LA GALLINA
SERAFÍNA
+ Había una vez una gallina que se llamaba
Serafina. Ella vive en una granja con sus
cinco pollitos. Un día, paseando,
encontró unos granos de trigo, Serafina
pensó: - “Con tan pocos granos de trigo
no puedo alimentar a mis cinco hijitos.
Pero si los siembro… ¡seguro que podré
tener trigo suficiente para todos!” -.
+ Entonces, Serafina dijo a sus vecinos, el
pato, el cerdo y el gato: - ¿Me ayudan a
sembrar estos granos de trigo? - ¡Yo no!
- dijo el pato. - ¡yo tampoco! - dijo el
cerdo. - ¡y yo mucho menos! dijo el gato.
- ¡Entonces yo lo haré! - y dicho y hecho,
Serafina tuvo que sembrar los granos de
trigo sola.
+ Entonces, Serafina dijo a sus
vecinos, el pato, el cerdo y el gato: -
¿Me ayudan a sembrar estos granos
de trigo? - ¡Yo no! - dijo el pato. - ¡yo
tampoco! - dijo el cerdo. - ¡y yo
mucho menos! dijo el gato. -
¡Entonces yo lo haré! - y dicho y
hecho, Serafina tuvo que sembrar los
granos de trigo sola.
+ Después dijo a sus pollitos: -Hijitos,
debemos regarlos todos los días. ¡No
lo olviden! -. Con el paso del tiempo
crecieron hermosas espigas de trigo.
+ De nuevo Serafina pidió
ayuda a sus vecinos: - ¿Me
ayudan a recoger el trigo? -
¡Yo no! - dijo el pato. - ¡yo
tampoco! - dijo el cerdo. - ¡y
yo mucho menos! dijo el gato.
+ - ¡Entonces yo lo haré! - y
dicho y hecho, Serafina
tuvo que cortar y recoger
las espigas de trigo.
+ Nuevamente pidió ayuda a sus vecinos: -
¿Me ayudan a llevar el trigo al molino? - ¡Yo
no! - dijo el pato. - ¡yo tampoco! - dijo el
cerdo. - ¡y yo mucho menos! - dijo el gato. -
¡Entonces yo lo haré! - y dicho y hecho,
Serafina llevó el trigo al molino. Allí el
molinero molió el trigo y le dio a Serafina
un saco de harina
+ La gallina llegó a su casa y dijo a sus
pollitos: - voy a hacer un rico pastel
con harina, leche y azúcar -. Y dicho y
hecho, Serafina lo preparó y lo puso
en el horno. Poco después, ¡toda la
granja olía el pastel de Serafina!
Entonces ella preguntó a sus pollitos: -
Hijitos, ¿quieren comer pastel? -.
+ Al instante, sus vecinos también
respondieron: - ¡Yo sí! - dijo el pato. - ¡yo
también! - dijo el cerdo. - ¡Y yo mucho más!
- dijo el gato. Pero Serafina les contestó
muy seria: - No me ayudaron cuando se los
pedí. Así que ahora, se quedarán sin pastel.
Entonces, el pato, el cerdo y el gato se
sintieron muy avergonzados.
+ Serafina como era muy buena
gallina, tuvo pena de sus vecinos y
los invitó a comer un trozo de
pastel. Y dicho y hecho, desde ese
día, el pato, el cerdo y el gato están
siempre dispuestos a ayudar a su
vecina, la gallina Serafina.
FIN