EL HOMBRE PUEDE CONOCER A DIOS
DIÓCESIS DE BABAHOYO
EL DESEO DE DIOS
El deseo de Dios está
inscrito en el corazón del
hombre, por que ha sido
creado por Dios y para
Dios.
El hombre es un ser
religioso… han expresado
su búsqueda de Dios por
medio de sus creencias y
sus comportamientos
religiosos
Pero esta "unión íntima y vital con
Dios" (GS 19,1) puede ser olvidada,
desconocida e incluso rechazada
explícitamente por el hombre. Tales
actitudes pueden tener orígenes muy
diversos
Dios no cesa de llamar a todo hombre a buscarle para
que viva y encuentre la dicha. Pero esta búsqueda
exige del hombre todo el esfuerzo de su inteligencia,
la rectitud de su voluntad, "un corazón recto", y
también el testimonio de otros que le enseñen a
buscar a Dios.
Las vías (“caminos”) de acceso al
Las vías conocimiento
de acceso al conocimiento
de Dios de
Dios
Se las llama también "pruebas de
la existencia de Dios", no en el
sentido de las pruebas propias de
las ciencias naturales, sino en el
sentido de "argumentos
convergentes y convincentes" que
permiten llegar a verdaderas
certezas de la existencia de Dios.
Estas "vías" para acercarse a Dios tienen como punto de partida la creación:
el mundo material y la persona humana:
El mundo: en el mundo en el que vivimos podemos observar la naturaleza… y en ellos maravillarnos de su orden, belleza,
majestuosidad y complejidad, ante esto surge una pregunta ¿De dónde viene todo esto? ¿Quién puede haber creado este
mundo tan hermoso, en movimiento, perfecto, complejo, organizado y majestuoso? Y entonces surge la respuesta: un ser
poderoso y perfecto, este será el origen y fin del universo.
El hombre: se mira así mismo con
su apertura a la verdad y a la
belleza, con su sentido del bien
moral, con su libertad y la voz de
su conciencia, con su aspiración al
infinito y a la dicha, el hombre se
interroga sobre la existencia de
Dios. En todo esto se perciben
signos de su alma espiritual.
Se llega a cuestionar sobre su
existencia… y encuentra que todo
su ser no puede tener más origen
que en Dios.
El conocimiento de Dios según la Iglesia
"La Santa Madre Iglesia, mantiene y enseña que Dios, principio y fin de
todas las cosas, puede ser conocido con certeza mediante la luz natural
de la razón humana a partir de las cosas creadas" (Dei Filius, c.2). Sin
esta capacidad, el hombre no podría acoger la revelación de Dios. El
hombre tiene esta capacidad porque ha sido creado "a imagen de Dios"
(cf. Gn. 1,27). Sin embargo, en las condiciones históricas en que se
encuentra, el hombre experimenta muchas dificultades para conocer a
Dios con la sola luz de su razón. (cf. Pío XII, enc. Humani generis: DS
3875).
Por esto el hombre necesita ser iluminado por la revelación de Dios, no
solamente acerca de lo que supera su entendimiento, sino también sobre
"las verdades religiosas y morales que de suyo no son inaccesibles a la
razón, a fin de que puedan ser, en el estado actual del género humano,
conocidas de todos sin dificultad, con una certeza firme y sin mezcla
de error" (ibid., DS 3876; cf. Concilio Vaticano I: DS 3005; DV 6; santo
Tomás de Aquino, S.Th. 1, q. 1 a. 1, c.).
¿Cómo hablar de Dios? Al defender la
capacidad de la razón
humana para conocer a
Dios, la Iglesia expresa
su confianza en la
posibilidad de hablar de
Dios a todos los
hombres y con todos los
hombres.
Puesto que nuestro
conocimiento de Dios
es limitado, nuestro
lenguaje sobre Dios lo
es también.
Por esto debemos ayudarnos de la analogía, es
decir de ciertas similitudes, guardando las
distancias que Debe existir entre Dios y los
hombres ya que fueron creados a su imagen y
semejanza (El hombre es persona, amor, bondad,
luego Dios es lo mismo pero en grado sumo) así
mismo encontramos en la naturaleza y las cosas
de la creación destellos del creador como es la
belleza, la armonía, la majestuosidad)
"pues de la grandeza y hermosura de las criaturas
se llega, por analogía, a contemplar a su Autor"
(Sb 13,5).
PREGUNTAS
1. Porqué el deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre?
2. Cómo puede el hombre llegar a la certeza de la existencia de Dios
contemplando el mundo material?
3. Cómo puede el hombre llegar a la certeza de la existencia de Dios
contemplándose a si mismo?
4. Porqué para conocer a Dios, además de la razón, es necesaria la
Revelación?
5. Cómo podemos hablar de Dios por medio de la analogía?
LA
REVELACIÓN
DE DIOS
I. Dios al encuentro del
hombre - Transmisión
de la Revelación Divina.
Revelación: Quitar el velo,
descubrir, manifestar algo secreto.
Dios revela su designio amoroso
(Dei Verbum)
"Dispuso Dios en su sabiduría revelarse a sí mismo y dar a
conocer el misterio de su voluntad" (D V2), es decir, la
Salvación, lo hace por medio de su Hijo Jesucristo. Jesús nos
ha revelado que por medio de Él, con la fuerza del Espíritu
Santo, tenemos acceso al Padre..
Al revelarse a sí mismo, Dios quiere hacer a los hombres
capaces de responderle, de conocerle y de amarle más allá de
lo que ellos serían capaces por sus propias fuerzas (esto es la
fe).
El designio divino de la revelación se realiza a la vez
"mediante acciones y palabras", íntimamente ligadas entre sí
y que se esclarecen mutuamente.
Este designio comporta una "pedagogía divina" particular, es
decir, de forma progresiva y gradual.
Las etapas de la revelación
La revelación no fue interrumpida
por el pecado de nuestros
primeros padres. Dios, en efecto,
"después de su caída [...] alentó en
ellos la esperanza de la salvación
con la promesa de la redención, y
tuvo incesante cuidado del género
humano, para dar la vida eterna a
todos los que buscan la salvación
con la perseverancia en las buenas
obras" (DV 3).
Como hemos mencionado la revelación se va dando por etapas a lo largo de la historia de la
humanidad y se encuentra recogido como un gran tesoro de Dios para los hombres en las Sagradas
Escrituras y en la Tradición de la Iglesia.
En el Antiguo Testamento
encontramos algunos episodios
importantes que van marcando
este proceso desde la misma
creación y el primer pecado del
hombre cuando Dios no
abandona el hombre a su suerte,
sino que inicia un plan para
salvarlo.
1. Luego en el evento del diluvio (cfr. Gén 9,9) se da
una purificación de la humanidad y Dios realiza una
alianza con Noé y con su futura descendencia, aquí
se engloba todas las naciones y países “no volverá
nunca más a ser aniquilada la vida por las aguas del
diluvio”
2. Para reunir a la humanidad dispersa, Dios
elige a Abram llamándolo "fuera de su tierra,
de su patria y de su casa" (Gn 12,1), para
hacer de él "Abraham", es decir, "el padre de
una multitud de naciones" (Gn 17,5): "En ti
serán benditas todas las naciones de la tierra"
(Gn 12,3; cf. Ga 3,8).
4. Por los profetas, Dios forma a su pueblo en la esperanza de la
salvación, en la espera de una Alianza nueva y eterna destinada a
todos los hombres (cf. Is 2,2-4), y que será grabada en los
corazones (cf. Jr 31,31-34; Hb 10,16). Los profetas anuncian una
redención radical del pueblo de Dios, la purificación de todas sus
infidelidades (cf. Ez 36), una salvación que incluirá a todas las
naciones (cf. Is 49,5-6; 53,11).
3. Dios constituyó a Israel como su
pueblo salvándolo de la esclavitud
de Egipto. Estableció con él la
alianza del Sinaí y le dio por medio
de Moisés su Ley, para que lo
reconociese y le sirviera como al
único Dios vivo y verdadero (cf.
DV 3).
Cristo Jesús, «mediador y plenitud
de toda la Revelación» (DV 2)
- "Muchas veces y de muchos modos
habló Dios en el pasado a nuestros padres
por medio de los profetas; en estos últimos
tiempos nos ha hablado por su Hijo" (Hb
1,1-2).
- Cristo, el Hijo de Dios hecho
hombre, es la Palabra única, perfecta e
insuperable del Padre. En Él lo dice todo,
no habrá otra palabra más que ésta.
No habrá otra revelación
"La economía cristiana (el proyecto revelado
por Dios para los hombres), como alianza nueva
y definitiva, nunca pasará; ni hay que esperar
otra revelación pública antes de la gloriosa
manifestación de nuestro Señor Jesucristo
(segunda venida)" (DV 4).
Sin embargo, aunque la Revelación esté
acabada, no está completamente explicitada;
corresponderá a la fe cristiana comprender
gradualmente todo su contenido en el transcurso
de los siglos (con la ayuda del Magisterio de la
Iglesia).
A lo largo de los siglos ha habido revelaciones
llamadas "privadas", algunas de las cuales han
sido reconocidas por la autoridad de la Iglesia.
Estas, sin embargo, no pertenecen al depósito de
la fe. Su función no es la de "mejorar" o
"completar" la Revelación definitiva de Cristo,
sino la de ayudar a vivirla más plenamente en una
cierta época de la historia.
La fe cristiana no puede aceptar "revelaciones"
que pretenden superar o corregir la Revelación
de la que Cristo es la plenitud. Es el caso de
ciertas religiones no cristianas y también de
ciertas sectas recientes que se fundan en
semejantes "revelaciones".
II. LA TRANSMISIÓN DE
LA REVELACIÓN DIVINA
2.1. Transmisión del Evangelio
"Cristo nuestro Señor, en quien
alcanza su plenitud toda la
Revelación de Dios, mandó a los
Apóstoles predicar a todos los
hombres el Evangelio como fuente
de toda verdad salvadora y de toda
norma de conducta, comunicándoles
así los bienes divinos: el Evangelio
prometido por los profetas, que Él
mismo cumplió y promulgó con su
voz" (DV 7).
La transmisión del Evangelio, según el mandato del
Señor, se hizo de dos maneras:
oralmente: "los Apóstoles, con su
predicación, sus ejemplos, sus
instituciones, transmitieron de palabra lo
que habían aprendido de las obras y
palabras de Cristo y lo que el Espíritu
Santo les enseñó";
por escrito: "los mismos Apóstoles y los
varones apostólicos pusieron por escrito el
mensaje de la salvación inspirados por el
Espíritu Santo" (DV 7).
- "La sagrada Escritura las Sagradas Escrituras y en concreto los libros del
Nuevo Testamento van surgiendo cuando los discípulos ponen por escrito aquello
que vieron escucharon a prendieron del Señor. Se da entonces una transmisión
escrita.
La Tradición. No todo fue
puesto por escrito
(Jn 20, 30 leer).
Muchas continuaron
transmitiéndolas de forma oral, es
lo que conocemos como la
Tradición: por ejemplo, el modo
de vivir de los primeros
cristianos, las enseñanzas de los
Padres de la Iglesia, las
celebraciones litúrgicas, las
devociones, etc.
La relación entre la Tradición y
la Sagrada Escritura
La Tradición y la Sagrada Escritura no se
contraponen "están íntimamente unidas y
compenetradas. Porque surgiendo ambas de la
misma fuente, se funden en cierto modo y tienden a
un mismo fin" (DV 9). Una y otra hacen presente y
fecundo en la Iglesia el misterio de Cristo que ha
prometido estar con los suyos "para siempre hasta el
fin del mundo" (Mt 28,20).
La interpretación del depósito de la fe y el Magisterio de
la Iglesia
"El depósito" de la fe (conjunto de
verdades reveladas), contenido en la
sagrada Tradición y en la sagrada
Escritura fue confiado por los
Apóstoles al conjunto de la Iglesia.
"El oficio de interpretar
auténticamente la palabra de Dios,
oral o escrita, ha sido encomendado
sólo al Magisterio vivo de la Iglesia,
el cual lo ejercita en nombre de
Jesucristo" (DV 10), es decir, a los
obispos en comunión con el sucesor
de Pedro, el obispo de Roma.
La interpretación del
depósito de la fe
"El Magisterio no está por encima de la
palabra de Dios, sino a su servicio, para
enseñar puramente lo transmitido, pues
por mandato divino y con la asistencia del
Espíritu Santo, lo escucha devotamente, lo
custodia celosamente, lo explica fielmente;
y de este único depósito de la fe saca todo
lo que propone como revelado por Dios
para ser creído" (DV 10).
Los fieles, recordando la palabra de Cristo
a sus Apóstoles: "El que a vosotros escucha
a mí me escucha" (Lc 10,16; cf) reciben
con docilidad las enseñanzas y directrices
que sus pastores les dan de diferentes
formas.
Los dogmas de la
fe
El Magisterio ejerce plenamente la
autoridad que tiene de Cristo cuando
define dogmas, es decir, cuando propone,
de una forma que obliga al pueblo
cristiano a una adhesión irrevocable de
fe, verdades contenidas en la Revelación
divina o también cuando propone de
manera definitiva verdades que tienen
con ellas un vínculo necesario. Por
ejemplo el dogma de la Inmaculada
Concepción de la Santísima Virgen María
.
«La santa Tradición, la sagrada Escritura y el Magisterio de la
Iglesia, según el plan prudente de Dios, están unidos y ligados, de
modo que ninguno puede subsistir sin los otros; los tres, cada uno
según su carácter, y bajo la acción del único Espíritu Santo,
contribuyen eficazmente a la salvación de las almas» (DV 10,3).
PREGUNTAS.
¿Qué es la Revelación?
¿Qué nos revela Dios?
Copie Hebreos 1, 1-2
¿Cuáles son las fuentes por las que se transmite la
Revelación?
¿Qué es el Magisterio de la Iglesia?