Manejo de la
frustración
Integrantes: Paula Reyes
Michelle Cepeda
Daniela Muñoz
Docente: Mauricia Redlich
Asignatura: Práctica de especialidad 1
Fecha: 04/04/2023
¿Qué es la frustración ?
El concepto de frustración se define
como el sentimiento que se genera en un
individuo cuando no puede satisfacer una
necesidad o deseo.
Ante este tipo de situaciones, se suele
reaccionar a nivel emocional con
expresiones de ira, de ansiedad o
incomodidad, principalmente.
¿Por qué es importante conocer la
frustración?
Para aprender a tolerar la frustración
desde pequeños, y así poder afrontar
de manera positiva los problemas y
limitaciones que se encuentran a lo
largo de la vida, a pesar de las
molestias o incomodidades que
puedan causarnos. Por lo tanto, se
trata de una actitud y, como tal,
puede trabajarse y desarrollarse.
Consecuencias de un niño o niña
frustrado/a:
Impotencia generalizada
Abandono de actividades
Dificultades sociales Baja autoestima
Actitudes agresivas Evitación de ciertas situaciones
Bloqueos cognitivos Desmotivación
Miedo al fracaso
¿Qué factores analizar en los niños y las
niñas?
El temperamento y carácter: son cualidades que se diferencian
en cada niño, tienen una forma de expresarse y de mantener
sus ideas, por lo que forjar de manera positiva lo ayudará a
mantener un buen comportamiento y a fluir en situaciones de
estrés.
Las emociones y el autoconocimiento: es indispensable educar
para el control de las emociones, lo que permite un
autoconocimiento de ellas para dirigirlas a pensamientos sanos y
conseguir una mejor adaptación al entorno.
Un buen ambiente familiar: para esto es necesario la
interacción continua que debemos tener como padres con
nuestros hijos, no ser completamente autoritarios ni por el
contrario, totalmente permisivos, es fundamental buscar un
equilibrio para lograr la tolerancia.
Causas de poca tolerancia a la frustración
en niños
El que los niños tengan poca tolerancia a la frustración se puede deber
a muchas causas:
Baja autoestima No saber aceptar fracasos
Estar excesivamente mimado Ser sobreprotegido
Desde pequeños se les debe enseñar que no siempre se consigue lo que se
quiere, ni que se gana en todo. Esto le ayudará a enfrentarse en un futuro a
situaciones adversas, pues no todo serán éxitos, también habrá fracasos.
¿Cuándo
preocuparse?
- Es un niño o niña muy impulsivo y desde hace un tiempo ha empezado a mostrarse especialmente
ansioso/a.
- Tiene dificultades para controlar sus emociones. Por ejemplo: cuando está triste le cuesta salir
de ahí, o cuando muestra enfado tarda mucho en dejar de estarlo y es muy complicado
“distraerle” de ese estado.
- Es muy exigente.
- Evita enfrentarse a nuevos retos, probar nuevas cosas (por temor al fracaso o a lo incontrolable).
- Cuando no consigue lo que quiere, enseguida llora.
- Se niega a continuar con la actividad, mostrando enojo, lanza objetos, patalea, grita.
- Es poco flexible: se molesta fácilmente cuando hay cambio de planes o cuando algo que
esperaba no se ha cumplido.
Tiene poca paciencia y se aburre rápidamente o de un modo exagerado cuando tiene que esperar,
mostrando un claro malestar.
Presenta una actitud muy egocéntrica que ya no es propia de la edad.
Un punto importante para enseñar a los niños y
las niñas a tolerar la frustración es conocer los
diferentes tipos de frustraciones con los que se
pueden encontrar:
Frustración provocada por los
adultos
Se da cuando el niño o niña quiere hacer algo y
los adultos, o generalmente los padres, se lo
impiden.
Como adultos, hay que poder distinguir qué
prohibiciones son lógicas y cuáles son porque no
nos viene bien o un “no porque no”. En este
último caso podemos estar frustrando al niño o
niña sin motivo. Sin embargo, un ambiente lleno
de prohibiciones y en el que el niño siente que no
tiene libertad para actuar puede generar malas
conductas por parte de el pequeño o pequeña.
Frustración provocada por otros
niños
Los niños pequeños son incapaces, todavía, de ponerse en el
lugar del otro. Un niño no le quita al otro el juguete por
maldad, sino porque lo quiere y no sabe entender los
sentimientos del otro. El más dominante se quedará con el
juguete y el otro se pondrá a llorar.
Los niños son egocéntricos por naturaleza; están centrados en
sí mismos, y esto es normal en la etapa infantil. Incluso
preocuparse de uno mismo en esta etapa no es malo, ya que
está desarrollando, de esta forma, su propia autoestima y
personalidad y necesita reafirmarse. Los niños sólo piensan
en ellos mismos, al menos hasta los 4 años que empiezan a
sociabilizar y comienzan a salir de sí mismos para tener en
cuenta al otro.
Frustración provocada por los
objetos
El niño o la niña empieza a descubrir que hay
cosas que no puede hacer por si mismo/a, por
ejemplo, encajar una pieza en un puzzle. Los
objetos, al igual que sucede con las personas, no
se comportan siempre como se quiere.
Las frustraciones que el niño o la niña
experimenta con los objetos son educativas. A
través de la exploración, de la perseverancia de
los intentos, consigue comprender mejor el
mundo que le rodea.
Frustración provocada por el
tamaño
Esta frustración aparece cuando el niño o la
niña no consigue hacer algo que le exige
más de lo que puede ofrecer por su tamaño
o altura. No es consciente de esa
incapacidad y se puede sentir decepcionado
consigo mismo/a. Por eso es muy
importante ofrecerles juguetes adecuados a
su etapa evolutiva. Todo lo que pongamos a
su alcance debe adaptarse a sus
capacidades, tanto físicas como psíquicas y
cognitivas, y a su etapa de crecimiento. Así
se sentirá capaz en su pequeño mundo.
Frustración provocada según su
edad
Niños y niñas de entre 3 y 6 años: Suelen tener conductas que según los
adultos son consideradas egocéntricas o egoístas. Esto sucede porque a
esa edad se consideran el centro del mundo, y es porque no tienen la
capacidad empática desarrollada.
Niños y niñas entre los 6-7 años: A esta edad se empieza a
desarrollar la capacidad de poder ver las cosas desde la perspectiva
del otro, lo que se conoce como empatía cognoscitiva.
Niños y niñas entre los 10-12 años: Aquí es cuando la empatía se termina
de desarrollar, llamándose esta etapa empatía abstracta.
Tips para ayudar a
los niños y las niñas
a manejar la
frustración.
La sobreprotección impide a los niños y
niñas a afrontar el fracaso. Evitamos que se
produzca dándoselo todo hecho,
ayudándoles en todo, evitándoles cualquier
problema, etc. La permisividad incapacita a
los chicos a hacer frente a los problemas, ya
que, siempre consiguen lo que quieren. Es por
esto por
lo que
debes:
Dar el
ejemplo
La actitud positiva con la que los
padres afrontamos un fracaso o una
situación difícil, les servirá de
ejemplo para que ellos aprendan a
solucionar sus conflictos por sí
mismos.
¡Deja que se
frustre!
Cuando su hijo o hija se enfade, grite o
patalee, no vaya inmediatamente a satisfacer
sus exigencias. De esta forma aceptará que
no siempre tiene la razón y tendrá que
buscar la solución adecuada ante las
situaciones difíciles.
Evita que vea los fracasos como algo negativo
y explícale que en la vida se encontrará con
momentos de éxito y otros de fracaso, ya
que, los fracasos son aprendizajes, nos
ayudan a mejorar y nos dan la posibilidad de
crecer también como personas.
Educar en el esfuerzo
Hay que enseñarles a los niños y las
niñas lo importante que es
esforzarse en todo lo que hacen.
Todas las cosas se consiguen a base
de esfuerzo. Y esto será en muchos
momentos lo que les ayude a
resolver sus fracasos.
Establecer objetivos razonables
Se deben establecer unos
objetivos realistas,
adecuados a la edad y
madurez del niño o la niña,
de esta forma tendrá más
tolerancia a la frustración. Si
los objetivos no son
adecuados a su edad, será
incapaz de afrontarlos y
fracasará, aumentando su
malestar personal.
Enseñar a ser
perseverante
Es esencial para superar
situaciones difíciles. Si el niño o la
niña aprende a ser constante en
todo lo que se proponga a hacer,
podrá solucionar muchos de los
problemas que se le presenten y
podrá manejar la frustración.
Reforzar cuando reaccione de manera
apropiada ante una situación difícil
Cuando el niño o la niña, ante una
situación complicada, tarde en
reaccionar con su respuesta
habitual de agresividad, tenemos
que elogiar siempre.
Promover la
independencia
Hazlo cuando los niños ya no son tan
bebés, (2,3,4 años), adquieren cierto
grado de autonomía, y son ellos quienes
quieren hacer las cosas, comer, vestirse,
etc. Favorece esta autonomía, déjalo
hacer tareas solito y de esta manera
dispondrá de herramientas para tolerar la
frustración.
Si intentamos complacer en todo a
nuestros hijos para evitar que se frustren,
lo único que estaremos haciendo es
impedir su desarrollo como persona.
Estrategias para que los y
las estudiantes aprendan
a tolerar la frustración
Establecer una base: La
empatía
Si no enseñamos a los alumnos y alumnas a
ponerse en el punto de vista de los demás, no
conseguiremos que ante un conflicto o una
situación que genera frustración puedan llegar a un
punto de reflexión para solucionarlo. Por ello, es
muy importante que entiendan qué es la empatía o
que la practiquen de forma dirigida a través de
juegos con el tutor, para que cuando llegue el
momento estén preparados para hacer uso de este
recurso tan necesario en nuestro día a día.
Usar un lenguaje
positivo
Es necesario que los docentes utilicen un
lenguaje positivo, que sirva de modelo para
sus alumnos y alumnas.
Hay que tener en cuenta que la habilidad para
aprender es cambiante y depende de nuestro
esfuerzo (neuro plasticidad cerebral) y que por
consiguiente si un alumno o alumna fracasa en
alguna tarea no significa que esté todo
perdido. Siempre se puede mejorar con
esfuerzo, motivación y un lenguaje positivo
que haga ver a los estudiantes que son
capaces de superarse.
Enseñar técnicas de
relajación
El alumnado frustrado no podrá establecer empatía,
ni un pensamiento positivo, y mucho menos
establecer una estrategia si no tiene sus emociones
desagradables bajo un mínimo control. Es decir, si
está rabioso porque no se entiende con sus
compañeros haciendo un trabajo, no podrá aportar
una solución al conflicto.
Por ello es necesario enseñar a los alumnos y
alumnas a bajar el nivel de intensidad de sus
emociones para que no acaben en frustración. Se
pueden practicar en el aula a modo de juego ya que
si se hace uso de ellas de forma regular.
Algunas técnicas de
relajación
La técnica de la tortuga
Respiración 1,2 3 Mindfulness
Pensar en algo que genere un pensamiento
positivo inmediato (pensar en mi mascota, La técnica del volcán
recordar que el fin de semana iré a un
cumpleaños, etc.
Mi lugar tranquilo (cerrar los ojos y
pensar en un lugar relajante donde
solo estés tu)
Además es importante…
- Enseñar a identificar el sentimiento de frustración cuando aparezca.
- Enseñar al niño o la niña que es normal pedir ayuda.
- Modificar la tarea: enseñar al niño o la niña una forma alternativa de
alcanzar el objetivo.
- Dejar que los y las estudiantes lleven el error hasta el final.
¿Cómo superar la frustración escolar en el
aula?
- Retroalimenta a tus alumnos y alumnas con una mentalidad de crecimiento
(los errores y fallos como parte natural del proceso de aprendizaje).
- Utiliza narraciones con protagonistas que superan múltiples
dificultades.
- Busca crear redes de aprendizaje contextuales (mientras más
conexiones vivenciales y contextuales podamos realizar con un
aprendizaje en particular, más fácil será consolidarlo y, posteriormente,
recuperarlo de la memoria).