1
Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño,
en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo;
2
sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo
señalado por el padre.
MOISES – JOSUE
ELI - SAMUEL
ELIAS – ELISEO
JOAIDA – JOSIAS
PABLO – TIMOTEO
11
Y Elcana se volvió a su casa en Ramá; y el
niño ministraba a Jehová delante del sacerdote
Elí.
18
Y el joven Samuel ministraba en la presencia
de Jehová, vestido de un efod de lino.
26
Y el joven Samuel iba creciendo, y era acepto
delante de Dios y delante de los hombres.
1
El joven Samuel ministraba a Jehová en
presencia de Elí;
7
Y Samuel no había conocido aún a Jehová,
ni la palabra de Jehová le había sido
revelada.
19
Y Samuel creció, y Jehová estaba con él, y
no dejó caer a tierra ninguna de sus
palabras.
8
Entonces dijeron los hijos de Israel a Samuel:
No ceses de clamar por nosotros a Jehová
nuestro Dios, para que nos guarde de la mano
de los filisteos. 9Y Samuel tomó un cordero de
leche y lo sacrificó entero en holocausto a
Jehová; y clamó Samuel a Jehová por Israel, y
Jehová le oyó.
18
Nadie os prive de vuestro premio, afectando
humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose
en lo que no ha visto, vanamente hinchado por
su propia mente carnal, 19y no asiéndose de la
Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo,
nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y
ligamentos, crece con el crecimiento que da
Dios.
RECIEN NACIDO
MADUREZ NIÑEZ
JUVENTUD
Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu; y
80
estuvo en lugares desiertos hasta el día de su
manifestación a Israel.
Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de
40
sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él.
Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en
52
gracia para con Dios y los hombres.
12
Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto
tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar
cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de
Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad
de leche, y no de alimento sólido. 13Y todo aquel que
participa de la leche es inexperto en la palabra de
justicia, porque es niño; 14pero el alimento sólido es para
los que han alcanzado madurez, para los que por el uso
tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del
bien y del mal.
A. F. D. I. R. J.
O. E. D. D. D. E.
M. D. B. M. M.
LA ROCA = CRISTO
1
De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a
espirituales, sino como a carnales, como a niños en
Cristo. 2Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no
erais capaces, ni sois capaces todavía, 3porque aún sois
carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas
y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como
hombres? 4Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de
Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales?
5
¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores
por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo
que a cada uno concedió el Señor. 6Yo planté, Apolos
regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. 7Así que ni el
que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el
crecimiento. 8Y el que planta y el que riega son una
misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa
conforme a su labor.
12
Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y
amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de
humildad, de mansedumbre, de paciencia;
13
soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a
otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera
que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.
14
Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el
vínculo perfecto. 15Y la paz de Dios gobierne en
vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis
llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.
La palabra de Cristo more en abundancia en
16
vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a
otros en toda sabiduría, cantando con gracia en
vuestros corazones al Señor con salmos e
himnos y cánticos espirituales. 17Y todo lo que
hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo
en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a
Dios Padre por medio de él.
11
Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros,
profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y
maestros, 12a fin de perfeccionar a los santos para la obra
del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
13
hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del
conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la
medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14para que
ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de
todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que
para engañar emplean con astucia las artimañas del error,.
Esto manda y enseña. Ninguno tenga en
11 12
poco tu juventud, sino sé ejemplo de los
creyentes en palabra, conducta, amor,
espíritu, fe y pureza. 13Entre tanto que voy,
ocúpate en la lectura, la exhortación y la
enseñanza.
5
Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y
todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad;
porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los
humildes. 6Humillaos, pues, bajo la poderosa mano
de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo;
7
echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él
tiene cuidado de vosotros. 8Sed sobrios, y velad;
porque vuestro adversario el diablo, como león
rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;
16
Ten cuidado de ti mismo y de la
doctrina; persiste en ello, pues haciendo
esto, te salvarás a ti mismo y a los que
te oyeren.
14
No escribo esto para avergonzaros, sino para
amonestaros como a hijos míos amados. 15Porque
aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis
muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré
por medio del evangelio. 16Por tanto, os ruego que me
imitéis. 17Por esto mismo os he enviado a Timoteo, que
es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os recordará
mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en
todas partes y en todas las iglesias.
8
Por lo cual, aunque tengo mucha libertad en
Cristo para mandarte lo que conviene, 9más bien
te ruego por amor, siendo como soy, Pablo ya
anciano, y ahora, además, prisionero de
Jesucristo; 10te ruego por mi hijo Onésimo, a
quien engendré en mis prisiones,
1
Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de
Dios, según la promesa de la vida que es en
Cristo Jesús, 2a Timoteo, amado hijo: Gracia,
misericordia y paz, de Dios Padre y de Jesucristo
nuestro Señor. 3Doy gracias a Dios, al cual sirvo
desde mis mayores con limpia conciencia, de
que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones
noche y día; 4deseando verte, al acordarme de
tus lágrimas, para llenarme de gozo;
19
Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a
Timoteo, para que yo también esté de buen ánimo
al saber de vuestro estado; 20pues a ninguno
tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente
se interese por vosotros. 21Porque todos buscan lo
suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús. 22Pero
ya conocéis los méritos de él, que como hijo a
padre ha servido conmigo en el evangelio.
3
Porque nuestra exhortación no procedió de error ni de
impureza, ni fue por engaño, 4sino que según fuimos
aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así
hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios,
que prueba nuestros corazones. 5Porque nunca usamos de
palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios
es testigo; 6ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros,
ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de
Cristo. 7Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza
que cuida con ternura a sus propios hijos.
8
Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos
querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también
nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy
queridos. 9Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y
fatiga; cómo trabajando de noche y de día, para no ser
gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de
Dios. 10Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuán santa,
justa e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los
creyentes; 11así como también sabéis de qué modo, como el
padre a sus hijos, exhortábamos y consolábamos a cada uno
de vosotros, 12y os encargábamos que anduvieseis como es
digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria.
15
Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el
Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos,
16
no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de
vosotros en mis oraciones, 17para que el Dios de nuestro
Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de
sabiduría y de revelación en el conocimiento de él,
18
alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que
sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles
las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, 19y cuál
la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los
que creemos, según la operación del poder de su fuerza,
14
He aquí, por tercera vez estoy preparado para ir
a vosotros; y no os seré gravoso, porque no busco
lo vuestro, sino a vosotros, pues no deben
atesorar los hijos para los padres, sino los padres
para los hijos. 15Y yo con el mayor placer gastaré
lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por
amor de vuestras almas, aunque amándoos más,
sea amado menos.
12
Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados
os han sido perdonados por su nombre. 13Os escribo a
vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el
principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis
vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque
habéis conocido al Padre. 14Os he escrito a vosotros,
padres, porque habéis conocido al que es desde el
principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois
fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y
habéis vencido al maligno.
Hijitos:
• Vuestros pecados os han sido perdonados.
• Habéis conocido al Padre.
Jóvenes:
• Habéis vencido al maligno.
• Sois fuertes, y la palabra de Dios permanece
en vosotros, y habéis vencido al maligno.
Padres:
• Conocéis al que es desde el principio.
• Habéis conocido al que es desde el principio.
15
No améis al mundo, ni las cosas que están en el
mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del
Padre no está en él. 16Porque todo lo que hay en
el mundo, los deseos de la carne, los deseos de
los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del
Padre, sino del mundo. 17Y el mundo pasa, y sus
deseos; pero el que hace la voluntad de Dios
permanece para siempre.
Los deseos de la carne
Los deseos de los ojos
La vanagloria de la vida
sino que siguiendo la verdad en amor,
15
crezcamos en todo en aquel que es la cabeza,
esto es, Cristo, 16de quien todo el cuerpo, bien
concertado y unido entre sí por todas las
coyunturas que se ayudan mutuamente, según la
actividad propia de cada miembro, recibe su
crecimiento para ir edificándose en amor.