso, del
cual se conocen alrededor de un millón de especies diferentes, en prácticamente todos los
hábitats posibles.
Cómo hacer un texto expositivo
Para redactar correctamente un texto expositivo, conviene seguir una serie de pasos:
•Estudiar bien el tema. El primer paso para la producción de un texto expositivo es
documentarse e investigar sobre el tema. Es imposible abordar un asunto del cual no
se sabe nada, por lo que se deben consultar distintas fuentes hasta manejar suficiente
información al respecto.
•Extraer las ideas principales. Una vez consultadas las fuentes más apropiadas,
conviene extraer de ellas las ideas principales: aquellas que se desea transmitir en el
texto y que constituyen su centro de importancia. Estas ideas deben poder sostenerse
por sí mismas y deben resultar centrales en el abordaje del tema.
•Organizar el texto. A partir de las ideas principales extraídas, se debe crear un guion
o esquema mental del texto, para definir en qué orden se las abordará y cómo se
avanzará de una a otra. Para esto, se pueden emplear ideas secundarias y nexos.
•Redactar conforme al esquema. Una vez organizado el texto, se procederá a la
redacción, empleando para ello un tono formal, objetivo, que no incurra en
subjetividades. Para lograrlo, es recomendable usar la tercera persona (él/ella) y evitar
la primera del singular (yo).
•Revisar y corregir. Cuando ya se ha finalizado el texto, conviene releerlo y corregir
las imprecisiones, ambigüedades y errores que hayan surgido durante la etapa de
redacción. Así se obtendrá la versión definitiva.