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Historia y Arquitectura del Arte Romano

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ARTE ROMANO

La civilización romana, heredera de la tradición griega y etrusca, constituyó un estado cuya


presencia impregnó todas sus manifestaciones artísticas. Pueblo militarista y pragmático,
amante de las cosas y soluciones prácticas, que resolvían problemas y tenían una función
útil, se preocupó más de la organización y de la eficacia que de los grandes principios. Su
vocación universalista no estuvo ni en el pensamiento ni en el arte, sino en el deseo de
dominación política y económica.

Podemos establecer tres grandes etapas en la historia de la civilización romana:·

Los antecedentes ETRUSCOS (s.VIII a. de C. -509 a de C.). En esta época la ciudad


de Roma, fundada en 753 a. de C. por los etruscos, estuvo bajo la influencia de la civilización
etrusca, tanto en el aspecto político (la monarquía etrusca) como cultural y artístico. Una vez
que los romanos expulsaron a los etruscos y sus reyes y se emanciparon de su poder, la
ciudad se organizó como una “República” gobernada por un “Senado” que representaba los
intereses de la nobleza patrícia (la clase social más rica, propietaria de las tierras y los
ganados). A partir de este momento la ciudad entrará en guerra con todos sus vecinos,
iniciándose un proceso de expansión territorial que pronto convertirá a Roma en el principal
estado de la península italiana.
La ROMA REPUBLICANA (509-27 a de C.) comenzó como una pequeña ciudad del
Lacio, y acabó como un gran estado que controlaba todo el Mediterráneo. Las conquistas territoriales,
basadas en una imponente máquina de guerra, el ejército romano, impulsaron la creación de un
imperio territorial que abarcó toda la península italiana y parte de la cuenca mediterránea. Pero esta
expansión territorial no eliminó las crisis sociales ni las guerras civiles en el interior de Roma.

La riqueza que las conquistas trajeron consigo, alimentó el afán de poder de las élites romanas y la
propia dinámica militarista y expansionista, que desembocaría en la abolición de la República como
forma de organización política del estado, y la proclamación del Imperio como nueva forma de
constitución política, solapándose con las viejas instituciones republicanas.

En esta etapa se conjugan la influencia etrusca y una actitud de mimetismo hacia las realizaciones del
arte griego, muy extendido en las ciudades de la Magna Grecia, y de los reinos helenísticos,
continuadores, como hemos visto, de la tradición clásica. Es al final de esta etapa, a partir de s. II a de
C., cuando podemos hablar de un estilo propiamente romano, continuador del clasicismo griego, pero
no imitador del mismo.
Con el IMPERIO (27 a de C.-476), Roma experimentó una profunda reorganización. El poder político y
militar se concentra en una persona, el Emperador, que lo transmite a sus descendientes. El Imperio supone una
forma de monarquía que los romanos despreciaban desde tiempos de la dominación etrusca, pero que se
adaptaba perfectamente a las nuevas necesidades del gigantesco estado creado por las conquistas territoriales
llevadas a cabo por la República. Los emperadores engrandecieron aún más Roma, impulsaron la conquista de
oriente y consolidaron las fronteras políticas del imperio, que internamente fue dividido en provincias.

El Estado romano sintió entonces la necesidad de manifestar su propia grandeza mediante obras al mismo
tiempo útiles y colosales (combinación de pragmatismo y afán de ostentación política). Se recurrió de modo
creciente a los elementos constructivos de las civilizaciones orientales como la bóveda. La arquitectura imperial
romana se interesó vivamente por el espacio interior, donde se lleva a cabo la actividad humana. Esta
preocupación por la función le distanció del carácter plástico de la arquitectura griega.

En la escultura, el culto a los antepasados, rasgo heredado de la tradición etrusca, impulsó la individualidad del
retrato. Roma, creó, en definitiva, un estilo propio. La escultura sirvió, además, para “narrar” la grandeza militar
del Estado romano, a través del relieve en arcos, columnas, etc. La grandeza militar y artística del mundo romano
alcanzó su cenit en el llamado “Alto Imperio” (s. I-III). A partir del s. III la civilización romana inició una lenta y
profunda transformación que conduciría al Imperio a su desaparición.
Con la CRISIS DEL BAJO IMPERIO (s. III-IV), algunos emperadores trataron de
mantener el prestigio del Estado mediante la construcción de edificios colosales. Pero estos gigantescos
decorados apenas podían esconder la realidad de una civilización en decadencia, que había perdido la
confianza en la capacidad de construir un mundo organizado La división del Imperio en dos, de Occidente
con capital en Roma, y de Oriente, con capital en Constantinopla (Estambul) señaló el principio de esta
decadencia.

El agotamiento interno y la presión exterior de los pueblos bárbaros que durante siglos amenazaron sus
fronteras hasta desbordarlas, determinaron la agonía de un imperio que aún tardaría dos siglos en
desaparecer formalmente. Al replegarse de nuevo los espíritus hacia el mundo interior, la escultura perdió
el interés por la realidad y evolucionó hacia un mayor conceptualismo y simbolismo. El cristianismo
encontró en ella las formas adecuadas para desarrollar su propia temática y halló en la basílica romana, el
prototipo arquitectónico idóneo para sus iglesias.
ARQUITECTURA
La aportación artística más importante de los romanos es la arquitectura, tanto en lo práctico como en lo teórico.
En este último aspecto destaca Vitrubio, que, perteneciente al siglo I a.C., es el autor del único tratado que nos ha
llegado de la Antigüedad, titulado De architectura y compuesto de diez libros, con una influencia enorme en el
Renacimiento italiano tras su primera edición en Roma en 1486.

La arquitectura romana es muy diferente de la griega y de la egipcia en lo que se refiere al espacio, a las técnicas, a
los materiales y a las tipologías. También su espacio es axial, pero parte siempre de un centro, que es origen de
dos ejes que se cruzan. Dicho centro equivale a la cabeza del poder político y los ejes expresan su autoridad, lo
que conlleva la idea de la conquista, con la salida y el regreso. Por tanto, su significado difiere tanto del eje egipcio,
cuyo recorrido no tiene fin ni admite un retorno, como del griego, que logra la simetría ideal. Si ambos reflejan una
imagen estática y eterna del mundo, el eje romano organiza el entorno con un sentido dinámico que requiere la
colaboración humana. De ahí la gran contribución de los romanos a la arquitectura, de la que derivan sus otras
aportaciones: son los primeros en valorar el espacio interno y en integrar el edificio con el entorno urbano.
Mientras que en Egipto y en Grecia la masa predomina sobre el vacío y, por tanto, el edificio no se piensa para
acoger al público, en Roma es prioritario el interior para ser ocupado por los hombres y así convertirse en el
escenario de la vida humana regida por los dioses.
La manifestación más patente de este nuevo espacio es la ciudad romana, que hace visible la estructura del mundo
al que se pertenece y que es producto de ordenar la naturaleza según unos criterios constantes de carácter
religioso. Cuando el sacerdote especial que interpreta la señala de los dioses (augur) consagra un lugar, se sienta en
el justo medio y traza dos líneas principales que se cortan en ángulo recto para dividir el espacio en cuatro partes
que corresponden a los puntos cardinales. El mismo esquema se aplica para fundar una ciudad, con lo que resulta
una superficie cuadrada o rectangular con cuatro áreas determinadas por dos calles perpendiculares: la principal
(cardo), de norte a sur, representa el eje del mundo y la secundaria (decumanus), de este a oeste, sigue la carrera
del sol. Imprescindible para garantizar la defensa es la muralla, pared alta y gruesa con torres que rodea la ciudad. A
partir de este esquema se trazan las restantes calles, siempre paralelas y perpendiculares entre sí, con lo que resulta
un plano en cuadrícula que resultaba muy eficaz desde el punto de vista administrativo. Las dos calles más
importantes llevan a las cuatro puertas abiertas en la muralla, y cerca del centro donde se unen se dispone el foro,
espacio rectangular y axial con función cívica donde se sitúan los edificios más importantes, como la basílica y el
templo. Así, la ciudad, como trasunto del mundo romano, responde a un orden que la convierte en punto de partida
de todos los caminos que se dirigen al resto del Imperio y en punto de llegada para el retorno.
Requisito indispensable para desarrollar el espacio interior es introducir nuevas técnicas constructivas basadas
en el arco, en la bóveda y en el muro. Un arco es una estructura curva que sirve para salvar una abertura en un
muro. Ya antes en Oriente se había utilizado lo que se denomina falso arco, logrado con una aproximación
sucesiva de hiladas. Es ahora, sin embargo, cuando se realiza el arco auténtico, compuesto con bloques de
piedra independientes en forma de cuña. Los romanos recurren al de medio punto, que es semicircular. Su uso
es de enorme trascendencia, pues, al ejercer empujes laterales oblicuos, rompe la relación directa entre la
carga horizontal (entablamento) y el soporte vertical (columna), lo que supone sustituir el sistema ortogonal de
los egipcios y de los griegos por el abovedado. La bóveda es una cubierta curvada también con empujes
laterales oblicuos. Aunque su origen es oriental, los romanos son los primeros en concebirla para espacios muy
grandes, con lo que cambian su escala y su significado. En primer lugar se monta la cimbra, estructura de
madera con el diseño que va a tener la bóveda y que actúa como sostén provisional; después, sobre ella se
coloca un tejido de nervios que se rellena con un material resistente para alcanzar la máxima solidez. Los dos
tipos de bóveda más utilizados son la de medio cañón, que surge por desplazamiento de un arco de medio
punto por una directriz recta, y la cúpula, generalmente con planta circular y forma hemisférica.
El muro es grueso y continuo porque sirve como principal sostén de las cubiertas abovedadas. Recibe un nuevo
tratamiento como superficie ininterrumpida que, a su vez, es punto de encuentro entre lo de fuera y lo de
dentro. Esto permite dar al espacio muchas formas variadas y también ocultar la construcción disponiendo en el
exterior los órdenes clásicos, que, a diferencia de Grecia, ya no cumplen una función estructural sino decorativa.
Para ello se combinan con el almohadillado (sillar con su cara externa convexa) o se superponen. Con esta última
opción los elementos arquitectónicos dejan de actuar de manera individual para constituir un sistema en donde
unos dependen de otros. Así, la columna dórica, más robusta, sostiene a la jónica, más ligera y graciosa, que a su
vez soporta a la corintia, aún más esbelta. Estamos entonces ante otra diferencia con la arquitectura griega, en
la que cada parte del edificio se asumía con total independencia. Además, se introducen el dórico-toscano (con
plinto, basa y fuste liso con éntasis), el capitel compuesto (con las grandes volutas e hileras de ovas y perlas del
jónico más las hojas de acanto del corintio) y el jónico romano (con volutas colgantes dispuestas de modo
radial).
LA ARQUITECTURA ROMANA

Características generales
- Es una arquitectura pragmática, utilitaria con un marcado
carácter urbanístico e ingeniero.
- Es una arquitectura abovedada, pues utiliza el arco y la
bóveda. El arco es el de medio punto. En cuanto a las bóvedas,
se usan la de cañón. Usa la cúpula.
- También es adintelada. Utiliza el dintel y los órdenes jónico y
corintio griegos.
Además de esos órdenes griegos, crean otros dos:
El toscano, como el dórico pero con basa y fuste liso.
El compuesto, el cual combina en su capitel el jónico y
el corintio.
- Innovación importante es el combinar órdenes en las
fachadas.
- Concede gran importancia al urbanismo.
- Sus materiales son el mortero (opus caementicium), el ladrillo
y los sillares de granito y mármol. Arco de Adriano en Gerasa (Jordania)
Manifestaciones de la arquitectura romana

El urbanismo
La ciudad romana

Las ciudades conquistadas de nueva fundación poseen un plano regular proyectado con planta rectangular o
cuadrada.

Se inspira en la planta hipodámica griega y en el castro o campamento militar, con dos vías perpendiculares que
se cruzan en el área central de gobierno y religiosa.
La fundación de ciudades tiene en cuenta, sobre todo, motivos estratégicos o económicos junto a vías de
comunicación terrestre o fluvial, o puertos naturales.

La ciudad dispone de obras públicas: cloacas para la eliminar aguas sucias, puentes, cisternas para almacenar
agua, acueductos y conducciones de agua para su distribución en la ciudad.
Se imponen las ciudades abiertas. Las murallas se deben a la creciente inseguridad, y son de hormigón revestido
de piedra. La ciudad suele poseer cuatro puertas en ocasiones monumentales.
Las calles están pavimentadas y distribuidas en manzanas a partir de dos vías principales:
- Una orientada norte-sur: el cardo maximus.
- Otra, este-oeste: decumanus maximus.
Plano de la ciudad de Mileto, Grecia

El plano hipodámico es una gran aportación griega al


urbanismo posterior. En el año 479 a. C., Hipodamo de
Mileto inició la reconstrucción de la ciudad de Mileto tras su
destrucción por los persas adoptando este plano en
cuadrícula.
Formalmente hablando, Hipodamo no fue el inventor del
plano en retícula, se había empleado mucho antes en las
ciudades de Harappa (principios del tercer milenio a. C.). El
mérito de Hipodamo fue organizar todos los elementos de la
ciudad formando un todo integrado racionalmente.
Plano de la ciudad de Timgat. Argelia
https://historia.nationalgeographic.com.es/a/timgad-gran-ciudad-romana-norte-africa_13503
Plano de la ciudad de Bolonia realizada por Johannes Blaeu
(1596-1673) en 1663

Los estrictos criterios romanos diseñaron el trazo de Bolonia según el modelo de ciudad colonial con dos calles principales que se
cruzaban en el Foro: el Cardo máximo que atraviesa de norte a sur y el Decumano máximo que da continuidad a la vía Emilia,
actualmente ocupada por las vías Ugo Bassi, Rizzol y Strada Maggiore. Sobre éstas se dispuso la cuadrícula urbana que dio lugar a un
recinto cuadrado.
El foro es un elemento clave de la ciudad.
Equivale al ágora griega.

Se sitúa en la intersección del cardo y el decumanus.

A su alrededor están los edificios públicos principales: templos


dedicados a la tríada capitolina (Júpiter, Juno y Minerva) y al
genius de la ciudad, la Curia o tribunal donde se reúnen los
magistrados y el senado ciudadano, la Basílica donde se
administra justicia... También tienen carácter mercantil.

El foro está rodeado de pórticos a los que se abren las


tabernae (comercios).

Otros edificios singulares (teatro, termas, bibliotecas...) se


distribuyen por la ciudad. Anfiteatros, circos, necrópolis y
mausoleos, en cambio, suelen situarse extramuros.
Las viviendas romanas

Son de varios tipos:

Domus. Vivienda unifamiliar romana para los privilegiados. Puede ser de muchos tipos, pero
siempre se desarrolla de forma simétrica en torno a un eje: Un vestíbulo y un pasillo, fauces, dan
paso al atrio, espacio central con abertura en el techo sostenido por columnas, el compluvium,
sobre un estanque/cisterna para recoger el agua de lluvia o impluvium. Alrededor están las
habitaciones: el triclinium (comedor), el tablinium (zona de recepción y trabajo), y las privadas:
cubicula (dormitorio), culina (cocina). Al fondo, un hortus o jardín con peristilo. Se decoraba con
frescos y el suelo con mosaicos. Las familias ricas podían pagar unas tuberías que suministraban
agua desde la fuente más próxima. También disponían de un sistema de calefacción.
Mercados trajaneos. Roma

Insulae. Son viviendas colectivas de hasta cinco pisos de altura para familias más
modestas, que vivían básicamente de alquiler. En la primera planta había tiendas, las
tabernas. Esas viviendas estaban realizadas con materiales pobres, en donde eran
frecuentes los incendios. No contaban con agua corriente ni alcantarillado o letrinas.
Un patio interior proporcionaba iluminación y ventilación.
La Olmeda. Palencia. S. IV a.C.

Villae. Son viviendas en zonas rurales que, según su uso se


denominan: -

_ villae rusticae dedicadas a las labores agrícolas y ganaderas,


con graneros, bodega, granja de animales, etc., una especie de
cortijo;
_ villae urbanae dedicadas al disfrute y descanso del
propietario y su familia.
Para sus nuevas técnicas constructivas los romanos recurren a materiales como la piedra, el hormigón y el ladrillo. La
piedra se utiliza en forma de mampostería o de sillería: en la primera, los fragmentos irregulares se unen con
mortero o argamasa (mezcla de cal, arena y agua); en la segunda, los bloques como paralelepípedos se labran
regularmente. El mármol se usa sólo como revestimiento y decoración en edificios importantes realizados con
aparejos pobres. Pero el verdadero descubrimiento romano es el hormigón, imprescindible para desarrollar la
arquitectura abovedada. Barato y fácil de obtener y de aplicar, consiste en una mezcla de cemento (caliza y arcilla),
arena, agua y grava, o en lugar de ésta también cascotes irregulares de piedra. Cuando se seca, esta mezcla ofrece
mucha solidez, por lo que es fundamental como núcleo en muros, pilares y bóvedas de gran tamaño, aunque por su
aspecto basto se oculta normalmente con otro material de mejor presencia. Por tanto, gracias al hormigón los
romanos hacen del espacio interior el auténtico protagonista de su arquitectura, que se puede moldear libremente
porque los muros se asumen como envolvente. El ladrillo también es frecuente por su bajo precio y su abundancia,
aunque resulta tosco, lo que se remedia recubriéndolo con placas de mármol. Ya sea secado al sol (adobe) o cocido
al horno, se presenta solo o alternando con capas de piedra, lo que crea contrastes de color.
TOSCANO
Concebido por los romanos, este orden es una
reinterpretación del orden dórico.

Con una altura de siete anchos de columna - un ancho menor


que la columna dórica - presenta simplicidad en su forma y,
por lo tanto, también simplicidad en su estructura.

Para Vitruvio, es "adecuado para fortificaciones y prisiones".

A diferencia de los tres modelos de origen griego, donde


el fuste está estriado, en este orden el fuste es liso, buscando
la simplificación.
COMPUESTO
Desarrollado a partir de la unión de las órdenes jónicas y
corintias clásicas, esta orden es la más elaborada de las cinco
órdenes arquitectónicas.

Con volutas jónicas y brotes y hojas de acanto corintios, este


orden presenta una superposición de adornos.

La altura, por lo general, es de diez anchos de columna.


Los templos romanos son, ante todo, casas de los dioses. Por ello,
como en Grecia, son edificios en los que predomina el exterior, donde se
realizan los rituales.

Pero a estos elementos griegos han de sumarse otros etruscos; la suma


de ambas influencias dará lugar al templo romano.

De los etruscos, el templo romano hereda las siguientes características:

- Se levanta sobre un alto podio, con un único acceso delantero.


- Posee un pórtico profundo, que da paso directo a la cella; en los
Capitolios hay tres cellas paralelas para Júpiter, Juno y Minerva.
- El muro trasero es ciego, y por tanto no existe el opistodomos griego.

De los griegos, recoge:

- Los órdenes clásicos, sobre todo corintio.


- La proporción rectangular y suele ser períptero (en tres lados) o
pseudoperíptero.

Aunque hay restos de la República, los importantes corresponden al


Imperio
Maison Caree. Nimes. Francia
Maison Caree. Nimes. Francia
Templo de Diana. Mérida. España
La evolución de la sensibilidad religiosa provocará cambios tan significativos como los que expresa el
Panteón de Agripa de Roma (s. II), dedicado a todos los dioses romanos, de época de Adriano, con
planta circular, pórtico octástilo corintio en la fachada y naos o cella cubierta con una enorme cúpula con
casetones y óculo que iluminaba el interior.

El resultado sugiere un espacio esférico iluminado por un óculo cenital, que simboliza tanto el cosmos como el
absoluto.
Panteón de Agripa. Roma
Otro recinto religioso es el
Ara Pacis de Augusto.
Consta de un basamento
cuadrado sobre el que se
elevaba un muro corrido, sin
techo, es decir, era un
monumento hípetro. En el
interior estaba el Ara o altar.
Se edificó para conmemorar
la pacificación de las Galias e
Hispania en el año 13 a.C. Su
principal notoriedad la debe a
la decoración escultórica.
Basílica de Majencio. Roma

La Basílica, de planta rectangular con tres naves –la central más


alta y ancha con vanos-; techumbre plana o con bóveda de
cañón. Es un edificio para el comercio o la justicia. Importante
fue la Basílica de Majencio, en Roma.
La basílica se concibe como lugar de reunión para actos civiles como la administración de justicia y las
transacciones comerciales de valores. Se localiza en uno de los costados del foro, siempre opuesto al templo, de
manera que es posible unir el eje longitudinal de éste con el transversal de la basílica. Posee planta rectangular
con dos series de columnas que originan tres naves, con la central más ancha, más alta y, por tanto, más
iluminada que las laterales. La entrada se localiza en un lado menor mientras que el otro es semicircular (ábside)
para colocar el estrado del tribunal y del magistrado, con un tabernáculo encima con la imagen del emperador en
el centro, pues su presencia consagra todo lo que se realiza dentro del edificio (Basílica de Majencio, Roma).
Basílica de Majencio. Roma
Termas de Caracalla. Roma

Las Termas o baños públicos. Constan de:


- Apodyterium o vestuarios;
- Frigidarium, sala con piscina de agua fría;
- Tepidarium, de agua templada;
- Caldarium, de agua caliente;
- salas de vapor, masajes, de reunión y biblioteca.

El sistema de calefacción, el hypocaustum, consistía en un doble suelo por el que discurría aire caliente procedente de
una habitación con horno. Destacan las Termas de Caracalla.
Termas de Caracalla. Roma
También relacionadas con el agua, las termas son establecimientos públicos para el baño, considerado éste por los
romanos como un acto social donde la gente no sólo limpia el cuerpo sino también descansa, lo que se hace de
manera colectiva como parte de la vida cotidiana. Por ello, son edificios abovedados muy grandes, con apariencia
lujosa gracias a las estatuas que los decoran y a los revestimientos con estucos, mármoles y mosaicos. Según los
romanos, para relajarse totalmente el baño debe tener tres fases sucesivas que, con una temperatura ascendente,
transcurren en habitaciones distintas por este orden: el frigidarium (agua fría), el tepidarium (agua templada) y el
caldarium (agua caliente). Estas dependencias se sitúan en un mismo eje y junto a ellas otras completan el circuito,
como la sala para masajes, la sauna, el vestuario, la palestra para los ejercicios atléticos al aire libre, la piscina
descubierta, pórticos, un jardín grande que rodea el edificio e incluso biblioteca. Para calentar las habitaciones y el
agua los romanos crean un sistema de calefacción basado en un horno subterráneo común (hipocausto). Desde aquí
el aire caliente circula bajo el pavimento, suspendido sobre pilares de ladrillo, y también entre las paredes realizadas
con el mismo material, que por este motivo se agujerean (Termas de Caracalla, Roma).
El Teatro. Sigue el modelo griego pero no se levanta sobre la
ladera de una colina al conocerse la bóveda y el mortero: las
gradas descansan sobre galerías abovedadas. Sus partes son: -

Cavea o gradería semicircular y dividida, según la clase social de


los espectadores, en Ima, Media y Summa. También había
Púlpitum para las autoridades,…

- Orchestra semicircular en la que se sentaban las autoridades.


- Proscaenium (proscenio): espacio en el que se desarrollaba la
acción dramática.
- Scaenae Frons: pórticos de columnas y entablamentos
organizados en pisos, con nichos, estatuas, etc. Disponen de
varias valvae (puertas) para los actores.
- Aditus o entradas laterales de acceso a la orchestra. -
Vomitoria (vomitorios), entradas abovedadas para acceder a la
cavea.
- Tras la scaena se erigían pórticos, jardines…, donde los
ciudadanos paseaban, conversaban... El exterior lleva pisos con
arquerías y superposición de órdenes.
El teatro romano deriva del griego y básicamente mantiene su estructura, aunque con algunos cambios. La cávea
adquiere forma semicircular, igual que la orquesta (orchestra), que, con acceso a través de dos grandes puertas
laterales (aditus), reduce así su espacio porque ahora el aspecto musical pierde relevancia. Junto a ella, pero en
un nivel más alto, se sitúa el proscenio (proscenium), con la misma función que el griego, y después la escena,
que se levanta sobre un zócalo y se decora en su frente con un cuerpo de tres pisos con órdenes clásicos (frons
scaenae). Detrás de él, un doble pórtico independiente del teatro propiamente dicho sirve para que el público
descanse en los entreactos. Pero la gran diferencia es que el teatro romano ya no se realiza en la pendiente de
una ladera, pues se trata de una construcción exenta, lo que le permite localizarse en terreno llano y en el ámbito
urbano. Al edificarse directamente sobre el suelo surge el problema de cómo sostener la grada, que, como en
Grecia, se divide en anillos según los sectores sociales, pero que se mantiene gracias a una serie de arcos de
medio punto y bóvedas de cañón, que, al mismo tiempo, constituyen las salidas y entradas del público
(vomitorios). El resultado es un gran espacio interior axial, con un eje longitudinal que se refuerza colocando la
estatua de una autoridad en el centro de la escena y, a veces también, un pequeño templo en el extremo
opuesto, justo en las gradas más allá de los espectadores. Al ser independiente, el teatro posee fachada, con tres
pisos que combinan la estructura romana (arco de medio punto) y la decoración griega (órdenes), en una fórmula
que luego adoptará el Renacimiento, época que también recupera este tipo de teatro clásico, que durante la Edad
Media desaparece al ser llevadas las representaciones a las plazas y a las iglesias.
Teatro Marcello. Roma
Teatro de Mérida
Teatro de Plovid, Bulagaria
Teatro de Sabratha, Libia
ARTE ROMANO
El Anfiteatro. Es de planta elíptica (unión de dos teatros
por la scena) y servía para multitud de espectáculos: cacería de
animales y enfrentamiento entre fieras, ejecuciones capitales
de los condenados "ad bestias", combates de gladiadores...
Algunos, incluso, estaban acondicionados para contener agua,
donde contendían barcos (naumaquias).

Se construyen siempre exentos y, debido a su gran tamaño, en


los exteriores de la ciudad. Sus partes son:

- Cavea dividida como el teatro y sostenida por galerías


abovedadas de mortero.
- Arena con construcciones subterráneas con fosos, galerías,
jaulas para fieras... que permanecían ocultas por la superficie
lisa de la arena.
- Balaustrada que separaba la arena de la cavea.

El exterior era igual al del teatro, y se solía decorar también con


esculturas. Destacan los de Mérida, Itálica y el Anfiteatro Flavio
o Coliseo de Roma.
A diferencia del teatro pero muy vinculado con él, el anfiteatro es una creación romana pensada para la lucha a
muerte entre gladiadores (en parejas o en grupos) o entre gladiadores y animales salvajes (venatio). Los
gladiadores son luchadores armados que, en su mayoría, se escogen entre los prisioneros de guerra, criminales y
esclavos, aunque también los hay libres que se consideran profesionales. En un principio estos espectáculos se
celebran en las plazas públicas, para lo que se montan asientos de madera, pero después se requieren mayor
espacio y mejor visibilidad por la complejidad alcanzada y el mayor número tanto de asistentes como de
participantes. Así nace el anfiteatro, un edificio completamente cerrado con planta elíptica y con dos partes en su
interior: la arena y la gradería. La arena consta de una estructura subterránea cerrada con un piso de madera
sobre el que se lucha. Debajo de él se disponen al menos dos corredores - uno para esclavos y otro para animales
– que, además de establecer dos ejes que se cruzan en el centro, enlazan con cámaras como almacenes,
enfermerías o depósitos de cadáveres. Al igual que en el teatro, la grada se divide en franjas y se sostiene con
arcos y bóvedas, al tiempo que la fachada se resuelve con la misma superposición de órdenes (Coliseo, Roma).
Coliseo. Roma
Anfiteatro de Nimes
Anfiteatro de Djem, Túnez
El Circo. Edificio para carreras de
caballos, de carros (bigas y cuadrigas) y
ejercicios atléticos. Su planta es
rectangular y uno de sus lados
menores termina en forma
semicircular, mientras que el otro es
recto.

Sus partes son:

- Cavea. - Arena para las carreras Circo Máximo. Roma

- Spina o eje central de la Arena.


- Cárceres o puertas de salida de los
carros.

Ejemplos importantes son el Circo


Máximo en Roma y el de Mérida.
También genuinamente romano es el circo, donde se realizan carreras de carros tirados por caballos, que son
dirigidos por los aurigas, esclavos casi todos ellos. Estos espectáculos tienen mucho auge igual que las luchas del
anfiteatro, pues duran todo el día y la afluencia de público es masiva, mucho más que en el teatro. Para satisfacer
esta nueva función se opta por una planta elíptica con dos partes: la gradería (cávea) para los espectadores y la
pista (arena) para las carreras. En el centro de ésta se sitúa la espina, que es un seto o muro de poca altura que
marca el eje longitudinal con una disposición algo oblicua para que todos los participantes recorran la misma
distancia. Alrededor de ella los aurigas realizan siete circuitos tomando las curvas muy cerradas, lo que genera los
momentos de mayor emoción. Los extremos de la espina se rematan con obeliscos o estatuas para señalar las
metas, mientras que a cada lado de la puerta principal se disponen seis celdas desde donde se sale.
Obras de ingeniería

El imperio romano requería infraestructura para comunicar


todas las partes del Imperio, asegurando rápidos y cómodos
viajes para tropas y mercaderes, así como abastecer las
ciudades con presas, acueductos, silos, cloacas....

Las calzadas, o vías romanas que atravesaban en todos los


sentidos el Imperio, se construían con varias capas de
cimentación para asegurar el asiento del enlosado superior,
algo abombado y con drenaje a ambos lados. Podía alcanzar
seis metros de ancho para permitir el cruce de dos carros. Se
señalizaban las distancias con miliarios de piedra y se
establecían mansiones que proveían a los transeúntes de
alojamiento y alimento para ellos y sus bestias.
Los Puentes evitaban rodeos en busca
de vados y facilitaban la comunicación. Se
construían en hormigón cubierto de
piedra.

Tipos principales son:

- Los de rasante bajo, con pilares amplios y


robustos y arcos que arrancan próximos al
agua; los pilares llevan arquillos o
aliviaderos. Destaca el de Mérida sobre el
Guadiana;

- Los de rasante alto, en los que los pilares


y arcos son más esbeltos y no tienen
arquillos de alivio. Tienen pocos arcos
pero con más luz, como el de Alcántara
sobre el Tajo.
La importancia de las comunicaciones en el mundo romano como medio de control justifica la realización de
calzadas y puentes por todo su amplio territorio. Se establece una red de vías que llega hasta los enclaves más
apartados y logra una gran solidez, pues consiste en una estructura de más de un metro de profundidad con cuatro
capas de cimentación. Cuando hay que superar largas distancias entre los extremos opuestos de valles y orillas de
ríos se levantan puentes. Como los acueductos, se trata de arcos de piedra entre gruesos pilares, pero con mayor
dificultad porque se asientan sobre el mismo lecho fluvial y la amplitud del arco se determina por la anchura del
cauce (Mérida). Después de los romanos cesa la construcción de puentes y hay que esperar al siglo XIX para
retomar el interés por esta tipología que ya entonces se afrontará con los nuevos materiales del desarrollo
industrial.
Puente de Mérida
Puente de Alcántara
Acueducto de Los Milagros, Mérida

Los acueductos
son un tipo de
conducción de agua
para el abastecimiento
de la ciudad. Pueden
ser de muchos tipos,
pero el más
característico es un
canal sobre pilares y
arcos, como el de
Segovia y el de “Los
Milagros”, en Mérida.
Para asegurar el abastecimiento de agua, los romanos inventan el acueducto, un canal que, al descubierto,
transporta el agua procedente de un manantial o de un embalse a la ciudad, en la que se distribuye por medio
de tuberías que la llevan a las fuentes. Como el lugar de donde viene el agua se encuentra generalmente más
alto que la población, se diseña con una ligera pendiente que facilita su recorrido. Por ello, un acueducto está
formado por gruesos pilares que, unidos entre sí por arcos de medio punto, tienen una altura variable según los
desniveles de terreno que hay que salvar (Segovia). Su complemento son las cloacas, túneles subterráneos que
reciben las aguas residuales que, vertidas a través del alcantarillado, terminan en el río más próximo.
Acueducto de Segovia
Pont du Gar, Francia
El arco de medio punto asume una función conmemorativa en lo que se denomina arco de triunfo. Se trata de una
puerta de acceso que en lugar de situarse en la muralla, donde le correspondería en una ciudad, se traslada a un
punto concreto dentro de ésta para celebrar y también perpetuar un hecho histórico, proclamando a través de
inscripciones el nombre del personaje que lo ha hecho posible. Con uno o tres huecos (Arcos de Tito y de
Constantino, Roma), el afán de crear espacio interior se hace presente también aquí al formarse pequeñas
bóvedas de cañón. El mismo sentido conmemorativo tienen las columnas que, con un gran tamaño, se alzan
exentas en el ámbito urbano. Tanto en ellas como en el arco de triunfo, la decoración escultórica con estatuas y
con relieves de tipo histórico, muy detallistas como los asirios, inmortalizan las hazañas que manifiestan la
grandeza de Roma, lo que incide en religiones que, como la judía o la cristiana, entran en contacto con el Imperio
romano (Columna de Trajano, Roma).
Arco de Tito. Roma

EDIFICIOS CONMEMORATIVOS.
Se construían para celebrar victorias militares o en
honor de algún emperador.

Los Arcos de Triunfo, de un solo arco o tres y


decorados con relieves. Destacan el Arco de Tito y el
de Septimio Severo, Roma.
Arco de Constantino. Roma
Arco de Trajano. Roma

Las Columnas
Conmemorativas
decoradas con relieves.
Destacan, la Columna
Trajana, en Roma, con
relieve continuo Arco de Marco Aurelio. Roma

helicoidal con las


campañas de Trajano
contra los dacios y la
Columna de Marco
Aurelio que recuerda la
victoria sobre germanos
y sármatas
Tumba del panadero Eurisaces. Roma

MONUMENTOS FUNERARIOS.
Las necrópolis estaban fuera de la ciudad. Se practicó la
incineración y la inhumación y existieron distintos tipos
de enterramientos:

- Criptas o tumbas subterráneas


- Columbarios o nichos para guardar urnas
- Grandes Mausoleos para altos personajes, como la
Tumba de Cecilia Metela, el Mausoleo de Adriano (Mole
Adrianea) y el Mausoleo de Augusto.
Tumba de Cecilia Metela. Roma
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PANTEÓN DE AGRIPA
Construcción en mármol y hormigón, posiblemente
recubierto de bronce.
Construido por orden de Adriano
Fecha: 126 d.C.  34,20×15,62 metros. Roma.

El Pantéon de Agriga es uno de los edificios más


representativos del Arte Romano, su enorme cúpula fue la
más grande del mundo durante siglos, y sirvió de
inspiración a grandes arquitectos como Brunelleschi o
Miguel Ángel en el Renacimiento.
Se trata de un edificio aislado. Entre los materiales constructivos debemos mencionar principalmente el hormigón
para los gruesos muros, y roca volcánica para la cubierta. A partir de su planta podemos decir que el edificio consta
de dos partes diferenciadas, por un lado, un pórtico de entrada, a modo de templo griego, que constaría de ocho
columnas en su frente, de estilo corintio, por cuatro en sus laterales, con un friso y coronado por un frontón y una
cubierta a dos aguas arquitrabada.

El templo propiamente dicho, estaría formado por unos gruesos muros de hormigón, de hasta 9 metros de grosor,
en su parte más ancha, que permitirá soportar los empujes laterales que ejerce la enorme cúpula que sostiene.
Tendría forma de circunferencia y que albergaría 9 exedras u hornacinas, siendo la décima la puerta de entrada, este
espacio estaría cubierto por una cúpula semiesférica, de 43 metros de ancho por 43 metros de alta, realizada con
roca volcánica lo que permite aligerar su peso y con un óculo en su centro, que permitiría reducir los empujes,
además de permitir la entrada de luz.

La decoración es totalmente geométrica, a través de los casetones de la cúpula, y del enlosado, y seguramente
esculturas de los distintos dioses que estarían ubicadas en las exedras de los muros. En su exterior, probablemente,
estuvo recubierto de planchas de bronce, quizá con relieves.
La idea de Adriano era construir un templo que sirviese de culto o de morada a todo el panteón de dioses greco-
romanos. Por tanto, su función principal fue religiosa, a partir de la conversión en religión oficial del cristianismo,
en época del emperador Teodosio, el Panteón se convirtió en iglesia cristiana, manteniendo su función religiosa
aunque con un culto distinto. Hoy en día, es una de las mayores atracciones turísticas de la ciudad de Roma,
junto con los foros y el Coliseo. La época de la dinastía de los Antoninos fue una de las épocas de mayor
esplendor del Imperio Romano, no sólo en lo político, donde se llega a la máxima expansión territorial, sino
también en lo constructivo.

El Panteón, expresa la conjunción de la estética griega, en su pórtico, con la arquitectura romana, en la gran
cúpula. La arquitectura romana, a caballo entre la arquitectura y la ingeniería, tenía en su propia concepción el
concepto de firmitas, es decir, una solidez y firmeza que le confieren eternidad, lo que ha hecho que muchas de
sus obras hayan llegado hasta nuestros días, como por ejemplo el Panteón.

No sólo fue un edificio fascinante en su época, sino que siguió fascinando siglos después. La complejidad de su
construcción tuvo enorme influencia en el Renacimiento, influyendo a arquitectos como Brunelleschi, quien
alcanzó, a través de su estudio, la solución para la cúpula de Santa María de las Flores en Florencia, y poco
después al propio Miguel Ángel en la cúpula de San Pedro del Vaticano.
Hércules joven
c. 69-96 a.C.

ESCULTURA
Características de la escultura romana
Eclecticismo
Influencias etruscas, griegas y helenísticas, de épocas y escuelas diversas. 
Domina la influencia griega (composiciones, actitudes, plegados…), aunque
con algunas diferencias (idealismo griego  realismo romano).

Producción abundante
Escultura funeraria.

Coleccionismo romano (desde el s. II a.C.) En Roma hay un gusto especial


por las esculturas griegas, que son importadas y copiadas. Surge una
escuela neoática en Atenas con el fin de cubrir las necesidades del
mercado romano, destacando el escultor PASISTELES. Sus relieves de
escasa originalidad pero de gran belleza y perfección, son utilizados para la
ornamentación de objetos, muebles, candelabros, vasos de mármol,
trípodes…

Retratos del poder: magistrados, senadores, oradores, filósofos… y, sobre


todo, emperadores.
Localización
En los espacios públicos está omnipresente, como instrumento
de propaganda política.

En los privados, donde toma protagonismo el retrato funerario,


de origen etrusco, como objeto decorativo o signo de
ostentación.

Sarcófago etrusco
Siglo IV a.C.
Museo Etrusco de Villa Giulia
Sarcófago etrusco
Siglo I
Museo Guarnacci (Volterra, Italia)

Realismo
Podemos observarlo en el retrato y el relieve histórico, dos
innovaciones del arte romano.

Desde el s. I a.C. hasta el II d.C. se reproducirán personalidades


significativas y desde el s. III la omnipresencia de emperadores
es total.

No desaparece el idealismo: Estudio psicológico del personaje


representado. Relacionado con la divinización del poder.
Escultura ecuestre de Marco Aurelio
Circa 176
Museo Palazzo dei Conservatori, Roma

Materiales
Bronce y piedra (sobre todo mármol y alabastro),
oro y plata. Hasta el s. III, policromadas.
Tratamiento muy pulimentado.

Tipologías
Bulto redondo y relieves.

Cabezas, figuras de cuerpo entero, sedentes,


estatuas ecuestres… y generalización de los
bustos.
El retrato
Es el género preferido por los romanos, con gran
variedad de formas: de cuerpo entero, de pie, sedente, a
caballo… aunque hay una tendencia general por el busto.

El retrato, la arquitectura abovedada, la idea del Imperio


y el Derecho, constituyen las cuatro grandes aportaciones
de Roma a la cultura occidental.

Tiene dos antecedentes:

La tradición etrusca, especialmente la


funeraria, de la que los romanos toman su
realismo.

El retrato fisiognómico griego procedente del


Viejo Torlonia
70 a.C.
último helenismo (desde el siglo II a.C.).
Museo Torlonia, Roma
Los orígenes: el retrato particular
Mármol romano
Siglo I a. C.
El origen del retrato romano está en la costumbre funeraria de
época republicana de las imagines maiorum o efigies de los
antepasados.

Consiste en realizar mascarillas de cera de los difuntos,


recogiendo las facciones de estos, que se guardaban en un
armario situado en el atrio de la vivienda familiar. Las
mascarillas, que representaban a los manes o espíritus de los
antepasados, eran honradas como memoria de la dignidad de
la familia y de los hechos meritorios de sus miembros.

Destaca el crudo realismo de los personajes (incluso se aprecia Plinio el Viejo


ca. 77 d.C.
el rigor mortis de las facciones).
En época imperial, las mascarillas de
Esta costumbre, y todo el aparato
cera sean reemplazadas por bustos
público que la acompañaba, como la
esculpidos en mármol.
procesión hasta el Foro, las honras
que allí se hacían, etc.:
Por tanto será frecuente que
tengamos una parte de la obra
Está descrita por autores como
fechada en época tardorrepublicana
Plinio y Polibio (Historia, libro IV, 53).
y otra parte de la época imperial. 
Se regulaba minuciosamente en el
El retrato romano es privado, pero
ius imaginum, una ley promulgada
también político (signo de distinción
en los primeros tiempos de Roma
aristocrática y de orgullo de
por la que se prohibía retratar a
pertenencia a una gens), y por lo
quienes no hubieran ejercido cargos
tanto tiene una notable dimensión
públicos.
pública.
Así se reservaba el derecho de
Muestra del respeto y culto a los
representar a sus difuntos al
mayores, ancianos y antepasados
patriciado romano.
(autoritas).

Togato Barberini. Siglo I a.C.. Roma


Evolución de la estatuaria romana durante época imperial
Retrato del emperador romano.
En época de Julio César (últimos años de la
República), siguiendo la tradición helenística,
los retratos atendían más a la expresión de
un talante, un ethos, el de conquistador
divino y resumen de todas las virtudes de un
gobernador. Desde tiempos de Augusto, los
emperadores van a ser retratados con

Armaduras de guerra (thoracata),


en su papel de conquistadores y
de jefes militares

Túnicas y togas, cubiertos hasta la


cabeza, cuando asumían el de
Pontífice Máximo, sumo sacerdote
de todos los cultos

Manto que deja al descubierto


parte de su cuerpo cuando eran
divinizados Augusto Prima Porta
Original del 20 a.C.
Museos Vaticanos. Roma
Augusto Prima Porta
Original del 20 a.C.
Museos Vaticanos. Roma
Los emperadores de la dinastía Julio-Cladia
siguieron el modelo marcado por Augusto,
inspirado en la escultura del período clásico
griego. 

Sólo con Claudio y Nerón comenzaron a


valorarse los efectos pictóricos de luces y
sombras, ausentes en las lisas superficies
que se estilaron antes.
Retrato de Marco Aurelio
161-180 d.C.
Los efectos pictóricos se intensificaron con las Roma

dinastías Flavia, Antonina y Severa, más realistas,


cuyos artistas, además, mostraron una
preocupación por la expresión de los caracteres,
aunque fueran, probablemente, estereotipados.

Marco Aurelio, el «emperador filósofo», de la


dinastía antonina, fue retratado en una escultura
ecuestre en bronce, la única conservada de las
muchas que, según Plinio, hubo en Roma.
Escultura ecuestre de Marco Aurelio
Circa 176
Museo Palazzo dei Conservatori, Roma
Retrato de matrona.
Dinastía Flavia
Antonino Pío
138-161
Gliptoteca. Munich
Caracalla
Museo de las Artes. Berlín
En el siglo III, con el emerger de las antiguas corrientes
populares, el retrato se encaminó hacia una progresiva
simplificación geométrica.

El parecido físico dejó de ser el objetivo perseguido por los


escultores, que tendieron, tal vez por influencia egipcia u
oriental, a la formulación de un tipo hierático, más expresivo y
simbólico, de canon anatómico menguado y mirada hipnótica
con la que expresa su naturaleza sagrada.

El regreso de esta fórmula remota en el tiempo y en el espacio


revela una vuelta a la concepción teocrática del poder así como
la creciente importancia de las religiones orientales (mitraismo,
cristianismo) en el conjunto del Imperio.

El grupo de los Tetrarcas, de época de Diocleciano, y, sobre


todo, los retratos de Constantino, son el punto de llegada de
esa tendencia.

Modelos que se alejan del más puro clasicismo griego y más


cercano a la estética medieval.
El relieve histórico
El relieve alcanza en Roma un elevado nivel
técnico y artístico y es la actividad artística donde
más claramente se expresa el carácter
propagandístico del arte romano.

Tiene una triple función:

• Conmemorativa de los hechos más


importantes de la historia de Roma.
• Propagandística: da a conocer las virtudes
militares, políticas o religiosas del emperador.
• Práctica ya que sirve para contar historias al
pueblo romano a través de imágenes.

Los relieves narrativos aparecen en arcos


triunfales, frisos arquitectónicos, columnas y
monumentos de variada índole se decoraron a
partir del reinado de Augusto.
La glorificación de los gobernantes a través del
relieve escultórico no fue novedosa: ya lo habían
desarrollado egipcios y mesopotámicos con
anterioridad. Lo que resulta novedoso es su
tratamiento.

Realismo, que caracterizó al arte romano: Se da


cabida en las escenas a múltiples retratos, tipos
raciales y vestimentas regionales o paisajes naturales
y arquitectónicos identificables.

El gobernante ya no es un dios ni un héroe, ni las


guerras son gigantomaquias o centauromaquias. Los
enemigos son reales y los campos de batalla son bien
conocidos por los romanos, algunos de los cuales
habían luchado en ellos.

Inquietud por representar la profundidad del espacio


a través de distintos grados de relieve e incisiones que
destacan gradualmente del plano.
Narración continuada de los acontecimientos: los
conjuntos escultóricos se convierten en crónicas
detalladas de las campañas.
Escultura funeraria

Se reflejan las costumbres religiosas, las tradiciones artísticas y


los estilos locales.

A finales de la República se realizan bustos de sus antepasados,


que se colocaban en los columbarios, en sus nichos con las
cenizas del difunto.

Destacan por su suntuosidad los sarcófagos con relieves. Su


utilización se difundió a comienzos del siglo II, durante el
mandato de Adriano, con la progresiva sustitución de la
incineración por la inhumación.

Cada foco regional posee características propias, con destacada


influencia etrusca. Encontramos sarcófagos aislados o
adosados, de temas variados.

En principio serán relieves continuos de tema mitológico al


estilo del retrato o relieve histórico, que alcanzan su apogeo
con los Antoninos (gran barroquismo: trépano, talla profunda,
horror vacui, dinamismo…).
El peinado en el retrato romano
Busto de Livia. 15-23 a.C. Mármol. Musée Saint-Raymond
Busto mujer republicana. 50-30. Mármol. British Museum
Busto de Agripina. 17-33.
Mármol.
Museos Capitolinos.
Busto de Popea. 58-65. Mármol.MAN.
Busto de Julia Flavia. Mármol.
Museos Capitolinos
Busto de Marciana. 130-138. Mármol. MET.
Busto de Vibia Sabina. 128-137. Mármol. Musée Saint-Raymond
Busto de Julia Domna.
Cerca del 200.
Walters Art Museum
Hacia el año 200, en época de los
Severos, hay un cambio de gusto que
prefiere las composiciones simétricas el
lugar del relieve continuo y la temática
mitológica. Con la anarquía militar, se
generaliza los sarcófagos de pilastras y
templetes con puertas, y comienza a
notarse en la temática la difusión de las
creencias orientales (cristianismo,
mitraísmo…) y la creencia en una vida
después de la muerte.
Por Julia Fischer

Augusto de Primaporta
Por Julia Fischer

Nada era más importante para un emperador romano


que su imagen.
Augusto y el poder de las imágenes
Hoy en día, los políticos piensan muy detenidamente cómo serán fotografiados. Piense en todos los anuncios de
campaña y anuncios impresos con los que nos bombardean cada temporada electoral. Estas imágenes nos dicen
mucho sobre el candidato, incluido lo que representa y las agendas que promueve. De manera similar, el arte romano
estuvo estrechamente relacionado con la política y la propaganda. Esto es especialmente cierto con los retratos de
Augusto, el primer emperador del Imperio Romano; Augusto invocó el poder de las imágenes para comunicar su
ideología.

Augusto de Primaporta
Uno de los retratos más famosos de Augusto es el llamado Augusto de Primaporta del año 20 a. C. (la escultura
recibe su nombre de la ciudad de Italia donde fue encontrada en 1863). A primera vista, esta estatua podría parecer
simplemente un retrato de Augusto como orador y general, pero esta escultura también comunica mucho sobre el
poder y la ideología del emperador. De hecho, en este retrato Augusto se muestra como un gran vencedor militar y
un firme defensor de la religión romana. La estatua también predice el período de paz de 200 años que inició
Augusto, llamado Pax Romana.
Recordando la Edad de Oro de la antigua Grecia
En esta escultura independiente de mármol, Augusto se encuentra en una postura de contrapposto (una postura
relajada en la que una pierna soporta peso). El emperador viste insignias militares y su brazo derecho está extendido, lo
que demuestra que se dirige a sus tropas. Inmediatamente sentimos el poder del emperador como líder del ejército y
conquistador militar.
Profundizando más en la composición de la estatua de Primaporta , es evidente un claro parecido con el Doríforo de
Policleto , una escultura griega clásica del siglo V a.C. Ambos tienen una postura de contrapposto similar y ambos están
idealizados. Es decir, tanto Augusto como el Portador de la Lanza son retratados como individuos jóvenes e impecables:
son perfectos. Los romanos a menudo inspiraron su arte en sus predecesores griegos. Esto es significativo porque
Augusto se representa esencialmente a sí mismo con el cuerpo perfecto de un atleta griego: es joven y viril, a pesar de
que era de mediana edad en el momento de encargar la escultura. Además, al modelar la estatua de Primaporta a
partir de una escultura griega tan icónica creada durante el apogeo de la influencia y el poder de Atenas, Augusto se
conecta con la Edad de Oro de esa civilización anterior.
El cupido y el delfín
Hasta aquí el mensaje del Augusto de Primaporta es
claro: es un excelente orador y vencedor militar con el
cuerpo juvenil y perfecto de un atleta griego. ¿Eso es
todo lo que hay en esta escultura? ¡Definitivamente
no! La escultura contiene aún más simbolismo. Primero,
en la pierna derecha de Augusto hay una figura de
Cupido montando un delfín.
El delfín se convirtió en un símbolo de la gran victoria
naval de Augusto sobre Marco Antonio y Cleopatra en la
batalla de Actium en el 31 a. C., una conquista que
convirtió a Augusto en el único gobernante del
Imperio. El Cupido montado sobre el delfín envía
también otro mensaje: que Augusto desciende de los
dioses. Cupido es hijo de Venus, la diosa romana del
amor. Julio César, el padre adoptivo de Augusto, afirmaba
descender de Venus y, por tanto, Augusto también
compartía esta conexión con los dioses.
la coraza
Finalmente, Augusto lleva una coraza o coraza
cubierta con figuras que comunican mensajes
propagandísticos adicionales. Los estudiosos
debaten sobre la identificación de cada una de
estas figuras, pero el significado básico es claro:
Augusto tiene a los dioses de su lado, es un
vencedor militar internacional y es el portador
de la Pax Romana, una paz que abarca todas las
tierras. del Imperio Romano.

En la zona central de la coraza se encuentran dos


figuras, un romano y un parto. A la derecha, el
enemigo parto devuelve estandartes
militares. Esta es una referencia directa a una
victoria diplomática internacional de Augusto en
el año 20 a. C., cuando estos estandartes
finalmente fueron devueltos a Roma después de
una batalla anterior.
Rodeando esta zona central hay dioses
y personificaciones. En la cima están
Sol y Caelus, los dioses del sol y del
cielo respectivamente. A los lados del
pectoral se encuentran
personificaciones femeninas de los
países conquistados por Augusto. Estos
dioses y personificaciones se refieren a
la Pax Romana. El mensaje es que el sol
brillará en todas las regiones del
Imperio Romano, trayendo paz y
prosperidad a todos los ciudadanos. Y
por supuesto, Augusto es el
responsable de esta abundancia en
todo el Imperio.
Debajo de las personificaciones
femeninas están Apolo y Diana, dos
deidades principales del panteón
romano; Claramente Augusto se
siente favorecido por estas
importantes deidades y su aparición
aquí demuestra que el emperador
apoya la religión romana
tradicional. En la parte inferior de la
coraza está Tellus, la diosa de la tierra,
que acuna a dos bebés y sostiene una
cornucopia. Tellus es una alusión
adicional a la Pax Romana, ya que es
un símbolo de fertilidad con sus bebés
sanos y su cuerno de abundancia
desbordante.
no es simplemente un retrato del emperador, sino que expresa la conexión de Augusto con el pasado, su papel como vencedor militar, su conexión con los dioses y su papel como portador de la paz romana.

No es simplemente un retrato
El Augusto de Primaporta es una de las formas en que los
antiguos utilizaban el arte con fines propagandísticos. En
general, esta estatua no es simplemente un retrato del
emperador, sino que expresa la conexión de Augusto con el
pasado, su papel como vencedor militar, su conexión con los
dioses y su papel como portador de la paz romana.

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