IMPERIO BRITANICO
EVOLUCION HISTORICA
Fue el más extenso de todos, comenzó a formarse en el siglo XVIII,
pero alcanzó la madurez durante el largo reinado de Victoria (1837-
1901), impulsado por la acción de sus ministros Disraeli y
Chamberlain.
Hasta entonces había controlado fundamentalmente territorios
costeros o islas con claras aspiraciones comerciales o estratégicas.
Algunos de ellos habían pertenecido a Francia, Holanda o España: El
Cabo en el Sur de África, la isla de Ceilán en el Índico, Malta y Corfú
en el Mediterráneo, Gibraltar y Santa Elena en el Atlántico, etc.
La derrota de Napoleón reforzó su posición dominante
CAUSAS
Básicamente, sus teorías explicativas se dividen en
dos grandes grupos: las que defienden la supremacía
absoluta de los factores económicos y aquellas que
sostienen, en cambio, el predominio de razones de
tipo político o ideológico.
ECONÓMICAS
Búsqueda de mercados: La competencia por la obtención
de mercados para los excedentes de producción es el factor
decisivo de la expansión imperialista, El punto de partida
sería la crisis de 1873, y el período deflacionista
subsiguiente; acentuado por el viraje proteccionista iniciado
por la mayor parte de países industrializados, excepto en
Gran Bretaña.
ECONÓMICAS
En realidad existe un paralelismo entre expansión colonial y
proteccionismo.
Por el contrario, el mantenimiento de la política
librecambista británica también se explica en parte por la
expansión imperialista, tras el cierre de los mercados
europeos a los productos británicos tras la oleada
proteccionista.
ECONÓMICAS
Obtención de materias primas: La búsqueda de
materias primas no suscitaba, al menos en los orígenes de la
expansión colonial, el mismo interés.
Sólo en algunos casos constituyeron un estímulo
importante.
Inversión de capitales: La relación entre inversión de
capitales y expansión imperialista fue formulada por Lenin
en su obra "Imperialismo, fase superior del capitalismo"
(1917).
Según la explicación marxista, cuando el capitalismo
alcanza el estado "monopolístico", las oligarquías
financieras utilizan la colonización como instrumento para
la inversión de capitales.
Su finalidad no sería obtener mercados o materias primas,
sino también y sobretodo, territorios donde exportar
capitales y mantener un alto grado de rentabilidad de éstos
en un momento en que la tendencia deflacionista de los
precios en los países industrializados había significado una
sensible disminución de los beneficios del capitalismo
financiero.
Inversión de capitales: La inversión de capital se orientaba en los países
colonizados o de economía dependiente hacia sectores que requerían
escasa dotación técnica y mano de obra no cualificada (minería,
plantaciones agrícolas, etc..), frecuentemente en forma de contratos de
préstamo, de manera que se obligaba al país deudor a invertir ese capital
en las compras de bienes de equipo o mercancías en el país acreedor.
Como consecuencia, conforme se establecían mayores lazos financieros,
mayor era el grado de dependencia.
Factores demográficos y sociales: Junto a la
búsqueda de mercados e inversión de sus capitales,
considerados tradicionalmente como los factores
esenciales de la expansión colonial, aparecen otros de
raíz socioeconómica.
Algunos historiadores han resaltado la incidencia de la
presión demográfica europea en la expansión colonial.
Factores demográficos y sociales: Hasta 1914, más
de treinta millones de europeos emigraron a
ultramar.
Aunque hay que tener en cuenta que la emigración
se dirigió preferentemente hacia Estados Unidos y
que si exceptuamos el caso británico, el colonialismo
fue impulsado por países sin excedente demográfico.
Políticas e ideológicas. Las explicaciones económicas del Imperialismo
fueron criticadas en el periodo de entreguerras y de manera más decidida
tras la Segunda Guerra Mundial.
La interpretación política del Imperialismo fue defendida por William
Langer en su obra "The diplomacy of Imperialism" y más tarde por
Winslow y el francés Raymond Aron, para estos historiadores, la gloria, el
poder y el prestigio fueron los fundamentos del colonialismo.
Los factores económicos serían argumentos utilizados por los defensores
de la expansión colonial para conseguir que la opinión pública aceptase
los sacrificios económicos que comportaban las colonias.
Políticas e ideológicas. Las colonias serían, para esta corriente
historiográfica, una carga más que un negocio.
El estudio clásico de J. A. Hobson pretendió demostrar que las colonias
inglesas no eran rentables, su análisis fue debatido posteriormente,
sostuvo acertadamente que el capital excedentario se debía únicamente a
que el sistema social europeo negaba a la masa popular una capacidad de
consumo suficiente para estimular la economía industrial.
Las crisis de superproducción que fueron un estímulo para la expansión
imperialista serían, al mismo tiempo, crisis de subconsumo.
Las motivaciones políticas de la expansión colonial están entremezcladas
muchas veces con elementos afectivos o de psicología social. No obstante,
por su ambigüedad, el nacionalismo, el prestigio o el poder son difíciles
de precisar; ¿Son motivos reales o medios para disimular otras causas?
En otros casos influyen razones de tipo diplomático, como la política
colonial de Bismarck en la década de 1880 de intentar trasplantar al área
colonial la política de equilibrio europeo o de utilizar las colonias como
bazas en beneficio del equilibrio general.
Las preocupaciones geoestratégicas fueron también argumentos
importantes, especialmente para el imperialismo británico, cuya empresa
era el asegurarse las rutas marítimas y las zonas neurálgicas del mundo.
La ideología imperialista.
Junto a estas causas políticas, existen una serie de factores ideológicos que
configuran la denominada ideología imperialista.
El punto de partida sería la evolución ideológica que experimentan los
países europeos en el último tercio del siglo XIX.
Una corriente de conservadurismo se extiende por toda Europa.
La ideología imperialista.
La burguesía revolucionaria, una vez cumplido el ciclo histórico de suprimir
el Antiguo Régimen y establecer las bases del Estado liberal, evoluciona hacia
actuaciones conservadoras cuya manifestación ideológica más significativa es
el nacionalismo, con tintes más o menos xenófobos.
Este nacionalismo conservador tiene una de sus manifestaciones más
importantes en la denominada "mística imperialista", que baraja argumentos
como honor nacional, prestigio político, misión civilizadora o evangelizadora
y agrupa a las corrientes que defienden o justifican la expansión colonial.
En Gran Bretaña está representado por el llamado
"jingoísmo" que integraba tanto a políticos tories (Disraeli,
Rhodes) como liberales-imperialistas (Chamberlain).
El Jingoísmo era un movimiento nacionalista y racista
británico y consideraba necesario el Imperio, pues la "mejor
raza del mundo" puede y debe dominar a los pueblos
inferiores.
Este sentimiento hipernacional estaba alimentando por el acoso a la
hegemonía británica que representaban Alemania y Estados Unidos.
Numerosos intelectuales se sintieron atraídos por el llamado
"darwinismo social", que extrapolaba las ideas evolucionistas de
Darwin a las cuestiones sociales y políticas, afirmando la existencia
de naciones más capacitadas para la supervivencia.
Tal vez el mejor representante de esta corriente es el escritor
británico Ruyard Kipling que habla de "el deber del hombre blanco".
ADMINISTRACIÓN
1. El Régimen de Compañías Privilegiadas. Incluso en la segunda
mitad del siglo XIX se siguió recurriendo al sistema mercantilista de
Compañías Privilegiadas vigentes ya en los siglos XVII y XVIII. Estas
compañías obtenían de sus gobiernos amplias facultades para organizar
la explotación y administración de una determinada colonia.
Sin embargo, a partir de la década de 1890 las compañías fueron
desplazadas por la administración directa de los Estados que asumieron
a través de sus propios funcionarios la administración colonial.
2. El Sistema de Administración Centralizada.
Fue utilizado básicamente por Francia y por aquellos países que imitaron el
modelo colonial francés (Bélgica, España, Portugal). Se trataba de incorporar
el Imperio Colonial a la estructura administrativa de la metrópoli, como
provincias o departamentos. No existía una administración indígena y una
élite de funcionarios europeos controlaban políticamente todo el territorio.
Fue el sistema de administración colonial más utilizado por todos los países
europeos. Incluso Gran Bretaña adoptó este modelo en muchas colonias
aunque a diferencia del modelo francés, no pretendió nunca una absorción
por la metrópoli ni su asimilación cultural.
3. El Régimen de Protectorado.
En muchos territorios coloniales con escaso poblamiento europeo se ejerció el
sistema de Protectorado, por el que se respetaba el gobierno indígena que
organizaba la estructura político-administrativa. Sin embargo, debía de seguir las
directrices de la política exterior marcada por la metrópoli.
El sometimiento a la potencia europea que ejercía el protectorado era, no obstante,
total; aunque no interesara por diversas razones su conquista. A veces, los
protectorados estaban condicionados por la presencia de fuerzas militares o
promovidos por conferencias internacionales (por ejemplo la de Algeciras de 1906
que estableció los protectorados francés y español). El sistema lo utilizaron la
mayoría de potencias tanto en África como, tal vez más, en Asia.
4. El "self-government" en los Dominios Británicos.
En las colonias inglesas donde existía un fuerte poblamiento blanco
se instauró un "self-government" o gobierno que actuaba de forma
autónoma en la política interior aunque debía de someterse a las
directrices británicas en política exterior. Se permitía la instauración
de un Parlamento autónomo. Estados Dominios (Sudáfrica, Nueva
Zelanda, Australia y Canadá) acabaron independizándose: Estatuto
de Westminster de 1931, y fueron la base de la Commonwealth
Británica.
PROCESO
DE
COLONIZACIÓN
ASIA
La constitución del imperio británico en Asia fue temprana, en 1885 se completo.
La India fue sin duda el dominio más importante. Se trataba de una colonia de
explotación administrada desde 1777 por la Compañía de las Indias Orientales.
Se convirtió en la principal suministradora de materias primas (algodón, yute, té,
etc.). Constituida en el eje del imperio, la construcción del canal del Suez agilizó de
manera notable las relaciones con la metrópoli.
Para mantenerla protegida de los territorios coloniales de otras potencias Gran
Bretaña creó en torno a ella una serie de estados tapón, como Beluchistán (en el
actual Pakistán) o Afganistán.
ASIA
A raíz de la sublevación de los cipayos, soldados indios al servicio de Gran
Bretaña, la Corona tomó directamente el gobierno de la India que había estado
dirigido por la citada Compañía de las Indias Orientales.
Otras áreas de dominio británico en Asia fueron Malaca y Singapur; ésta se
convirtió en un punto estratégico en las rutas marítimas. Birmania, que había
constituido un protectorado semiindependiente fue anexionada en 1885, lo que
supuso la creación de una vía terrestre hacia China.
ASIA
China, conservó nominalmente la independencia, amplío su influencia
tras el tratado de Nankín (1842) que puso fin a la “Guerra del Opio”.
China cedió Hong Kong y abrió cinco puertos costeros al comercio
exterior.
Los "Tratados desiguales" permitieron injerencia británicas en asuntos
chinos, sino también de otras potencias como Francia y Estados
Unidos.
1860, el Tratado de Tient-Sin, obligo a China a abrir once puertos más.
MEDITERRÁNEO
Controló varias colonias cercanas a la ruta hacia la India una vez
abierto el Canal de Suez.
A Gibraltar le siguieron Malta, Suez, Menorca, Chipre
Egipto conservó nominalmente su independencia, en realidad fue
controlado por franceses y británicos.
como o Gibraltar
ÁFRICA
Colonizaron desde el sur (El Cabo) intentando enlazar con el Sudán. Cecil
Rhodes se anexionó los territorios que llevan su nombre (Rodesia), hoy
repartidos entre Zimbabwe y Zambia.
En esta progresión hacia el norte chocará con los bóers, pobladores de
origen holandés establecidos en Transvaal y Orange así como con la
población zulú a la que venció en 1879. Con esta conquista impidió que
Portugal pudiera progresar de Oeste a Este y unir sus colonias de Angola y
Mozambique.
ÁFRICA
Esta expansión se completó con la incorporación de Nigeria, parte de Somalia (1884),
Kenia y Uganda.
En el control del valle del Nilo chocó contra la otra gran potencia imperialista de
África: Francia.
Una vez alejado el peligro de una guerra entre ambas potencias tras el "Incidente de
Fachoda" (en Sudán), el Imperio Británico se adueño de una de las áreas más ricas de
África: el sur, pródigo en oro y diamantes; y el valle del Nilo (Egipto y Sudán), con sus
fértiles cultivos de algodón.
Su control le permitió además proteger las principales rutas que conducían a la India.
OCEANIA
Nueva Zelanda fue convertida en colonia británica en 1841
quedando su población indígena, los maoríes, bajo la soberanía
de la metrópoli.
Australia fue utilizada durante gran parte del siglo XIX como
prisión donde eran destinados determinados convictos.
Wakefield, impulsor de la colonización de Nueva Zelanda.
OCEANIA
Estos dominios se completaron con algunos archipiélagos del
Pacífico.
Hacia 1880.
La penetración europea se realizó siguiendo las pautas de formación
de colonias de poblamiento que sirvieron de drenaje a los excedentes
demográficos británicos y del norte de Europa, provocando en
muchos casos la casi total desaparición de las poblaciones indígenas.
Maoríes trabajando el lino
Wakefield
AMERICA
Canadá redondeó este imperio universal.
Fue convertida en dominio en 1867 siéndole
otorgado un amplio grado de autonomía.
Honduras, Belice, Jamaica, Guayana, Malvinas
constituyeron asimismo posesiones británicas
TRES CATEGORÍAS DE LAS COLONIAS:
Colonias de plantaciones del Caribe y la costa meridional de América del Norte,
que reproducían el modelo del Brasil portugués: grandes posesiones en las que se
cultivaban productos tropicales destinados al mercado europeo, habitadas por un
número relativamente exiguo de europeos y por una gran mayoría de esclavos
importados de África. En el Caribe, Inglaterra poseía Jamaica, Barbados y un
grupito de islas menores; en el continente, Virginia, Carolina del Norte y del Sur y
Georgia. Estas colonias de plantaciones constituían a los ojos de los ingleses la
parte más preciada del imperio americano. Proporcionaban las «especias»
tropicales que les permitían no depender de importaciones, y además dejaban un
margen para la exportación a los demás países de Europa.
TRES CATEGORÍAS DE LAS COLONIAS:
Los otros dos grupos de colonias no eran igualmente
preciosas para su metrópoli. Las «colonias centrales» del
continente -Maryland, Delaware, Nueva jersey, Pensilvania y
Nueva York-, podían producir una gran variedad de artículos
de primera necesidad, en particular grano y maderas, que se
reservaban en su mayor parte al Caribe o la Europa
meridional.
TRES CATEGORÍAS DE LAS COLONIAS:
Massachusetts, Rhode Island y Nueva Hampshire- eran contempladas
con sospecha. Producían muy poco de lo que se requería en Inglaterra:
en 1763 sus exportaciones ascendieron a 74.815 libras esterlinas, pero
ninguna de las mercancías exportadas resaltaba esencial para la
economía de Inglaterra. Los colonos hacían la competencia a los
baques británicos en los bancos de pesca de Terranova, construían
buques rivalizando con los armadores metropolitanos y equilibraban
su balanza haciendo contrabando con las colonias extranjeras del
Caribe.
POLITICAS
CONSECUENCIAS Sometimiento al dominio ingles.
Imposición de nuevas fronteras creando conflictos
étnicos, religiosos.
DEMOGRAFICAS
Incremento de población rompió equilibrio entre
población y recursos África.
SOCIALES
Segregación étnica
CULTURALES
Perdida de identidad cultural
ECONOMICAS