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Fotocivicas Intermedio

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Introducción

¡Bienvenido al curso intermedio de Fotocívicas!


Estás aquí porque los sistemas tecnológicos de la Ciudad de México
registran que, por infracciones al Reglamento de Tránsito, has perdido
cuatro de diez puntos sobre tu matrícula vehicular.

El curso consta de cinco módulos. Después de los módulos, habrá un


examen con 40 preguntas. Para aprobar el curso, es necesario tener al
menos el 80% de los aciertos. El curso está diseñado para terminarse en
45 minutos, aproximadamente, si se atiende sin interrupciones, pero si
pierdes conexión con el micrositio o si necesitas interrumpir la actividad,
puedes guardar tus avances en línea y retomar el curso después.
Este curso se desarrolla con base en las 10 reglas del buen conductor.

Los temas de los módulos son:

● Módulo 1: No rebases el límite de velocidad / No conduzcas alcoholizado.


● Módulo 2: No debes mensajear al manejar / En luz roja no hay vuelta continua.
● Módulo 3:Respeta el metro y medio a los ciclistas / En cruces no señalizados, el paso es uno y uno.
● Módulo 4: En moto, usa casco; en coche, usa el cinturón / No obstruyas el paso peatonal.
● Módulo 5:No te pases la luz amarilla / No te estaciones en doble fila.

Con esta actividad, buscamos crear conciencia y fomentar la educación vial y la responsabilidad entre las y los automovilistas. Creemos
que juntos podemos mejorar las condiciones para hacer traslados más seguros y eficientes.

¡La Secretaría de Movilidad te desea éxito durante este curso! Muchas otras personas como tú quieren una ciudad más segura y
más amable. Recuerda: cuida tu vida y la de los demás.
A medida que la población en la Ciudad de México ha ido creciendo, con ello ha aumentado el parque vehicular, la necesidad de más
transporte público y de infraestructura vial. Lo anterior llevó a la Ciudad a enfrentar nuevos desafíos como, el congestionamiento vial y la
seguridad de las personas al trasladarse.

El impacto de los hechos de tránsito y sus consecuencias fatales (personas heridas, discapacitadas y fallecidas), pone de manifiesto la
necesidad de considerar a la seguridad vial como componente fundamental de la política de movilidad de la Ciudad de México .

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año mueren cerca de 1.35 millones de personas en el mundo por accidentes
de tránsito y se espera que para el 2030 se convierta en la quinta causa de muerte a nivel mundial. En México, los hechos de tránsito son la
primera causa de muerte en niñas y niños entre 5 y 9 años de edad, y la segunda en adolescentes y jóvenes entre 10 y 20 años (ST-
CONAPRA, 2016). Asimismo, los accidentes de tránsito representan en el país la segunda causa de orfandad. De igual forma, los
traumatismos derivados por incidentes viales son la primera causa de discapacidad motriz entre jóvenes de 17 a 24 años.

1 El término correcto es “hecho de tránsito” y no “accidente”, porque un accidente es algo que sucede de manera espontánea. Los hechos de
tránsito, en cambio, pueden prevenirse. Por eso, es importante dejar de pensar en los hechos de tránsito como algo que no se pueden evitar y
que, simplemente, suceden.

2 Organización Mundial de la Salud, “Road Traffic Injuries”, [Link] última vez


consultado el 9 de agosto 2019.
En cuanto a los usuarios de la vía, a peatones, ciclistas y motociclistas representan la mitad de las muertes por hechos de tránsito
en todo el mundo. Según el Informe de la OMS de 2018, los motociclistas representan 34% de las muertes por accidentes de
tránsito en América Latina, lo que representa un aumento de 3% con respecto a lo reportado en el informe global anterior. Los
peatones representan 22% de las muertes por hechos de tránsito, mientras que los ciclistas representan 3%.

Estos grupos son las personas usuarias de la vía más vulnerables usuarios vulnerables de la vía pública y en países de ingresos
bajos su proporción en muertes por hechos de tránsito es mayor que en países de ingresos altos.
Se calcula que por cada fallecimiento accidental hay dos discapacitados permanentes (según cifras del INEGI). Entre las principales causas de accidentes
de tránsito en la Ciudad de México están:

1. Manejar a velocidades inadecuadas.

2. Conducir bajo los efectos del alcohol o de alguna droga.

3. Usar distractores (teléfono celular).

4. No respetar la luz roja.

5. No utilizar el cinturón de seguridad y el casco, en motocicleta.

Las medidas preventivas para evitar hechos de tránsito con consecuencias catastróficas requieren de esfuerzos sostenidos, organizados y
dinámicos. Conducir a altas velocidades, bajo la influencia del alcohol, cansancio o alguna droga, y no usar el cinturón de seguridad, son las
principales causas de fallecimientos y discapacidad entre las personas involucradas.

Las consecuencias económicas de los lesionados por algún hecho de tránsito se reflejan en los costos de asistencia médica prolongada, la
pérdida de quienes aportan los ingresos familiares y la pérdida de ingresos debido a las secuelas o discapacidad que, en su conjunto, a
menudo llevan a una situación económica complicada en las familias.
El objetivo de este curso es fortalecer un comportamiento responsable vial de los conductores, por medio del conocimiento y la
sensibilización, con el fin de disminuir el riesgo de hechos de tránsito y de fortalecer la educación y la responsabilidad vial de quienes
circulan en la Ciudad de México.

Los videos que verás en este curso son grabaciones de hechos reales, que ocurrieron en la Ciudad de México y que fueron captados
por las cámaras de la ciudad.

La Secretaría de Movilidad agradece la colaboración de la Red de Sobrevivientes Viales, de la asociación civil México Previene, por
compartir sus experiencias y testimonios en un esfuerzo colectivo por sensibilizar y crear conciencia vial entre las y los usuarios de la
vía.
Módulo 1 de 10

No rebase el límite de velocidad

En las últimas décadas se han llevado a cabo varios estudios que han demostrado una correlación estrecha entre la velocidad, la
frecuencia de los hechos de tránsito y la gravedad de las consecuencias de esos incidentes. Cuando aumenta la velocidad, también
aumenta el riesgo de un choque y de su gravedad. A nivel individual, el riesgo percibido es bajo, pero el riesgo social es alto y los
costos asociados a la incidencia de los hechos de tránsito son elevados y corren a cargo del conjunto social.
La severidad de un choque deriva de las leyes de la física. A velocidades más altas, la energía cinética liberada en un choque aumenta al
cuadrado de la velocidad y los cambios de velocidad que experimentan quienes son golpeados o quienes ocupan un vehículo (sea el
vehículo que golpea o el que es golpeado) aumentan con la velocidad.

El aumento en el riesgo de choques se explica por el hecho de que cuando aumenta la velocidad, el tiempo para reaccionar a los cambios
en el entorno es más corto y la posibilidad de maniobrar es menor. En promedio, un conductor necesita aproximadamente un segundo para
reaccionar ante un evento inesperado y elegir una respuesta adecuada. A esto se le llama tiempo de reacción.

Cuanto mayor es la velocidad de conducción, la relación entre la distancia y el tiempo de reacción es menor. El choque llega a producirse
antes de que el conductor pueda reaccionar adecuadamente.

La mayoría de los usuarios vulnerables de la vía (peatones, ciclistas) pueden sobrevivir si los atropella un vehículo que
circula con una velocidad de hasta 30 km/h.

Un automóvil moderno puede proteger a sus ocupantes hasta una velocidad de 50 km/h en una colisión lateral.
Un automóvil seguro puede proteger a sus ocupantes hasta una velocidad de 70 km/h en una colisión frontal.

El riesgo de morir es casi cinco veces mayor en las colisiones entre un automóvil y un peatón a 50 km/h en comparación con el mismo tipo
de colisiones a 30 km/h.

Incrementar en 1% la velocidad media aumenta en 3% la frecuencia de accidentes graves y en 4% la frecuencia de siniestros mortales.

Como se muestra en el cuadro:

Fuente: Red de Sobrevivientes Viales, México Previene, A.C., p. 60.


Disponible en: [Link]
Los límites de velocidad son para protegernos: proteger la vida de los más vulnerables y proteger la vida de los conductores.

Si una persona es atropellada por un vehículo que va a una velocidad de 30 km/hr, sus posibilidades de sobrevivir son
de 95% pero, si es atropellada a 60 km/hr, sus probabilidades de sobrevivir caen a sólo 5%.

A una velocidad de 120 km/hr, en piso seco, necesitas 90 metros para reaccionar y frenar. En piso mojado necesitas 146
metros.

A menos que seas un conductor de Fórmula 1, en una pista de carreras, tu seguridad y la de todos está en riesgo
cuando excedes los límites de velocidad, incluso en vías de acceso controlado.

Además, recuerda que las carreras clandestinas son causa de muertes, accidentes y riesgo, toda vez que en su realización no se prevén
medidas de seguridad, ni para los competidores ni para los espectadores, que también suelen sufrir las consecuencias de este tipo de
eventos. El Reglamento de Tránsito en la fracción II del artículo 34 prohíbe organizar o participar en competencias vehiculares de alta
velocidad, acrobacias y demás maniobras riesgosas en la vía pública. El incumplimiento de esta medida se sanciona con multa
económica, además de arresto administrativo inconmutable de 20 a 36 horas y remisión del vehículo a depósito.
Módulo 2 de 10

No manejes alcoholizado

El consumo de alcohol al conducir, incluso en cantidades pequeñas, aumenta el riesgo de verse involucrado en un hecho de tránsito. Beber
deteriora funciones esenciales para una conducción segura, como la visión y los reflejos, y disminuye la capacidad de discernimiento.
Combinar alcohol y volante es una decisión que trasciende a quien conduce, pues también afecta a quienes le acompañan y a quienes, en dado momento,
también circulan por el espacio público. Conducir bajo el efecto del alcohol puede tener consecuencias negativas para todos los usuarios de las vías, no sólo
para el conductor. Las víctimas no siempre son los conductores que han consumido bebidas alcohólicas, sino también sus acompañantes o los pasajeros de
otros vehículos, además de otros usuarios de las vías, sobre todo los más vulnerables, como peatones, ciclistas y motociclistas. Son las víctimas quienes
terminan sufriendo las consecuencias negativas del riesgo asumido por el conductor al manejar bajo los efectos del alcohol.

Conducir tras haber ingerido alcohol generalmente se asocia a otros comportamientos de riesgo al manejar, como el exceso de velocidad, el
incumplimiento en el uso del cinturón de seguridad o, en su caso, el uso del casco. Debido a los cambios fisiológicos que el consumo de
alcohol produce, hay una relación directa entre la concentración de esta sustancia en la sangre, la ocurrencia de siniestros y la gravedad de las
lesiones resultantes.

La Organización Panamericana de la Salud calcula que, en general, el riesgo de sufrir un siniestro mortal es 17 veces mayor para una persona
que conduce bajo los efectos del alcohol que para una persona sobria.

En el cuadro se puede ver con más detalle la relación entre el consumo del alcohol y las alteraciones en la fisiología humana.
Fuente: Secretariado Técnico del Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes, Programa Nacional de Alcoholimetría. Manual para la implementación de operativos, 2010,
p. 19. Disponible en:[Link]
Fuente: Secretariado Técnico del Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes, Programa Nacional de Alcoholimetría. Manual para la
implementación de operativos, 2010, p. 16. Disponible[Link]
En la Ciudad de México, el grado de alcoholemia límite para poder conducir es de 0.40 mg/L de alcohol.

Varios factores influyen para que el alcohol pase a la sangre y luego al aliento con mayor rapidez, como la frecuencia de consumo de alcohol, la rapidez con
que se bebe, el peso, el sexo, la edad, si se ingiere algún alimento, entre otros. Por ello, dos personas que toman la misma cantidad de alcohol pueden
verse afectadas de manera diferente. Incluso, una misma persona puede comportarse diferente en distintas ocasiones de consumo.

La combinación de alcohol y volante puede tener consecuencias fatales.

Aproximadamente 15% de las muertes por accidentes viales en el mundo son atribuibles al consumo de alcohol.

A nivel mundial, alrededor de 370,000 muertes por lesiones viales son atribuibles al consumo de alcohol.

Los adultos jóvenes de entre 20 y 29 años están expuestos a un mayor riesgo (hasta tres veces superior) de sufrir las consecuencias de conducir bajo los
efectos del alcohol en comparación con los conductores mayores de 30 años.

En México, 45.2% de las muertes en hombres por accidentes viales son atribuibles al consumo de alcohol. En mujeres, el porcentaje es de 9.5%.

En México, según estudios, el consumo de alcohol aumenta 6.84 veces el riesgo de muerte en accidentes viales.

Respetar las regulaciones sobre conducir en estado de ebriedad puede reducir en 20% el número de muertes por lesiones causadas en accidentes viales.
En casos de conducción bajo los efectos de drogas, el riesgo de accidente de tránsito aumenta en función de la sustancia
psicoactiva. Por ejemplo, el riesgo de accidente mortal de un consumidor de anfetaminas es aproximadamente cinco veces mayor
que el de uno que no consume drogas.

El consumo de alcohol y drogas está contraindicado con la conducción, puesto que el consumo de estas sustancias incide
directamente en la conducción y multiplica exponencialmente las posibilidades de sufrir accidentes y de cometer infracciones.
Módulo 3 de 5
No debes mensajear al manejar

La distracción al momento de conducir un vehículo motorizado sucede cuando se fija la vista en


elementos que evitan una conducción segura
Los conductores no asocian el riesgo que conlleva una distracción de la misma manera que el riesgo que conlleva, por ejemplo,
conducir bajos los efectos del alcohol o alguna droga, pero en países como España, por ejemplo, se calcula que las
distracciones al volante son causa de más de 30% de los accidentes. La explicación puede ser sencilla, ya que los
automovilistas se pueden sentir más confiados en su manera de conducir a medida que van adquiriendo experiencia y dedican
más tiempo a otras actividades mientras conducen.

No obstante, conducir un vehículo motorizado implica que el conductor organice y coordine toda la información y los diferentes
estímulos que recibe. Exige, sobre todo, mantener un nivel adecuado de atención selectiva, mantenida y dividida.

Atención selectiva: Es la atención con la que el conductor selecciona los estímulos que le aportan la información
necesaria para llevar a cabo su tarea, desechando lo que no le es necesario.

Atención mantenida: Es la que se prolonga durante la conducción, se mantiene por periodos prolongados de
tiempo y da respuestas a las diferentes situaciones que se presentan en el recorrido.

Atención dividida: Sucede cuando, durante la conducción, es necesario dividir la atención entre varias fuentes de
información, sin perder el registro de la variedades.
Hay factores externos e internos que facilitan que el conductor pierda su atención al momento de conducir. Entre los factores externos,
se pueden considerar: hechos de tránsito, publicidad en las vialidades, el teléfono celular o los GPS. Entre los factores internos se
encuentran las propias capacidades del conductor, pues el estado en el que se encuentre el conductor es un factor determinante.

El uso del teléfono celular durante la conducción de un vehículo interfiere en la capacidad de mantener y gestionar los tres tipos de
atención necesaria para llevar a cabo una conducción segura, lo que aumenta considerablemente el riesgo de sufrir un incidente vial.

Estas son algunas razones por las que NO se debe conducir y atender el teléfono celular.

1) Incompatibilidad. Pensar que somos capaces de realizar varias acciones al mismo tiempo, conducir y hablar por
teléfono, es incompatible. Datos de la asociación civil de Argentina Luchemos por la Vida indican que el uso del
teléfono celular es un factor que multiplica por cuatro el riesgo de sufrir un hecho de tránsito.

2) Reacción. Mientras se habla por teléfono, aunque sea mediante el dispositivo de manos libres, se pierde la
capacidad de concentración necesaria para conducir: no se mantiene una velocidad constante, la distancia de
seguridad no es suficiente con el vehículo que circula adelante y el tiempo de reacción aumenta de medio segundo a
dos segundos, dependiendo de las habilidades
3) Atención. Según información del portal argentino [Link], hay informes que apuntan a que “tras minuto y medio
de hablar por el teléfono celular (incluso por medio de manos libres) el conductor no percibe 40% de las señales, su
velocidad media baja aproximadamente 12%, el ritmo cardiaco se acelera bruscamente durante la llamada y tarda más
en reaccionar¨.

4) Peligro. Un estudio realizado por el Institute of Advanced Motorists muestra que responder mensajes a través del
celular mientras se conduce un vehículo es más peligroso que manejar alcoholizado. Según el estudio, usar una red
social desde el celular mientras se conduce reduce la capacidad de respuesta de los conductores en 37.6%, mientras
que enviar un mensaje de texto disminuye la reacción 34.7%.

5) Distracción. Las posibilidades de sufrir un hecho de tránsito se incrementan cuando el conductor realiza alguna
actividad que lo distraiga, como utilizar el teléfono celular, ya sea para atender o realizar una llamada, mandar un
mensaje de texto e, incluso, utilizar el “manos libres”. Uno de los principales riesgos es dirigir la atención al teléfono
celular y no conducir, apartar la vista del camino y no mantener la atención en el trayecto del vehículo.
6) Daños a terceros. El conductor no solamente se pone en peligro, también pone en peligro a los diferentes usuarios de la vía, por
su distracción.

7) Prohibición legal. En el artículo 38, fracción II, Inciso e) del Reglamento de Tránsito de la Ciudad de México queda prohibido
“utilizar teléfono celular o cualquier dispositivo de comunicación mientras el vehículo esté en movimiento, cualquier manipulación
deberá hacerse con el vehículo detenido”.

Ya sea que manejes automóvil, motocicleta, bicicleta o que seas peatón, utilizar el celular supone un riesgo para tu salud, porque ocasiona
distracciones y aumenta la posibilidad de un accidente vial.

Hablar por teléfono o mandar mensajes de texto mientras se maneja hace que el conductor desvíe la mirada del camino, quite las manos del
volante o manubrio y aparte la mente de la calle y del acto de conducir. En el conductor, estas distracciones pueden aumentar el tiempo de
reacción para frenar o responder a señales de tránsito, como semáforos; acortar la distancia de seguridad con otros autos; y en general, reducir la
atención sobre el camino. Sólo si es necesario contestar el teléfono, debes detenerte en un lugar seguro para poder utilizarlo.

Maquillarse, comer, beber, atender niños o mascotas y escuchar música a volumen alto o con audífonos también son distractores al conducir.
Tomar fotos o videos mientras manejas y observar anuncios espectaculares también son causas de incidentes viales.
El artículo 38 del Reglamento de Tránsito indica que los conductores de vehículos son responsables de evitar acciones que pongan en
riesgo su integridad física y la de los demás usuarios de la vía, por lo que se prohíbe, por ejemplo, instalar o utilizar televisores o
pantallas de proyección de cualquier tipo de video o sistemas de entretenimiento en la parte delantera del vehículo. Recuerda que los
distractores son una de las principales causas de hechos viales.
Según información de la asociación civil México Previene, leer mensajes en un dispositivo móvil aparta tus ojos del
camino durante 5 segundos. A 75 km/h es suficiente para cruzar un campo de fútbol completo.

Un conductor que textea mientras conduce tiene 23 veces más probabilidades de verse involucrado en un choque
que alguien que no lo hace.

El uso del celular al manejar reduce la velocidad de reacción (para frenar y para responder a las señales de
tránsito), y hace más difícil mantenerse en el carril y guardar las distancias correctas.

Datos del Secretariado Técnico del Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes indican que los conductores
que hablan por celular mientras conducen tienen un riesgo cuatro veces mayor de tener un accidente que los
conductores que no hablan por celular mientras manejan.

Las alteraciones en el comportamiento del conductor producidas por el uso de un teléfono celular son tan profundas
como las ligadas a la conducción bajo efectos del alcohol.
Módulo 4 de 10

En luz roja, no hay vuelta continua

Con la modificación al Reglamento de Tránsito de la Ciudad en 2015, las vueltas continuas quedaron prohibidas. Antes, la vuelta a la derecha era
continua y podía darse con precaución, aún cuando el semáforo estuviera en rojo. Las vueltas continuas a la izquierda, por su parte, estaban
permitidas solamente cuando la vía por la que circulaba el vehículo era de un solo sentido.
No obstante, a partir de 2015, las vueltas continuas, tanto a la derecha como a la izquierda, están prohibidas en toda la Ciudad, excepto
cuando haya un señalamiento que expresamente lo permita. En ese caso, los conductores deberán ceder el paso a los peatones que estén
cruzando y a los vehículos que transiten por la vía a la que se pretende incorporar.

La prohibición de las vueltas continuas sigue una lógica de seguridad vial, pues los usuarios más vulnerables ante la posibilidad de dar
vueltas continuas son los peatones, especialmente personas con movilidad limitada, niños y adultos mayores.

La posibilidad de dar vuelta continua amenazaba el trayecto de los peatones que esperaban el alto para cruzar en una intersección, pues
elimina el tiempo destinado para su paso y rompía la medida de seguridad vial básica para su trayecto: la certeza de que, al haber un alto
para los automóviles, los peatones podían cruzar con seguridad.

Recuerda que, en algún momento del día, en algún trayecto de nuestros desplazamientos, todos somos peatones. Los peatones son
los usuarios más vulnerables de la vía, no cuentan con protección corporal en caso de ocurrir un hecho de tránsito. Aún con un impacto
mínimo, el daño mayor será siempre para el cuerpo del peatón, que puede ser golpeado por un vehículo, aplastado por las ruedas de un
vehículo o proyectado tras ser golpeado, produciendo un hecho de tránsito.
Los conductores de vehículos deberán estar atentos al cuidado y protección de los peatones.
Por eso en luz roja, no hay vuelta continua.
Más de 1.25 millones de personas mueren cada año como consecuencia de accidentes de tránsito. Entre 20 millones y 50 millones de
personas sufren lesiones no mortales, y muchas de estas lesiones provocan una discapacidad.

Del total de muertes por lesiones de tránsito en el mundo, más de 270,000 son peatones. Representan 22% de las muertes en la vía pública.

El peatón siempre tiene prioridad. Al dar vuelta continua, amenazas la vida de un peatón que está cruzando la calle.
Módulo 5 de 10

Respeta el metro y medio a los ciclistas

Conducir una bicicleta o un vehículo no motorizado es mucho más que una simple actividad de ocio o de ejercicio físico, también es un
desplazamiento en un medio de transporte, y por ello, los ciclistas tienen derechos y deben seguir precauciones al circular en la ciudad o en
carretera.
Aunque circulan a menor velocidad, los ciclistas y los vehículos no motorizados tienen el mismo derecho que un automóvil a circular
por la vía pública. Son un elemento más de la circulación y deben concebirse como vehículos propiamente, no como anomalía en la
vía, no como transporte irresponsable, no como estorbo.

Por su menor velocidad de circulación y por el esfuerzo que representa, debes tener paciencia y no conducir de forma que se puedan
sentir presionados.

Cuando realices la maniobra de adelantamiento de un ciclista o un vehículo no motorizado, debes mantener un espacio de seguridad
lateral de al menos 1.5 metros entre tu vehículo y la bicicleta o vehículo no motorizado.
En diferentes vialidades de la Ciudad, puede haber carriles compartidos o de prioridad para ciclistas o vehículos no motorizados, según la
señalización. Respeta la velocidad indicada, que suele ser de 30 km/h. No invadas ni estaciones un vehículo motorizado en carriles
exclusivos para el uso de la bicicleta o vehículos no motorizados.

Recuerda que los ciclistas y vehículos no motorizados tienen prioridad de paso respecto a los vehículos motorizados cuando estos vayan a girar, a
la derecha o a la izquierda, cuando vayan a entrar en otra vía y cuando el ciclista o vehículos no motorizados sigan de frente.

Estas son las señales más comunes que utilizan los ciclistas para circular en la vía:
Módulo 6 de 10

En cruces no señalizados,el paso es uno y uno

En las intersecciones de vías secundarias de un solo sentido y con el mismo número de carriles, que no tengan señalamientos que regulen la
preferencia de paso, todo conductor está obligado a ceder el paso a los vehículos que se aproximen por su derecha, así como a los peatones
que hayan ingresado a la calzada en la intersección.
El Reglamento de Tránsito de la Ciudad de México establece:

"ARTÍCULO 10. Para las preferencias de paso en las intersecciones, el conductor se ajustará al señalamiento restrictivo y a las siguientes reglas:
[...]
VIII. Cuando los conductores circulen por una vía que no cuente con semáforos o se encuentren apagados y no haya señalamiento restrictivo que
regule la preferencia de paso, luego de dejar pasar a los peatones, se ajustarán a la siguiente jerarquía de reglas:
[...]
Inciso e) Cuando en el cruce de dos vías secundarias con un sólo carril efectivo de circulación, se aproximen de forma simultánea vehículos en las
diferentes vías, ambos deben realizar alto total y cruzar con precaución, alternándose el paso bajo el criterio de «uno y uno»”.

Esta regulación tiene por objetivo que los conductores circulen de manera ordenada, además de organizar el flujo vehicular en las intersecciones
que, por sus características, no están reguladas con semáforos. Así se evitan hechos de tránsito, se optimizan tiempos en los diferentes traslados,
se reduce la contaminación ambiental y se fomenta una cultura vial.

Recuerda: la observancia del uno y uno mejora la convivencia vial y, en calles de un solo carril, agiliza desplazamientos.
Módulo 7 de 10

En moto, usa el casco;en coche, usa el cinturón

Todos los ocupantes de un automóvil deben usar el cinturón de seguridad.

Todos los ocupantes de una motocicleta deberán usar casco.


El cinturón debe llevarse correctamente abrochado, sin dobleces y bien ajustado al cuerpo, sin holguras. Los cinturones de dos puntos o que
constan sólo de una cinta abdominal son poco efectivos, por lo que lo recomendable es el uso de cinturones de tres puntos de anclaje.

La parte superior de la cinta se sitúa entre el cuello y el hombro –nunca en el cuello-, si el cinturón se coloca sobre el hombro, puede deslizarse
hacia fuera durante el accidente y reducir al mínimo su eficacia. La cinta abdominal debe colocarse sobre los huesos de la cadera siempre por
debajo del abdomen. Si se coloca sobre el abdomen puede provocar lesiones internas graves en caso de accidente.
Las mujeres embarazadas también deben utilizar el cinturón de seguridad, pues el feto puede sufrir daños mayores en caso de accidente. La banda
abdominal debe ir lo más baja posible, sobre las caderas, mientras que la cinta que cruza debe pasar por la clavícula y rodear el abdomen, ya que si
se lleva sobre el vientre podría dañar al bebé.

Todos los ocupantes de un vehículo, incluso si viajan en la parte trasera del vehículo, deben usar cinturón de seguridad. Los niños deben viajar en
silla infantil o sistemas de retención infantil.
El casco de motociclista debe contar con un revestimiento interior de aproximadamente 2.5 cm de ancho o el equivalente al pulgar desde la
falange hasta la punta del dedo, generalmente de poliestireno. Un revestimiento de poliestireno extremadamente duro significa que su
caducidad expiró. Debe tener, además, correas resistentes y remaches sólidos.

Dependiendo del diseño, un casco seguro pesa alrededor de 1.5 kg. La norma internacional DOT (certificada por el Departamento de
Transporte de Estados Unidos, “Department Of Transportation” -DOT- por sus siglas en inglés. La certificación DOT es una de las más
importantes a nivel mundial) no permite que algo sobresalga del casco más de 0.5 cm. Por ello, los cascos con crestas, cuernos o escobillas no
se consideran seguros. Un casco seguro, además, debe tener etiquetas o sellos de certificaciones.

Todo casco que haya sufrido un impacto violento debe ser reemplazado, porque los cascos ofrecen poca o ninguna protección después de
haber absorbido el impacto de una colisión. Además, todos los cascos deben ser reemplazados después de tres a cinco años de uso,
dependiendo de su caducidad, sin importar si sufrieron algún impacto o no.

Construir el hábito de usar el cinturón de seguridad antes de conducir puede reducir a la mitad el riesgo de resultar herido en un hecho de
tránsito. También es indispensable revisar que todos los ocupantes del automóvil se coloquen de manera correcta el cinturón de seguridad
antes de iniciar el trayecto. Estas precauciones simples no sólo ayudan a tener un viaje más seguro, sino que también evitan recibir una
sanción.
Los conductores de vehículos son responsables de evitar realizar acciones que pongan en riesgo su integridad física y la
de los demás usuarios de la vía, por lo que se prohíbe transportar un menor de edad, cuando este no pueda sujetarse por
sí mismo a la motocicleta y, estando correctamente sentado, no pueda colocar adecuada y firmemente los pies en los
estribos o posapies, excepto que cuente con los aditamentos especialmente diseñados para su seguridad.
El uso del cinturón de seguridad disminuye entre 45% y 50% el riesgo de muerte de los ocupantes delanteros de un vehículo, y entre
25% y 75% el de los ocupantes de asientos traseros.

Hay 77% menos probabilidades de que los niños que viajan en sillas de seguridad se lesionen durante un accidente, en comparación
con los niños que no llevan ningún tipo de protección.

En los últimos veinte años, las muertes por accidentes en motocicletas aumentaron 500% en la Ciudad de México.

Usar casco puede reducir el riesgo de muerte en casi 40% y de sufrir lesiones graves en aproximadamente 70%.

En el continente americano, el porcentaje de motociclistas que muere a consecuencia de un accidente de tránsito va en aumento, y
pasó de 15% a 20% entre 2010 y 2013.
Módulo 8 de 10

No obstruyas el paso peatonal

El cruce peatonal es la parte de la calle reservada para el paso de peatones. Generalmente los cruces
peatonales están ubicados en las esquinas, pero también pueden estar en la mitad de la calle.
Una vez que un peatón ha puesto un pie sobre el paso peatonal, los conductores de cualquier tipo de vehículo tienen la
obligación de hacer ALTO total y esperar que las personas hayan cruzado completamente.
Si necesitas dar reversa para liberar el paso peatonal, hazlo con cuidado, sin arriesgar a los peatones que ya cruzan en la intersección.
Recuerda que, según el Reglamento de Tránsito de la Ciudad, salvo que no se pueda circular hacia adelante, la distancia máxima para
recorrer en reversa es de 30 metros.

Estos son algunos consejos que todo conductor debe tener en cuenta para fomentar un clima de convivencia con los peatones:

● Conduce de forma tranquila y racional, respeta los límites de velocidad.


● No obstruyas el paso peatonal, permanece tranquilo hasta que la vía se despeje y puedas circular con normalidad. Facilite el
cruce de los peatones.
● Ten paciencia con las personas con alguna discapacidad o movilidad limitada. Es probable que requieran más tiempo para
cruzar la vialidad. Sé respetuoso y comprensivo.
● Cuando seas peatón, por tu seguridad y la de quienes circulan, el cruce en vías primarias y secundarias que cuenten con más
de dos carriles de circulación sólo podrá ser en esquinas y cruces peatonales; en vías secundarias que cuenten con un
máximo de dos carriles, se podrá cruzar en cualquier punto; siempre y cuando le sea posible hacerlo de manera segura.
Los hechos de tránsito son la principal causa de muerte para personas entre los 15 y los 29 años de edad.

Según datos de Conapra, en cinco años (2012- 2016) murieron 2,278 peatones atropellados en la Ciudad de
México.

Según datos de INEGI, en ese mismo periodo (2012- 2016) 4,961 peatones fueron atropellados en la Ciudad de
México.

En 2017, 15% de los peatones atropellados en la Ciudad de México murieron como consecuencia del
atropellamiento, según información de INEGI.

Se estima que los accidentes de tránsito cuestan a los gobiernos entre 1% y 3% de su producto nacional bruto, pero
esta cifra puede llegar hasta 6%.
Módulo 9 de 10
No te pases la luz amarilla

Un semáforo común tiene tres luces: roja, ámbar –también llamada amarilla- y verde.

Cuando se ilumina el rojo, se indica a los vehículos y a los peatones que hagan alto total. El ámbar indica que los conductores de todo tipo de
vehículos deben estar alerta al cambio de color –tanto cuando las luces están cambiando a verde como cuando están cambiando a rojo. El verde,
finalmente, indica que pueden continuar.
El estándar universal de los semáforos en vertical ubica el ámbar (o luz amarilla) en medio, el rojo arriba y el verde abajo. En los
semáforos horizontales, el rojo está a la izquierda, el ámbar en medio, y el verde a la derecha.

¿Qué debemos hacer cuando el semáforo cambia a ámbar?

En primer lugar, debemos ser receptivos a la señal de alerta y acatar el mensaje de que la luz roja está próxima a aparecer. Tras
eso, debemos evaluar la pertinencia de cruzar la intersección mientras parpadea la luz ámbar: ¿llegarás a tiempo a la
intersección?, si cruzas, ¿pondrías a alguien en peligro?, ¿podrías causar un accidente? ¿Detendrás el cruce de quienes están
próximos a tener la luz verde en su semáforo?

Por seguridad tuya y de los demás, detente en la luz amarilla. Evitarás ponerte en riesgo, evitarás poner en riesgo a los demás y
no causarás embotellamientos en la intersección.

Además, si estás circulando en la ciudad, es probable que tras este semáforo, los siguientes también pasen al ámbar y pronto
marquen el alto. Así que, después de un semáforo en amarillo, procura desacelerar, porque probablemente el siguiente semáforo
también cambiará de color. ¡Anticipate, para no llevarte sorpresas!
Módulo 10 de 10

No te estaciones en doble fila

Una escena recurrente durante las mañanas, a las puertas de los colegios de la Ciudad, es ver a padres, tíos y abuelos que llevan a
niñas y niños al colegio detener su vehículo en doble o más filas. Ante ello, los demás conductores se ven obligados a cambiar de
dirección, a veces de forma precipitada, con el riesgo de sufrir un accidente al circular más vehículos por el carril paralelo. Si no
tienen tiempo de cambiar de carril, se ven forzados a detener su vehículo, formándose una fila que entorpece la circulación y
provoca embotellamientos.
Estacionar un vehículo motorizado en doble fila altera gravemente la circulación, al constituir un riesgo u obstáculo imprevisto en la vía
pública, que produce demoras y que, sobre todo, expone a quienes bajan de o suben a los autos a ser atropellados por otro vehículo.

Estacionarse en doble fila distorsiona la circulación y afecta el desplazamiento de otros al elevar la congestión de las vías.

● En un comparativo internacional, el índice Tom Tom sitúa a la Ciudad de México en el primer lugar en congestión vial en el mundo.
● En promedio, en la Ciudad los trayectos toman 66% más tiempo del que deberían a causa del congestionamiento vial.
● Tan sólo por razones de congestión y embotellamientos, en la CDMX se pierden 227 horas al año.

Toma en cuenta, además, que el Reglamento de Tránsito prohíbe que cualquier vehículo se estacione en doble o más filas y, sobre todo, que
considera sanciones económicas para esta infracción.
Además, por favor recuerda:
● El Reglamento de Tránsito establece la obligación de que todos los vehículos motorizados cuenten con una póliza de
seguro.
● Procura que tu seguro de auto cuente con cobertura de responsabilidad civil, para que puedas responder a terceros por
daños en sus bienes o en sus personas, en caso de accidente.
● Un seguro que cubra responsabilidad civil evitará, en muchas ocasiones, que la economía de las familias afectadas tras un
accidente se vea mermada, pues son numerosas las personas que, tras sufrir un accidente con un auto no asegurado, se
han visto obligadas a aportar muchos recursos para cubrir los gastos médicos o los daños materiales de las víctimas.
● Queda prohibido instalar y portar luces de neón y/o portar placas en vehículos motorizados, ya que obstruyen la
visibilidad de la información contenida en las placas de matrícula del vehículo y/o micas, láminas transparentes u obscuras
sobre las mismas placas.
● Si tienes alguna emergencia vial, puedes llamar al 911 o Locatel, al *0311

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