El amor es uno de los valores
más importantes. Es la fuerza
que nos impulsa para hacer las
cosas bien, por eso es
considerado un valor que tiene
muy clara la diferencia entre el
bien y el mal. El amor es un
sentimiento moral, pues nos
induce a actuar bien en nuestra
vida y con las personas que
amamos.
La confianza genera un clima apto para el
aprendizaje, para el diálogo, para resolver conflictos y
problemas, para motivar a seguir aprendiendo e
innovar. La confianza da seguridad al que enseña y al
que aprende, facilita la comunicación y la
intersubjetividad entre actores.
El honor, lo mismo que la
dignidad, regula la conducta del
hombre y la actitud hacia él
mismo que mantienen los que
lo rodean. A diferencia del
concepto de «dignidad», el
honor no se basa en el principio
de la igualdad de todos en el
sentido moral, sino en su
valoración diferenciada y en la
reputación alcanzada.
La honradez es la vocación por el buen obrar, o
sea, por la rectitud, la integridad y especialmente la
honestidad. De hecho, suelen asociarse, casi al nivel
de sinónimos, los adjetivos honrado y honesto. A
grandes rasgos, una persona honrada es una persona
recta en su obrar, decente, razonable, sincera.
La justicia es
un valor que inclina a
obrar y juzgar, teniendo
por guía la verdad y
dando a cada uno lo que
le pertenece. La justicia
como valor democrático
es un nivel que se desea
alcanzar y está vinculado
estrictamente al valor del
bien general.
El respeto es un valor
y una cualidad positiva
que se refiere a la acción
de respetar; es
equivalente a tener
veneración, aprecio y
reconocimiento por una
persona o cosa.
La bondad es la
disposición permanente para
hacer el bien, de una forma
amable y generosa, las
personas bondadosas sienten
un gran respeto por las
personas y se preocupan por
su bienestar y se inclina por
evitar el sufrimiento, es decir,
realiza el bien en beneficio de
los demás.
La responsabilidad es
considerada un valor del ser
humano. A través de ella, los
individuos toman decisiones de
manera consciente y se hacen
cargo de las consecuencias que
puedan derivar de ellas. Este
valor, además, supone el
compromiso de cumplir
acuerdos, promesas y
obligaciones.
La confianza, entendida
como la seguridad que cada
persona tiene en sí misma, es
una cualidad de gran valor en
todos los ámbitos de la
actividad humana. Es
fundamental en la escuela, el
trabajo, los negocios, así
como en el medio
empresarial, comercial,
artístico o académico.
La fraternidad como valor
nos conlleva a ser solidarios,
respetuosos y empáticos con
las demás personas. Es de vital
importancia la transmisión y
aplicación de valores en nuestra
vida diaria para ser cada día
mejores individuos, con un
efecto multiplicador que impacte
en toda la humanidad.