Lección 13 para el 29 de junio de 2024
EL TRIUNFO DEL AMOR DE DIOS
“Y oí una gran voz del cielo
que decía: ‘El Santuario de
Dios estará con los hombres.
Él habitará con ellos, y ellos
serán su pueblo. Dios mismo
estará con ellos, y será su
Dios. Y Dios enjugará toda
lágrima de los ojos de ellos.
Y no habrá más muerte, ni
llanto, ni clamor, ni dolor,
porque las primeras cosas
pasaron’ ” (Apocalipsis 21:3, 4)
El gran conflicto, la rebelión de Satanás contra el
gobierno de Dios, está llegando rápidamente a su
fin.
No hemos sido dejados a oscuras con respecto a
cómo acabará el conflicto: Dios gana, Satanás
pierde.
Incluso los detalles de las últimas batallas están
claramente descritos en la Biblia.
Tiempo de angustia y de liberación.
Tiempo de terror y de alegría.
Tiempo de desolación y de juicio.
Tiempo de vida y de muerte.
Tiempo para amar y ser amado.
TIEMPO DE ANGUSTIA Y DE LIBERACIÓN
“¡Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él;
tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado” (Jeremías 30:7)
“Grandes cambios están a punto de producirse en el mundo, y los movimientos finales serán rápidos”
(EGW, TI9, 11). ¿Cuáles serán estos eventos?
Ap. 22:11 Is. 8:21-22; Jer. 30:7 Ap. 15:7-8; Sal. 27:5 Ap. 16:14; 1Jn. 3:2-3
El juicio acaba y Tiempo de angustia. Caen las 7 últimas Cada grupo se prepara
todo caso queda Los impíos actúan sin plagas sobre los para encontrarse con
decidido. La puerta restricciones morales, impenitentes. El Jesús. Unos para pelear
de la gracia se y los justos no saben pueblo de Dios es contra Él; los otros para
cierra. si han sido guardado y recibirle con alegría.
perdonados. protegido.
Cuando Jesús concluya su obra de mediación y el Espíritu Santo se retire de los impenitentes, el destino de
cada uno estará sellado. Los fieles seguirán contando con la ayuda y protección divinas, mientras que los
impíos quedarán a la merced de Satanás. Cada uno mostrará con su carácter a quién ha decidido servir.
TIEMPO DE TERROR Y DE ALEGRÍA
“y decían a los montes y a las peñas: Caed “Y se dirá en aquel día: He aquí, éste es nuestro
sobre nosotros, y escondednos del rostro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; éste es
de aquel que está sentado sobre el trono, Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y
y de la ira del Cordero” (Apocalipsis 6:16) nos alegraremos en su salvación” (Isaías 25:9)
Han desechado la Ley de Dios; han
desechado el agua viva y han cavado para
sí “cisternas rotas” (Jer. 2:13).
Ahora se enfrentan
cara a cara con el
Juez. Solo pueden
esperar ira y Han sido fieles a la Ley de Dios; han bebido del agua
condenación. de vida (Ap. 21:6). Ahora miran cara a cara a su
¿Quién los librará? Juez. Solo pueden esperar salvación. ¿Cómo no
(Is. 2:19; Ap. 6:16). prorrumpirán en alabanzas? (Is. 25:9; Ap. 15:3-4).
Hace que todos le adoren Prepara al mundo para Jesús destruye en su
Satanás se a él y obedezcan sus leyes pelear contra el Venida a todos sus
aíra contra (Ap. 13:15-17) Cordero (Ap. 17:12-14) oponentes (Ap. 19:11-15)
el
remanente El remanente se mantiene Se prepara para Jesús se lleva consigo a los
(Ap. 12:17) fiel a la Ley de Dios (Ap. encontrarse con su Dios que creyeron en Él (Ap.
14:12) (Amós 4:12) 19:6-8)
TIEMPO DE DESOLACIÓN
“La tierra será enteramente vaciada, y completamente saqueada;
porque Jehová ha pronunciado esta palabra” (Isaías 24:3)
Al venir Jesús, los santos de todas las épocas serán resucitados; y los fieles vivos,
transformados, ascenderán con ellos para ir al Cielo con Jesús (1Ts. 4:16-17).
Los impíos morirán ante la presencia de Jesús. Sus cadáveres quedarán insepultos y,
finalmente, no quedará rastro alguno de vida sobre la Tierra (Jer. 25:33;
Ap. 19:17-21; Jer. 4:23-26; Is. 24:3).
En ese momento, Satanás y sus ángeles
quedarán encerrados en el abismo durante
mil años, sin poder engañar a nadie (Ap.
20:1-3).
El abismo (abyssos, lugar de oscuridad),
describe perfectamente la situación de la
Tierra en ese momento. Sin vida humana en
ella, ningún demonio tentará. Será un tiempo
de reflexión para los ángeles rebeldes, atados
por la cadena de circunstancias, sin
posibilidad de abandonar la desolada Tierra.
TIEMPO DE JUICIO
“Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de
juzgar; […] y vivieron y reinaron con Cristo mil años” (Apocalipsis 20:4)
Si el Juicio se celebró antes de la Segunda Venida, y Jesús ya ejecutó
la sentencia dando vida eterna a los que creyeron en Él… ¿qué
sentido tiene este nuevo juicio?
Durante siglos, Dios ha mostrado su amor y ha ofrecido la salvación a
todo aquel que quisiera recibirla. También ha permitido que el mal se
desarrollase completamente.
Durante el Juicio, todos los mundos y los angeles fieles han
podido constatar la justicia y la misericordia de Dios en su
trato con el pecado y la rebelión. Ahora, tienen ante sí el
resultado real del gobierno satánico: una tierra vacía y
desolada.
Pero los que hemos vivido en el terreno enemigo durante el
conflicto, ahora redimidos, necesitaremos constatar también la
justicia y la misericordia de Dios. En el juicio milenario
quedaremos tan plenamente convencidos del amor de Dios que
el mal no volverá a levantarse (Nah. 1:9).
TIEMPO DE VIDA Y DE MUERTE
“Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y “Mas a vosotros los que teméis mi
todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán nombre, nacerá el Sol de justicia, y en
estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho sus alas traerá salvación; y saldréis, y
Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama” saltaréis como becerros de la manada”
(Malaquías 4:1) (Malaquías 4:2)
Al final del milenio, los impíos son resucitados. Aceptan de nuevo la dirección
de Satanás, y vuelven a pelear contra Dios y los santos. Nada ha cambiado, y
todos son destruidos por el fuego (Ap. 20:5-9).
Pero antes de ser destruidos, se realiza un último juicio. Los libros se abren, y
todos reconocen en ellos sus acciones y su rechazo a los amorosos
llamamientos del Espíritu Santo. Todos aceptan la justicia de Dios, y doblan
ante Él sus rodillas (Ap. 20:11-13; Is. 45:23; Flp. 2:10).
Lejos de vivir eternamente (para ser castigados
eternamente), sufren una “muerte segunda”, de
la cual ya no hay resurrección (Ap. 20:14-15;
Sal. 37:20; Mal. 4:1; Is. 26:14).
La muerte y el pecado terminaron. Es hora de
enjugar toda lágrima y disfrutar de vida eterna
y feliz (Ap. 21:4).
TIEMPO PARA AMAR Y SER AMADO
“Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado;
por tanto, te prolongué mi misericordia” (Jeremías 31:3)
¿Y qué haremos en la Tierra Nueva durante toda la eternidad?
La cruz de Cristo será la ciencia y el canto de los redimidos durante toda la eternidad
En […] pacíficas llanuras, al borde de […] corrientes vivas, el pueblo de Dios […]
encontrará un hogar
Allí intelectos inmortales contemplarán con eterno deleite las maravillas del poder
creador
Toda facultad será desarrollada, toda capacidad aumentada
La adquisición de conocimientos no cansará la inteligencia ni agotará las energías
Las mayores empresas podrán llevarse a cabo, satisfacerse las aspiraciones más sublimes,
realizarse las más encumbradas ambiciones
Surgirán nuevas alturas que superar, nuevas maravillas que admirar, nuevas verdades
que comprender, nuevos objetivos que agucen las facultades del espíritu, del alma y del
cuerpo
Comparten [con los seres que no cayeron] los tesoros del conocimiento y el entendimiento
adquiridos durante siglos y siglos en la contemplación de las obras de Dios
Con visión nítida, consideran la gloria de la Creación: soles y estrellas y sistemas que, en
el orden a ellos asignado, circuyen el Trono de la Deidad
Extraído de “El conflicto de los siglos”, págs. 632, 655, 656, 657)
“El gran conflicto ha terminado. Ya
no hay más pecado ni pecadores.
Todo el universo está purificado.
La misma pulsación de armonía y
de gozo late en toda la creación.
De Aquel que todo lo creó manan
vida, luz y contentamiento por
toda la extensión del espacio
infinito. Desde el átomo más
imperceptible hasta el mundo
más vasto, todas las cosas
animadas e inanimadas, declaran
en su belleza sin mácula y en
júbilo perfecto, que Dios es amor”
E. G. W. (El conflicto de los siglos, pg. 657)