0% encontró este documento útil (0 votos)
128 vistas10 páginas

Corpúsculos de Ruffini

Corpúsculos de Ruffini

Cargado por

Maca Gallardo
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PPT, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
128 vistas10 páginas

Corpúsculos de Ruffini

Corpúsculos de Ruffini

Cargado por

Maca Gallardo
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PPT, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Corpúsculos de

Ruffini

Macarena Gallardo Arce


Karla Miranda Díaz
Docente: Jessica Gutiérrez Machuca – Dermatología 2023
Introducción
• Nuestro organismo se relaciona directamente con el medio ambiente que lo rodea mediante tejidos
especializados, especialmente diseñados para este propósito y que son indispensables para la vida. De fácil
acceso y gran extensión, al tegumento se le atribuye una importancia que sobrepasa el ámbito científico,
adquiriendo relevancia también en el ámbito social y cultural.

• El tegumento es un órgano ricamente inervado ya que nos comunica directamente con nuestro entorno. A
través de diferentes y complejos órganos receptivos somos capaces de discernir distintas sensaciones como
el tacto, frío, calor, etc.

• El sistema somatosensorial se encarga de recoger información sensorial del cuerpo; contiene neuronas
sensoriales primarias localizadas en la piel y otros tejidos del cuerpo.

• Una característica de este sistema es que los receptores están distribuidos por todo el cuerpo, mientras que
en los otros sistemas sensoriales se encuentran localizados en órganos especializados.
Mecanorreceptores
• En el sentido del tacto tienen protagonismo hasta cuatro tipos diferentes de mecanorreceptores.
Uno de ellos es el corpúsculo de Ruffini, además de los de Pacini, Merkel y Meissner.

• Todos ellos tienen en común que se encuentran en la piel, y


responden a cambios físicos que se pueden dar sobre este tejido.
Actúan como si fueran sistemas transductores de señales,
convirtiendo la estimulación mecánica en estimulación
electroquímica, siendo enviada al sistema nervioso central para
poder organizar una respuesta en caso de que sea necesario.

• Las señales son enviadas en forma de descargas nerviosas en ráfaga, y dependiendo de las
características de la propia célula sensorial como el tipo de estímulo del que se encargue, la
estimulación será continuada o, en cambio, progresivamente se irá disminuyendo.
Corpúsculos de Ruffini
• Los corpúsculos de Ruffini son un tipo de
mecanorreceptores que se encargan,
especialmente, de la percepción de la
temperatura, el cual se podría considerar como un
subcomponente del sentido del tacto.

• Aunque se trate de unas células muy pequeñas, lo


cierto es que sin ellas no podríamos detectar
convenientemente cuando nos encontramos en un
entorno en el que podemos resfriarnos o morir de
una ola de calor, además de tener importancia en
la detección del estiramiento del cuerpo.

• La neurobiología se ha encargado de estudiar este


componente del sistema sensorial humano,
describiéndolo y clasificándolo.
¿Qué son los corpúsculos de
Ruffini?
• Los corpúsculos de Ruffini, también llamados corpúsculos bulbosos, son unas células las cuales detectan estímulos sensoriales a nivel
cutáneo, teniendo un importante papel constituyendo y formando el sentido del tacto. Reciben su nombre del apellido de quien los
descubrió, Angelo Ruffini, un destacable médico y biólogo italiano.

• Son un tipo de mecanorreceptores que permiten detectar cambios de la temperatura y el estiramiento de la


piel. Poseen la capacidad de detectar señales dentro de campos receptivos muy pequeños, lo cual las hace
entrar dentro de la categoría de mecanorreceptores de tipo I. No son muy numerosos ni tampoco poseen un
gran tamaño.

• Los receptores de tipo I son aquellos que reciben señales o se encargan de la estimulación de campos
receptivos pequeños, mientras que los de tipo II se encargan de campos receptivos de mayor tamaño.

• Se ha visto que alteraciones en la piel profundas debidas a cicatrices, procesos degenerativos,


envejecimiento o mala disposición de las articulaciones pueden alterar la ubicación de estos corpúsculos.

• Los corpúsculos de Ruffini están formados por muchas terminaciones nerviosas libres, las cuales tienen su origen en un axón mielinizado
y constituyen una estructura con forma cilíndrica. Esta estructura, que tiene una apariencia de cápsula, los terminales nerviosos se
organizan anclándose entre fibras de colágeno de tejido conjuntivo.
¿Dónde se encuentran?

• Los corpúsculos de Ruffini se encuentran tanto en la piel con vello como en la


glabra, es decir, aquella piel en la que no hay pelos, y también tanto en la
hipodermis como epidermis. También se encuentran en estructuras no
superficiales, como son los meniscos, ligamentos cruzados y laterales y
cápsulas articulares. Estas células se pueden encontrar en la mayoría de los
mamíferos.

• Sin embargo, y pese a encontrarse en toda la piel, sí que hay diferencias en


cuanto al nivel en el que se encuentran estos corpúsculos en función de si hay
vello o no. En el caso de superficies glabras, como son las palmas y dedos de
las manos, plantas de los pies, labios, pene y pubis, estas células se
encuentran a nivel de la capa reticular de la epidermis.

• Si bien en el caso de las estructuras en las que sí hay pelo, los corpúsculos de
Ruffini se encuentran también en la capa reticular de la epidermis, entre pelo
y pelo, además de localizarse en la cápsula de tejido conectivo que reviste la
parte del cabello que está insertada a cierta profundidad en la piel. Al
conjunto formado por este tipo de célula y la cápsula se le llama complejo
¿Qué función desempeñan?
• La principal función de los corpúsculos de Ruffini es la percepción de los cambios de temperatura,
además del estiramiento de la piel. También pueden percibir la deformación continuada de la piel y
tejidos más internos.

• Estas estructuras tienen una importancia vital dado que son las que permiten detectar las
variaciones de temperatura, especialmente tomando como referencia la temperatura del propio
cuerpo, estableciendo así si el ambiente está más frío o más cálido y cómo de agradable es.
También son capaces de detectar la deformación mecánica de la piel, aunque esta función es más
propia de otros mecanorreceptores, como es el caso de los corpúsculos de Pacini.

• De hecho, se diferencian de este otro tipo de receptores de la piel por el hecho de que los
corpúsculos de Ruffini son de adaptación lenta. Esto quiere decir que son capaces de detectar
estímulos sostenidos sobre la piel, además de los leves estiramientos que se puedan ejercer sobre
este tejido.

• Cabe destacar el hecho de que no solo son capaces de detectar el estiramiento, sino que también
perciben el ángulo articular, la velocidad del estímulo mecánico sobre la piel y el tipo de
estiramiento.
Conclusión
• Como conclusión podemos decir que la principal función de los corpúsculos de Ruffini son
la percepción de los cambios de temperatura, estos receptores pueden percibir la
deformación continuada de la piel y tejidos más internos, la velocidad del estímulo
mecánico sobre la piel y el tipo de estiramiento de esta.

• Juegan un rol importante en la percepción de la temperatura, el cual se podría considerar


como un subcomponente del sentido del tacto.

• Una característica de este sistema es que los receptores están distribuidos por todo el
cuerpo, mientras que en los otros sistemas sensoriales se encuentran localizados en
órganos especializados.
Bibliografía
• Halata, Z. (1988). Chapter 24. Ruffini corpuscle a stretch receptor in
the connective tissue of the skin and locomotion apparatus.
Transduction and Cellular Mechanisms in Sensory Receptors, 221-
229.

• Paré M., Behets C., Cornu O. (2003). Paucity of presumptive ruffini


corpuscles in the index finger pad of humans. The journal of
comparative neurology; 456:260-266.

También podría gustarte