¿Necesita el cristiano que
está bajo la gracia,
obedecer la Ley de Dios?
“Todo aquel que comete
pecado también infringe la
ley, pues el pecado es
infracción de la ley.”
(1 Juan 3: 4)
Sin la ley, no
habría necesidad
de un Salvador.
Somos salvos debido a nuestra
fe en Jesucristo y no porque
guardemos la ley de Dios.
Existe equilibrio entre
la Ley y la Gracia.
“Porque el pecado no se
enseñoreará de vosotros,
ya que no estáis bajo la
ley, sino bajo la gracia.
¿Qué, pues? ¿Pecaremos,
porque no estamos bajo
la ley, sino bajo la
gracia? ¡De ninguna
manera!”(Rom. 6:14-15).
La sangre de
Jesús cubre
nuestros pecados
de tal forma que
la ley no nos
puede condenar.
El perdón que
recibimos de Dios
no nos da permiso
para pecar.
Confirmamos la ley por la fe.
“Luego, ¿invalidamos la ley por la fe?
¡De ninguna manera! MÁS BIEN,
CONFIRMAMOS LA LEY.” (Romanos 3: 31)
Permaneceremos bajo la
gracia, solamente mientras
obedezcamos la ley.
¿Si un prisionero recibe
el perdón y es liberado,
esa libertad lo autoriza a
trasgredir la ley?
Si él trasgrede la ley, ya no estará –la ley de
la tierra lo condena y regresará a la prisión.
De la misma forma, la
ley de Dios nos
condenará cuando la
trasgredimos.
Simplemente porque estamos bajo la gracia,
no tenemos la libertad para trasgredir la ley.
Al contrario, estamos bajo mayor obligación de
guardarla.
¿Qué hace la ley conmigo?
“¿Qué, pues, diremos? ¿Que la ley
es pecado? ¡De ninguna manera! Al
contrario, yo no habría conocido el
pecado sino por medio de la ley;
porque no estaría consciente de la
codicia, si la ley no dijera: No
codiciarás.” (Rom. 7: 7)
Si una persona sucia se
mira al espejo, éste le
dirá que está sucio.
El espejo no
limpia la
suciedad, pues
para eso,
serán
necesarios
agua y jabón.
Cuando somos
purificados por
Jesús y
miramos los
mandamientos,
ya no nos
condenan más.
“De manera que LA
LEY CIERTAMENTE
ES SANTA; Y EL
MANDAMIENTO ES
SANTO, justo y
bueno.” (Rom. 7: 12)
¿Qué mudanza de la ley
sucedió en la cruz?
“Porque por las obras de la ley
nadie será justificado delante de él;
pues por medio de la ley viene el
reconocimiento del pecado.”
(Rom. 3: 20)
El mandato es
un rito
o ceremonia.
En los días del Antiguo
Testamento se hacían
sacrificios con
animales, simbolizando
el sacrificio de Cristo
que vendría un día.
(Mat. 27:50)
LEY MORAL LEY CEREMONIAL
(Los Diez Mandamientos) (Ley judía temporaria)
Proferida por Moisés. (Éxodo 24: 3)
Proferida por Dios (Éxodo 20: 1, 22)
Escrita por Moisés. (Éxodo 24: 4)
Escrita por Dios (Éxodo 31: 18)
En un libro. (Éxodo 24: 3, 7)
En tablas de piedra. (Éxodo 31: 18)
Entregada por Moisés, su escritor, a los
Entregado por Dios a Moisés. (Éxodo levitas (Deut. 31: 25, 26)
31: 18)
Depositada por los levitas al “lado del
arca.” (Deut. 31: 26)
Depositada “en el arca” por Moisés.
Trata de asuntos ceremoniales
Trata de preceptos morales (Éxodo (Levíticos 1, 2, 3,...)
20: 3-17)
Prescribe ofrendas para el pecado.
Revela el pecado. (Romanos 7: 7) (Levítico 4)
La trasgresión de la ley es “pecado”. y abolió la ley de los mandamientos
(1 Juan 3: 4) formulados en ordenanzas... (Efesios
2: 15)
LEY MORAL LEY CEREMONIAL
(Los Diez Mandamientos) (Ley judía temporaria)
Debemos guardar “toda la ley”. Algunos estaban perturbando con
(Santiago 2: 10) palabras que no eran ordenadas por
la ley. (Hechos 15: 24)
Seremos “juzgados por la ley”.
(Santiago 2: 12) No seremos juzgados por esa ley.
(Colosenses 2: 16)
El cristiano que guarda esa ley es “bienaventurado
en lo que hace.” (Santiago 1: 25)
El cristiano que guarda esa ley no es
bendecido. (ver Gálatas 5: 1-6)
“la perfecta ley de la libertad.”
(Santiago 1: 25)
El cristiano que guarda esa ley pierde
Pablo dice: “me deleito en la ley de Dios.”
su libertad.
(Romanos 7: 22) (Gálatas 5: 1, 3)
Establecida por la fe en Cristo.
(Romanos 3: 31) Pablo definió esa ley como “el yugo de
la esclavitud.” (Gálatas 5: 1)
Cristo debía “hacer grande y gloriosa la ley.”
(Isaías 42: 21)
Abolida por Cristo. (Efesios 2: 15)
“Él anuló el acta que había contra
nosotros,...” (Colosenses 2: 14)
¿Necesitamos todavía
obedecer todos los
mandamientos?
“No penséis que he venido para
abrogar la Ley o los Profetas. No
he venido para abrogar, sino para
cumplir. De cierto os digo que
hasta que pasen el cielo y la tierra,
ni siquiera una jota ni una tilde
pasará de la ley hasta que todo
haya sido cumplido. "Por lo tanto,
cualquiera que quebranta el más
pequeño de estos mandamientos y
así enseña a los hombres, será
considerado el más pequeño en el
reino de los cielos. Pero cualquiera
que los cumple y los enseña, éste
será considerado grande en el
reino de los cielos.”
(Mateo 5: 17-19)
Si el hombre
estuviese
colgado por una
cadena con diez
eslabones y uno
se rompiera, se
caería.
No somos salvos
por guardar la
ley, sino
juzgados por
ella.
Si Jesús reina
en nuestro
interior, Él nos
dará Su poder
para
guardarla.
“Amarás al Señor tu Dios de
todo tu corazón...
“No tendrás dioses ajenos delante de mí.”
“No te harás imagen... No te inclinarás a
ellas...”
“No tomarás el nombre de Jehová tu Dios
en vano...”
“Acuérdate del día de reposo para
santificarlo... no hagas en él obra
alguna...”
... y a tu prójimo como a ti
mismo...
1° “Honra a tu padre y a tu madre...”
2° “No matarás.”
3° “No cometerás adulterio.”
4° “No hurtarás.”
5° “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.”
6° “No codiciarás...” (Éxodo 20: 1-17)
El verdadero
pueblo de Dios
en la tierra,
antes del fin,
guarda todos Sus
mandamientos.
“Aquí está la
perseverancia de
los santos,
quienes guardan
los
mandamientos
de Dios y la fe de
Jesús.”
(Apocalipsis 14:12)
“Pondré mis leyes en la mente de ellos y
en sus corazones las inscribiré. Y yo seré
para ellos Dios, y para mí ellos serán
pueblo.”(Hebreos 8: 10)
Jesús nos capacita
para obedecerle.
“Porque Dios es el
que produce en
vosotros tanto el
querer como el
hacer, para cumplir
su buena voluntad.”
(Fil. 2: 13)
Jesús es el Autor de la
salvación, para los que
le obedecen.
“Y habiendo sido
perfeccionado, llegó a
ser Autor de eterna
salvación PARA TODOS
LOS QUE LE
OBEDECEN.”
(Hebreos 5: 9)
No somos salvos debido
a nuestra obediencia.
Porque somos
salvos,
obedecemos.
¿Cuál es el deber del hombre?
“La conclusión de todo el
discurso oído es ésta: Teme
a Dios y guarda sus
mandamientos, pues esto es
el todo del hombre.”
(Ecl. 12: 13)
La prueba de amor es la
obediencia.
“Si me amáis, guardaréis
mis mandamientos.”
(Juan 14:15)
Es posible
obedecer sin
amar, pero es
imposible amar
sin obedecer.
Amigo, ¿amas
los suficiente a
Jesús como para
obedecerle?
Recuerda, ¡Él te
amó tanto que
murió por ti!
¿Aceptas la
ayuda de
Cristo para
obedecer Sus
mandamientos
protectores?