LA RESPONSABILIDAD PRECONTRACTUAL
POR LA RUPTURA INJUSTIFICADA DE
TRATATIVAS
PRINCIPIO DE LA BUENA FE
• Estrechamente vinculado con la idea moral en el derecho, nos encontramos con el
principio de la buena fe. Aunque no enunciado de una manera general por la ley, tiene
tantas aplicaciones en el derecho positivo que sin duda alguna, lo convierten en un
principio general del derecho de la mayor importancia. Como dice DÍEZ PICAZO, el
ordenamiento jurídico exige este comportamiento de buena fe no sólo en lo que tiene de
limitación o veto a una conducta deshonesta (v.gr., no engañar, no defraudar, etc.), sino
también en lo que tiene de exigencia positiva prestando al prójimo todo aquello que
exige una fraterna convivencia (v.gr., deberes de diligencia, de esmero, de cooperación,
etc.).
• La buena fe del agente puede atribuir al acto efectos que éste no tendría en otro caso y,
viceversa, la mala fe quita al acto efectos que tendría de no ser así; el mismo
acontecimiento produce efectos diversos según el agente tenga buena o mala fe.
DISTINTAS ESPECIES JURÍDICAS DE LA BUENA FE
• Se distinguen en doctrina dos especies distintas de la
buena fe: la buena fe-lealtad (también llamada objetiva)
y la buena fe-creencia (también llamada subjetiva).
CONCEPTOS Y APLICACIONES
El principio de la buena fe impone a las personas el deber de obrar correctamente , como
lo haría una persona honorable y diligente. La ley lo toma en cuenta para proteger la
honestidad en la circulación de los bienes.
Veamos ahora las principales aplicaciones que esta idea tiene en nuestro derecho
positivo:
a) Contratos.— El artículo del Código Civil establece que los contratos deben celebrarse,
interpretarse y ejecutarse de buena fe y de acuerdo con lo que verosímilmente las
partes entendieron o pudieron entender, obrando con cuidado y previsión.
Buena fe en la celebración. Esto impone a las partes la obligación de hablar claro. Es
por ello que los tribunales tienen decidido que las cláusulas oscuras no deben favorecer
al autor de la declaración, principio especialmente importante en los contratos con
cláusulas predispuestas o de adhesión.
Buena fe en la interpretación del acto. Esto significa que los hombres deben creer y confiar en que
una declaración de voluntad surtirá en un caso concreto sus efectos usuales, los mismos efectos que
ordinaria y normalmente ha producido en casos iguales.
Finalmente, la norma que comentamos exige también buena fe en la ejecución del contrato.
Es siempre el principio de que los contratantes deben obrar como personas honorables y correctas.
b) Abuso del derecho.— Es prohibido por la ley el ejercicio abusivo de los derechos, pues ese abuso
es contrario a la buena fe con que se debe actuar en la vida social.
c) Teoría de la imprevisión.— Los contratos conmutativos bilaterales y en los unilaterales de
ejecución diferida o continuada, si la prestación a cargo de una de las partes se tornara
excesivamente onerosa, por acontecimientos extraordinarios e imprevisibles, la parte perjudicada
podrá demandar la resolución del contrato. Y es que la buena fe en la ejecución del contrato se
opone a que pretenda hacérselo valer rígidamente cuando las circunstancias en las cuales se
celebró han variado sustancialmente, tornándolo injusto.
d) Teoría de los actos propios.— De acuerdo con esta teoría, nadie puede asumir en sus relaciones
con otras personas, una conducta que contradiga otra suya anterior, cuando ésta haya despertado
una legítima confianza en esas personas de que mantendrá una línea coherente con sus propios y
anteriores actos. Es también una aplicación de las buena fe-lealtad.
• El derecho protege la legítima creencia de haber
obrado conforme a derecho y en la razonable
ignorancia de que no se daña el derecho de terceros.
Como dice BETTI, la buena fe debe ser ignorancia pero
legítima ignorancia, esto es, tal que con el uso de la
normal diligencia no hubiera podido ser superada.
Algunas de las principales aplicaciones de este
concepto en nuestro derecho positivo, son las
siguientes:
a) Teoría de la apariencia.— De acuerdo con un viejo
principio de origen romano y receptado en nuestro
derecho, nadie puede transmitir un derecho mejor ni
más extenso del que se posee. Pero ocurre a veces
que una persona es titular aparente de un derecho y
que sobre la base de este título, lo transmita a un
tercero de buena fe. La aplicación estricta del aquel
principio conduciría a privar a este tercero de lo que
ha adquirido de buena fe, lo que es injusto. La ley lo
protege.
• Veamos algunos casos. Ante todo, el del heredero aparente. Sucede a veces que una persona obtiene
una declaratoria de herederos en su favor o que presenta un testamento en el cual es designado
heredero. Enajena un bien del haber hereditario a un tercero de buena fe. Luego aparece otro heredero
con mejor derecho (sea porque prueba un vínculo con el causante que desplaza al anterior, sea porque
presenta un nuevo testamento que designa otro heredero).
Es evidente que quien anteriormente fue declarado heredero, no tenía en realidad ese carácter, por lo
cual no podía enajenar un bien de la sucesión. Pero sería injustísimo privar de su derecho a quien ha
adquirido el bien confiado en el título que ostentaba el heredero aparente. Bien entendido que este
adquirente para ser protegido por la ley, debe ser de buena fe, es decir, ignorar que existía otro
heredero con mejor derecho que el del aparente.
• Lo mismo ocurre con los derechos reales o personales transmitidos a terceros sobre un inmueble por
una persona que ha llegado a ser propietario en virtud de un acto anulado.
Supongamos que una persona ha adquirido un inmueble valiéndose de dolo para hacerse transmitir el
dominio de su anterior propietario. El nuevo dueño inscribe su título en el Registro de la Propiedad.
Pero luego, el enajenante promueve una acción de nulidad y se declara judicialmente nula dicha
transmisión. Sin embargo, mientras el bien estaba a nombre del adquirente doloso, lo ha vendido a un
tercero de buena fe y a título oneroso, que ha confiado en las constancias del Registro de la Propiedad.
La ley lo protege, dejando a salvo su derecho contra la posible reivindicación del dueño.
• b) Matrimonio nulo o anulado.— Si el matrimonio nulo o anulado se contrajo de buena fe por
ambos cónyuges, produce todos los efectos del matrimonio válido hasta el día que se declare la
nulidad. Si hubo buena fe de uno solo de los cónyuges, el matrimonio producirá todos los efectos
del matrimonio válido, pero sólo respecto del cónyuge de buena fe. El cónyuge de buena fe puede
revocar las donaciones que por causa del matrimonio hizo al de mala fe. En cuanto a la partición de
los bienes adquiridos durante el matrimonio, la ley le confiere al cónyuge de buena fe una triple
opción: a) o bien puede optar por la conservación por cada uno de los cónyuges de los bienes por él
adquiridos o producidos antes y después del matrimonio; b) o bien puede liquidar la sociedad
dividiendo por mitades los bienes gananciales sin consideración a quien los produjo y aunque el
cónyuge de buena fe no hubiera producido ninguno; c) o bien puede dividir los bienes en
proporción a los aportes que cada uno haya efectuado, como si se tratara de la liquidación de una
sociedad de hecho.
Y desde luego, si el matrimonio fuere contraído de mala fe por ambos cónyuges no producirá efecto
civil alguno.
• c) Aplicaciones en materia de derechos reales.— Las aplicaciones del principio de la buena fe en
materia de derechos reales, son numerosísimas.
Por lo pronto, la posesión de buena fe de una cosa mueble crea en favor del que la posee la
presunción de tener la propiedad de ella y el poder de repeler cualquier acción de reivindicación, si
la cosa no hubiera sido robada o perdida.
• No escapa a nuestra comprensión que nos
encontramos en una etapa gobernada por la libertad de
acción, referida a la libertad de las partes para
determinar qué es mejor para sus intereses y actuar
conforme a ello. sin embargo, como todo derecho, éste
se enmarca dentro de límites que precisan respetarse.
uno de estos límites está consagrado por el artículo
1362º de nuestro código civil , que recoge como deber
esencial de los contratante, el de negociar los contratos
según las reglas de la buena fe.
INTRODUCCION
Dentro del universo de ramas que componen a la ciencia
del Derecho, y en especial al Derecho civil, el tema de la
responsabilidad civil se nos ofrece como un amplio
campo de estudio ya que sus orígenes van de la mano
con las primeras manifestaciones de la actividad
humana, fijando su punto de partida en la etapa de la
venganza privada que luego iría evolucionado, a la par
que lo haría el concepto de Estado, hacia la etapa del
resarcimiento del daños.
“Los contratos deben negociarse, celebrarse y
ejecutarse según las reglas de la buena fe y común
intención de las partes.”
Para la doctrina
La Responsabilidad Civil está
referida fundamentalmente a
indemnizar los daños
ocasionados en la vida de
relación entre particulares, ya sea
como consecuencia del
incumplimiento de una obligación
voluntaria
Se clasifica a la • Responsabilidad
responsabilidad civil contractual.
de la siguiente
manera.
• Responsabilidad
extracontractual.
RESPONSABILIDAD CIVIL PRE
CONTRACTUAL
Es aquella en que incurre una parte
con dolo o culpa, causa a la otra un
daño injusto en el desarrollo de la
formación del contrato o en el
período previo de las tratativas o
negociaciones contractuales.
a) El apoderado del propietario de un bien inmueble celebra un contrato de
compraventa y, en virtud de las facultades otorgadas en el poder que
ostenta dicho apoderado, los compradores cancelan el precio pactado; sin
embargo, cuando se efectuó la transacción comercial, el poderdante ya
había fallecido, lo cual invalidaba el poder que ostentaba el vendedor, quien
estaba al tanto del fallecimiento de su mandante.
b) En la venta de un automóvil, el vendedor, experto en dicho rubro, no
informa al comprador que el vehículo materia de la transferencia
corresponde a un lote que presenta desperfectos de fábrica que van a
determinar la aparición en un breve plazo de tiempo, de fallas mecánicas
que demandaran ciertas inversiones en su reparación.
c) De acuerdo a tratativas verbales y compromisos de palabra asumidos entre
un artista y un empresario, se genera la certeza de la presentación del
primero en determinada fecha y lugar, lo cual motiva que el segundo
invierta fuertes sumas de dinero en avisos publicitarios, alquileres de
escenarios y equipos y venta anticipada de entradas para el espectáculo;
sin embargo, llegada la fecha del evento el artista se retracta y rehúsa
presentarse, aludiendo que al no haberse firmado ningún documento no le
puede ser exigible la presentación.
¿Qué es lo que se indemniza?
Lo que se indemniza es el
daño al interés negativo, el
cual comprende no solo el
daño emergente (los gastos
que hubiera realizado para
concretar el contrato) y
daño moral si se presentara
y se llegara a probar.
ETAPAS
Se presentan dos etapas:
• Las tratativas realizadas por las partes antes que se emita la
oferta.
• La que comienza con la emisión de la oferta y concluye con la
formación del contrato o la cesación definitiva de las tratativas
por no llegar a un acuerdo.
Para Faggella el fundamento legal de la
responsabilidad precontractual no se
encuentra en la culpa, como sostenía Fundamento legal
Jhering, sino en la violación del acuerdo de la
concluido expresa o tácitamente entre las responsabilidad
partes para entablar negociaciones. Y para precontractual
su existencia este excluye el dolo o
negligencia, basta una separación
arbitraria, sin motivo, para que esta
violación se produzca.
Fundamentos de atribución de la Responsabilidad Precontractual.
Dentro del medio nacional los autores han discutido sobre cuáles
serían los fundamentos que permiten atribuir la responsabilidad por
culpa in contrahendo
a) Abuso del derecho.
Debe reconocerse a cada negociante la facultad de terminar las
conversaciones contractuales en virtud del principio de la libertad
contractual en su faz negativa, sin embargo, esto no obsta que surja
la obligación para el interviniente que pone fin a las tratativas
preliminares a través de un acto abrupto. La parte que confió en la
conclusión del contrato proyectado podría, entonces, exigir que se
reparen los perjuicios ocasionados por la retirada inoportuna del co-
negociante
b)Doctrina de los actos propios
Muy ligado a la buena fe, en que se exige un actuar leal y honesto, la doctrina
de los actos propios establece que las partes deben ser coherentes con lo que
han manifestado, puesto que a través de sus conductas pueden generar ciertas
expectativas en su co-negociante.
c)Infracción a los deberes de cuidado
La mencionada infracción se produce cuando una de las partes ya sea culposa
o dolosamente produce un daño a su co-negociante, violando así el deber de no
infligir un perjuicio a otro.
.
d) Contravención al principio de buena fe
Establece que la buena fe impone una serie de deberes durante la etapa
precontractual, como lo son el deber de información, el deber de informarse, el
deber de veracidad y el deber de sigilo o reserva, deberes que deben ser
cumplidos por las partes para no truncar la conclusión del contrato proyectado.
Siguiendo esta misma línea el profesor Rosende en lo relativo al deber de
actuar de buena fe.
LAS ETAPAS DEL PROCESO PRECONTRACTUAL
A) De los tratos negóciales previos o negociaciones
preliminares
B) De la oferta
C) Del cierre de negocio
D) Del contrato preparatorio
E) Del contrato definitivo
TRATATIVAS
Son aquellos “diálogos preliminares
que se ubican en una etapa que
precede al perfeccionamiento del
contrato” y que los podemos definir
específicamente como el conjunto de
actos y negocios jurídicos que crean
una expectativa del futuro contrato a
celebrar, la cual motiva a las partes a
formalizarlo
CULPA IN CONTRAENDO
El deber de actuación de las partes tratantes conforme a
las reglas de la buena fe y demás deberes inherentes a la
etapa precontractual, les permite poder exigirse
recíprocamente una actuación leal y conforme a derecho
Para esta realización de la responsabilidad pre contractual en la
perspectiva de culpa in contrahendo, debemos tener en cuenta 3
pilares fundamentales para la realización de la negociación:
a) El deber de cooperación
b) Deber de información
c) Deber de custodia
APROXIMACIÓN A LA INDEMNIZACIÓN POR PÉRDIDA
DE CHANCE EN LA RESPONSABILIDAD
PRECONTRACTUAL
• Entre los conceptos indemnizatorios relevantes en la ruptura
de negociaciones se encuentra la pérdida de oportunidad13,
la cual se produce cuando el acto dañino ha frustrado la
posibilidad –todavía no había certeza- de obtener cierta
ventaja patrimonial o de evitar un perjuicio. En el caso de la
ruptura injustificada de las tratativas, lo que se busca proteger
es la oportunidad para celebrar un contrato definitivo que
poseía el sujeto agraviado, el cual -a través de la ejecución de
dicho contrato- habría tenido la posibilidad de conseguir un
beneficio patrimonial o de evitar un menoscabo que, aunque
futuro, no por ello deja de ser indemnizable.
MTRO. FEDERICO HUSUNA PINEDA