Urdiembre de voces, palabras, pensamientos,
actos, emociones, recuerdos. Subjetividad como
potencias de pasajes, lo que pasa en ese instante
se encuentra fechado (al instante, localizado,
designado y solicitado).
Traspasa las fronteras de lo público y lo
privado, de lo individual y lo colectivo, del
sueño y la vigilia. Sitúa al sujeto itinerante
entre las cosas y las palabras, entre la historia
y sus secretos.
Constitución del sujeto como objeto de sí mismo.
La palabra no es una cosa sino el medio
extremadamente móvil de la comunicación
dialógica, nunca tiene una sola conciencia, o una
sola voz; su vida consiste en pasar de boca en
boca, de un contexto a otro.
Ventanas en las que se puede mirar condiciones de producción
de subjetividad, ellos circulas en medios de comunicación e
instituciones como difusores y propagadores de modos de mirar
el mundo.
Las relaciones sociales representan verosímile s narrativos,
historias que instruyen sobre modos posibles de pensar, sentir,
actuar.
La subjetividad o producción de sentido en las prácticas sociales
esta fundamentada por el “principio de la no-conciencia”, la idea
de que la experiencia inmediata no proporciona un
conocimiento privilegiado y directo del mundo.
El sentido de las acciones , por más personal y transparente que
sea, no pertenece al sujeto que las ejecuta sino al sistema de
relaciones en que están insertas.
Las actitudes, aspiraciones, opiniones, es decir, el sentido que
produce el sujeto no es un reflejo de su experiencia del mundo,
ni de su autonomía
• “No es la conciencia la que determina la vida, es la vida la que
determina la conciencia”
• Es parte de la concepción crítica proponerse explicar lo que
al pasar por natural, permanece inexplicable.
• La religión es una falsa conciencia de si.
La religión no hace al hombre, el hombre hace a la religión.
El hombre es el mundo humano, la SOCIEDAD. Está sociedad
produce la religión (una conciencia invertida del mundo) que
constituye un mundo absurdo.
La religión es la teoría general de este mundo, su lógica bajo
forma popular.
Es la realización fantástica de la naturaleza humana.
El individuo se encuentra sometido a dos diferentes fuerzas
centrífugas: el mercado y la comunidad, situación que conduce a
un desgarramiento y su conversión en un consumidor o en un
creyente. Dicho desgarramiento es lo que da nacimiento al
SUJETO, entendido como la búsqueda emprendida por el
individuo de las condiciones que le permitan ser actor de su
propia historia. Una búsqueda motivada por el sufrimiento que
provoca el desgarramiento y la pérdida de identidad en las
sociedades hipermodernas.
Afirmarse como sujeto significa tener la capacidad de reflexionar
sobre sí mismo, para poder reconocerse en la vida en la vida que
cada uno controla y que a su vez nos fue impuesta desde el
nacimiento.
Para poder explicar la subjetividad se debe hablar de poder; este
poder está distribuido en toda la sociedad y no actúa de manera
violenta sino en subjetividades acordes a las necesidades del poder
en fin son sujetos adaptados para poder ser parte de una sociedad.
Entonces La subjetividad es el resultado de la incidencia de los
mecanismos de normalización en el individuo son influencias
externas que intentan moldear al individuo según la cultura donde
esta inserto. Se entiende por mecanismos de normalización a las
instituciones como la escuelas, universidades en donde su función es
evitar conductas desviadas en relación con la norma establecida
socialmente, es decir conductas funcionales a la sociedad en donde el
sujeto esta inserto. Cuando un individuo posee conductas desviadas
se lo castiga, con desaprobaciones, cárceles, manicomios.
Foucault, el poder no solamente oprime, sino que fabrica
consensos, establece la orientación subjetiva y produce una
trama simbólica que funciona de modo “invisible”
naturalizando las ideas dominantes y donde siempre, y en esto
consiste su éxito definitivo, esconde su acto de imposición.
El ser vivo es capturado por el lenguaje para volverlo un sujeto.
Esta captura se establece antes de su nacimiento y prosigue
después de su muerte.
Somos conscientes de las pautas y normas sociales, pero no
somos conscientes de las pautas, modelos y prohibiciones
“internalizadas” mediante las cuales la sociedad se hace
presente dentro nuestro.
La subjetividad se manufactura como la energía, la electricidad
o el aluminio.
¿Cómo se produce la subjetividad desde esta perspectiva? A
partir de una inmensa “máquina” y los instrumentos que utiliza
el sistema para producir subjetividad son conocidos: los medios
de comunicación de masas, la publicidad, los sondeos, las
estadísticas, las encuestas, fabrican la opinión a gran escala
creando actitudes estereotipadas y narrativas de deseo.
Todo lo que es producido por la subjetivación capitalista es un
sistema de conexión directa entre las grandes máquinas
productivas, las de control social y las instancias psíquicas que
definen la manera de percibir el mundo.
Mejor dicho subjetividades, porque es concebida cómo múltiple,
dispar, fragmentada, heterogénea, como si existieran tantas
subjetividades como situaciones y momentos; y al mismo
tiempo una: la subjetividad capitalista.
En el modelo de Guattari no hay lugar para lo que llama
“Movimiento humano”, este sólo sería un proyecto adyacente y
parcial del proceso subjetivo decretado por el orden de la
máquina y en el que el individuo desaparecería por la
producción misma del deseo.
La función más importante de la economía capitalista es la
infantilización, PIENSAN Y ORGANIZAN POR NOSOTROS.
Todo lo que se hace y se piensa está mediado por el estado.
Los medios confieren certificados de existencia, le televisión
resulta una especie de plaza común, sino se está informado de lo
que informan los noticieros no se puede participar de una
conversación social.
La vida social está territorializada, no tiene espacios de
existencia libres de vigilancia, control; no hay vida natural, hay
mundo representado, mundo significado.
Felix Guattari (Las tres ecologías) denuncia la producción de
subjetividad colectiva, una producción farandulera,
estandarizada, uniformada.
Los espacios grupales de procesamiento de la vida cotidiana
(grupos escolares en instituciones escolares) pueden resultar un
antídoto contra la subjetivización estandarizada y disciplinada
por los medios.
La subjetividad es el espacio donde se desarrollan los procesos
que dotan de sentido a nuestra relación con el mundo y la
identidad es la forma en que la naturaleza precaría y
contradictoria del sujeto en proceso se significa o se
experimenta (Brah, 1996). Así puede entenderse la identidad
como el proceso por el cual la multiplicidad, la contradicción y
la inestabilidad de la subjetividad la significan como dotada de
coherencia, continuidad, estabilidad; como poseedora de un
núcleo – un núcleo en constante cambio – que se enuncia en un
momento dado como el “YO”. La subjetividad se entiende como
un espacio discursivo donde se inscriben, reiteran o repudian
subjetividades y posiciones del sujeto diferentes.
• La subjetividad es de naturaleza SOCIAL, en la vida
anímica del sujeto el otro cuenta como total regularidad
como modelo, objeto auxiliar o enemigo. Parte de la
idea que el individuo es un ser necesidades que solo se
satisfacen socialmente y son determinadas por sus
relaciones. El sujeto es producido, todo en él es el
resultado de la interacción entre individuos, grupos y
clases.
• En el psicoanálisis el sujeto es el emisor o portador
entendiendo a la familia como núcleo social básico.
• La crisis no es del sujeto, sino de la estructura familiar.
Ser SUJETO es afirmarse como creador de sentido
y de cambio de relaciones sociales, de
instituciones.
El sujeto actual simplemente reivindica su
derecho a la existencia individual y a ser actor de
su propia vida y en este proceso transforma la
sociedad, muchas veces sin darse cuenta
Recuperar al sujeto no solo como
agente transformador, sino también
como un productor de significados
inserto en estructuras sociales más
o menos determinantes.
Hay algo que pasa en los grupos que no se explica por el
intercambio, la asociación; no es yuxtaposición ni acuerdo.
Entre nosotros pasa algo que no está en uno ni en otro.
El día que Jean
Michel Basquiat y
Andy Warhol
Colaboraron
La relación de la subjetividad consigo misma, con lo propio de
uno mismo, es decir, la mismidad.
El Otro, se trata de un contraste frente y ante lo que la mismidad
se pone en relación, en tanto espejo de lo propio, lo individual
que retorna, aquello de uno mismo que retorna como reflejo.
El deseo es una composición, es un proceso no una estructura;
es afecto no sentimiento. El deseo es acontecimiento, no cosa ni
persona, es una insistencia.
Es un Cuerpo sin órganos a la vez biológico y colectivo, está
siempre en estado naciente en la
diferencia; atraviesa todos los estratos y distribuye en ellos sus
distintas afecciones, el poder, el saber, el placer.
El deseo distribuye el campo social, considerado como un
entorno fractal en crecimiento que acoge una gran variedad de
problemas que dan forma a sectores que se relacionan entre sí.
Lo social es un dominio híbrido que está siempre ya constituido
y a punto de aparecer con líneas divergentes que hacen rizoma y
trazansu cartografía.
La solidaridad social es horizontal, es decir, se ejerce entre
iguales, de modo que implica un espíritu de colaboración
desinteresado que dinamiza las relaciones entre los individuos
de una comunidad.
La obra de arte no comunica, resiste. Resistir es ejercer una
fuerza. El arte es un acto: el ejercicio de una fuerza. Pero la
fuerza nunca se presenta sino a través de otra fuerza, a través de
aquello que ella deforma. La fuerza se conjuga en plural, es decir
las fuerzas son siempre relacionales: sólo hay relaciones de
fuerza.
La resistencia que es el arte es ejercicio de una fuerza
deformante en deformación. Resistir es deformar y deformarse.
Lo que deforma el arte, aquello contra lo que resiste, son las
fuerzas que constituyen nuestro presente.
Emergencia de un modo posible, es un acto que pasa de la
irrupción violenta e inesperada a una paulatina naturalización.
Con el tiempo se transforman en modos de relación
incorporados como presencias naturales en el paisaje cotidiano.
Las sociedades de control corresponden a un modo de
pensar la forma en que el lazo social es y puede ser
restablecido en nuestros tiempos, las condiciones
actuales de nuestra contingencia, la forma de
establecer relaciones y la vida cotidiana, así como
también las posibilidades de acción y los escenarios
de intervención.
La idea de polifonía de Bajtin, hay más de una voz
superpuesta, más de un tipo de posición subjetiva
superpuesta y no se da privilegio a ninguna de las voces.