El papel misional de los
jesuitas (siglos XVII-XVIII)
En tierras de América y de Asia
La misión (británica, 1986, dir.: Roland Joffé)
El largometraje tiene como telón de fondo el Tratado de Madrid (1750), entre España y Portugal, por el que se dirimió la
disputa por la colonia del Sacramento —en la desembocadura de Río de la Plata— y la lucha entre las monarquías europeas
y el poder de la Iglesia centrado en la Compañía de Jesús que ejercía gran influencia en los ámbitos cultural, económico y
político. Por entonces, los reyes católicos europeos consideraban a la figura papal más como un príncipe soberano que
como un pastor de almas, con lo que los jesuitas eran vistos como los representantes de un estado dentro de sus dominios.
Black Robe (Canada, 1991, dir.: Bruce Beresford)
Adaptación de una novela, Brian Moore. El argumento presenta la presencia de un sacerdote jesuita en
Nueva Francia en 1634. Un padre jesuita francés es enviado a cristianizar a los indios Algonquinos. En este
proceso, la novela y película nos muestra una imagen vivida de los problemas encontrados por los
jesuitas a la hora de intentar evangelizar a estos pueblos.
Silencio (EEUU., 2016, dir.: Martin Scorsese)
Drama histórico basada en la novela (1966) del escritor católico y japonés, Shūsaku Endō.
La trama sigue a dos jesuitas que viajan de Portugal al Japón Edo para localizar a su mentor desaparecido
(Cristóbal Ferreira, primer jesuita apóstata en Japón) y difundir el cristianismo católico.
La historia se establece cuando los cristianos se escondían de la persecución Tokugawa como efecto de la
Rebelión Shimabara (1637-1638).
En 1971 se filmó una película sobre la misma novela por Masahiro Shinoda (imagen de la derecha).
El archipiélago japonés
Cuatro grandes islas:
Hokkaido (norte)
Honshu (centro)
Shikoku (sur)
Kyüshu (sur)
Islas menores: 6000
(más o menos).
Arriba (rosa)
Clanes feudales
Abajo (verde)
Provincias (66) de Japón
La llegada de los jesuitas en la etapa Sengoku
En 1543 arriban los primeros barcos portugueses y la actividad misionera de
los primeros sacerdotes católicos se inició en 1549. Tras los jesuitas, poco
después llegaron las órdenes mendicantes (dominicos y franciscanos),
patrocinadas por España.
San Francisco Javier llega a Japón en 1549 con Cosme de Torres, Juan
Fernández y el traductor Anjirō dando inicio al llamado Siglo Cristiano del
Japón (1549-1640).
Tras un año en el sur de Japón, pensó en convertir al Rey para que el pueblo
le siguiese. En 1550 se dirige al norte con esta intención y en el proceso funda
una comunidad cristiana en Hirado. No logra ser recibido por el shogun
Ashikawa.
Junto a sus compañeros realiza una intensa labor de predicación que da su
fruto en la creación de una pequeña comunidad católica.
Muchos de los convertidos son samuráis y la oposición del clero local, los
bonzos, fue siempre fuerte.
San Francisco Javier (viajes 1541-1552)
Comercio Nanban (1543-1638)
Comercio Nanban (Nanban-bōeki, “Comercio con los bárbaros del sur”) o Período
de comercio Nanban (Nanban-bōeki-jida, "Período de comercio con bárbaros del
sur") es el periodo de la historia de Japón que comprende desde la llegada de los
primeros europeos (oriundos de Portugal) en 1543 hasta su expulsión entre 1637 y
1641, con motivo de la promulgación del edicto de expulsión del "Sakoku".
Barco de Sello Rojo o Shuinsen
Eran barcos mercantes armados japoneses que atracaban en los puertos del
Sudeste de Asia con una patente de sello rojo emitido por el shogunato
Tokugawa en la primera mitad del siglo XVII.
Entre 1600 y 1635 alrededor de 350 barcos japoneses recorrieron las zonas de
ultramar bajo este sistema de permisos.
El camino seguido por Francisco Xavier
en su última etapa (1549-1552).
La conversión de los ronin (samurais sin señor) y
de algunos daimios
Tras dejar en 1552 San Francisco Javier el archipiélago japonés, sus compañeros jesuitas Torres y
Fernández, se centraron en convertir a las clases altas.
En 1563 de Torres bautiza a Ōmura Sumitada, primer daimio cristiano, como Bartolomé.
En 1578 Ōtomo Sōrin es bautizado
y toma el nombre de Francisco
Ōmura Sumitada o Bartolomé desde
1563
En 1580 el barón Arima Harunobu se bautiza con el nombre de Protasio.
Entre 1553 y 1620 86 daimyos fueron bautizados oficialmente y muchos más simpatizaban con los
cristianos.
Hacia 1600, de los 95 jesuitas, 57 eran portugueses, 20 españoles y 18 italianos.
Por esa fecha, inicio de la unidad Tokugawa, se habla de unos 300 mil católicos en tierras niponas.
Cristianos japoneses vestidos a la Europea
(1600) y un dibujo de la Virgen María
Valignano y la misión Tenshō
El jesuita italiano Alessandro Valignano llega a Japón en
1579 y funda un seminario en Arima con 22 seminaristas
japoneses. En 1582 se funda otro en Azuchi, donde
estudiaban 33 seminaristas japoneses.
Valignano hizo hincapié en que la educación en los
seminarios debía ser tanto en latín como en japonés y
que los jesuitas debían adoptar las costumbres.
En 1582 Valignano organiza el viaje de cuatro jóvenes
japoneses a Roma para ser formados como sacerdotes.
Este grupo fue conocido como la Misión Tenshō que
visitó al papa Gregorio XIII.
Los jesuitas, apoyados por los portugueses, estimaban
que hacia fines del siglo XVI, había en Japón 300.000
católicos.
La misión Tensho o la embajada
Tenshō (1582)
La embajada Tenshō fue una misión enviada por
el daimio Ōtomo Sōrin al Papa y reyes de
Europa.
La embajada la dirigió Mancio Itō (Itō Mansho´,
1570–1612), un noble japonés que logró ser el
primer emisario oficial japonés en Europa y duró
unos ocho años (del 20/02/1582 al 21/07/1590).
La idea fue del jesuita Valignano y la
patrocinaron tres daimios: Ōmura Sumitada
(1532-1587), Ōtomo Sōrin (1530-1587) y Arima
Harunobu (1567-1612).
De camino a Lisboa, (agosto de 1584) pasaron 9
meses visitando el territorio portugués (Macao,
Kochi y Goa) y luego fueron a Roma, objetivo
principal del viaje.
Imagen arriba: Mancio Ito y sus acompañantes.
Imagen abajo: retrato equestre de Hideyoshi
Toyotomi (1537-1598).
Las misiones Tenshō (1582-1590) y Keichō (1612-
1617)
La misión Tenshō, (1582-1590) protagonizada por cuatro nobles adolescentes japoneses que durante
varios años viajarán por Portugal y España hasta Roma, es obra de los jesuitas portugueses, pioneros en
la evangelización de Japón, y constituye un testimonio fiel de la presencia lusa en el Extremo Oriente, en
lo que constituye una de las principales señas de identidad lusa: el Estado da India.
Esta embajada refleja las estrategias político-religiosas y fue el despliegue de un gran escenario teatral
en territorio europeo, inmortalizado en cartas, libros, grabados y obras de arte.
La misión Keichō (1614-1617) fue promovida por Date Masamune (señor del reino de Voxú), un extenso
territorio situado en la parte nororiental de Japón, que quiso aprovechar las bazas que el cristianismo y
el comercio podían significar en sus aspiraciones políticas, con la presencia hispana en Filipinas y Nueva
España como telón de fondo.
Usando de mediador al franciscano Luís Sotelo y como embajador al samurái Tsunenaga Hasekura,
fraguó el envío de una embajada al rey y al papa para firmar un acuerdo de comercio directo entre el
reino de Voxú y Nueva España y alimentar su prestigio ante la cristiandad de Japón.
Frente a la embajada Tenshō, protagonizada por cuatro jóvenes cultos y ya evangelizados, la embajada
Keichō será la embajada de un samurai, ajeno a la cultura europea, camino del bautismo, para defender
los intereses de su señor.
La comitiva la formaban unas 150 personas (criados,, soldados, marineros y comerciantes) que salieron
del puerto de Tsukinoura, el 28 de octubre de 1613 hacia Acapulco. Sólo los protagonistas y treinta
japoneses se dirigieron a España. Sevilla, Madrid y Roma fueron sus hitos hasta su regreso en 1617.
Ninguna de estas misiones o embajadas fueron organizadas por el shogun ni por el Mikado.
La misión Keichō (imágenes)
Hasekura
Tsunenaga
(1571-1622)
El temor de Toyotomi Hideyoshi (1587-1598)
En 1587, Toyotomi se alarmó al conocer que los señores cristianos supuestamente
hacían conversiones forzadas de plebeyos, se acuartelaron en Nagasaki y
participaban en el comercio de esclavos de otros japoneses.
Toyotomi promulgó la bateren tsuihō rei u Orden de expulsión de los jesuitas el 24 de
julio de 1587 que se aplicó levemente.
A diferencia de los jesuitas, los dominicos, franciscanos y agustinos fueron
abiertamente a predicar a la gente común.
Esto preocupó a Toyotomi por el peligro de convertirse en rebeldes como la secta
Ikko-Ikki (banda rebelde de campesinos granjeros, monjes, sacerdotes sintoístas y
nobles locales entre los siglos XV y XVI. Seguían las creencias del Jōdo Shinshu, secta
del budismo que enseñaba que todos se salvarían por la gracia de Amida Buddha).
Por ello condenó a muerte por crucifixión a los 26 mártires de Japón (Nagasaki, 5 de
febrero de 1597).
Nagasaki fue llamada “la Roma de Japón” ya que muchos habitantes eran cristianos.
En 1611 tenía 10 iglesias.
Tokugawa Iemitsu (1623-1651) y el
catolicismo
En 1633 proclamó oficialmente el aislamiento de Japón prohibiendo el viaje interoceánico,
limitando la entrada de naves extranjeras en el puerto de Nagasaki e imponiendo a las naves
japonesas la obtención de una certificación; prohibió además el cristianismo, ordenó el censo de
toda la población japonesa en un santuario o templo y abordó la persecución de los japoneses
cristianos.
En 1635 estableció la sankin kōtai o residencia alterna por la que los daimyō debían residir
obligatoriamente en Edo y cuando no estaban en Edo, la esposa y la familia del daimyō quedaban
como rehenes en el Castillo Edo. Esta situación obligaba al daimyō a gastar grandes sumas de
dinero.
En 1637 sofocó violentamente la Rebelión de Shimabara, cerca de Nagasaki, desatada por
japoneses cristianos; alrededor de cuarenta mil personas fueron ejecutadas, incluyendo mujeres y
niños.
En 1639 prohibió la entrada al país de naves portuguesas, iniciando formalmente el período de
sakoku. En 1641 confinó a los holandeses en la isla de Dejima.
Los Tokugawa y la prohibición del
catolicismo
Tras morir en 1598 Toyotomi Hideyoshi, Tokugawa Ieyasu tomó el poder sobre Japón en 1600. Aunque no le gustaban
las actividades cristianas en Japón priorizó el valor de los intercambios con Portugal y España (aseguró el comercio
portugués en 1600 y negoció con Manila para establecer el comercio con las Filipinas).
Los comerciantes holandeses y británicos advirtieron al shogunato que España tenía ambiciones territoriales y que el
catolicismo era el principal medio de España.
En 1615, un franciscano emisario del virrey de la Nueva España pidió al shogun tierra para construir una fortaleza
española y profundizó las sospechas de Japón contra el catolicismo y las potencias ibéricas coloniales.
En la declaración sobre la "Expulsión de todos los misioneros de Japón", elaborado por el monje zen Konchiin Suden
(1563-1633) y publicado en 1614 es la primera declaración oficial de un control exhaustivo de los Kirishitan.
En ella se afirmaba que los cristianos traían desorden a la sociedad japonesa y que sus seguidores contravienen las
regulaciones gubernamentales, difaman el sintoísmo, calumnian la ley verdadera, destruyen las regulaciones y
corrompen la bondad.
En 1614 el bakufu requirió que todas las personas se registrasen en su templo budista local y consolidó a los templos
budistas como un instrumento de control del Estado.
La causa inmediata de la prohibición se relaciona con la preocupación del shogunato por una posible invasión de las
potencias coloniales.
En el plano interno la prohibición tenía relación con las medidas contra el clan Toyotomi.
En la primera mitad del siglo XVII el shogunato exigió la expulsión de todos los misioneros europeos y la ejecución de
todos los conversos.
La persecución sistemática iniciada en 1614 se enfrentó a una fuerte resistencia de los cristianos, a pesar de la salida
de más de la mitad del clero.
Los 26 mártires de Japón o Nihon Nijūroku
Seijin (Nagasaki, 1597)
Un grupo de cristianos ejecutados mediante crucifixión el 5 de febrero de 1597
en Nagasaki.
La ejecución la ordenó Toyotomi Hideyoshien el marco de la persecución del
cristianismo promovida durante su gobierno para lograr el favor de las sectas
budistas y evitar la influencia de las potencias extranjeras en la política interior.
Los ejecutados fueron beatificados (1627) y canonizados (1862).
Entre ellos: San Martín de la Ascensión.
Mártires de Japón (siglo XVII). Estampas de J.
Callot (1627-1628)
Los Kirishitan y los Kakure Kirishitan
Kirishitan significa cristiano en japonés y se emplea como un término
historiográfico en los textos japoneses para los cristianos de Japón en los siglos
XVI y XVII.
La palabra proviene del portugués cristão (cristiano).
Los misioneros eran conocidos en Japón como bateren, pateren (ambos
provenientes de padre) o iruman (de irmão, hermano).
Kakure Kirishitan (cristiano oculto) es un término para nombrar a un miembro
japonés de la Iglesia Católica en la clandestinidad luego tras la Rebelión de
Shimabara (1637-1638).
En 1865 a la Iglesia católica le fue permitida abrir una iglesia en Nagasaki.
Al poco, un grupo de japoneses curiosos se acercaron al templo dándose a
conocer como cristianos. Los misioneros supieron que había cerca de 30.000
cristianos en la región.
Fumie
Un fumie (fumi "pisar" + e "imagen”) era una figura de
Jesús o María sobre la cual las autoridades religiosas del
Shogunato Tokugawa exigían a los sospechosos de ser
cristianos (Kirishitan) pisar con el pie, como signo de
desprecio, y así probar que no eran miembros de esa
religión proscrita.
El uso de los fumie se inició con la persecución de
cristianos en Nagasaki en 1629 y su uso se abandonó al
abrir sus puertos a los extranjeros en 1856.
Estos objetos eran también conocidos como e-ita o ita-e, Click en las imágenes de arriba
mientras que la prueba forzosa era llamada e-fumi.
La ceremonia consistía en pisotear las imágenes. Los
remisos a hacerlo eran reconocidos como católicos y
enviados a Nagasaki.
Si no renegaban de su fe se les torturaba y, finalmente, se
les ejecutaba. Las ejecuciones tenían lugar en el Monte
Unzen, un volcán cercano a Nagasaki, donde algunos eran
arrojados a las pozas de agua hirviente.
Tales ejecuciones fueron oficialmente suprimidas por el
Shogunato Tokugawa en 1805.
En la Europa del siglo XVIII dejó su impronta en obras de
literatura de ficción como Los viajes de Gulliver de
Jonathan Swift, El ciudadano del mundo de Oliver
Goldsmith o en el Cándido de Voltaire.
Los holandeses y el comercio con Japón
William Adams (1546-1620) I
William Adams (1564–1620, conocido en Japón como Anjin-
sama y Miura Anjin) fue un piloto inglés que viajó a Japón e
inspiró el personaje de John Blackthorne en la novela de James
Clavell Shogun (1975).
Al poco de su llegada se convirtió en un asesor de Tokugawa
Ieyasu y le construyó un barco a vela de estilo occidental.
Adams fue clave en el establecimiento de oficinas comerciales
de Holanda e Inglaterra y participó en el comercio con “Barcos
del sello rojo” por Asia.
En 1598 se embarcó como primer piloto de una flota de 5
navíos fletada por una empresa de mercaderes de Rotterdam
(voorcompagnie, anterior a la Compañía Holandesa de las
Indias Orientales).
En abril de 1600, tras diecinueve meses en el mar, el navío
Liefde, con una tripulación de una veintena de hombres
enfermos y moribundos (de un total inicial de 100), echó el
ancla en la isla de Kyushu.
Su carga consistía en once cofres de tela gruesa de lana, perlas
de vidrio, espejos, lentes, clavos, hierro, martillos, 19 cañones
de bronce, 5000 balas de cañón, 500 mosquetes, 300 balas
dobles de cañón y tres baúles con cotas de malla.
William Adams (1546-1620) II
Ieyasu le convirtió en su traductor.
Siempre llevaba las dos espadas que representaban la
autoridad de un samurái. El shogun decretó que el piloto había
muerto y que en su lugar había nacido el samurái Anjin.
Adams también recibió el título de hatamoto, un
nombramiento que significaba una posición de alto prestigio
en la corte del shogun.
Le dieron generosas rentas y un feudo en Hemi -dentro de la
ciudad de Yokosuka- y un séquito de cerca de cien sirvientes y
esclavos.
Adams era protestante y por ello fue considerado un rival por
los portugueses y los miembros de las órdenes religiosas
católicas en Japón. Loa sacerdotes católicos consideraban que
Adams estaba utilizando su influencia con Ieyasu para
desacreditarles:
Ieyasu, influenciado por los consejos de Adams y a la vista de
los problemas sociales causados por los católicos conversos
expulsó a los jesuitas de Japón en 1614 y exigió a los japoneses
católicos que abandonaran su fe.
Adams, al parecer, desaconsejó también a Ieyasu los contactos
con los españoles.
Mapa de la Isla de Kyūshū, la ciudad de Nagasaki y
a su derecha la Península de Shimabara.
Rebelión de Shimabara (1637-1638) I
Levantamiento armado de campesinos, principalmente cristianos, en el periodo Edo.
Fue una de las pocas revueltas importantes durante el relativamente pacífico shogunato
Tokugawa.
A mediados de la década de 1630, los campesinos de la península de Shimabara y de las islas
Amakusa estaban insatisfechos con el pago de impuestos excesivos y sufrían los estragos de
la hambruna. Luego se unieron pescadores, artesanos y comerciantes.
Al expandirse la rebelión, los rōnin (samurái sin señor) del territorio se agregaron al
movimiento por lo que considerarla como una mera revuelta de campesinos no es del todo
preciso.
Rebelión de Shimabara (1637-1638) II
Shimabara fue dominio de la familia cristiana Arima así como gran parte de su
población. Los Arima fueron reemplazados en 1614 por la familia Matsukura.
El nuevo señor, Matsukura Shigemasa, quería avanzar en la jerarquía del shogunato y
mejoró su castillo en Edo así como planeó la invasión de la isla de Luzón. También
construyó un nuevo castillo en Shimabara.
Todo produjo un aumento en los impuestos cobrados a los habitantes del dominio y
la persecución de cristianos.
Incluso los holandeses que tenían un puesto cerca se sintieron amenazados por el
heredero de Shigemasa: Matsukura Katsuie.
En abril de 1638, 27 mil rebeldes lucharon contra 125 mil soldados al mando de
Matsukura Katsuie.
Las fuerzas del shōgun decapitaron alrededor de 37 mil rebeldes y el castillo Hara fue
incendiado en su totalidad
El shogunato sospechó que los católicos occidentales estaban en la conjura y rebelión
por lo que comerciantes portugueses fueron expulsados del país.
Asalto al castillo de Hara (1638)
Una nota de color: el primer samurai
africano
Yasuke (esclavo de Mozambique) llegó a Japón como sirviente del grupo de
jesuitas del italiano Alessandro Valignano.
Oda Nobunaga conoció al esclavo en 1581.
Nobunaga pidió que Yasuke fuera desvestido hasta la cintura y frotado para
cerciorarse de que su tono de piel "negro como el carbón" era natural, pues creía
que lo habían pintado así por diversión.
Fascinado con el imponente esclavo negro que hablaba algo de japonés, media
1.88 metros y era fuerte como un toro (las crónicas japonesas cuentan que era
tan fuerte como 10 guerreros nipones), Nobunaga lo convirtió en su
guardaespaldas personal, y después de entrenarlo y orientarlo en las costumbres
del bushido, llegó inclusive a nombrarlo su samurái de confianza.