CAMINO DE LA INCLUSIÓN
Las personas son como las aves,
diferentes en su vuelo, pero iguales en
su derecho a volar
En un mundo lleno de diferencias la
normalidad no existe
Vlachou
La escuela regular restringe el ingreso de
niños que presentan alguna deficiencia
física, visual, auditiva o intelectual, aduciendo no
poder ofrecerles adecuados mecanismos de accesibilidad o
códigos de comunicación. Del mismo modo que un niño
con miopia usa anteojos, un niño com problemas de
audición usa lenguaje de señas. En consecuencia, los niños
sordos y ciegos, los que tienen parálisis o usan silla de
ruedas, están siendo relegados a espacios de educación no
regular, o a la educación “especial”
Las distintas creencias acerca de la humanidad, sus
rasgos y diferencias, han tenido hondo impacto en las
maneras de educar y en los sistemas educativos. Los
modelos educativos han resultado segregadores y
compensatorios
Se institucionaliza la separación de las personas
diferentes en instituciones especiales, segregadas de la
sociedad. En un principio las escuelas especiales
atendieron a niños con ceguera, sordera o retraso
intelectual, y poco a poco se fueron llevando a estos
espacios especiales a niños con parálisis, niño/as con
problemas físicos y a los alumnos con problemas de
conducta, o trastornos en el lenguaje (dislexia), vale
La educación especial se define y delinea entonces como
aquella que atiende a individuos con desarrollos
anormales, con carencias y limitaciones en su proceso
evolutivo. Se plantea como un enfoque que se aplica a
personas que ̈ se apartan de la norma ̈ . La consecuencia
es que se propone como salida una intervención
asistencial y educativa particular.
Al tratarse de sistemas separados y priorizando la
formación de “los normales” en tanto se asume que
pueden ser productivos en la edad adulta, la
educación regular se sitúa por encima de la
educación especial en materia de recursos, calidad,
implementación, entre otros
En la Europa de los años 60 y 70 aparece una crítica
frente a la mala calidad de la educación especial que se
complementa con los avances del derecho. De este
modo y con visión crítica, se van dando normas
constitucionales y mandatos a nivel internacional que
proponen la igualdad del derecho a la educación
La educación especial y la educación común dejan de
ser dominios paralelos, cada uno con su propio ámbito
físico, sus propias metodologías, sus propios docentes
y sus propios sujetos de educación. Esto supone que
hablar de educación básica obligatoria implica hablar
de un ámbito educativo único5. La crisis de la
educación especial como modelo, implica la aparición
de este espacio educativo único
El planteamiento de la integración coloca con fuerza el
tema de la igualdad de derechos de las personas con
discapacidad, lo que implica que el sistema educativo
debe ofrecer la misma educación a todos, haciendo las
adaptaciones curriculares y pedagógicas necesarias.
El planteamiento de la integración coloca con fuerza el tema de
la igualdad de derechos de las personas con discapacidad, lo
que implica que el sistema educativo debe ofrecer la misma
educación a todos, haciendo las adaptaciones curriculares y
pedagógicas necesarias.
No basta con estar insertado, introducido en un lugar común,
será imprescindible que el alumno sea parte integrante y
activa/o de la comunidad: este es el principio de integración, que
no es sino el derecho a recibir una educación adecuada a las
características de cada persona, dejando atrás la división y el
etiquetaje.
Con este enfoque surgen planteamientos como el
aula de recursos, lo que originó una serie de
graduaciones en la integración de niños con
discapacidad, como por ejemplo: mayor tiempo en
aula especial, clase ordinaria con aula de
recursos, clase regular con especialistas
itinerantes, integración total en clase regular.
Cabe mencionar que esta corriente se inició ante la
demanda de los padres que se negaban a seguir
institucionalizando a sus hijos, o a aceptar una educación de menor calidad
mediante un sistema gradual de integración escolar, que incluye apoyo
especializado fuera del aula.
Para dictaminar la modalidad o “nivel” más adecuado de
integración se debía realizar una evaluación a cargo de
especialistas, evaluación que comprendía tanto las
características del alumno como las del entorno escolar.
Según el grado de integración, se otorgaba más o menos
importancia al “apoyo especializado”. Adicionalmente, en la
medida en que los docentes tenían dificultades para entender
a profundidad el enfoque integrador, y surgían problemas para
utilizar herramientas en el manejo de la diversidad, el cambio
sufre tropiezos. Los docentes se ven obligados a transformar
radicalmente sus metodologías de enseñar y actuar, y no
siempre estaban dispuestos a afrontarlo, tendiendo
naturalmente a permanecer sin cambios y a resguardar la
cuota de alumnos “no integrables”.
Mientras se daba este tipo de educación integradora,
predominó la preocupación por adaptar al niño a la escuela y
se limitó la integración real de los niños con discapacidad.
Pese a que la educación especial cambia su enfoque y se
redefine de cara a la integración, la institucionalidad de la
educación especial se resiste. Por ello, en aquellos países
donde la educación especial estaba más institucionalizada,
fue más difícil impulsar el movimiento integrador. En cambio
en los países con una política educativa de corte más
universal, la integración llegó más lejos y registró mayores
avances.
La integración reproduce la dualidad de la atención de la discapacidad en un
sistema único de enseñanza. Del mismo modo, el principio de normalización
ha terminado siendo utilizado para legitimar la segregación y devaluación de
aquellos que no se ajustan a lo que se considera “normal”. Las personas con
deficiencias fueron nuevamente condenadas a una educación separada y de
menor calidad, revestida de un discurso humanitario
El término necesidades educativas especiales tiene relación
con el enfoque constructivista, en la medida en que considera
el aprendizaje como un proceso desarrollado sobre la base de
la interacción del sujeto con el medio.
En este enfoque, el aprendizaje es relativo, personal y cultural,
y se desarrolla de acuerdo a las necesidades de cada sujeto.
Alude a que la finalidad de la educación debe ser la misma para
todos los alumnos, independientemente del tipo de ayuda que
requiera cada uno. Se trata de ofrecer la misma educación con
diferentes ajustes, de manera que el sistema educativo dé
respuesta a la diversidad del alumnado.
En esta nueva formulación se señala que las necesidades
educativas pueden ser especiales según se precise o no
de medios particulares, a fin de acceder al currículo o al
aprendizaje. Estos medios pueden ser, desde una silla de
ruedas, hasta un libro braille, pasando por un currículo
personalizado, lenguaje de signos o un clima escolar
determinado. Se reafirma que es la enseñanza la que debe
adecuarse a las características del alumno, y no a la
inversa.
La noción de necesidades educativas especiales aparece
asociada a los fines de la integración, de modo que se
persigue la integración de niños con necesidades
educativas especiales. No obstante, en ambos casos,
persiste la idea de que se trata de una atención dirigida a
personas que requieren tratamiento aparte y que conspira
contra la aceptación de la heterogeneidad como una
situación normal del aula.
El movimiento por la inclusión se inicia en los países
desarrollados criticando la ineficacia de la educación especial,
los límites del modelo integrador
El principio de educación inclusiva fue adoptado en la
Conferencia Mundial sobre educación de necesidades
especiales: acceso y calidad (Salamanca, 1994): "todas las
escuelas deben acoger a todos los niños independientemente
de sus condiciones personales, culturales o sociales; niños
discapacitados y bien dotados, niños de la calle, de minorías
étnicas, lingüísticas o culturales, de zonas desfavorecidas o
marginales". Para ello, es preciso que las escuelas modifiquen
sustancialmente su estructura, funcionamiento y propuesta
pedagógica con el fin de dar respuesta a la diversidad de
necesidades educativas de todos y cada uno de los niños y
A partir de ello, las escuelas deberán asumir el reto de
desarrollar una pedagogía capaz de educar con éxito a
todos los niños, incluyendo a aquellos que sufren
discapacidades graves. Además, plantea que:
las escuelas deben ser comunidades que acojan a todos, ya
que las diferencias son normales, teniéndose que adaptar el
aprendizaje a cada niño.
Esto implica dejar atrás la imagen de las clases
frontales centradas en la enseñanza, carentes de
sentido y descontextualizadas de la realidad,
para dar paso a un nuevo proceso a través del
cual los alumnos tienen la oportunidad de
beneficiarse junto con los demás a través de los
trabajos cooperativos, y de la formación de
grupos heterogéneos.
Características fundamentales de la Educación Inclus
Universalidad. No discrimina la discapacidad, ni la cultura,
ni el género. Implica a todos los alumnos de una
comunidad educativa, sin ningún tipo de excepción.
Valoración de la diversidad. Entiende que cada niño
tiene características, intereses, capacidades y
necesidades de aprendizajes propias. Enfatiza la
diversidad más que la asimilación. Valora diversidad
como un elemento que enriquece el desarrollo personal
y social.
Proyectos educativos con enfoque de atención a la
diversidad. Implica que los sistemas educativos se
diseñen tomando en cuenta toda la gama de
características de la población escolar. Supone la
existencia de un proyecto educativo de toda la escuela
que contemple la atención a la diversidad.
Respuesta educativa específica para cada estudiante.
Implementa un currículum susceptible de ser adaptado a las
diferentes capacidades, motivaciones, ritmos y estilos de
aprendizaje de los alumnos. El principio es que todos los
estudiantes tienen el mismo derecho a acceder a un
currículo culturalmente valioso, es decir a recibir una
educación eficaz y de calidad. Supone la utilización de
metodologías y estrategias de respuestas a la diversidad en
el aula.
Recursos de apoyo. Disponibilidad de servicios continuos de
apoyo y asesoramiento, que son fundamentales para el éxito de
las políticas educativas. Cuando se tratan las diferencias en las
clases, el profesorado necesita un par de manos extra o algún
tipo de apoyo, bien de sus colegas (o profesores especialistas) o
de otros profesionales. El apoyo puede provenir del personal de
educación especial, de los gabinetes psicopedagógicos, de los
centros de educación superior, como también de las
instituciones de salud y organizaciones comunitarias. Para ello
debe orientarse a los docentes, a los alumnos (as) y a los padres
de familia. de acuerdo al ritmo de cada alumno y con
Evaluación
responsabilidad por los resultados. Utiliza criterios y
procedimientos flexibles de evaluación y promoción y, al mismo
tiempo tiene un plan y proyección de logros para cada uno. En la
actualidad, existe la certeza de que todos los alumnos pueden
aprender siempre que se les proporcionen las condiciones
adecuadas
Clima escolar amigable. Donde existe la posibilidad de
compartir y disfrutar en un ambiente cálido y acogedor
situaciones de aprendizaje relacionadas con las
experiencias de cada alumno, en contextos donde se
valoran, toman en cuenta y respetan sus diferencias
individuales.