Clase Religión
Evangélica
2° BÁSICO
¿De qué hablamos la clase
pasada?
La clase pasada hablamos sobre la actitud de Caín y Abel al momento de presentarse ante Dios. Para
ello comenzamos mencionando que un día Caín y Abel tuvieron que ir frente al altar de sacrificio a
presentar sus ofrendas ante Dios, se nos menciona que Caín trajo ofrenda en base a lo que el tenía y
a lo que se dedicaba, en este caso, frutas y vegetales, mientras que Abel, al ser pastor de ovejas trajo
al primogénito.
Luego observamos que Dios aceptó la ofrenda de Abel y rechazó la ofrenda de Caín, lo cual provocó
la ira de Caín, enfureciendo y tomando una mala decisión en contra de su hermano, llevándolo al
odio y a matarlo.
Finalmente, de esta historia podemos aprender que:
Los celos y la envidia conducen a la ira
La ira nos conduce a cometer locuras
El castigo frente a todo esto es la soledad
Para comenzar…
Recordemos… ¿Quién era Caín y
Abel?
¿Qué presentaron en sacrificio cada
uno de ellos?
¿Por qué crees que el sacrificio de
Caín fue rechazado por Dios?
¿Por qué crees que el sacrificio de
Abel fue aceptado por Dios?
Objetivo: Reconocer por qué a
Dios le agradó la ofrenda de Abel
y rechazó la ofrenda de Caín.
La ofrenda de Caín y Abel: Un
pastor y un agricultor
Un día, Caín y Abel trajeron cada uno su ofrenda
delante del Señor. Caín llevó como ofrenda lo que él
cosechaba en la tierra. Abel ofrendó lo mejor que
tenía en su rebaño, los primogénitos, y eso es algo
que agradó a Dios. Cuando Caín se dio cuenta de que
a Dios le había agradado más la ofrenda de Abel que
la suya, se enfureció.
El hecho de que eso molestara tanto a Caín nos da
una clave sobre su estado espiritual. Él no le
preguntó a Dios cuál era el error que había cometido
con su ofrenda ni cómo podía enmendarlo. ¡No! Él se
enfureció de inmediato y permitió que su corazón se
Actitud y corazón de Abel
Abel, tenía la motivación apropiada, el procedimiento
apropiado y la relación apropiada con Dios. Esa relación
estaba basada en la fe: “Por la fe Abel ofreció a Dios
más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó
testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de
sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella” (Hebreos
11:4).
La ofrenda de Abel fue un sacrificio puro, excelente,
grato, no sólo porque fue una ofrenda de un animal
primogénito, sino porque además se manifestó la justicia
de Abel, quien le quiso dar lo mejor a Dios y tuvo las
mejores intenciones de su corazón, lo cual fue agradable
ante el Señor y por eso la aceptó.
La palabra es clara cuando dice que todo lo que hagamos debemos hacerlo con amor, con
buena disposición porque si tus intenciones no son las correctas no debes dar tu ofrenda.
También señala que debes tener un corazón limpio porque si tienes rencilla con tu
hermano de nada te sirve dar las ofrendas en el Altar de Dios, quien conoce todo de ti.
Esto lo podemos ver en el siguiente pasaje:
“Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra
ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y
entonces ven y presenta tu ofrenda” (Mateo 5:23-24).
De esta forma, la ofrenda no solo es algo material que se da para obedecer un mandato,
sino que debemos ofrecernos a nosotros mismos como ese sacrificio grato para ser
semejantes a Abel dando no solo el mejor animal, sino que su corazón era justo y
agradable para Dios. En eso consiste la ofrenda.
¿Por qué a Dios no le agradó la
ofrenda de Caín?
La raíz del problema no parece haber sido la ofrenda en sí.
Pero las ofrendas que ellos presentaron ante Dios reflejaban lo
que había dentro de sus corazones. La Biblia dice que Dios
miró con agrado a Abel y a su ofrenda, pero no miró así a
Caín ni a su ofrenda.
El problema real estaba en la actitud del corazón de Caín.
Con el corazón recto ante Dios, Caín habría sabido cómo y
qué ofrendar ante Dios. Dios mismo le explicó eso a Caín...
Génesis 4:6-7= «¿Por qué estás tan enojado?—preguntó el Señor
a Caín—. ¿Por qué te ves tan decaído? Serás aceptado si haces lo
correcto, pero si te niegas a hacer lo correcto, entonces, ¡ten
cuidado! El pecado está a la puerta, al acecho y ansioso por
controlarte; pero tú debes dominarlo y ser su amo».
Dios intentó ayudar a Caín a entender el origen del problema, la razón
por la que su ofrenda no había sido aceptable. Dentro del corazón de Caín
había pecado y Caín se dejaba llevar por él. Dios le advirtió para que
estuviera atento y rectificara su actitud. ¡Caín tenía la oportunidad de
aprender a dominar el pecado y salir victorioso!
Pero Caín ignoró la advertencia de Dios. No permitió que su corazón
rectificara ni aprovechó la oportunidad para enmendar su camino. Él
podía haber comenzado a actuar correctamente, pero no lo hizo. Se dejó
dominar por los celos y la ira, así que invitó a su hermano Abel, a dar un
paseo por el campo y allí lo mató.
Los errores que cometió Caín
Podemos resumir los errores que cometió Caín de la siguiente forma:
1. Caín se dejó dominar por las emociones y por el pecado.
2. Ignoró las instrucciones dadas por Dios y también ignoró las advertencias que Dios le
dio con el propósito de lograr que recapacitara.
3. No se arrepintió ni mostró remordimiento por haber matado a su hermano.
4. Mantuvo su corazón duro e insensible aun cuando experimentó la misericordia de
Dios.
¡No seamos como Caín! No endurezcamos el corazón ante la bondad y la misericordia de
Dios. «Si ustedes oyen hoy su voz, no endurezcan el corazón como sucedió en la rebelión.»
(Hebreos 3:15).
¿Qué podemos aprender de esta
historia?
La historia de Caín y Abel nos muestra el peligro que corremos cuando
nuestras emociones no están bajo el dominio de Dios. También nos afirma
algo importante sobre el carácter de Dios: él es misericordioso. Es por eso
que él siempre nos da la oportunidad de arrepentirnos y de corregir
nuestros malos caminos.
Otra lección importante de esta historia es la de dar lo mejor a Dios, tanto
cuando ofrendamos como en todo lo que hacemos. Todo lo que tenemos
proviene de Dios y es muestra de su bondad para con nosotros. Debemos
estar agradecidos y eso se debe reflejar en nuestras ofrendas a Dios.
Démosle a él lo mejor de nuestro tiempo, talento y ofrendas.