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Tema 12

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MARÍA MODELO DE

FIDELIDAD AL EVANGELIO
D IC A D O R DE LO G R O:
IN Ma rí a
te y firm e d e la Vir g e n
d h u m il d e , v a li e n
Conocer la actitu
m is te ri o d e la s a lv a c ió n.
v o lu n ta d d e D io s e n el
an te
ILUMINACIÓN LC 1, 46-48

“Proclama mi alma la grandeza del Señor, y mi


espíritu se alegra en Dios mi salvador, porque se fijó
en su humilde esclava, y desde ahora todas las

generaciones me llamarán feliz”.


María, convocada a la escuela de Jesús
Cuando Jesús da inicio a su vida pública, sanando
enfermos, expulsando demonios (Mt 11, 4-6), las multitudes
lo buscan, siguen a Jesús porque lo necesitan, y entre la
multitud se encuentra su madre quien también mantiene
esta actitud de seguimiento y perseverancia.
Vemos en María una humildad de colocarse entre las
personas, ella también es parte del pueblo sufriente
y necesitado de Dios, ella es la madre del mesías y
ella no lo presume.
Se ubica entre las personas que se
conglomeran para recibir las enseñanzas (Mc
3, 31-35), ella bien sabe que es dichosa desde
la anunciación (Lc1, 28); que es dichosa
porque aceptó la voluntad de Dios (LC 1, 42);
que también implica sufrimiento (Lc 2,35).
María es dichosa, feliz y bienaventurada por
que dio a luz y crio, educo a Jesús, pero es
más dichosa cuando le busca para escuchar su
palabra y la pone en práctica (Lc 11, 27-28).
María, discípula en el Evangelio de Mateo
Callada y silenciosa María (característica propia de
la mujer judía) está allí presente, cercana, activa,
servicial. María aparece en dos momentos en el
Evangelio de Mateo: en los relatos de la infancia
(Mt. 1, 1 – 2) y en el ministerio apostólico de Jesús
(Mt 12, 46 – 50)
Para Mateo y su comunidad, Jesús es el cumplimiento pleno de
las esperanzas del pueblo de Israel. María forma parte del
“cumplimiento de las escrituras”, con una misión especial a favor
de Jesús, el Salvador del pueblo. María es la que engendra y es la
Madre; y José se une a la misión por la vía legal, que implica
todos los derechos, cuidados y protección de Jesús (Mt 1, 20-21).
El cumplimiento de la promesa de dar un Mesías a Israel
se produce pues, a partir de una Virgen Madre y de un
padre adoptivo. En Mateo podemos leer para entender
mejor el discipulado de María. Ella está íntimamente
unida a su Hijo y con Él participa plenamente de su vida y
su misterio.
María vive plenamente el seguimiento de Jesús y
las exigencias que Él ha pedido: lo ama por encima
de todo, lo acompaña en todos sus misterios,
aunque le cueste dolor y sufrimiento y es capaz de
perderlo todo para mantenerse unida a Él. Así María
se constituye en discípula integral de Jesús.
Para Mateo y su comunidad, Jesús es el cumplimiento pleno de las
esperanzas del pueblo de Israel. María forma parte del “cumplimiento de
las escrituras”, con una misión especial a favor de Jesús, el Salvador del
pueblo. María es la que engendra y es la Madre; y José se une a la misión
por la vía legal, que implica todos los derechos, cuidados y protección de
Jesús (Mt 1, 20-21). El cumplimiento de la promesa de dar un Mesías a
Israel se produce pues, a partir de una Virgen Madre y de un padre
adoptivo
En Mateo podemos leer para entender mejor el discipulado de
María. Ella está íntimamente unida a su Hijo y con Él participa
plenamente de su vida y su misterio. María vive plenamente el
seguimiento de Jesús y las exigencias que Él ha pedido: lo ama
por encima de todo, lo acompaña en todos sus misterios, aunque
le cueste dolor y sufrimiento y es capaz de perderlo todo para
mantenerse unida a Él. Así María se constituye en discípula
integral de Jesús.
Ella está íntimamente unida a Jesús, desde
antes del nacimiento. Ella está unida a Él en
los momentos fundamentales de su vida y
su ministerio; lo mismo que en la vida del
pueblo nuevo que surge con Jesús.
María, discípula en el
evangelio de Marcos
El evangelista Marcos nos presenta a los familiares de
Jesús que lo andan buscando, entre ellos está su madre.
Recordemos que en estos momentos, Jesús es ya un
adulto, no se ha casado, permanece casto y está
haciendo la voluntad de su Padre anunciando su Reino
(Mc 1,39b). Ahora su nueva familia es el discipulado que
Él está formando (Mc 1, 14-20). Tiene bien clara su
misión de que ha venido por los enfermos y pecadores
(Mc 2, 17).
En este sentido los familiares le buscan, su
madre y parientes le mandan hablar (Mc 3, 31-
35), y Jesús enseña que todo aquel que cumple
la voluntad de su Padre Dios se convierte en
hermano, hermana y madre de él. Con estas
palabras Jesús confirma una vez más la
maternidad de María, porque ella le busca a Él
para escuchar sus enseñanzas y entrar en el
Reino de Dios.
El otro texto familiar que relata Marcos se encuentra en el capítulo
6 verso del 1 al 6, que es un relato donde Jesús vuelve a su tierra
natal y sus vecinos, amigos y conocidos vacilan y no creen en Él
porque conocen el origen de Él, saben que es hijo de María, de
una mujer pobre y sencilla de la zona y por ello no le dan mérito
ni credibilidad a sus enseñanzas. Claro, si Jesús hubiera sido hijo
de una mujer pudiente y estudiada le hubieran creído sus
paisanos. Con este hecho se confirma que Jesús no se
avergüenza de sus orígenes y que de María y de José recibió los
cimientos morales para desarrollarse
María, discípula en el evangelio de Lucas
Debemos tener claro que el mensaje central de
los textos bíblicos es el de conocer a Cristo, tener
un encuentro personal con él para después
anunciarle. En esta medida María experimenta
este proceso le conoce (1,26-28), tiene un
encuentro personal con él y le anuncia. Por lo
tanto María se pone al servicio del Mesías.
María, discípula en el evangelio de Lucas
Debemos tener claro que el mensaje central de los
textos bíblicos es el de conocer a Cristo, tener un
encuentro personal con él para después anunciarle. En
esta medida María experimenta este proceso le conoce
(1,26-28), tiene un encuentro personal con él y le
anuncia. Por lo tanto María se pone al servicio del
Mesías.
Lucas nos permite conocer los sentimientos de
María, los cuales son de pureza, sumisión y
obediencia a Dios. María no busca protagonismo,
no tiene miedo, sabe que debe abandonarse en
las manos de Dios.
María se atribuye a sí misma un solo título, dos
veces repetido (1.38.48): La esclava o servidora
del Señor. Si los títulos atribuidos a ella (Hija de
Sion, Virgen y Madre, Llena de Gracia, Morada de
Dios, Llena del Espíritu) caracterizan su misión y
elección en el plan salvífico, el titulo de servidora
designa su humanidad, su naturaleza y su
obediencia.
La fe de María es ante todo:
1) Un acto de ofrenda: “heme aquí”
(disponibilidad para el plan de Dios).
2) Un acto de obediencia: “yo soy la
servidora del Señor”.
3) Un acto de confianza: “Hágase en
mí según tu palabra”.
El servicio por excelencia que María le presta a Dios en la historia es
acoger y escuchar su palabra, hacerla carne en su vida y ofrecerla al
mundo como salvación y vida. Como portadora del Salvador, María tiene
prisa en comunicar la noticia y en regocijarse con la señal que le ha
dado el ángel en Isabel (Lc 4, 39-56).
María surge en Lucas como la primera mensajera del Evangelio
de Dios. Ella es la primera mujer que acoge el Evangelio y lo
comunica a sus hermanos, aportándoles el gozo escatológico,
es decir la alegría y la seguridad de la salvación definitiva
Seguido a esto tenemos que tomar en cuenta otra actitud de la
Santísima Virgen, la de escucha y guardar o meditar y poner en
prácticas las enseñanzas de su Hijo. “Todo lo guardaba en su
corazón” (Lc 2,51) dirá el evangelista, quiere decir que ella tiene
retentiva y memoria de lo que Dios manda y lo hace. No es una
persona olvidadiza (Lc 7, 47-48; Stgo 1, 22-25).
María, discípula en el evangelio de Juan
El evangelista San Juan tiene una particularidad
especial, de poner en los labios de Jesús el
título de Mujer, cuando se dirige a su madre; y
esto lo encontramos en dos momentos en las
bodas de Caná (Jn. 2,4) y en la Crucifixión (Jn.
19, 25-27).
Mujer no es una palabra despectiva, al
contrario, la incluye y confirma nuevamente en
María la creatura sin pecado salida de las
manos de Dios (Gen 3, 23) “El hombre exclamó:
"¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne
de mi carne! Se llamará Mujer, porque ha sido
sacada del hombre".
En ese momento se llamaba "mujer", este ser no tenía
pecado y era virgen igual que María. Después del
pecado Adán llama a la mujer "Eva" que quiere decir
"MADRE" y tiene relaciones con ella (Gen 3,20).
Después del pecado el Señor Dios hizo al hombre y a su
mujer unas túnicas de pieles y los vistió. Seguidamente
leemos en Génesis 4, 1 “El hombre se unió a Eva, su
mujer, y ella concibió y dio a luz a Caín. Entonces dijo:
"He procreado un varón, con la ayuda del Señor".
Por lo tanto, María es la MUJER antes del pecado "en
Gracia y Virgen" en contraposición a "Eva" "madre y
desobediente". No debemos de tener miedo, pena ni
duda en amar a María Virgen como madre nuestra,
como criatura pura de Dios porque Jesús nuestro
hermano y salvador nos las ha dado a nosotros.
María, la Mujer está presente al comienzo y al final de
la vida pública de Jesús, en el momento en el que el
Mesías inicia sus obras y en la hora de la muerte
cuando consuma su obra. Así, su presencia es doble:
COMO INTERCESORA:
En las Bodas de Caná, María no pide
expresamente un milagro; pero sus palabras
incluyen cierta esperanza de que Jesús
intervenga en la situación de necesidad.
Simplemente plantea la situación porque hay
confianza y amor en el Señor.
COMO EVANGELIZADORA:
“Haced lo que Él os diga” (Jn. 2,5). Es una palabra dirigida
a los servidores de la fiesta nueva y definitiva. Asumida por
el pueblo, la misma frase se convierte en fórmula de Alianza
con Yahvé”. “¡Hacemos todo los que el Señor nos ha
dicho!” (Ex 19,8).
ACTIVIDAD

Realizar un texto paralelo de las citas bíblicas de la Virgen María


ya mencionadas, con algunos personajes bíblicos para ver sus
diferencias y semejanzas en cuanto a su disponibilidad pronta a
la voluntad de Dios:
Abraham (Gen 17, 1-8)
Sara (Gen 18, 1-15)
Moisés (Ex 3,10-13; 4,1;
4,10-13)
Sansón (Jueces 13 1,-25)
Jeremías (1, 6-8)
Jonás (1, 1-3)
Samuel (1 Sam 3, 1-9)
Zacarías (Lc 1, 13-17)
COMPROMISO

Estaré todos los días pendiente ante la visita de Dios para


escuchar su voluntad, aunque a mí me duela y no
comprenda, aprenderé a decir como María; Yo soy un
siervo del Señor hágase en mí lo que él diga.

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