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El Quinto y Sexto Sello

El quinto sello describe a mártires en el cielo que claman justicia por su sangre. Se les dice que descansen y esperen hasta que se complete el número de otros mártires. El sexto sello anticipa terremotos y cambios celestiales que marcarán el juicio final.
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El Quinto y Sexto Sello

El quinto sello describe a mártires en el cielo que claman justicia por su sangre. Se les dice que descansen y esperen hasta que se complete el número de otros mártires. El sexto sello anticipa terremotos y cambios celestiales que marcarán el juicio final.
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El quinto y sexto sello

(Ap 6:9-17)
Salmos 13: 1-6
SALMOS
79:10-13
A manera de A diferencia de los cuatro sellos
Introducción anteriores, en los que los
acontecimientos tenían lugar en la
tierra, el quinto sello nos transporta
nuevamente al cielo. Allí vamos a ver
a aquellos que habían sido muertos
por causa de su testimonio y que
todavía seguían clamando por justicia.
¿Quiénes son?
Nuestro texto dice que son los
“muertos por causa de la palabra de
Dios y por el testimonio que
tenían”. No especifica si son judíos
o gentiles, ni tampoco si habían
sido muertos en una época concreta
de la historia.
Debemos ceñirnos a lo que nos dice
el texto y concluir que se trata de
los creyentes de cualquier tiempo
que por su fidelidad al Señor han
sido muertos de forma violenta.
El Señor Jesucristo no dejó ninguna duda en cuanto a los
sufrimientos por los que tendrían que pasar sus seguidores en
Fueron muertos este mundo hostil.

“por causa de la Esto se ha cumplido con total exactitud a lo largo de toda la


palabra de Dios historia. Comenzando con el mismo Señor Jesucristo, que fue
condenado a morir en una cruz, sus apóstoles, y también

y por el
innumerables generaciones de creyentes en diferentes lugares de
este mundo hasta nuestros días, han sufrido y muerto por causa
de su fe.

testimonio que
tenían” Siempre ha habido, y seguirá habiéndola hasta el fin de los
tiempos, una tenaz hostilidad contra los cristianos
comprometidos (2 Ti 3:12).
Observamos que el lugar en el que están en el
cielo es “bajo el altar”.
¿Dónde Ellos habían sido fieles en la tierra entregando
estaban ? su vida al Señor sin importarles las
consecuencias y ahora se encuentran en el
santuario celestial en la proximidad de Dios.
Estos mártires “clamaban a gran voz
diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y

¿Cuál es verdadero, ¿no juzgas y vengas nuestra


sangre en los que moran en la tierra?”.

su Estos mártires fueron condenados

petición? injustamente a muerte por tribunales


humanos, ahora esperan su vindicación
de parte del tribunal de Dios. Por lo
tanto, lo que ellos están pidiendo es un
juicio justo.
La respuesta del Señor

“Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo”

Estas “vestiduras blancas” son un regalo del Señor que sirven para manifestar públicamente la
aprobación divinas.

Y en su nueva situación se les dijo “que descansasen”. Debían disfrutar de la presencia del
Señor teniendo la seguridad de que en el momento oportuno él hará justicia.

En segundo lugar, ellos tendrían que esperar “hasta que se completara el número de sus
consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos”.
El sexto sello
El sexto sello describe el juicio final de este mundo: “porque el gran día
de su ira ha llegado”.
Por lo tanto, mientras que los cuatro primeros sellos hacían referencia a
diferentes juicios que caracterizarían el periodo de ausencia del Señor y
que irán ganando en intensidad según se acerca su Segunda Venida,
ahora nos encontramos con la manifestación final de la ira de Dios sobre
la humanidad rebelde.
Se trata, por lo tanto, de un juicio único e irrepetible que consiste en la
disolución de los cielos y el reconocimiento final por parte del mundo
rebelde de la autoridad del Cordero.
Estas señales en el cielo y en la tierra son las mismas de las que el Señor habló en su sermón
profético y que precederían a su venida en gloria:

(Mt 24:29-30) “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se


oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias
de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo;
y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo
sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.”

Pero no sólo el Señor o el libro de Apocalipsis hablan en este lenguaje de estos acontecimientos
futuros; también los profetas del Antiguo Testamento describieron con frecuencia estos mismos
acontecimientos que precederían a la venida en gloria del Señor (Is 13:10-13) (Is 34:4) (Ez 32:7) (Ez
38:19) (Am 8:8-9) (Jl 2:10) (Jl 2:31).
Este mundo no es permanente
y va a desaparecer

Lo único que quedará entonces es el reino eterno


de Dios. Por lo tanto, sólo podremos llevarnos
aquello que hemos invertido aquí en el reino de
Dios, bien sea un nuestro propio carácter, tiempo
o recursos; todo lo demás desaparecerá.
(2 P 3:11-14)
“Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en
santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios,
en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se
fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los
cuales mora la justicia. Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad
con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.”

En aquel día el terror se apoderará de todos los hombres:


(Sof 1:14)
“Cercano está el día grande de Jehová, cercano y muy próximo; es amarga la voz del día de
Jehová; gritará allí el valiente.”
El único lugar en el que podrían
haber encontrado un refugio
seguro habría sido en la
misericordia del Cordero, pero
eso lo rechazaron, así que ahora
suplican a las cuevas y a los
montes que caigan sobre ellos.

A pesar de la magnitud de su
calamidad, los hombres siguen
sin humillarse delante de Dios.
En ningún momento se escucha
un clamor de arrepentimiento en
medio de las atemorizadas
multitudes.
Lo curioso es que la gente huirá de la “ira
del Cordero”. ¡Qué difícil es imaginar un
cordero iracundo! El cordero es un animal
que normalmente asociamos con la ternura
o la benignidad, pero nunca con la ira. Pero
la revelación bíblica nos quiere recordar
que quien en ese momento manifestará la
ira de Dios es el mismo que antes ha
expresado todo su amor. Es el Cordero de
Dios que fue sacrificado por los pecados de
los hombres, expresando el infinito amor
que Dios tiene por este mundo (Jn 3:16).
Pero el Cordero también tiene “siete
cuernos” (Ap 5:6), que nos recuerdan su
poder.
En este (Ap 6:17) “porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y
punto, quién podrá sostenerse en pie?”
Apocalipsis
se hace eco
de las
palabras de (Nah 1:6) “¿Quién permanecerá delante de su ira? ¿y
los profetas quién quedará en pie en el ardor de su enojo? Su ira se
de la derrama como fuego, y por él se hienden las peñas.”
antigüedad:

(Mal 3:2) “¿Y quién podrá soportar el tiempo de su


venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se
manifieste? Porque él es como fuego purificador, y
como jabón de lavadores.”
Eres digno de abrir los sellos, Señor
Eres digno de abrir los sellos, Señor

Porque fuiste inmolado


Con tu poder me has levantado
Eres Digno Porque fuiste inmolado
Y tú sangre me ha salvado
Gloria a Dios, gloria a Dios
Gloria a Dios, gloria a Dios
• Eres digno (Eres digno)
De abrir (De abrir)
Los sellos (Los sellos)
Señor (Señor)
Eres digno (Eres digno)
De abrir (De abrir)
Los sellos (Los sellos)
Señor (Señor)
• Porque fuiste inmolado
Con tu poder me has levantado
Porque fuiste inmolado
Y tú sangre me ha salvado
Gloria a Dios, gloria a Dios
Gloria a Dios, gloria a Dios
• Una vez más, dile eres digno, Señor
• Eres digno (Eres digno)
De abrir (De abrir)
Los sellos (Los sellos)
Señor (Señor)
Eres digno (Eres digno)
De abrir (De abrir)
Los sellos (Los sellos)
Señor (Señor)
Porque fuiste inmolado
Con tu poder me has levantado
Porque fuiste inmolado
Y tú sangre me ha salvado
Gloria a Dios, gloria a Dios
Gloria a Dios, gloria a Dios

Díselo a Él, oh, sí, gloria a Dios


Gloria a Dios (Dale palmas al Señor y
alábale)
Gloria a Dios
Aleluya, Señor
Eres digno para siempre

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