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Praxis Confessarii Teología Pastoral

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PRAXIS

CONFESSARII
Consideraciones teológico-pastorales
A.Ernesto Palafox, UPM 2024
Plan de exposición

Introducción La pastoralidad del sacramento de la confesión


1. ¿Qué entendemos cuando decimos praxis?
2. ¿Qué entendemos cuando decimos confessarii?
3. Situación actual del sacramento
4. Hacia una pastoral del sacramento
5. El valor pedagógico del sacramento
6. Criterios pastorales en línea evangélica sobre el perdón
7. Principios pastorales en el sacramento de la reconciliación
¿En qué consiste la pastoralidad de este sacramento en particular?
¿En dónde radican fundamentalmente las consideraciones pastorales?

NO

• No indiferente a la teología el sacramento ni al CIC


• Pero sí diferente
• No casuística
• No lo contrario a la normatividad
• No es lo espontáneo
• “Por razones pastorales” ¿qué es esto?
• No sólo buscar lo que está permitido y lo que no

■ Atender la práctica de modo fenomenológico


■ Atender la práctica en sí misma y su relación con las situaciones por las que pasa y sus
contextos en los que se inscribe
■ En sus coordenadas sociológicas y desde ciencias humanas
■ Considerar las dificultades que se perciben a la hora de realizar esta práctica
■ Proponer algunas pistas para mejorar esta práctica
■ Presentar criterios generales de tipo pastoral desde dónde ubicar esta práctica
I. ¿QUÉ ENTENDEMOS
CUANDO DECIMOS
PRAXIS?
Sentido original

■ Poiesis: actividad productiva, transitiva tiene su fin en aquello que crean.


Producción artística o técnica de algo.
■ Praxis: prasso = ejecutar algo, la que realizan hombre libres. Actividad
cuyo fin está en ella misma. Entraña una opción ética. Actualmente:
proyección de los seres humanos sobre su mundo circundante, con el
objeto de transformarlo. Teoría transformadora. Entraña una opción ética.
■ Theoria: saber por excelencia, la contemplación praxis por excelencia.
■ Vs Pragmatismo
Rasgos de la praxis

■ Es acción creadora, no meramente reiterativa


■ Es acción histórica, no fuera de las circunstancias históricas
■ Es acción reflexiva, no exclusivamente espontánea
■ Es acción liberadora y nunca alienante
■ Es acción radical y no meramente reformista
■ Es una acción ética
II. ¿QUÉ ENTENDEMOS
CUANDO DECIMOS
CONFESSARII?
Praxis confessarii ad bene
excipiendas confessiones

Del confesor De la confesión


■ Atendiendo al ministro ■ Atendiendo al penitente
Ante todo un s a c r a m e n t o

■ No una devoción
■ No es una oración
■ No una charla terapéutica aunque lo incluya
■ No dirección espiritual
■ No es el pase o boleto para la comunión
■ Tiene un valor en sí mismo
III. SITUACIÓN
ACTUAL DEL
SACRAMENTO
Un sacramento en crisis
¿Situación de crisis del sacramento?

■ Crisis en el sentido positivo es oportunidad


■ Para ir a lo esencial
■ Para dejar lo accesorio
■ Para purificar
■ Para crecer
■ “Que se revisen el rito y las fórmulas de la penitencia, de manera que expresen más
claramente la naturaleza y efecto del sacramento” SC 72.
Quejas contra el penitente de parte del
ministro
■ Ignorancia
■ Devocionalismo
■ Repiten pecados
■ Denuncias de infantilismo
■ Posturas rígidas
■ Posturas laxas
■ Formación teológico pastoral deficiente
■ Lo instrumentalizan
■ Poca conciencia de la importancia
Quejas contra el ministro de parte del
penitente
■ Preferencias
■ Prisas al confesar, poca paciencia
■ No se sienten escuchados/as
■ Se sienten juzgados
■ Poco misericordiosos
■ Burocratismo
■ Variedad de posturas: unos legalistas otros laxos
■ Malestar (contemporáneo) en la confesión individual
Muchos ya no le encuentran ningún
sentido
■ Aunque no abandonan la confesión
■ Prefieren la confesión comunitaria
■ No ven necesario la confesión individual
“El sacramento de la reconciliación no cumple con los
estándares de humanidad de la época“ (J Costadoat)

■ “En la actualidad, especialmente cuando la Iglesia quiere avanzar en sinodalidad, se hace


necesario evaluar el ejercicio de este sacramento; pero, sobre todo, es preciso revisar este
instrumento en sí mismo”.
■ “Es un dato ampliamente conocido por presbíteros y fieles que mediante la confesión se
cometen abusos de diversa gravedad. Lo saben las/los laicos. Más de uno, en más de una
ocasión ha tenido una pésima experiencia”.
■ “¿Puede aún considerarse normal que se exija a una persona revelar a otra su intimidad?
¿A una persona conocida o desconocida? ¿No es, en realidad, una barbaridad que se espere
de una cristiana/o que abra su corazón a cualquiera?”
■ “El proceso sinodal en curso exige superar las asimetrías eclesiásticas que impiden la
eclesialidad como la que tiene en lugar en la confesión, originada a su vez por el
sacramento del orden que ubica a los ministros en un grado jerárquico superior”.
De parte del hombre moderno
■ Se afirma que la raíz más profunda de la dificultad que hoy encuentran la fe
cristiana y la celebración de los sacramentos está en la radicalidad y rapidez
del proceso de transformación socio-cultural que se desarrolla sobre todo en
occidente.
■ Entorno VICA
■ En conclusión, la confesión se ha hecho más difícil porque:
-se ha hecho más difícil la fe en Dios;
-se ha hecho más difícil el sentido del pecado y de la conversión;
-se ha hecho más difícil el significado de la mediación de la Iglesia en el
encuentro del hombre con Dios.
-se ha traicionado la confianza de los fieles (escándalos y abusos)
De parte de la praxis actual, hemos caído
en:
■ Ritualización
■ Fragmentación
■ Instrumentalización
■ Juridicismo
Desimbolización y Desritualización

■ Desritualización en pro de una existencialización del mismo


■ Devaluación simbólica
■ No personajes sacros, ni absolución perdonadora
■ No intermediarios
■ Fin de los ritos
■ ¿Puede vivir la Iglesia sin celebrar el perdón?
Byung-Chul Han, La desaparición de los
ritules
■ RITOS: Acciones simbólicas que dan forma a una comunidad
■ ¿Por qué las formas simbólicas cohesionan a las sociedades?
■ ¿Qué pasa cuando se abandonan esas formas simbólicas de los ritos?
IV. HACIA UNA PASTORAL
DEL SACRAMENTO DE LA
RECONCILIACIÓN
Magisterio del Papa Francisco
Ver video:
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Hasta el minuto 5:53

■ La confesión no es que nosotros vamos a Dios, sino que Dios viene a nosotros
■ Dar al Padre la alegría de volver a levantarse. La alegría de levantarse
■ En el centro del sacramento está el perdón, no el pecado
■ Restituyamos el primado a la gracia
■ La reconciliación es un paso de Dios a nosotros (acto misericordioso de primerar)
■ Entra a nuestra casa en la alegría del perdón
■ Cada punto de inflexión espiritual comienza con el perdón de Dios
■ Es el sacramento de la alegría
■ Experimentar el cálido abrazo del Padre, la dulce fuerza de Jesús que nos
cura, y la ternura materna del Espíritu Santo. Este es el corazón de la
confesión.
■ Ofrecer la alegría de ese anuncio sin rigidez, ningún obstáculo, ninguna
incomodidad. Puertas abiertas a la misericordia de Dios
■ A ejemplo del Buen Pastor
■ Canales de gracia que vierten en el agua viva de la misericordia del Padre
en la aridez del corazón
■ Si un sacerdote no tiene este sentimiento, mejor que no vaya a confesar
■ No temas, Dios conoce tus debilidades y es más grande que tus errores
■ Dios es mucho más grande que nuestros pecados
■ No guardar las miserias dentro de ti, sino llevarlas a él.
■ Se convierten en oportunidades de resurrección
■ Lo he dado todo. ¡Dame tus pecados!
Razones principales

■ Se puede ubicar la pastoral de la penitencia en toda la acción pastoral de la Iglesia, en el


sentido de que toda pastoral busca en cierto sentido la educación de los creyentes en la
conversión
■ la conversión es la piedra de toque de toda pastoral y de toda la vida cristiana.
■ La pastoral del sacramento de la penitencia, en concreto, tendría que articularse
armoniosamente con las demás actividades pastorales, que tratan también de conducir la
vida cristiana como un proceso de maduración en la conversión
1. Mantener el vínculo entre pecado
personal y pecado social
Principales afirmaciones
■ Todo pecado, por muy personal que sea, tiene una dimensión social, como ha
admitido siempre la tradición cristiana, y lo ha expresado en el carácter eclesial de
la reconciliación (pax cum ecclesia), o en la exigencia de reparar por el daño
causado. “Pecados que claman al cielo”.
■ Las formaciones sociales no son ni meros datos naturales ni el simple resultado de
una lógica evolutiva anónima, o de la actuación de una «mano invisible» (Adam
Smith). Son también resultado de una acción histórica.
■ Si este pecado encarnado en estructuras sociales, que proviene del hombre y a él
vuelve no sin desplegar su dinámica propia, se llama «social», está claro que se
trata de un concepto análogo de pecado: es el único que conoce la tradición
cristiana.
■ Es, pues, evidente que una institución o una estructura no puede ser sujeto de actos
morales, ni para bien ni para mal.
■ Las estructuras sociales pueden ser manifestación objetiva del pecado,
carencia concreta de libertad. Y subjetivamente pueden ser culpables
quienes producen o mantienen tales «ordenamientos », quienes se
aprovechan de ellos o son sus cómplices silenciosos.
■ La relación entre persona-sociedad no es de causa y efecto, sino de
relación dialéctica.
■ Suele haber una relación entre el perdón social y el perdón divino: se
supone que Dios perdona en la medida en que somos capaces de
perdonar; y el perdón humano no es solamente moral, ya que, por
ejemplo, incluye el perdón de deudas (algo ciertamente económico, y
preocupante en tiempos de la opresión romana).
■ Es insensato pretender alcanzar nosotros el perdón divino si somos
incapaces de obrar con los hermanos y hermanas del mismo modo.
2. Realizar Una catequesis del
sacramento
■ Despertar en el pueblo cristiano el sentido auténtico del pecado
■ Resaltar el proceso constante de conversión
■ La formación constante de la conciencia recta
■ Participar, promover experiencias auténticas de reconciliación
3. La misma celebración del sacramento

■ Potenciar al máximo la capacidad evangelizadora del


sacramento
■ Aprovechar las diversas posibilidades que el ritual ofrece
■ Rescatar el sentido simbólico y ritual del sacramento
4. Tareas urgentes en esta pastoral

1. Realizar un acompañamiento de calidad para que los creyentes puedan


discernir críticamente y optar con responsabilidad madura
2. No abrumar con cargas inútiles a sus hermanos creyentes
3. Conducirse dese la ética de la misericordia
4. Cultivar permanentemente una sensibilidad pastoral hacia los problemas
éticos actuales
V. EL VALOR PEDAGÓGICO
DE LA CONFESIÓN
SACRAMENTAL
DISCURSO DEL PAPA BENEDICTO XVI
A LOS PARTICIPANTES EN EL CURSO SOBRE EL FUERO INTERNO
ORGANIZADO POR LA PENITENCIARÍA APOSTÓLICA
Aula de las Bendiciones
Viernes 25 de marzo de 2011
¿De qué modo educa el sacramento de la
penitencia?
Lo que puede educar la fe, tanto al ministro como al penitente
Para el MINISTRO:
■ Le permite contemplar diariamente el esplendor de la Misericordia divina
■ Asiste a auténticos milagros de conversión
■ Esto fortalece también su fe
■ Confesar significa “asistir a tantas professiones fidei cuantos son los penitentes, y
contemplar la acción de Dios misericordioso en la historia.
■ Palpar los efectos salvadores de la cruz y de la resurrección de Cristo, en todo tiempo y
para toda persona.
■ Nos encontramos con auténticos dramas existenciales y espirituales, que no hallan
respuesta en las palabras humanas, pero que son abrazados y asumidos por Dios.
■ Conocer las miserias del ser humano, ponen a prueba la humanidad y la fe del propio
sacerdote, y al mismo tiempo alimenta en él la certeza de que la última palabra sobre el
mal del hombre y de la historia es de Dios, de su misericordia, capaz de hacerlo nuevo
todo (Ap.21,5).
■ ¡Cuánto puede aprender el sacerdote de penitentes ejemplares por su vida espiritual, por
la seriedad con que hacen el examen de conciencia, por la transparencia con que
reconocen su pecado y por la docilidad a la enseñanza de la Iglesia y a las indicaciones
del confesor!
■ De la administración del sacramento de la Penitencia podemos recibir profundas
lecciones de humildad y de fe.
■ La celebración del sacramento de la Penitencia tiene un valor pedagógico para el
sacerdote, en orden a su fe, a la verdad y pobreza de su persona, y alimenta en él la
conciencia de la identidad sacramental.
Para LOS PENITENTES:
 es uno de los momentos en que la libertad personal y la conciencia de sí mismos están
llamadas a expresarse de modo particularmente evidente.
 El examen de conciencia tiene un valor pedagógico importante: educa a mirar con
sinceridad la propia existencia, a confrontarla con la verdad del Evangelio y a valorarla
con parámetros no sólo humanos, sino también tomados de la Revelación divina.
• La confrontación con los Mandamientos, con las Bienaventuranzas y, sobre todo, con el
Mandamiento del amor, constituye la primera gran «escuela penitencial».
• El coloquio del penitente con el confesor puede representar una de las pocas ocasiones,
por no decir la única, para ser escuchados de verdad y en profundidad.
■ Educa al penitente en la humildad, en el reconocimiento de su propia fragilidad y, a la
vez, en la conciencia de la necesidad del perdón de Dios y en la confianza en que la
Gracia divina puede transformar la vida.
■ La escucha de las amonestaciones y de los consejos del confesor es importante para el
juicio sobre los actos, para el camino espiritual y para la curación interior del penitente.
■ La acogida de la penitencia y la escucha de las palabras «Yo te absuelvo de tus
pecados» representan, por último, una verdadera escuela de amor y de esperanza, que
guía a la plena confianza en el Dios Amor revelado en Jesucristo, a la responsabilidad y
al compromiso de la conversión continua.
“Queridos sacerdotes, que experimentar nosotros en primer lugar la
Misericordia divina y ser sus humildes instrumentos nos eduque a una
celebración cada vez más fiel del sacramento de la Penitencia y a una
profunda gratitud hacia Dios, que «nos encargó el ministerio de la
reconciliación» (2 Co 5, 18).”
VI. CRITERIOS
PASTORALES EN LÍNEA
EVANGÉLICA
El perdón es iniciativa de Dios
■ Es atributo de Dios ser misericordioso. Y Dios restaura al hombre
primordialmente mediante el perdón.
■ También es “criterio para saber quiénes son realmente sus verdaderos
hijos” (AL 310).
■ La oferta sorprende al hombre, así en la cruz, y así al paralítico.
■ El perdón de Dios supera la imaginación del hombre. Ante esta oferta, la
respuesta es la aceptación. Dice el papa Francisco que “la oveja se pierde
definitivamente cuando el pastor deja de buscarla”. “Se es pastor de cien
ovejas, no de noventa y nueve” (AL 309)
El perdón es gratuito

■ No se puede merecer. El perdón de Dios no entra en los parámetros del


mérito o de la justicia.
■ La oveja perdida, el hijo prodigo.
■ Dios persona de antemano y el propio perdón inicia la conversión del
hombre.
■ Ante este don de Dios la mejor respuesta del hombre es la gratitud.
María, la que perfuma los pies…
Es el perdón de todos los pecados sin
excepción
■ Cualquiera que sea su gravedad; Dios persona incondicionalmente.
■ Esto obliga a la confianza y a la alegría.
■ Aquí hay que hacer la distinción entre norma y verdad. Evangélicamente
es verdad que todos los pecados sin excepción son perdonados, pero
normativamente hay límites y condiciones (ejercicio de atar y desatar,
distinción principios e imperativos, cf. K. Rahner).
El perdón implica exigencias

■ Yo te perdono, tú también debes perdonar.


■ Recordemos el perdonado que no perdonó…
■ El perdón otorgado al pecador debe tener una secuencia, quien ha sido
perdonado por Dios y por la Iglesia, debe perdonar.
■ Aquí no es válida la experiencia sin consecuencia
El perdón de algunos pecados requiere que
se restablezca antes la justicia y por ello
previamente debe reparar
■ Recordamos a Zaqueo.
■ Esto no condiciona el hecho de perdonar, sino que exige el cumplimiento
de las obligaciones pendientes, recordemos al fariseo y al publicano que
subían al templo a orar. En el caso de Zaqueo exigía el devolver lo
robado y él añade que irá más allá de esto.
El protagonista del perdón es Dios

■ Esto hay que decirlo firme y claramente. No es el hombre.


■ Muchas veces el modo del perdón actual tiene ciertos elementos de
pelagianismo porque el en centro está el hombre.
■ “Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”, solo tiene como
respuesta la aceptación agradecida.
El perdón conduce a la conversión

■ Conversión hacia Dios y el compromiso de ser mejores, de no volver a


pecar y de perdonar a otros con la mirada puesta en la comunidad.
■ Pensemos en la mujer adúltera.
El perdón tiene también una dimensión
comunitaria
 El perdón es una categoría muy amplia. Pero es particularmente
importante en los Evangelios (y, por ejemplo, ausente en Pablo salvo una
vez en que cita el Salmo 31,1).
 El Dios padre de Jesús, un Dios que derrama amor y misericordia,
derrama, por tanto, su perdón.
 Pero este no es algo “mágico”, sino algo que expresa su presencia en la
comunidad y por eso podemos pedirle “perdona nuestras deudas como
perdonamos a los que nos deben” (Lc 11,4).
 La actitud interna de la comunidad en su vida cotidiana refleja la
presencia de Dios entre nosotros. En el amor. En el perdón.
En el confesionario también puede
comenzar una renovación pastoral, o no
■ Cada confesión, de la que cada cristiano saldrá renovado, representará un paso adelante
en la pastoral.
■ La conversión real del corazón, que es abrirse a la acción transformadora y renovadora
de Dios, es el «motor» de toda reforma y se traduce en una verdadera fuerza de
renovación pastoral.
■ «Deseo pedir, además, una renovada valentía pastoral para que la pedagogía cotidiana
de la comunidad cristiana sepa proponer de manera convincente y eficaz la práctica del
sacramento de la Reconciliación» (NMI n. 37).
¿Qué significa misericordia para los
presbíteros?
■ Criterio de cercanía: a imagen del buen Pastor, el sacerdote es hombre de misericordia y de compasión,
cercano a su gente y servidor de todos .
■ Lo demuestra en toda su actitud, en el modo de acoger, de escuchar, de aconsejar, de absolver...
■ Deriva del modo en el cual él mismo vive el sacramento en primera persona, del modo como se deja
abrazar por Dios Padre en la Confesión, y permanece dentro de este abrazo...
■ Los sacerdotes —me permito la palabra— «fríos», los «de laboratorio», todo limpio, todo hermoso, no
ayudan a la Iglesia.
■ Se necesita curar las heridas, muchas heridas. Muchas heridas. Hay mucha gente herida, por los problemas
materiales, por los escándalos, incluso en la Iglesia.
■ Misericordia significa ante todo curar las heridas.
■ ¿Conocéis las heridas de vuestros feligreses? ¿Las intuís? ¿Estáis cercanos a ellos? Es la única pregunta...
(Papa Francisco 6 marzo 2014)
VII. PRINCIPIOS
PASTORALES EN EL
SACRAMENTO DE LA
RECONCILIACIÓN
1. Recurrir al bálsamo de la misericordia

“Es verdad que a veces nos comportamos como controladores de la gracia y no como
facilitadores [o intermediarios más que mediadores recordando una interesante distinción
que hace el papa Francisco]. Pero la Iglesia no es una aduana, es la casa paterna donde hay
lugar para cada uno con su vida a cuestas (EG 47) (cf. AL 310).
No ponerle condiciones a la misericordia.
Considerar inadecuada cualquier concepción teológica que en último término ponga en
duda la omnipotencia de Dios y, en especial, su misericordia (Cf.AL 311).
Discernimiento misericordioso
2. Educar en la dimensión personal y
responsable del discernimiento
■ Dejar espacio a la conciencia de los fieles, para que hagan su propio
camino de discernimiento
■ “Ante las situaciones donde se rompen todos los esquemas. Estamos
llamados a formar las conciencias, pero no a pretender sustituirlas” (AL
37)
3. Atender a los más pobres y el dolor de
los pobres
“Un fracaso familiar se vuelve mucho más traumático y doloroso cuando
hay pobreza, porque hay muchos menos recursos para reorientar la
existencia. Una persona pobre que pierde el ámbito de la tutela de la familia
queda doblemente expuesta al abandono y a todo tipo de riesgos para su
integridad”. (AL 242).

Los pobres sufren más los problemas


4. Promover una pastoral de acompañamiento
desde otros paradigmas
■ La clave pastoral hoy es acompañar la fragilidad, y todos los problemas
familiares, aun sin estar necesariamente de acuerdo en las situaciones y
sin tener claras todas las respuestas.
■ “Con atención y cuidado a sus hijos más frágiles” (AL 242)
■ “Como la luz del faro de un puerto o de una antorcha llevada en medio de
la gente para iluminar a quienes han perdido el rumbo o se encuentran en
medio de la tempestad” (AL 242)
■ “Como un hospital de campaña” (AL 242)
■ Primero curar heridas, luego teorizar
■ Adelante, en medio, atrás del rebaño.
5. Atender la ley de la gradualidad
pastoral
■ “No es una “gradualidad de la ley”, sino una gradualidad en el ejercicio
prudencial de los actos libres en sujetos que no están en condiciones sea
de comprender, de valorar o de practicar plenamente las exigencias
objetivas de la ley.” (AL 295)
■ El grado de responsabilidad no es igual en todos los casos.
■ No maltratar límites, sino acortar distancias.
■ No ansiosos en quitar la cizaña del trigo. Virtud de la paciencia.
6. Estar siempre a favor de la lógica de la
integración
■ La integración está en la línea de la misericordia
■ Integrar a todos/as pastoralmente, “ayudando a cada uno a encontrar su
propia manera de participar en la comunidad eclesial, para que se sienta objeto
de una misericordia inmerecida, incondicional y gratuita.” (AL 297)
■ “Nadie puede ser condenado para siempre, porque esa no es la lógica del
Evangelio” (AL 297).
■ La participación de personas en situaciones difíciles “puede expresarse en
diferentes servicios eclesiales: es necesario, por ello, discernir cuáles de las
diversas formas de exclusión actualmente practicadas en el ámbito litúrgico,
pastoral, educativo e institucional pueden ser superadas” (AL 299).
7. No alentar una pastoral de los fracasos
ni preferir una pastoral rígida
■ No una pastoral rígida que se presenta como “custodia de la verdad”, no se sabe lo que es humildad,
fraternidad.
■ Los “predicadores rígidos” no anuncian el Evangelio, sino que se identifican “con ciertas formas del
pasado” y se encierran en “tradiciones pasadas”.
■ “Oredicadores que, sobre todo a través de los nuevos medios de comunicación, no se presentan en
primer lugar para anunciar el Evangelio de Dios que ama al hombre en Jesús Crucificado y Resucitado,
sino para reiterar con insistencia, como auténticos ‘custodios de la verdad’, cuál es la mejor manera de
ser cristianos”.
■ “La rigidez está un poco de moda hoy en día; y la rigidez es una de las manifestaciones del
clericalismo. El clericalismo es una perversión del sacerdocio: es una perversión. Y la rigidez es una
de las manifestaciones. Cuando encuentro un seminarista o un joven sacerdote rígido, digo: "algo
malo le pasa dentro". Detrás de cada rigidez hay un grave problema, porque la rigidez carece de
humanidad.” (Francisco a los seminaristas,
8. Hacer realidad pastoral la trilogía
procesual de
acompañar-discernir-integrar
■ Acompañar: compartir el pan, adelante, en medio, atrás.
■ Discernimiento: evitar juicios que no tomen en cuenta la
complejidad de las diversas situaciones, atentos al modo en
que las personas viven y sufren a causa de su condición (AL
296), -considerar inadecuada cualquier concepción teológica
que ponga en duda la omnipotencia de Dios y, en especial, su
misericordia” (AL 311).
■ Integrar: al frágil, al extraño, al diferente
9. Promover una pastoral desde el proceso de
humanización-evangelización y
sacramentalización

■ Orientar el sacramento hacia la misión de la Iglesia.


■ Entender el sacramento “desde abajo”
Presbíteros misericordiosos, no
torturadores

https://youtu.be/QoZVskhtcL0?si=Fwr1qsHsmSrsOCkP

“Seréis por ello colaboradores y protagonistas de muchos posibles «nuevos comienzos»,


tantos cuantos sean los penitentes que se os acerquen; teniendo presente que el auténtico
significado de cada «novedad» no consiste tanto en el abandono o en la supresión del
pasado, sino en acoger a Cristo y abrirse a su presencia, siempre nueva y siempre capaz de
transformar, de iluminar todas las zonas de sombra y de abrir continuamente un nuevo
horizonte.” Bendicto VXI
“Seréis por ello colaboradores y protagonistas de muchos posibles «nuevos comienzos», tantos
cuantos sean los penitentes que se os acerquen; teniendo presente que el auténtico significado
de cada «novedad» no consiste tanto en el abandono o en la supresión del pasado, sino en
acoger a Cristo y abrirse a su presencia, siempre nueva y siempre capaz de transformar, de
iluminar todas las zonas de sombra y de abrir continuamente un nuevo horizonte.”

“Este es mi deseo para cada uno de vosotros: que la novedad de Cristo sea siempre el centro y
la razón de vuestra existencia sacerdotal, para que quien se encuentre con vosotros pueda
proclamar, a través de vuestro ministerio, como Andrés y Juan: «Hemos encontrado al Mesías»
(Jn1, 41).
Benedicto XVI (9 marzo 2012)
Recapitulación
Bibliografía básica
■ AA. VV. “Reconciliación y perdón” Concilium 204 (1986).
■ AA.VV. “Examen actual de la confesión” Concilium 210 (1987).
■ AA.VV. El misterio del pecado y del perdón, Sal Terrae, Santander 1972.
■ AAVV, La celebración del sacramento de la Reconciliación, CCS; Madrid, 2010
■ BOROBIO D., “El perdón sacramental de los pecados”, Concilium 204 (1986), 279-298.
■ BENEDICTO XVI, Discurso a los participantes den el curso sobre e fuero interno organizado por la Penitenciaría apostólica. Aula de las
bendiciones, viernes 25 de marzo 2011.
■ COMISIÓN EPISCOPAL DE PASTORAL LITÚRGICA DE MÉXICO, Ritual de la Penitencia, Buena Prensa, México, 2013
■ FOUCAULT M., “Cristianismo y confesión”, El origen de la hermenéutica de sí. Conferencias de Dartmouth, 1980, Siglo XXI, México 2016,
71-109.
■ FRANCISCO, Exhortación apostólica Evangelii Gaudium Paulinas, México 2013;
■ __Exhortación apostólica postsinodal, Amoris laetitia, Paulinas, Mexico, 2016.
■ __Bula de convocación para el jubileo de la Misericordia Misericordiae Vultus, Paulinas, México 2015.
_______Catequeis sobre el sacramento de la confesión, https://youtu.be/oTdPmaNpyrg?si=YTVgZxfLUVOytj3d hasta el minuto 5:53
■ HAN BYUNG-CHUL, “La desaparición de los rituales. Una topología del presente, Herder, Barcelona, 2020, 6.
■ JUAN PAULO II, Exhortación apostólica post-sinodal, Reconcilliatio et paenitentia, 1984
■ OÑATIVA I., “Penitencia”, FLORISTÁN C.-TAMAYO J.J., Conceptos fundamentales de pastoral, Cristiandad, Madrid 1983, 766.
■ RAHNER K., “Verdades olvidadas sobre el sacramento de la penitencia”, Escritos de Teología II, Taurus Ediciones, Madrid 1961, 141-180.
■ ROUILLARD P. Historia de la penitencia desde los orígenes a nuestros días, Mensajero, Bilbao 1999
■ VILLAR PÉREZ A., “Consecuencias de la relación entre la verdad y la norma. ¿Puede vivir la Iglesia sin celebrar el perdón? Lumen, enero-
junio 2020, 185-215.

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