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Dios y Las Primicias

Predica apostólica de gran bendición
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ESTUDIO PRIMICIAS

BASE BÍBLICA
“Honra a Jehová con tus bienes, y con las
primicias de todos tus frutos; y serán llenos
tus graneros con abundancia, y tus lagares
rebosarán de mosto”

(Proverbios 3:9-10)
La palabra hebrea para primicias significa “una promesa por venir” y
comparte la misma raíz, bekhor, como la palabra que significa
“primogénito”.

Yom HaBikkurim, la fiesta judía que celebra la Fiesta de las Primicias, es


una de las fiestas más mencionadas en la Biblia, en segundo lugar después
de la Pascua.

En los tiempos antiguos, el proceso de juntar las primicias de los granos


involucraba esmerados preparativos.
Las primicias fue la primera relación que tuvo el hombre con Dios, luego
de recibir lo que la tierra le daba, reconocía la soberanía de Dios
trayéndole lo primero y lo mejor de ella.

Se demostraba así la fe en la sobreabundante provisión de Dios, era


símbolo de dependencia. “Lo que tú me diste es la que hoy te traigo”

Era símbolo de que nada es nuestro y todo pertenece al Señor.


Cada familia entre los israelitas tenía que estar atenta a los primeros
brotes o granos.

Una vez que los encontraban, los designaban como primeros atándoles
un pedazo de hilo rojo alrededor de la rama, vástago o vid.
Cuando los granos maduraban y eran cosechados, esas primicias eran
llevadas al Templo y presentadas al sumo sacerdote de acuerdo con el
modelo de Dios.

El sacerdote aceptaba la ofrenda de cada hogar, presentándola al Dios de


Israel en acción de gracias y reconocimiento de Su continua provisión y
bendición.

Una vez que la ofrenda de las primicias había sido hecha, la gente era
libre para disfrutar el resto de la cosecha, debido a que lo primero había
santificado el resto.
Dios reclama el derecho a todo lo primero lo primero de los granos, de
todo primogénito masculino de ganado lanar y vacuno, todo primogénito
macho.

Todo lo primero tiene que ser dedicado a Dios por medio de Su pacto.
Cada vez que algo es llamado primero, un primer fruto, una cosa
dedicada, le pertenece a Dios.

Caín y Abel fueron los personajes que se tienen como referentes al dar
la primera ofrenda a Dios, Caín trajo una ofrenda del fruto de la tierra
que no agradó a Dios, mientras Abel trajo de los primogénitos de su
ganado con su grasa, la cual miró Dios con agrado.
“Cuando Jehová te haya metido en la tierra del cananeo, como te ha
jurado a ti y a tus padres, y cuando te la hubiere dado, dedicarás a
Jehová todo aquel que abriere matriz, y asimismo todo primer nacido
de tus animales; los machos serán de Jehová.
Mas todo primogénito de asno redimirás con un cordero; y si no lo
redimieres, quebrarás su cerviz. También redimirás al primogénito de
tus hijos”

(Éxodo 13:13-14)
Consagrar los primeros frutos y lo mejor de mis cosechas era
demostrar que en mi corazón estaba primero Dios. Ese corazón
agradaba a Dios y eso lo bendecía.

En los albores de la humanidad, no existía aún la Ley ni el sacerdocio,


pero los hombres se acercaban a Dios con sus ofrendas.

Abel lo hizo con sus primicias. Trajo de los primogénitos de su ganado


lo más gordo de ellos para Dios. O sea, trajo lo mejor. Caín al parecer
hizo sólo ofrenda, sin el cuidado de traer los primores de su cosecha.
3 Y aconteció andando el tiempo, que
Caín trajo del fruto de la tierra una
ofrenda a Jehová.

4 Y Abel trajo también de los


primogénitos de sus ovejas, de lo más
gordo de ellas. Y miró Jehová con
agrado a Abel y a su ofrenda;

5 pero no miró con agrado a Caín y a


la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en
gran manera, y decayó su semblante.
.
(Génesis 4: 3-4)
De igual manera cuando Josué
toma la ciudad de Jericó, Dios
pidió el “Anatema” para Él.

La cual consistía en todo el oro,


la plata, los utensilios de bronce
y de hierro.
(Josué 6:24).
“No demorarás la primicia de tu cosecha ni de tu lagar.
Me darás el primogénito de tus hijos”
(Éxodo 22:29)

El anterior texto muestra con claridad que Dios pedía como primicias
para Él, todo varón primogénito que abriera matriz.

Estos tenían ciertos privilegios como por ejemplo:


El nombre, la herencia, la responsabilidad de sus hermanos y familia y
algo muy especial la bendición de su padre que conocemos como
primogenitura, la cual no valoró Esaú constituyéndose en profano.
DAR LAS PRIMICIAS ES UN ACTO SUBLIME DE REGOCIJO
DAR LAS PRIMICIAS ES UN ACTO SUBLIME DE GRATITUD
Entonces hablarás y dirás delante de Jehová tu Dios: Un Sirio á punto
de perecer fue mi padre, el cual descendió á Egipto y peregrinó allá con
pocos hombres, y allí creció en gente grande, fuerte y numerosa: Y los
Egipcios nos maltrataron, y nos afligieron, y pusieron sobre nosotros
dura servidumbre.

Y clamamos á Jehová Dios de nuestros padres; y oyó Jehová nuestra


voz, y vio nuestra aflicción, y nuestro trabajo, y nuestra opresión:
grande espanto, y con señales y con milagros.
y Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte, con brazo extendido, con
grande espanto, y con señales y con milagros; y nos trajo a este lugar, y
nos dio esta tierra, tierra que fluye leche y miel.
Y ahora, he aquí he traído las primicias del fruto de la tierra que me
diste, oh Jehová.
Y lo dejarás delante de Jehová tu Dios, y adorarás delante de Jehová tu
Dios.
Y te alegrarás en todo el bien que Jehová tu Dios te haya dado a ti y a
tu casa, así tú como el levita y el extranjero que está en medio de ti.

(Deuteronomio 26:8-11)
DAR LAS PRIMICIAS ES UN ACTO SUBLIME DE ADORACIÓN
“Y sucederá que cuando entres en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da
por herencia, tomes posesión de ella y habites en ella, tomarás las
primicias de todos los frutos del suelo que recojas de la tierra que el
SEÑOR tu Dios te da, y las pondrás en una canasta e irás al lugar que
el SEÑOR tu Dios escoja para establecer su nombre”

(Deuteronomio 26:1-4)
LAS PRIMICIAS EN LA ERA
NEO-TESTAMENTARIA
En el Nuevo Testamento hay referencias sobre las
primicias, pero solo como figuras en el proceso de la
salvación y la resurrección del Señor.

“Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las
primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros
mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.
(Romanos 8:23)
“El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que
seamos primicias de sus criaturas”
(Santiago 1:18)

Después del proceso de la redención, venimos a ser por su obra primicias


por medio de la Palabra de verdad.

“Más ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que


durmieron es hecho”
(1.Corintios 15:20)

En este pasaje el apóstol Pablo hablando del orden de la resurrección,


declara que Cristo es el primero que se levantó de entre los muertos.
En la Palabra de Dios se nos dice que honremos a Dios con nuestros
bienes. Lo hacemos cuando diezmamos y ofrendamos, o cuando
hacemos voto o pacto especial con Dios.

Las Primicias en el Nuevo testamento forman parte de algunas


conductas o forma de vida, y de decisiones personales del verdadero
cristiano para dar gracias a Dios por todo lo que hemos recibido de su
mano, el alimento, el techo, el abrigo, la salud y aún nuestra familia.
Cuándo un cristiano fiel le
promete a Dios las primicias, las
lleva a la Iglesia, se siente
tranquilo, contento, seguro, con
una mente y consciencia alegre y
tranquila de haber cumplido a su
Dios y a su Palabra como fueron
instruidos por sus padres desde
tiempos pasados.
Se debe ser muy claro, que no deben ser impuestas a los hermanos
como una obligación, es un acto voluntario y soberano.

Las primicias se deben ofrecer para honrar y agradecer a Dios y


aunque benefician al pastor, estas deben también debe ser compartidas
con los demás levitas, con los hermanos que padecen necesidad y
escases, ya que la bendición de la primicia, debe involucrar a toda la
Iglesia, tal como lo era en el antiguo pacto.

“Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, pero a mí no


siempre me tendréis”

(Mateo 26:11)
En la Iglesia a lo largo de estos 80 años, hay algunas regiones de
Colombia donde se ha practicado este acto voluntario y generoso de
ofrecer a Dios los primeros frutos de la cosecha, el ganado vacuno,
porcino, y animales domésticos etc.

Quienes la han practicado, lo han hecho creyendo que el Señor los


bendice y se ha constituido en un acto de fe que Dios ha respaldado, y de
ello hay muchos testimonios entre los hermanos.
RECOMENDACIONES y DECISIÓN
1. Las primicias son un acto voluntario y no se debe
obligar a los hermanos a hacerlo, o impedir que o hagan cuando
voluntariamente lo desean..

2. Es importante que en las enseñanzas sobre este tema


tengamos claro que no es una doctrina que tenga que
ver o afecte la salvación.

3. De igual manera a fin de que los hermanos no


confundan los Diezmos que si los reclama el Señor
como de su propiedad, NO SE DEBE TENER DOS
ALFOLÍES EN LA IGLESIA, ya que esto no se ha
acostumbrado, ni está reglamentado en la Iglesia.
4. El pastor o la cogregación local no deberá hacer culto
especial para colectar primicias, Denarios, Dracmas,
etc. Sino que después de dar una buena enseñanza, el
creyente muy voluntariamente y con alegría y
agradecido con el Señor por sus muchas bendiciones
aporta sus Primicias, los Traerá al Alfolí de la
Congregación y los depositará allí.

“En aquel día fueron puestos hombres sobre los depósitos


De los tesoros, de las ofrendas, de las primicias, y de los diezmos, para
almacenar en ellos las porciones que la ley otorga a SACERDOTES Y
LEVITAS, las cuales llegaban de las ciudades, porque era grande el gozo
de Judá respecto de sacerdotes y levitas que les servían” Nehemías 12:44
5. Nótese que se registraban los Diezmos, las primicias y
las ofrendas, y se daba la porción a los Levitas y
Sacerdotes, NO LES TOCABA TODO.

6. No podemos impedir que los hermanos que quieran


ofrecer a Dios los primeros frutos de su cosecha o de su
trabajo, lo hagan libremente.

7. Las primicias que sean traidas en dinero deberán ir al


Alfolí, y las que sean traídas en especie, semovientes,
etc, se debe compartir con Obra Social de ayuda a los
más necesitados (Local, Distrital, Nacional).
D IG A
S B E N
IO S LE
D

CONSISTORIO DE ANCIANOS

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