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Problemas del Internalismo y Externalismo

etica, intencionalidad

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3.

PRINCIPALES PROBLEMAS

3.1. La conciencia
3.2. La intencionalidad
3.3. La causación mental
3.4. El inconsciente
3.5. El libre albedrío
3.6. Las máquinas computacionales y la inteligencia artificial
3.2. LA INTENCIONALIDAD
Internalismo: lo mental o la mente no es otra cosa más que el
resultado de algo que está sucediendo dentro del individuo.

El internalismo con respecto al contenido de los estados


mentales es la tesis según la cual dicho contenido viene
determinado exclusivamente por factores internos al individuo,
bien internos a su mente, bien, si se es materialista y se acepta
que las propiedades mentales son propiedades físicas o
sobrevienen a ellas, por factores internos al cuerpo del individuo,
en especial por las propiedades de su cerebro.
3.2. LA INTENCIONALIDAD
El internalismo es una doctrina de carácter muy general, que
puede ser compartida por teorías de la mente tan dispares en otros
aspectos como el dualismo, el materialismo de la identidad, el
conductismo y el funcionalismo.

Lo esencial para el internalismo es la determinación e


individuación interna del contenido, y no tanto el carácter material
o inmaterial de lo interno.
3.2. LA INTENCIONALIDAD
“El individualismo como teoría de la mente deriva de Descartes.
Domina la tradición post-cartesiana –Locke, Berkeley, Leibniz,
Hume– hasta Kant. Y ha vuelto a emerger en los escritos de
Husserl y de muchos conductistas y funcionalistas anglófonos... Es
difícil formular clara y sucintamente lo que estos filósofos tienen en
común. En términos generales, todos piensan que la naturaleza e
individuación de los tipos mentales de un individuo son «en
principio» independientes de la naturaleza e individuación de
cualquier aspecto del entorno del individuo” [T. Burge,
«cartesian error and the objectivity of perception», en R. H.
Grimm y D. D. Merrill (eds.)]
3.2. LA INTENCIONALIDAD
Internalismo: lo mental o la mente no es otra cosa más que el
resultado de algo que está sucediendo dentro de nosotros.

a) internalismo radical: lo mental depende estrictamente de


sucesos o procesos que están pasando dentro (cerebro, corazón,
pecho) de nosotros.

Tal postura puede llevar al subjetivismo o al idealismo.

subjetivismo: si se defiende una postura internalista de la mente


se termina pensando que el individuo puede tener cierta autocracia
o libertad de gobernar el modo de hacer las representaciones del
mundo tal como le plazca, sin importar la referencia al mundo.
3.2. LA INTENCIONALIDAD
idealismo : las consideraciones de la mente y sus
representaciones del mundo del internalismo radical, no se refieren
al mundo como tal.

El significado último de todo esto (la mente y sus representaciones


del mundo) es algo que está ocurriendo dentro de nuestro interior.
3.2. LA INTENCIONALIDAD
b) internalismo moderado: algunos procesos van a depender
enteramente del individuo, otros no. Depende de lo que ocurre
dentro de nosotros, pero también depende de lo que ocurre afuera.
3.2. LA INTENCIONALIDAD
Problemas del internalismo:

a) es muy ingenuo pensar que los procesos mentales o cerebrales


en última instancia ocurren de manera aislada con todo lo demás,
pues el ser humano es un ser contextual: estamos expuestos
constantemente a lo que sucede en nuestro entorno y eso va a
dando cierta forma a la mente.

b) otro problema es el asunto decaer en una regresión explicativa


sobre el origen de las cosas
3.2. LA INTENCIONALIDAD
Para explicar el origen de lo mental el internalista dirá que primero
tienen que darse los procesos mentales dentro del individuo para que
después haya una influencia de afuera.

Por ejemplo, si alguien no tiene la capacidad cognitiva de leer, pues


por más textos que se le ponga en frente no va a aprender a leer.

Así las cosas, el proceso mental de la lectura es algo que se da a nivel


cognitivo como una facultad que ya tenemos en virtud de nuestra
construcción psíquica.

Pero a su vez alguien podría decir que si el ser humano desarrolló esta
estructura cognitiva para poder leer, se debe a un proceso de
evolución. que es un factor externo.
3.2. LA INTENCIONALIDAD
Externalismo: es la tesis según la cual los contenidos de las
actitudes intencionales de un sujeto no son constitutivamente
independientes del entorno externo de este sujeto.

el externismo «constituye una negación de la concepción según la


cual la intencionalidad puede caracterizarse plenamente con
independencia del mundo externo, o, por expresarlo en términos
de la primera meditación cartesiana, niega la tesis según la cual
los contenidos intencionales de un agente serían exactamente los
que son aun cuando resultara que no hay un mundo externo»
(Akel Bilgrami, Belief and Meaning).
3.2. LA INTENCIONALIDAD
La doctrina externalista en la filosofía de la mente actual tienen su
principal origen en el artículo de Hilary Putnam «El significado de
“significado”», publicado en 1975.

Este artículo constituye en realidad una contribución a la filosofía


del lenguaje y a la semántica filosófica, más que a la filosofía de la
mente y a la teoría del contenido intencional.

Sin embargo, en él se contienen las bases de la concepción


externalista del contenido en la filosofía de la mente.
3.2. LA INTENCIONALIDAD
Putnam somete a crítica en este artículo lo que él denomina la
semántica tradicional.

La teoría tradicional considera que en todo signo hay dos componentes :

 sentido o intensión
 referencia o extensión

La extensión de un término es el conjunto de cosas de las cuales un


termino es verdadero. Por ejemplo, la extensión de un termino como
«conejo» es el conjunto extensional de conejos del cual el término
«conejo» es verdadero.

En otras palabras, la extensión de «conejo» es el conjunto de conejos


3.2. LA INTENCIONALIDAD
Además, la teoría tradicional considera que la extensión de un
término es determinada o fijada por su significado.

De allí que aquello que determina a qué se refiere un término (la


extensión) es el significado del término.

En la teoría tradicional el significado de un término se ha asociado


con cierta clase de entidades mentales (conceptos) que son las
encargadas de darle sentido a un término.

En consecuencia, el significado de un término es "algo“ privado y


oculto que se encuentra en la mente de cada cual.
3.2. LA INTENCIONALIDAD
Si el significado es una entidad mental (estado psicológico o mental),
entonces resulta que la extensión de un término está fijada por un
estado psicológico, con independencia de cómo sea el mundo y
cómo la comunidad de hablantes.

Dicha explicación internalista según la cual los significados son algo


oculto en la mente de cada cual es falsa según Putnam, pues el
significado de un término no está constituido meramente por un
estado psicológico. Los significados no pueden ser entidades
mentales ni entidades abstractas.

Putnam propone una nueva teoría de la referencia, en contra de la


teoría tradicional internalista, de acuerdo con la cual el mundo y la
sociedad contribuyen a la tarea de fijar la referencia de un término.
3.2. LA INTENCIONALIDAD
El principal argumento de Putnam en favor de su tesis tiene la
forma de un experimento mental, que se puede denominar el
experimento de la Tierra Gemela.

Imagínese la existencia de un lejano planeta que es un duplicado


exacto de la Tierra, con una única excepción: el líquido que en la
Tierra Gemela llaman «agua no es H2O, no es realmente agua,
aunque es macroscópica y sensorialmente indistinguible del agua.

Supóngase que su composición química es expresada como XYZ.

Llámese a ese líquido «gagua», para distinguirlo del agua, aunque


los terrestres gemelos lo llaman «agua».
3.2. LA INTENCIONALIDAD
Retrocédase ahora en el tiempo hasta 1750, una época anterior al
desarrollo de la química moderna.

Sea Oscar 1 un habitante de la Tierra en esta época y Oscar 2 su


gemelo en la Tierra Gemela.

Oscar 2 es una réplica física exacta de Oscar 1, y es también


indistinguible de él en sus propiedades psicológicas «solipsistas» o
internas.

Ambos, pues, asocian, internamente, la misma intensión al término


«agua» (utilizan los mismos términos para definirlo, asocian con él
idénticas imágenes mentales, etc).
3.2. LA INTENCIONALIDAD
Pero la extensión del término «agua», pensado o emitido por Oscar
1 es el agua, mientras que, pensado o emitido por Oscar 2, es el
gagua.

Si de acuerdo con el ejemplo, «agua» no significa lo mismo en


boca de Oscar 1 y en boca de Oscar 2, entonces el significado de al
menos ciertos tipos de términos no viene determinado
exclusivamente por propiedades físicas o psicológicas intrínsecas a
un sujeto, sino también por la naturaleza del entorno objetivo en el
que se halla y con el cual se relaciona.
3.2. LA INTENCIONALIDAD
Hay un aspecto social que Putnam denomina «la división del
trabajo lingüístico».

En una comunidad lingüística, sólo ciertos grupos poseen los


criterios para determinar si cierto objeto pertenece o no realmente
a la extensión de ciertos términos.

Por ejemplo, el término «oro»: sólo ciertos expertos poseen los


medios y conocimientos necesarios para determinar si algo es
realmente oro.
3.2. LA INTENCIONALIDAD
En este caso, los demás hablantes emplean esos términos
remitiéndose implícitamente a este grupo de expertos.

Así, el significado de tales términos, en boca de un hablante no


experto (lego), viene también determinado externamente, por su
relación con el grupo de expertos.

El artículo de Putnam se ocupa del concepto de significado, más que


del concepto de contenido intencional.

Fue Tyler Burge, en «Otros cuerpos»,quien advirtió que la


argumentación de Putnam tenía también consecuencias muy
importantes para la filosofía de la mente, y en particular para la
noción de contenido.
3.2. LA INTENCIONALIDAD
Supóngase que Oscar 1 y Oscar 2 emiten la oración «el agua calma
la sed».

 en boca de Oscar 1 esta oración significa: el agua calma la sed,


 en boca de Oscar 2 esta oración significa: el gagua calma la sed.

Ahora bien, si Oscar 1 y Oscar 2 emiten sinceramente esta oración,


para manifestar su concepción de las cosas, están expresando una
creencia.
3.2. LA INTENCIONALIDAD
Pero el contenido de la creencia que uno y otro expresan es distinto:

 Oscar 1 está expresando una creencia cuyo contenido es: el agua calma
la sed,

 Oscar 2 está expresando una creencia cuyo contenido es: el gagua


calma la sed.

Pero esta diferencia en el contenido de sus respectivas creencias se debe


exclusivamente a una diferencia en el entorno externo con el que se
relacionan, puesto que se ha estipulado que las propiedades puramente
intrínsecas de ambos sujetos, caracterizadas de forma no intencional
(sus propiedades físicas y neurofisiológicas, sus imágenes mentales, las
palabras que internamente se dicen a sí mismos, etc.) son exactamente
las mismas.
3.2. LA INTENCIONALIDAD
El contenido intencional, como el significado, no son propiedades
intrínsecas de un sujeto, sino propiedades relacionales, que
dependen constitutivamente, en parte, de sus relaciones con
objetos y situaciones externas al mismo.
3.3. LA CAUSACIÓN MENTAL
Que nuestra conducta intencional tiene causas mentales es algo
que presuponemos habitualmente. Generalmente damos por
sentado que el modo en que actuamos depende de lo que
creemos, deseamos y decidimos hacer.

Atribuimos a nuestras creencias, deseos e intenciones eficacia


causal en nuestro comportamiento.

Si las causas de nuestra conducta intencional no fuesen nuestras


propias creencias, deseos y decisiones, ¿cuál sería la diferencia
entre el ser humano y otros seres?
3.3. LA CAUSACIÓN MENTAL
Si lo que creemos y deseamos, y lo que decidimos hacer como
consecuencia de esos deseos y creencias, no fuese eficaz en lo que
hacemos, no tendría sentido que deliberásemos acerca de lo que
vamos a hacer.

Nuestra autoconcepción como agentes quedaría destruida.

Dicha dependencia causal de nuestra conducta intencional


respecto de nuestras creencias, deseos e intenciones es un
aspecto importante de lo que ha dado en llamarse «causalidad
mental».
3.3. LA CAUSACIÓN MENTAL
La causalidad mental, entendida en este sentido, parece una
condición de propiedades que pensamos tener, como la
racionalidad y la responsabilidad, así como de nuestro carácter de
agentes:

“Si no es literalmente verdadero que mi deseo es causalmente


responsable de que trate de alcanzar algo, o que el prurito que
siento es causalmente responsable de que me rasque, o que mi
creencia es causalmente responsable de que diga algo..., si nada
de eso es literalmente verdadero, prácticamente todo lo que creo
sobre cualquier cosa es falso, y es el fin del mundo” (Jerry Fodor,
Hacer que la mente importe más)
3.3. LA CAUSACIÓN MENTAL
El problema que plantea la causalidad mental no consiste
meramente en mostrar cómo es posible que sucesos o actos que
son mentales puedan tener efectos físicos, sino en mostrar cómo
es posible que su carácter mental (y especialmentesu contenido
intencional) sea causalmente relevante en la generación de tales
efectos.
3.3. LA CAUSACIÓN MENTAL
El talón de Aquiles del dualismo cartesiano fue precisamente el
problema de la causalidad mental, en especial la influencia de la
mente y sus estados sobre el cuerpo y el comportamiento.

¿Cómo dar sentido, desde la concepción dualista, a explicaciones


tan razonables de mi comportamiento como “fui a casa de mi
amigo porque quería felicitarle por su cumpleaños”?

La explicación da cuenta de mi acción, que se desarrolla en el


mundo físico, espaciotemporal, atribuyéndola a un deseo mío, que
es un estado mental. Pero desde el punto de vista del dualismo
cartesiano, esta influencia de mi deseo sobre mi comportamiento
es un misterio.
3.3. LA CAUSACIÓN MENTAL
Una posición –como el dualismo cartesiano- que no pueda dar cuenta
de esa clase de explicaciones es seriamente defectuosa, porque se
trata de explicaciones que cumplen funciones muy importantes en la
vida del ser humano:

 permiten comprender el comportamiento propio y ajeno al


presentarlo como racionalmente justificado.

 permiten prever las acciones de otras personas y coordinar


nuestras acciones con las suyas al atribuirles determinadas razones
para actuar.

La acción llevada a cabo por razones es parte de lo que significa ser


un agente racional, libre y responsable.
3.3. LA CAUSACIÓN MENTAL
Según Burge,

“la mayoría de nuestras normas y evaluaciones intelectuales y


prácticas presuponen que somos agentes. Si nuestro querer o
decidir hiciesen que ocurriera algo, pero su carácter de volición o
decisión no fuese causalmente eficaz (de modo que la eficacia
residiera en alguna propiedad neurológica subyacente), no
seríamos agentes de ese efecto” (Tyler Burge, Causalidad
Mente-Cuerpo y Práctica Explicativa).
3.3. LA CAUSACIÓN MENTAL
A pesar de su importancia crucial y del hecho de que la damos por
sentada en nuestra vida cotidiana, la causalidad mental se
enfrenta con importantes dificultades filosóficas.

Varios autores perciben una tensión, e incluso una


incompatibilidad, entre la causalidad mental y determinadas tesis
aparentemente aceptables.

Las dudas sobre la posibilidad o la inteligibilidad de la causalidad


mental derivan de tres fuentes principales:
3.3. LA CAUSACIÓN MENTAL
a) tesis del carácter anómalo (o anómico) del ámbito mental, la
inexistencia de leyes estrictas de índole psicofísica o psicológica.

b)el externismo semántico e intencional, la doctrina según la cual


el significado de nuestras palabras y el contenido de nuestros
estados mentales están parcialmente determinados por relaciones
extrínsecas con determinados aspectos de nuestro entorno.

c) el principio de la clausura causal del mundo físico, según el cual


todo cambio físico tiene una explicación física completa
3.3. LA CAUSACIÓN MENTAL
a) anomalismo o anomicidad de lo mental: Donald Davidson
es uno de sus partidarios más representativos.

De acuerdo con esta tesis, no existen leyes estrictas que conecten


propiedades mentales con propiedades físicas o propiedades
mentales entre sí. No existen leyes estrictas psicofísicas o
psicológicas.

La inexistencia de leyes psicofísicas imposibilitaría la reducción de


los conceptos mentales a conceptos físicos a través de leyes-
puente.
3.3. LA CAUSACIÓN MENTAL
La tesis del anomalismo o anomicidad de lo mental constituye,
pues, una defensa de la autonomía del lenguaje intencional y
psicológico frente al lenguaje de las ciencias físicas, una defensa
de la irreductibilidad de la psicología a la física.

No hay, según Davidson, “ningún sentido importante en que la


psicología pueda reducirse a las ciencias físicas” (La mente
material).
3.3. LA CAUSACIÓN MENTAL
“Todo esfuerzo por incrementar la precisión y el poder de una
teoría de la conducta nos fuerza a tomar directamente en cuenta
una parte cada vez mayor del sistema entero de las creencias y
motivos del agente. Pero al inferir este sistema a partir de la
evidencia, necesariamente imponemos condiciones de coherencia,
racionalidad y consistencia. Estas condiciones no tienen eco en la
teoría física, y ésta es la razón por la que no podemos esperar más
que vagas correlaciones entre fenómenos psicológicos y físicos”
(Psicología como filosofía).
3.3. LA CAUSACIÓN MENTAL
b)el externismo semántico e intencional: un aspecto esencial de nuestro
concepto
de la causalidad mental es que el contenido semántico e intencional de
nuestras creencias, deseos e intenciones, el significado de los signos con los
que expresaríamos tales estados, es causalmente eficaz en el
comportamiento.

Si alguien me expresa su deseo de que le preste un libro diciéndome:


«Préstame ese libro, por favor», es el significado de lo que dice, y no las
propiedades físicas de los signos con los que lo dice, lo que hace que yo, al
entenderlo, le preste el libro.

Es el contenido de su deseo, que yo capto al entender las palabras con que lo


expresa, lo que genera en mí la creencia de que tiene ese deseo y mi deseo
de ayudarle a satisfacerlo (esa creencia y ese deseo me llevan a su vez a
prestarle el libro).
3.3. LA CAUSACIÓN MENTAL
3.3. LA CAUSACIÓN MENTAL

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