LO PSICOSOMÁTICO
CLÍNICA PSICOANALITICA I
Prof. Lic. Leandro M. Sánchez
JEAN LAPLANCHE
(París, 21-06-1924 – Beaune, 06-05-2012)
• Destacado psicoanalista francés
• Autor de importantes aportes teóricos a la teoría
psicoanalítica.
• Autor del Diccionario de Psicoanálisis, en conjunto con Jean-
Bertrand Pontalis en 1967
• En 1986 se le otorgó el grado de Doctor honoris causa en la
Universidad de Lausana.
• Profesor titular en la Universidad de París VII entre los años
1970 y 1994. Las clases y seminarios que aquí impartió han
sido publicadas en idioma francés en siete tomos, con el título
de Problématiques.
• Aportes principales a la teoría psicoanalítica
• Elaboración de una metodología nueva para el estudio y lectura
crítica de Freud
• Detección y descripción del papel que desempeña la traducción
(y no se refiere aquí meramente a la traducción al francés de la
obra de Freud, sino a un «mecanismo fundamental en el proceso
de diferenciación psíquica»
• Formulación de una propuesta de refundación del conjunto de la
teoría, sobre bases nuevas, con la teoría de la seducción
generalizada.
Nació Bahía Blanca
Fallecimiento 15/08/2007 CABA
Lic. Sociología
Lic. Psicología
Dra. En Psicoanálisis – Paris VII
Psicoanalista
Algunas
puntualizaciones
• 1976 se exilió en México donde permaneció
hasta 1986. sobre el trastorno
• Doctorado en la Universidad de París VII psicosomático
bajo la dirección de Jean Laplanche Silvia Bleichmar
• Defendió su tesis doctoral en 1983
• Docente de postgrado y maestrías en
universidades de Argentina, México, Brasil,
Francia y España.
• Escritora, ensayista.
• Recibió el Premio Konex de Platino 2006 en
Psicología y Diploma al Mérito 2006 en
Psicología y fue galardonada en el 2007
como Ciudadana Ilustre a través de la ley N°
2.331 de la Legislatura de la Ciudadad
Autónoma de Buenos Aires
APORTES DE J. LAPLANCHE Y S. BLEICHMAR
• No pretende invalidar las teorizaciones de los autores
• Si puntuar la complejidad en esta temática, tratando de dar respuesta a ciertas
preguntas que nos hacemos a partir de la clínica.
• Los trastornos psicosomáticos no sólo se producen en sujetos que ante
cualquier perturbación libidinal evacúan la excitación enfermando, sino que debemos
reconocer distintos tipos de constitución psíquica en los sujetos con estos
padecimientos.
CUESTIONES ACERCA DE LA TÉCNICA
PSICOANALÍTICA CON NIÑOS Y ADOLESCENTES
7º JORNADA INTERNA DE PSICOANÁLISIS DE NIÑOS Y
ADOLESCENTES
A S O C I A C I Ó N E S C U E L A A R G E N T I N A D E P S I C O T E R A P I A PA R A
GRADUADOS
PA N E L : “ D I A G N Ó S T I C O : U N A P E R S P E C T I VA
M E TA P S I C O L Ó G I C A ”
S I LV I A B L E I C H M A R
2 DE JULIO DE 1988
B. Janin (2011)” E L S U F R I M I E N TO P S Í Q U I C O E N L O S N I Ñ O S ”
PARTIR DE S. FREUD
Para comprender estas manifestaciones debemos recordar:
La heterogeneidad del aparato psíquico
- Coexistencia de distintas "series psíquicas” en un mismo sujeto
- Un aparato psíquico heterogéneo, donde se podrán definir dominancias,
- Pueden coexistir diversas corrientes de la vida mental
- En un neurótico puede aparecer algo del orden de lo arcaico; contenidos
que no han podido ser fijados al inconsciente.
P R I M E R A P R O P U E S TA F R E U D I A N A D E A PA R ATO P S Í Q U I C O
Para poder pensar esta problemática, debemos hacer referencia a cómo entendemos
la constitución psíquica.
Freud en la carta 112 (Ex Carta 52), propuso un modelo de aparato psíquico.
Planteaba que el psiquismo es el resultado de una estratificación sucesiva de
neuronas, donde "el material preexistente de huellas mnémicas experimenta un
reordenamiento según nuevos nexos, una retranscripción".
Infería que la memoria se encuentra registrada en diversos tipos de inscripciones
Postulaba por lo menos tres niveles de trascripciones:
• Signos de Percepción
• La Inconsciencia
• Preconciencia y Conciencia
Están los llamados signos de percepción, que no han podido ser
retranscriptos y, consecuentemente, no llegaran al estatuto de inconsciente.
Estos signos, inscripciones de vivencias severamente traumáticas pueden, al
ser reinvestidas, generar una desestabilización que, al desencadenar un
exceso de excitación no tramitable, tiene la posibilidad de transmudarse
somáticamente.
Ponemos énfasis así en la constitución psíquica freudiana y en su riqueza
para pensar la diversidad de cuadros psicopatológicos que son capaces de
presentar este tipo de padecimientos.
Si dichos signos de percepción son efecto de traumatismos muy
severos, su transcripción al nivel de la inconsciencia será entonces
imposible, y quedarán constituidos como efectos de vivencias
(inscripciones) que "no devienen experiencia"
Para Laplanche, dichos signos de percepción no son necesariamente los
más antiguos que conserva el aparato psíquico, sino que pueden
producirse también a lo largo de la vida.
Los traumatismos muy severos pueden dejar tras de sí
inscripciones de este tipo, inscripciones inmetabolizables .
De la carta 52 puntuamos:
[...] quiero destacar que las trascripciones que se siguen unas a otras
constituyen la operación psíquica de épocas sucesivas de la vida. En la
frontera entre dos de estas épocas tiene que producirse la traducción
del material psíquico. Toda vez que la reescritura posterior falta, la
excitación es tramitada según las leyes psicológicas que valían para el
período psíquico anterior, y por los caminos de que entonces se
disponía.
¿Qué es lo que produce, la falta de reescritura o retranscripción?:
[La] denegación de la traducción [...] es el desprendimiento de
displacer que generaría la traducción, [...] como si este displacer
convocara una perturbación de pensar que no consintiera el trabajo de
traducción.
Todo aquello que fue huella de vivencias altamente
displacenteras, o efecto de traumatismos, puede quedar sin
retranscripción.
Estos signos de percepción que no pudieron ser transcriptos
operarán en el futuro del sujeto como potencialmente desorganizantes, toda
vez que se reinvistan.
Este modelo de A.P. sirve para pensar y comprender cómo quedaron
inscriptos ciertos acontecimientos de la vida del sujeto que, al no haber
logrado retranscribirse, elaborarse, porque fueron vicisitudes
extremadamente penosas, se han convertido en potencialmente
desorganizantes para el psiquismo y, entonces, una de las posibilidades -al
ser reinvestidos- es la evacuación de dichos montantes excitatorios y su
trasmutación en el soma.
Los signos de percepción que no pudieron ser retranscriptos son vivencias
específicas.
CUANDO ESTAS VIVENCIAS ALCANZAN VASTOS SECTORES, SE
PODRÍA HABLAR DE VACÍOS REPRESENTACIONALES.
Se puede pensar a los trastornos psicosomáticos como efectos de
reinvestiduras de tales elementos-signos de percepción.
La reinvestidura de estas vivencias genera un nivel de excitación excesivo
para el aparato que, entonces, puede derivarse al soma.
• Las inscripciones -o incluso las huellas mnémicas que al no
haber podido ser fijadas al inconsciente en el momento de
producirse la represión originaria "vagan" por el aparato sin
estatuto tópico-, pueden ser entonces potencialmente
desorganizantes y ser derivadas somáticamente.
• En síntesis, al producirse la reinvestidura de inscripciones
psíquicas que no han podido ser retranscriptas, esta
reinvestidura puede desbordar las defensas mentales -
trauma- y el monto pulsional puede desbastar el soma.
TRAUMATISMO
NO será medido por la fuerza del estímulo que circula fuera del aparato
SI por la capacidad de esta energía devenida excitación, que al circular en
forma endógena propicia reinvestimentos capaces de hacer avanzar las
representaciones inconcientes y perforar los sistemas de defensa.
Esta problemática pone siempre en juego las relaciones entre el aparato
psíquico y el mundo exterior y, a partir de ello, cómo entiende las
relaciones en el interior del aparato psíquico.
TRAUMATISMO
• Es decir, entre el inconsciente y el yo, y de qué manera enciende las
relaciones que se establecen entre la sexualidad y los
acontecimientos externos.
• Sexualidad, que tiene que ver con todo aquello que, pasando por el
par placer-displacer, abarca las problemáticas del sufrimiento
psíquico y del amor y el odio.
TRAUMA Y TRAUMATISMO
TRES SIGNIFICACIONES
• la de un choque violento
• la de una efracción
• las consecuencias sobre el conjunto de la
organización afectada, sea física o psíquica.
TRAUMA Y TRAUMATISMO
• Choque y efracción son los dos elementos que definen la
problemática del traumatismo.
• En las Conferencias de introducción al psicoanálisis de 1915 a 1917, dice
Freud:
• "Llamamos así [se refiere al traumatismo] a una vivencia que, en un breve
lapso, aporta un exceso tal en la intensidad de estímulo que su tramitación o
finiquitación por las vías habituales y normales fracasa, de donde por fuerza
resultan trastornos duraderos para la economía energética‘’
DIFERENCIA FUNDAMENTAL
Freud dice "exceso de excitación", donde Reís, que significa estímulo, es aquello que
viniendo del exterior hace posible la huida.
• Excitación es algo que proviene desde adentro y ante lo cual la huida está
imposibilitada, se caracteriza por no permitir la huida.
• Pero Freud habla de una experiencia vivida que aporta un aumento excesivo de
excitación al aparato psíquico.
TENEMOS TRES ELEMENTOS
• EL ESTÍMULO,
• LA EXPERIENCIA VIVIDA
• LA EXCITACIÓN QUE DESENCADENA EN EL INTERIOR
DEL APARATO PSÍQUICO.
• El otro elemento a subrayar es el fracaso de tramitación
o elaboración por vías habituales o normales
• Se trata de algo que pone en riesgo y descalifica las defensas habituales del
sujeto psíquico; el sujeto no está preparado con sus defensas habituales para
enfrentarse a esta situación traumática.
• Podríamos, entonces, en primera instancia, señalar que:
• si el traumatismo es aflujo de excitación es por que
constituye la activación de algo existente para lo cual el
aparato psíquico ha perdido sus defensas habituales de
control.
SOBRE LA CONSTITUCIÓN DEL PSIQUISMO TEMPRANO
(AP O RT E S DE J. LAPLANCHE - S. BLEICHMAR)
La concepción de Laplanche (1987) acerca de la sexualidad también nos
parece relevante, porque aporta interesantes líneas de teorización.
La sexualidad, no nace apuntala da en la autoconservación,
sino que proviene del otro.
La energía somática deviene energía psíquica -sexual- por
efecto de la intervención del semejante.
La pautación sexualizante proviene de la implantación de los
significantes enigmáticos que aporta la madre en tanto sujeto
de inconsciente ya en los cuidados amorosos del bebé.
• Los mensajes de la madre son significantes sexuales, ya que están
atravesados por fantasías inconscientes movilizadas en su relación
con el niño.
• La sexualidad del adulto interviene porque el adulto "pone en
primer plano el pecho -y no la leche-, y esto en función de su propio
deseo consciente y sobre todo inconsciente".
• Laplanche aporta su visión -heredera de los postulados freudianos
referidos a la hipótesis de la teoría de la seducción, como
característicos de los primeros cuidados maternos que libidinizan
al infans.
CONCEPCIÓN DE LA "SEDUCCIÓN
ORIGINARIA"
Esta concepción plantea que la sexualidad proviene del semejante, y va a
ser inscripta como significantes imposibles de ser "significados", ni por el
niño -en la medida en que son constitutivos de los primeros movimientos
de su estructuración- ni por la madre, en la medida en que también para
ella pertenecen al inconsciente.
• Los denomina "significantes enigmáticos" e impondrán al psiquismo
incipiente un trabajo de retranscripción (Freud, 1896) o traducción
(Laplanche, 1992).
• Al concepto de implantación agrega el de intromisión, concepto que es
sumamente interesante para pensar en aquello que queda sin
retranscripción en el psiquismo.
• Por intromisión, entiende un proceso que es una variante violenta del
proceso de implantación, y que obstaculiza su elaboración porque introduce
algo inmetabolizable
SILVIA BLEICHMAR
Aporta
a este concepto de implantación o pautación sexualizante
la propuesta de un
NARCISISMO TRASVASANTE
• Subraya que los cuidados maternos no sólo inscriben los
significantes sexuales, sino que, por medio de sus esmeros
amorosos, la madre también instala inscripciones que
permitirán la apertura de vías colaterales (Freud, 1895) a
través de la narcisización de su bebé.
• Bleichmar (1993) denominará a este proceso como
"narcisismo trasvasante", porque abrirá vías colaterales que
serán un entramado de inscripciones permanentemente in
vestidas, que desviarán las vías previamente facilitadas y
posibilitarán retranscripciones.
•Si la madre percibe a su hijo como discriminado de sí
misma, como un otro al cual ama y estimula, no sólo la
zona oral sino todo su cuerpo a través de la palabra, las
caricias, etc. (narcisización), posibilitará que el bebé pueda
ir adquiriendo paulatinamente una representación de sí
como totalidad.
Representación de sí que posibilita una primera
unificación del yo catectizado libidinalmente
(narcisismo), y a su vez posibilita los primeros
momentos de la represión originaria (Bleichmar, 1984).
La madre será entonces aquella que instala las
primeras inscripciones sexuales pero a la vez será la que
propicia formas de ligazón por vías colaterales, que
constituirán un sistema de ligaduras que permitirán la
constitución del yo.
La posibilidad de ese entramado libidinal que
constituyen las vías colaterales que harán posible
la erogenización de todo el cuerpo, inscriptas a
través del narcisismo trasvasante materno, es lo
que conduce al abandono de la alucinación.
• Por un lado, estas vías colaterales serán aquellas que permitirán
entonces la inhibición del proceso primario y la identidad de
percepción.
• Por otro, la instalación de estas vías colaterales, en tanto huellas
mnémicas que promueven ligadura y que generan los primeros
movimientos estructurantes a la vez que los primeros
movimientos defensivos del psiquismo (transformación en lo
contrario y vuelta contra sí mismo), conducirá a la constitución
del yo.
Los movimientos inaugurales de la constitución psíquica presuponen,
como hemos estado exponiendo, la paulatina instalación del Principio de
placer-displacer, que relevará al Principio de constancia, en la medida
en la que cada una de las vivencias que se inscriben irán acompañadas
de ciertas sensaciones que configurarán la primera ligadura.
Primera ligadura que consistirá en la unión de un conjunto de
reacciones somáticas (o sea, descargas motoras acompañadas de ciertas
sensaciones (placer-displacer) que, aunque no constituyen aún un orden
de representaciones, tienen un aspecto histórico en la medida en que la
vivencia se ha producido de cierta manera (y no de otra) (Laplanche,
1981).
Placer y displacer son formas de derivación de lo sexual a partir de los
diques que se oponen a los montos de circulación.
Cuando la estructuración psíquica es fallida, pueden manifestarse
trastornos como la hiperkinesia infantil, que implica un pasaje
directo de todo montante excitatorio a la motricidad a causa de la
imposibilidad de un procesamiento psíquico con prevalencia del
principio de constancia, porque nos encontramos ante la existencia
de una falla de la función inhibidora del yo como de la conciencia
para poder cualificar, o sea para significar afectivamente las
cantidades que fluyen (Bleichmar, 1993).
Pensamos que el trastorno psicosomático también es de este
orden, donde hallamos un pasaje directo al soma; a su vez,
la clínica nos muestra que algunos de los niños que hemos
tratado oscilan entre la impulsividad -aunque sin llegar a la
hiperkinesis- y el trastorno psicosomático.
Por supuesto, también habrá otros tipos de trastornos que
definirán ciertas fallas en la instalación de la represión
originaria y darán cuenta de algunas mociones orales o
anales que no han podido ser fijadas al inconsciente y
quedan fijadas al yo. Estas series psíquicas arcaicas pueden
coexistir con corrientes neuróticas.
La constitución de un sistema significante definido por el lenguaje, que opera desde el
sistema preconciente, sistema capaz de cualificar, actúa como una verdadera
contracarga en el proceso que separa en un mismo movimiento al sistema inconsciente
del preconciente, a la vez que crea las condiciones de disociación entre el afecto y la
representación.
Es este carácter de la representación palabra el que crea las condiciones de instauración,
en el preconciente, de la lógica y la temporalidad. Pero el carácter más social, menos
singular del preconciente, pone de relieve la radicalidad antitética de un inconsciente
que se define por la atemporalidad, la ausencia de lógica, el carácter profundamente
singular que lo define.
El lenguaje es entonces, paradójicamente, la materialidad de la contrainvestidura del
sistema preconciente, así como la pulsión lo es del sistema inconciente. El lenguaje no
es la estructura del código, sino el residuo de los discursos particulares en los cuales el
sujeto se constituye. (Bleichmar, 1984)
Desde esta perspectiva, Silvia Bleichmar define a la represión originaria como una
metáfora constitutiva de ambos sistemas, fundadora de la diferenciación de una tópica
(lugares psíquicos disímiles), que poseen
• dos tipos de contenidos: representacióncosa y representación-palabra,
• dos modalidades de carga (energía libre, energía ligada) y
• dos tipos de procesos (proceso primario y proceso secundario).
La represión originaria inaugura la significación a partir de constituir
el preconciente, pero, a la vez y en el mismo movimiento, inaugura el
inconciente.
Esta hipótesis supone que el entramado de representaciones
preconcientes es lo que posibilita la contracarga que produce el
movimiento fundante icc-prcc-cc.
Bleichmar propone al "preconciente-conciente como modo de operancia
de la lógica y el yo como lugar de investimiento narcisístico y sede del
sujeto".
Ambas definiciones nos permiten visualizar que se encuentran
íntimamente relacionados, pero, a la vez, discriminarlos.
El preconciente es el modo de funcionamiento psíquico que se
caracteriza por ligazones de articulaciones lógicas, mientras que en el
yo las ligazones se articulan libidinalmente.
La lógica posibilita al preconciente el modo de organización del mundo
a partir de ciertas diferencias y de ciertas categorías, y el yo queda
constituido como un entramado libidinal que permite y posibilita la
ligadura psíquica.
APORTES DE BLEICHMAR SOBRE LOS
TRASTORNOS PSICOSOMATICO
SU HIPOTESIS PRIMORDIAL
EL PSIQUISMO HUMANO
NO ES
UN DERIVADO NATURAL DE LO BIOLÓGICO
• El psiquismo no surge de lo somático
• Lo somático es una condición necesaria para la existencia del psiquismo.
• El cuerpo no tiene representación directa en el psiquismo
El cuerpo se inscribe a partir de lo pulsional que produce erogeneidad
(placer experimentado en ciertas zonas de intercambio)
Placer como un plus que no se reduce a lo autoconservativo
No está al servicio del organismo
Incluso puede oponerse al mismo
El chupeteo tiene una función autoerótica
No se reduce a lo alimenticio
SÓLO PARTE DEL CUERPO BIOLÓGICO SE INSCRIBE COMO CUERPO ERÓGENO
Simultáneamente, la representación psíquica del cuerpo,
da fundamento espacial al Yo,
pero sólo como proyección de una superficie
Propone distintas nociones:
"CUERPO ERÓGENO", (cuerpo de la pulsión)
"CUERPO REPRESENTACIONAL", (relación con el Yo)
"CUERPO SOMÁTICO“
(legalidad específica, no tiene relación directa con las
leyes del funcionamiento psíquico, sólo incide
tangencialmente en lo mental)
• Como derivado del cuerpo erógeno, el Yo toma a su cargo el deseo de
vivir y la angustia ante la muerte
(dependerá de cómo se articule simbólicamente el devenir del sujeto)
• Lo somático no tiene una representación directa en lo psíquico, sino a
partir de la mediación de las representaciones que le otorga el otro
humano y la cultura en la que está inscripto.
• Así como no hay representación psíquica de los distintos órganos, lo
psíquico, aunque precisa imprescindiblemente del sostén biológico
para constituirse y sostenerse, no surge de lo somático.
• En situaciones extremas, podemos encontrar la referencia a que la
cultura es la que da sentido y significación a la relación del Yo con el
cuerpo;
Ejemplo:
• Algunas religiones imponen un lugar preeminente al ascetismo
extremo y no otorgan a la conservación de la vida ningún valor.
• Nuestra sociedad, con la delgadez extrema como valor estético
vigente
Este desfasaje que existe entre lo biológico y lo psíquico -
la representación- podemos observarlo y es frecuente en
la clínica de los trastornos psicosomáticos
Ejemplo:
Negarse a tomar una medicación, porque puede altera su imagen
corporal, aun habiéndosele dado la información de la importancia
de la ingesta para su continuidad vital.
• Es por las fallas en la constitución psíquica dificultan la inscripción
representacional del padecimiento somático; y no un deseo suicida
• Aquí el Yo, por su fragilidad, falla en su fuerza ligadora. Y en la
medida en que no se reconoce la enfermedad, tampoco podía
pensar que los efectos de la medicación eran pasajeros.
• Recordemos las consecuencias de las dificultades en la instalación
de la represión originaria es una fallida constitución de las
categorías temporo-espaciales, y estos sujetos, aun cuando tienen
un proceso secundario logrado, no pueden pensar en el mañana y
no pueden investir el futuro como potencialidad.
Para abordar la problemática de la psicosomática -y
por ende la relación entre el cuerpo biológico y la
representación- se debe definir un recorte en el
campo, una delimitación en el objeto de estudio.
Y a partir de tal definición repensar el método de
abordaje. Se aleja así de la postura positivista que
plantea un método general, proponiendo que un
objeto especifico debe estar en relación a un método
determinado.
SINTOMA ≠ TRASTORNO
• El trastorno psicosomático no está desencadenado por un conflicto
entre instancias.
• Esto es fundamental: el trastorno psicosomático no vehiculiza un
deseo inconsciente deformado o atravesado por la defensa;
• En consecuencia, no podremos hablar de síntoma en el sentido
psicoanalítico del término.
Recordemos que Freud enfatizó la complejidad y la
sobredeterminación de cualquier fenómeno psíquico,
descartando una relación causa-efecto simple y directa.
Por eso una linealidad resulta mucho más
incomprensible si se trata del acercamiento a un campo
de "frontera" como es el de la psicosomática.
Un punto central para la clínica de los trastornos
psicosomáticos establece que el sujeto que lo padece, a
diferencia de lo que ocurre con otro que manifiesta un
síntoma neurótico, no va a "curarse" por medio del
develamiento de un sentido oculto a través del
levantamiento de la represión, ya que
EL TRASTORNO PSICOSOMÁTICO SE CARACTERIZA POR SER
DEL ORDEN DE LA DESIGNIFICACIÓN.
LA MANIFESTACIÓN PSICOSOMÁTICA
“Una insuficiencia de la simbolización disponible de un sujeto“
Es efecto de un exceso pulsional que ha rebasado la posibilidad
de cualificación, tramitación o elaboración psíquica
Por ello el psiquismo ha sido desbordado por la cantidad de
excitación y la misma se ha "derivado somáticamente"
IDEAS CONTENIDAS EN EL PÁRRAFO ANTERIOR
Importancia de la cantidad, como noción que debe estar incluida en
una aproximación a este tema
La oposición freudiana entre "cantidad" como energía y "cualidad"
como conexión de esa energía con contenidos mentales va a estar
presente en casi todas las teorías sobre psicosomática
Cualidad que remite a
ligadura (conexión de la excitación con contenidos psíquicos),
retranscripción (carta 52), traducción (Laplanche), simbolización,
conceptos que no son equivalentes, pero todos aluden a aquello que
denominamos "tramitación psíquica",
diferenciándola de la "cantidad de excitación no ligada" que tiende a
la descarga en bruto, ya sea en la motricidad o en el soma.
Esta idea de "cantidad" tiene dos derivaciones fundamentales:
1. que lo que no deviene cualidad va a tender a su liberación, o
descarga inmediata o en bruto
2. que el exceso de cantidad va a tener como consecuencia la
desorganización puntual o extensa del funcionamiento psíquico.
(La capacidad de ligadura psíquica, capacidad yoica y función del
preconciente, siempre es relativa; de hecho, ningún sujeto está exento de
haber padecido o llegar a padecer una situación traumática)
PARA RECORDAR
El trauma se produce cada vez que estímulos
cuantitativos o pulsionales exceden la capacidad de
cualificación o ligadura y, en consecuencia, el
funcionamiento psíquico se verá amenazado de
desorganización.
La angustia traumática o difusa es aquella que reedita el
desvalimiento biológico y psíquico de los primeros momentos del infans.
Esta amenaza de desorganización está presente en todo
momento de la vida de un sujeto, cuando perturbaciones pulsionales -
que pueden surgir tanto por situaciones externas como por lo interno-
desbordan la posibilidad de elaboración mental.
Para Freud, la perturbación no es sólo del orden de la
cantidad, ya que depende también de la posibilidad del
aparato para dar significado; o sea, de poner palabras a una
situación específica.
Hay una correlación a tener en cuenta: el monto de excitación
que conducirá a un traumatismo depende de la posibilidad de
tramitación psíquica, ya sea por el factor sorpresa que deja
inerme al psiquismo, ya sea por la dificultad en la capacidad
del Yo de ligar.
A mayor capacidad ligadora del psiquismo, mayor será el
monto de perturbación pulsional que debe recibir el aparato
para que se produzca el trauma.
CANTIDAD DE EXCITACIÓN
• Monto de energía que penetra en el aparato y es percibido en
el polo percepción consciencia (PCc.), proveniente del mundo
exterior, del propio cuerpo, o de ambos lugares en forma
combinada.
• El PCc. está compuesto esencialmente por los órganos de los
sentidos, en los que se ubican también las diferentes zonas
erógenas. Sea que provenga de la naturaleza, los semejantes
o el propio cuerpo la energía produce un primer tipo de
respuesta: una «alteración interna», tipo de reacción
inespecífica, respuesta refleja, relicto de lo que en la filogenia
pudo haber sido una acción sujeta a un fin y ahora expresa
una emoción, un afecto.
• La cantidad, al ser percibida en el PCc., se torna cualidad:
displacer.
CUALIDAD
• Característica que adquiere un fenómeno cuando es percibido por
un sujeto a través de su sistema percepción consciencia (PCc.)
• La cualidad entonces es perceptual, es parte de la subjetivización
de las «cosas del mundo», incluso una manera que tiene el aparato
psíquico de defenderse de las cantidades de excitación exteriores.
• En el mundo real exterior no existen más que «masas en
movimiento».
• El aparato perceptual las percibe como cualidades, lo hace hasta
que llegan a un máximo más allá del cual son registradas como
dolor, y con un mínimo, debajo del cual no se perciben.
• En el medio todos los matices de las cualidades: los colores, las formas,
los olores, en fin, todo lo percibible por los sentidos.
• El PCc. percibe como cualidades las masas del mundo exterior y
percibe también sus propios cambios energéticos, de manera que los
aumentos de energía son sentidos como displacer y las disminuciones
como placer.
Silvia Bleichmar puntualiza al respecto:
El traumatismo no será medido por la fuerza del estímulo que circula
fuera del aparato, sino por la capacidad de esta energía devenida
excitación, que al circular en forma endógena pro picia reinvestimentos
capaces de hacer avanzar las representaciones inconscientes y perforar
los sistemas de defensa.
No son las situaciones externas las que pueden llegar a generar tal o cual
efecto, sino el conjunto representacional y fantasmático inconsciente
que se reinviste ante dicha situación (a la manera de los restos diurnos,
que no son importantes en sí mismos, sino que lo son por lo que han
reinvestido).
Si dicha reinvestidura genera un exceso de excitación que no puede
tramitarse, llega incluso a desorganizar el funcionamiento psíquico.
Algo que debemos tener en cuenta
La contingencia -siempre presente- de un desborde que puede poner en
peligro al funcionamiento psíquico.
Este desborde puede tomar, según Bleichmar, dos modalidades:
1. el traumatismo
2. el trastorno psicosomático
El traumatismo se produce ante una perturbación pulsional que no
puede ser ligada, y produce una conmoción que deja sin posibilidad de
dar sentido al suceso.
Ambas modalidades se asemejan en esto:
ya que tanto la psicosomática como el traumatismo dan cuenta de un
"exceso" no significable, de algo que “no tiene palabras".
La diferencia reside en lo siguiente:
• en el caso del traumatismo, el sujeto se quedó sin palabras por la
conmoción sufrida y experimenta a la vivencia como intrasmisible
• en el caso de la psicosomática, porque no hay representaciones que
puedan simbolizar "lo insignificable que sin embargo opera" .
El trastorno psicosomático se produce cuando el "exceso" es no
significable, o sea, cuando no hay representación que pueda
ligar lo que ha quedado sin posibilidad de retranscripción
Cuando ciertas situaciones reinvisten signos de percepción o huellas
mnémicas, que por ser efecto de traumatismos precoces no han podido
ser fijadas al inconsciente, los montos excitatorios pueden ser
trasmutados en manifestación somática.
Silvia Bleichmar lo explica de la siguiente forma:
"...ciertas inscripciones, efecto de traumatismos severos, no
logran el estatuto de 'inconscientes' y quedan libradas a una
circulación amenazante por la tópica psíquica, cuya
estabilidad ponen en riesgo. [...] (Es posible que, a grandes
rasgos, del mismo carácter sean las que dan origen a los
trastornos psicosomáticos.)"(1993).
Si bien el sentido inconsciente está ausente en el trastorno
psicosomático, no por ello el inconsciente deja de operar para otros
conjuntos representacionales del aparato mental del sujeto.
El psiquismo no es homogéneo, sino que posee una heterogeneidad que
debemos tener en cuenta en la clínica.
De hecho, cualquier sujeto que desarrolla un padecimiento
psicosomático, funciona adecuadamente en su vida cotidiana.
Silvia Bleichmar señala también que un trauma que no se puede
elaborar en un desarrollo neurótico -es decir, con posibilidad de
constituir síntoma- puede devenir en trastorno psicosomático.
En síntesis
El trastorno psicosomático es un
modo de "resolución" de la tensión psíquica por medio de la
descarga somática,
PERO
es una modalidad de resolución que deriva de una "dificultad en la
mentalización del afecto".
En la medida en que la simbolización falla -y esta falla puede ser o
bien puntual o bien extensa-, el soma es el que responde ante el
exceso cuantitativo; se trata entonces de una
"INSUFICIENCIA DEL LENGUAJE DE CAPTURAR UNA VIVENCIA, UNA
DE LAS FORMAS EN QUE LA SIMBOLIZACIÓN SE VE FRACTURADA"
El estallido somático va a ser una forma de
reequilibrar la economía psíquica
En ese sentido, debemos alejar la idea del enfermar como un mensaje a otro;
El trastorno psicosomático tampoco se resuelve con la modificación de las
modalidades intersubjetivas.
"LOS TRASTORNOS PSICOSOMÁTICOS SON DEL ORDEN DE LA
DE-SIGNIFICACIÓN EXTREMA, DE LA DE-SIMBOLIZACIÓN MÁS RADICAL”
No pueden ser considerados como mensaje a otro de
un malestar en el circuito intersubjetivo
Debemos insistir
Los trastornos psicosomáticos NO son efecto de lo reprimido,
SI efecto:
• de un déficit de simbolización,
• de una falla en la posibilidad de ligadura del displacer,
• de una dificultad de mentalizar los afectos
O SEA,
de una perturbación pulsional que,
al no poder ser capturada en una trama representacional,
se descarga en lo somático y
de esta manera el sujeto logra reequilibrar los montos de tensión
psíquica
SIN EMBARGO
Esto puede no originarse en una falla amplia o estructural de constitución
del psiquismo,
Sino que puede estar circunscripto únicamente a una corriente de la vida
psíquica.
la heterogeneidad de los sistemas representacionales en un
aparato psíquico y plantea que, en todo caso, la estructuración psíquica
va a funcionar "a dominancia", con lo cual un trastorno psicosomático -o
aun un trastorno de otro orden- puede concebirse en un aparato mental
"a dominancia" neurótico.
Esto es sumamente importante en la
clínica
En una misma sesión, un sujeto puede desplegar distintas
modalidades de funcionamiento psíquico; por ende, las
intervenciones deberán ser seleccionadas cuidadosamente,
discriminando cuándo se trata de corrientes regresivas de la
vida anímica, cuándo se trata de un funcionamiento neurótico,
o cuándo es el caso de un trastorno psicosomático "modo de
expresión directa a través del cuerpo de algo que no logra
encontrar una estructuración simbólica" y se debe tratar de
recurrir a intervenciones que tiendan a la "psiquización" del
mismo.
¿cuál va a ser entonces el modo de abordar esta
problemática que tiene su origen en una falla de la
simbolización; cómo construir aquello que falta?
Esta pregunta lleva a plantear un método de abordaje específico para
los trastornos.
Silvia Bleichmar introduce entonces la noción de neogénesis, en
referencia a aquellas intervenciones que, apoyándose en -
simbolizaciones de transición, van a permitir que aquello que no se ha
constituido pueda llegar a hacerlo.
Las "simbolizaciones de transición (serán) simbolizaciones de pasaje
que operen como puentes simbólicos".
A partir de la utilización del material aportado por el paciente, se
propone cierto ensamblaje de conjuntos representacionales, que sólo
son "puntos de apoyo para producir el pasaje hacia simbolizaciones de
mayor permanencia".
Es decir, que podríamos pensar a estas simbolizaciones "de transición" o
"de pasaje" como puntos de apoyo, en los cuales aquellas inscripciones
que se han visto imposibilitadas de retranscribirse -por el desarrollo
displacentero que hubieran producido- puedan encontrar ciertas
inscripciones que les permitan servir de representaciones de pasaje, pero
que no desarrollen montos displacenteros cuya única posibilidad sería
nuevamente la evacuación.
Bleichmar recurre a una metodología aportada por la semiología para
inferir estas simbolizaciones de transición: el método de la abducción.
Junto a la deducción y a la inducción, la semiología incluye un método al
que denomina abducción.
Abducción:
"...que es poner en correlación dos o más elementos sin necesariamente
extraer el sentido más general de ellos, no intentar un rellenamiento del
vacío sino simplemente un punto de apoyo para seguir avanzando; y
fundamentalmente se rigen por el trabajo término a término, sien do la
teoría la que marca la elección de los términos a yuxtaponer y no lo que
les da sentido, a diferencia de la construcción." (2005).
Señalemos que, en su último texto, "Inteligencia y simbolización" (2009),
sostiene que la construcción puede, algunas veces, operar como símbolo
de transición, siempre y cuando la construcción sea propuesta por el
analista como mera hipótesis y el paciente pueda generar asociaciones a
ella.
Propone que lo que se intenta no es llenar un vacío, no es
"inundar" de palabras al sujeto respecto de su padecimiento,
intervención que "haría caer" necesariamente en darle un
sentido o una significación inconsciente inexistente al trastorno
psicosomático y, lo que es peor, podríamos estar produciendo un
exceso de excitación que podría derivar en una descarga
somática.
En la medida que estos sujetos, en general, han padecido la
intrusividad de los objetos primarios, se debe tener presente
que son muy vulnerables a las intervenciones del terapeuta y
que las mismas pueden generar un exceso de excitación que
podría tener consecuencias somáticas.
Sintetiza lo que se ha desarrollado
"La somatización no es el efecto de la angustia; es el déficit de la
angustia específica, de la simbolización mínima, y es esto lo que
produce el cuerpo, cuerpo somático (no representacional). No se trata
(por ejemplo) de que un niño tenga asma porque está angustiado,
tiene asma porque no se angustia ante aquello que produce el
ataque. Lo primero entonces será ligar el asma con la situación
angustiosa, vale decir mentalizar aquello que apareció en el cuerpo:
"psiquizar" la psicosomática”. (S. Bleichmar,1999)
DESAFÍO TERAPÉUTICO
Consiste en producir inscripciones simbólicas a partir de intervenciones en las que
se articule el malestar somático con aquellas situaciones perturbadoras que no han
podido ser registradas como tales por el sujeto.
En ese sentido se trata de intervenciones alejadas de las interpretaciones "clásicas"
del psicoanálisis porque el padecimiento es el resultado de un déficit de
simbolización -ya sea puntual o amplio- que ha dejado un "agujero" en el
entramado psíquico, agujero al que, guiados por el conocimiento teórico, hay que ir
"entretejiendo" -y no "rellenando"- a partir de poner en concordancia elementos a
partir del discurso del paciente.