Bienes
Parte II
La Propiedad
Por su naturaleza y trascendencia, dista mucho de haber unanimidad en las
concepciones fundamentales del dominio. Su concepto, sus modalidades en épocas
primitivas, la clase de bienes que han de ser susceptibles de propiedad privada, las
facultades que debe significar para el propietario, las restricciones y cargas que debe
soportar, motivan controversias interminables. La literatura sobre tales materias es
abundante y difundida, los postulados jurídicos están relacionados y suelen confundirse
con los económicos, sociológicos, políticos y, en definitiva, la discusión termina
centrándose en diferentes concepciones filosóficas y de organización social.
Tomando en consideración las últimas décadas quizás sólo una generalización puede
formularse: de una concepción muy liberal del dominio, que otorga las más amplias
facultades al propietario para el ejercicio de su derecho, es perceptible una evolución
en el sentido de imponerle restricciones y cargas, a fin de que pueda obtenerse
provecho no sólo para el propietario sino también para la colectividad, tendencia que
culmina en la decisión de reservar para el dominio de la comunidad, representada por
el Estado, ciertos bienes de importancia básica en la vida nacional. Tal tendencia nunca
ha estado exenta de objeciones, sobre todo, en el grado de su intensidad.
La Propiedad. Normativa
Debido a la importancia que se le atribuye a la propiedad, sus bases estructurales
se encuentran en la Constitución Política, de manera que la regulación queda
sometida a esos textos, superiores y de mayor estabilidad (art. 19 Nºs. 21 al 25
de la CPR).
La naturaleza de la institución conduce a que normas relativas a ella sean
encontradas —dispersas o agrupadas en temas— a través de todo el ordenamiento
jurídico; sobre todo con la creciente intervención del poder público, hay una
creación constante de normas legales a su respecto (urbanísticas, agrarias,
ambientales, tributarias, penales), para transformarla, restringirla o protegerla.
El cód. civil la trata en el Libro II (arts. 582 y ss.). Las normas relativas a la
propiedad están repartidas a través de todo el código, pero en el Libro II están
las fundamentales en cuanto a los modos de adquirir, sus restricciones por
existencia de derechos reales limitados y su protección. Su transferencia por la
vía de la contratación y su transmisión mortis causa terminan por vincular al
derecho de propiedad con toda la regulación del Derecho patrimonial.
La Propiedad. Concepto
El código declara que "el dominio (que se llama también propiedad) es el
derecho real en una cosa corporal, para gozar y disponer de ella
arbitrariamente; no siendo contra ley o contra derecho ajeno" (art. 582, inc. 1º).
Tal definición es consecuencia de una concepción analítica del dominio, que lo
concibe como un conjunto de facultades o prerrogativas identificables y de
cierta autonomía y, por tanto, con un criterio cuantitativo está dedicada a
consignar las facultades que el dominio confiere al propietario sobre el objeto
de su derecho. A ella es opuesta la concepción sintética, que lo concibe como un
señorío monolítico o poder pleno sobre el objeto de la propiedad, con
prescindencia de facultades identificables que puedan ser descritas
separadamente, y con elasticidad; genera, por cierto, una definición distinta
que, en lugar de enumerar facultades, describe los caracteres, vigor y
restricciones a ese pleno poder. Cuando sean examinados los derechos reales
restringidos serán percibidas algunas consecuencias de estas diferentes
concepciones.
La Propiedad. Concepto
El término "arbitrariamente", implica que la definición haya sido calificada de
clásica, denunciándose en ella un contenido absoluto, individualista,
desprovisto de preocupación social.
No obstante lo anterior, se observa que el complemento ("no siendo contra ley
o contra derecho ajeno") permite sobradamente morigerar y aun impedir la
arbitrariedad y el abuso. La jurisprudencia y, desde luego, el legislador (como
será explicado pronto al comentar la función social), han quedado facultados
para conducir la institución a fin de que, mediante restricciones, cumpla una
adecuada función; en esos términos, estimamos que el concepto es abierto y
flexible.
La Propiedad. Concepto
De la definición se extraen cuatro componentes:
a) La calificación de "derecho," con la derivada calificación de "real";
b) La consignación de los atributos: de uso (implícito en uno expresado, el de
goce), goce y disposición, con la amplitud de la arbitrariedad;
c) Las inmediatas restricciones genéricas: ley y derecho ajeno;
d) Un ámbito de aplicación, cosas corporales que, a continuación (art. 583), es
ampliado a las cosas incorporales, pero matizadamente (al calificar el poder
sobre ellas como una "especie" de propiedad.
La Propiedad. Evolución de la estructura
Desde un punto de vista más bien técnico, a través de la historia del Derecho
en dos épocas ha sido configurada una estructura compleja de la propiedad:
en los tiempos del Derecho romano clásico y durante el sistema feudal.
La concepción romana primitiva estaba asentaba en una propiedad simple,
con caracteres similares a los conocidos en la actualidad; pero con la
extensión del Imperio quedaron conformadas diferencias de regímenes,
principalmente para los "fundos itálicos" (propiedad quiritaria) y para los
"fundos provinciales."
La situación persistió hasta los tiempos de Justiniano, en que retorna la
unidad. Pero pronto después de producida esa simplificación, a la caída del
Imperio (en Occidente) fue iniciado otro régimen, aún más complejo, en el
que quedó asentado el feudalismo, y que permaneció (al menos formalmente)
hasta fines del siglo XVIII.
La Propiedad. Evolución de la estructura
A partir de arrendamientos perpetuos y otros contratos fueron configuradas
atribuciones semejantes a las concesiones, como el "feudo" y el "censo," en
cuya virtud el dominio fue descompuesto entre un titular del objeto y el
concesionario de él; el "señor" era el titular del dominio, el “vasallo”, que
realmente tenía la cosa, la explotaba, pero sin tener la propiedad.
Con el tiempo, por la extensión de los derechos de disfrute del vasallo y su
perpetuidad, fue siendo considerado también un propietario; el señor tenía
entonces el "dominio directo," y el vasallo el "dominio útil;" y queda así
estructurado un sistema con dos propietarios sobre una misma cosa, sin que
haya división entre ellos, pero concebidos como derechos de propiedad de
distinta naturaleza.
La Propiedad. Evolución de la estructura
Esa descomposición fue ampliándose, produciéndose una escala jerarquizada
de titulares. Ya al final del período va quedando acentuado el derecho del
vasallo (el dominio útil) quien va siendo tenido como el propietario, con tan
sólo una servidumbre o carga en favor del primitivo señor, carga respecto de
la cual van apareciendo intentos por extinguirla.
Se concluye, en una especie de expropiación al concedente, obrándose
imperceptiblemente un desplazamiento de la propiedad hacia quien la posee
materialmente; la evolución estaba ya consumándose al tiempo de la
Revolución francesa. Con la Revolución desaparecen definitivamente las
cargas feudales; el código civil francés de 1804 consagra una propiedad
liberada, única, pero con una regulación que la dejaba con fisonomía
individualista. Como otros, el código chileno recibe esa concepción.
La Propiedad. Campo de aplicación
La naturaleza de las cosas y las posibilidades racionales de la vida social excluyen los
dos extremos. La propiedad privada no puede ser eliminada completamente (teniendo
presente los objetos de uso personal), y no puede ser extendida a la totalidad de las
cosas (teniendo presente la necesidad de una calle).
Así, partiendo del supuesto de que siempre habrán de existir bienes de propiedad
privada y bienes de propiedad colectiva (formalmente pertenecientes al Estado), la
decisión queda reducida a establecer criterios de limitaciones. Qué bienes
permanecerán en poder de la comunidad y cuáles quedarán entregados al dominio de
los particulares.
En la fijación de ese límite, surge una diversidad de posiciones filosófico-políticas, que
están siempre presentes en la vida social. En esos planteamientos han aparecido
también posiciones eclécticas, las propiedades cooperativas o comunitarias, en que se
propone que ciertos bienes sean, no de propiedad colectiva ni privada, sino de grupos
(por ej., los laborantes de una fábrica, que serían dueños de ella).
La decisión es dinámica. Va adoptando diversos matices y sufriendo cambios en
distintos momentos históricos, por los cambios que experimentan muchos de los
factores influyentes y por la alternancia de ideologías en la autoridad gobernante.
La Propiedad. Campo de aplicación
Examinada la realidad de un país en determinado momento, considerando la titularidad
de los bienes conforme a las alternativas que coexisten, es perceptible que quedan
configurados "sectores" o "áreas" de propiedad colectiva, de propiedad privada y, aun,
de propiedad intermedia, que van siendo restringidas o extendidas como resultado de
aquel aludido dinamismo, y lo hacen en correlación.
Cuando en situaciones concretas la autoridad adopta la decisión de que cierto bien
quede en dominio público, para lograr aquella finalidad habrá de ser extraído
acudiendo al instrumento jurídico disponible para ese efecto: la expropiación por causa
de utilidad pública.
Estos bienes que quedan en dominio del Estado a veces son excluidos de toda
negociación con los particulares, y otras son objeto de algunas restringidas actuaciones
con ellos, mediante figuras jurídicas como los permisos y las concesiones (tratadas en
Derecho administrativo).
Por la trascendencia que tienen para la comunidad, aquella decisión fundamental y
varios de sus caracteres son diseñados, en sus rasgos fundamentales, por la
Constitución del respectivo país. En Chile, la Constitución dispone de normas al efecto.
La Propiedad. Campo de aplicación
Principios orientadores, que también pueden ser enunciados como preocupaciones constantes, con
particular énfasis en los tiempos recientes:
a) La equidad en el reparto. Creados los bienes para servir a las personas, con ellos también debe
ser realizado aquel valor. Y esta realización es bien desenvuelta con una equidad en el reparto,
de modo que todos tengamos acceso a ellos, al menos en lo más indispensable para una
aceptable calidad de vida.
b) La equidad en el aprovechamiento. Perteneciendo las cosas a dueños privados, éstos deben
explotarlas, obtener de ellas beneficio, no simplemente detentarlos por ostentación de poder u
otras consideraciones equivalentes. Esa explotación, que aprovecha inicialmente al propietario,
ha de reportar también beneficios a la comunidad. Así surge la bien conocida expresión "función
social de la propiedad".
Estas tendencias frecuentemente están presentes tanto en la elaboración de textos legales como en
su interpretación y aplicación, de modo que son verdaderas constantes y rasgos distintivos del actual
Derecho de cosas. Debe añadirse que la intensidad de las restricciones y los deberes que
implícitamente lleva la propiedad también son controversiales.
Finalmente, en la dirección y concreción de aquellos postulados, la función o utilidad (generalmente
económica) que tienen los distintos bienes es un criterio que incide decisivamente en su regulación.
La Propiedad. Campo de aplicación
A partir de las restricciones derivadas de la función social, puede apreciarse que
la propiedad ya ha superado el concepto simple de "derecho", adoptando la
fisonomía de una "situación jurídica," constituida por la posición jurídica que
tiene un sujeto ante una cosa. Y está compuesta por estos tres elementos: un
poder dominador integral (en el sentido de que cubre todo el objeto), ciertas
restricciones y ciertos deberes. En la propiedad inmueble (el suelo), la ecuación
poder-restricciones va quedando marcada intensamente con la consideración
ecosistémica y la planificación territorial.
Siendo tantas y tan distintas las funciones y utilidades que prestan las cosas, han
ido quedando configurados diversos estatutos legales para distintas categorías de
bienes, que van debilitando la noción unitaria del dominio, atomizándola. Y por
este camino han ido apareciendo las llamadas "formas de propiedad" (que serán
referidas más adelante).
La Propiedad. Bases constitucionales
La Constitución no definió un concepto de propiedad. Se remite entonces a la
definición del CC, que como es flexible, se adapta a los substanciosos preceptos que
impone la Constitución.
Las reglas constitucionales están referidas al campo de aplicación, a su función
social, a su protección, a los atributos o facultades esenciales y a algunos objetos
especiales.
El campo de aplicación. El texto es el art. 19 Nº23, que establece como principio
muy general, "la libertad para adquirir el dominio de toda clase de bienes;" esta
fundamental norma está ensamblada vigorosamente con otra, la del art. 19 Nº21,
que reconoce y protege "el derecho a desarrollar cualquier actividad económica..."
En conjunto, sientan las bases del régimen económico, que es consolidado con la
descripción de los caracteres fundamentales reconocidos al dominio y la protección
que le es brindada en el art. 19 Nº21 a 25, respaldada (junto a otros) en el Nº26.
La amplitud queda determinada en dos sentidos; la generalidad de las cosas son
susceptibles de propiedad privada (art. 19 Nº23); y están incluídas las cosas
corporales e incorporales.
La Propiedad. Bases constitucionales
La protección. Es iniciada con la proclama de su aseguramiento (de la propiedad
adquirida). Se impone reserva legal:
a) para el establecimiento de los modos de adquirir el dominio; y
b) para imponer restricciones, cargas, y privaciones.
La privación (expropiación) es detenidamente regulada, quedando así restringido
el campo regulado por la ley. Es nuevamente asegurada (junto a los demás
derechos protegidos) con la declaración de que no puede ser afectada en su
"contenido esencial" (art. 19 Nº 26). Y es incluida entre los derechos protegidos
por el recurso de protección (art. 20).
La Propiedad. Bases constitucionales
La función social de la propiedad: el dominio (en torno al cual giran los demás derechos
reales) debe ser ejercido con consideración de los intereses de la sociedad y no sólo de los
particulares del propietario.
Es relevante para determinar quién será el titular del dominio: define si un objeto queda
en poder del Estado o se entrega al dominio de los particulares.
Es desarrollada en la regulación específica de la propiedad privada y en general de todos
los derechos reales. Esa regulación entonces implica encontrar el equilibrio entre el
interés individual (emplazado en el derecho subjetivo) y el colectivo (afincado en la
función social).
La función social se manifiesta principalmente en la introducción de "limitaciones" (o,
mejor, "restricciones") y "obligaciones" (o, mejor, "cargas" o "deberes") a la propiedad
privada; y llega a su extremo con la "privación" del dominio que, en la generalidad de las
legislaciones, conforma la expropiación.
La Constitución ha dispuesto para esta materia una reserva legal: "sólo la ley puede
establecer el modo de adquirir la propiedad, de usar, gozar y disponer de ella y las
limitaciones y obligaciones que deriven de su función social" (art. 19 Nº24 inc. 2º).
La Propiedad. Bases constitucionales
La función social de la propiedad: comprende cuatro objetivos (el tercero
descompuesto a su vez en dos) concebidos genéricamente (como es esperable en
un texto de esta naturaleza). Por cierto, si es justificado exigir ley para imponer
restricciones, más lo es para disponer la privación del dominio; y la Constitución
así también lo establece (en el Nº24 inc. 3º del art. 19). La privación tiene
también mencionados sus objetivos; dos, asimismo enunciados genéricamente. Y,
ciertamente, confiere indemnización la cual, antes que en las normas de la ley
de expropiaciones, tiene una —prolija— regulación constitucional, en el mismo
inc. 3º. En Chile, en consecuencia, la reserva legal está dispuesta para la
privación del dominio y aun para la sola restricción.
La Propiedad. Bases constitucionales
En la doctrina la noción de reserva legal ha sido concebida con una intensidad graduable.
En cada ordenamiento es habitual la discusión acerca del rigor con el que los respectivos
preceptos la han acogido. En Chile, los autores nacionales de Derecho público mantienen
asimismo la discusión para nuestro régimen (que frecuentemente es reducida al dilema:
reserva absoluta o relativa, para surgir luego la proposición intermedia).
Las restricciones y las cargas (o deberes) impuestos al dominio pueden estar dirigidos
genéricamente al contenido (respetando el esencial), a cierto atributo (sin que sea
configurada la privación de uno esencial) o a algunas de sus características.
En los caracteres, el más alcanzado es el carácter absoluto, al punto que, habiendo sido,
desde que apareció incorporado en las definiciones de dominio, el centro del combate,
en virtud de la intervención ese carácter ya puede ser tenido por superado.
Las restricciones y deberes son concretadas en normas sobre variadas materias; entre
nosotros están diseminadas por todo el CC y en innumerables leyes especiales, de
sectores productivos, habitacionales; industriales, agropecuario, minero, urbanístico,
etc.
La Propiedad. Bases constitucionales
Conviene también puntualizar los términos con que ha sido regulada la privación (en el inc. 3º).
Junto a la privación total (expropiación, en su significado tradicional, en la que es extraída toda
la cosa), la regla concibe también la privación parcial (que implica expropiación parcial); y no
se trata de una privación parcial de la cosa, sino del derecho.
Si un particular tiene, por ej., un predio, naturalmente puede ser expropiada una sección de él;
esa sección es íntegramente sustraída del dominio privado, que es trasladada al expropiante.
Pero el texto agrega que asimismo nadie puede ser privado "de alguno de los atributos o
facultades esenciales del dominio" sin una ley expropiatoria. Esto significa que el constituyente
concibe la expropiación de una parte del derecho, permaneciendo (toda) la cosa en el
patrimonio del expropiado pero con el derecho cercenado (por ej. es extraído, expropiado, el
atributo del uso). En consecuencia, debe procederse como en toda expropiación, cumpliéndose
las exigencias que el texto dispone para ella; destacadamente, por cierto, la indemnización.
Adoptada la actitud de proteger intensamente el dominio, la decisión de los redactores exhibe
agudeza y realismo, porque pone el derecho a resguardo de atentados esenciales que adopten
formas de restricciones manteniendo (formalmente) el dominio en el titular (y que, de penetrar,
evitarían los reclamos, las diligencias y, sobre todo, la indemnización, a que da lugar —sin duda
— la expropiación integral).
La Propiedad. Bases constitucionales
La expresión "atributos o facultades esenciales" debe ser aplicada con el contenido que la doctrina
civil le atribuye.
Se estima que aquella expresión empleada en el texto alude (está vinculada) a los atributos del
dominio contenidos, básicamente, en la definición del cód. civil y que son los reconocidos tradicional
y secularmente por la doctrina y las demás fuentes. Decimos "básicamente" porque a los emergentes
de la definición del CC deben ser agregados otros: la exclusividad, la administración y la
reivindicabilidad o, dicho menos formalmente, la persecución (v. también a este respecto el art. 6
de la ley orgánica constitucional sobre concesiones mineras).
Por otra parte, el precepto ostenta armonía con lo dispuesto en el Nº26 que, insistiendo en el
resguardo de la generalidad de los derechos fundamentales, acude a la noción de contenido
esencial, disponiendo que es asegurado asimismo que las leyes no afectarán a los derechos en su
"esencia." Tratándose del derecho de dominio, aquí resulta protegido con el otro método; ya no
recurriendo a los atributos esenciales, sino, en la sintética, acudiendo a la "esencia." Estimamos que
esta esencia o contenido esencial encuentra su significado básico en la ya citada expresión "atributos
esenciales" pero, incluyéndolos, la supera, con una fórmula más integradora, prescindente de
atributos individualizables que la conforman por suma y que pueden dejar intersticios; este
contenido esencial traduce un exclusivo y directo aprovechamiento integral de las cosas en sus
posibilidades actuales y potencialidades futuras, con posibilidad de intercambio y poder de
persecución.
La Propiedad. Reserva legal
La Constitución autoriza a la ley, y sólo a la ley: para imponer restricciones y
cargas, sin indemnización (con fundamento en la función social), y para privar
del dominio, integral (expropiación en su sentido tradicional) o parcialmente (por
privación de un atributo o facultad esencial), aquí mediante ley expropiatoria y,
por tanto, con la consecuente indemnización. Además, vuelve a asegurar que la
ley no podrá afectar el derecho (en nuestro ámbito, el de propiedad) en su
esencia.
En la confrontación de aquellos textos con leyes determinadas que intervienen el
derecho de dominio, pueden presentarse situaciones en las que será difícil
precisar cuándo ha quedado configurada una restricción y cuándo una privación
de un atributo esencial; y si ha sido afectado o no el derecho de dominio en su
esencia. En definitiva, éste viene a erigirse en el conflicto fundamental que
entre nosotros presenta este capítulo, pero ya no tanto por imprecisión
constitucional, sino más bien por los términos en que la ley respectiva acomete
la intervención a la propiedad de particulares.
La Propiedad. Reserva legal
Con sus textos, la Constitución viene a ofrecer dos métodos para solucionar el conflicto;
y en ambos el problema es de calificación.
—Con los incs. 2º y 3º, que distinguen entre restricción y privación de atributo esencial, y
exigen ley expropiatoria para esta última, debe ser calificado si la intervención al
derecho de propiedad que la norma legal impone constituye sólo restricción (o deber) al
derecho o es una privación de un atributo esencial.
—Con el Nº 26, que protege la esencia del derecho, debe ser calificado si la intervención
al derecho de propiedad que la norma legal impone lo afecta o no en su esencia.
Por cierto, esa calificación ha de ser emprendida objetivamente, con prescindencia del
tenor de la ley, de los términos que la ley interviniente emplee.
Es importante destacar que son dos métodos para solucionar el conflicto, cada uno con
su texto, y, por tanto, no deben ser (como ha ocurrido en algunos casos) confundidos o
mezclados (sin perjuicio de que, en su aplicación práctica, puedan plantearse uno en
subsidio del otro); y ellos hacen innecesario acudir a la equidad (como también ha
acontecido).
La Propiedad. Reserva legal
La privación o afectación sin indemnización y su consecuencia. Si la calificación
es de reproche, es decir, si es concluído que la ley ha impuesto una privación de
atributo esencial sin los requisitos de una ley expropiatoria (sobre todo sin
conferir indemnización), o ha afectado al derecho en su esencia, hay que
determinar la consecuencia. En ambas vías la conclusión es la inconstitucionalidad
de la ley que impone la intervención (en el primero, por contravenir los incs. 2º y
3º del Nº 24; en el segundo, por contravenir el Nº 26, ambos del art. 19).
Pero en la práctica ha sido intentado otro remedio: la indemnización; ella es
demandada en lugar de atacar la norma legal supuestamente invasora, la cual
habrá de quedar, entonces, vigente, manteniéndose la privación del atributo
esencial o la afectación de la esencia. En ciertas situaciones (sobre todo en las
llamadas servidumbres administrativas), en algunas de las cuales hasta podría
dudarse de su calificación como de restricciones o privaciones de atributo
esencial, los respectivos textos legales expresamente confieren indemnización.
Pero quedan otras situaciones sin la solución expresa.
La Propiedad. Reserva legal
La privación o afectación sin indemnización y su consecuencia. Si la calificación
es de reproche, es decir, si es concluído que la ley ha impuesto una privación de
atributo esencial sin los requisitos de una ley expropiatoria (sobre todo sin
conferir indemnización), o ha afectado al derecho en su esencia, hay que
determinar la consecuencia. En ambas vías la conclusión es la inconstitucionalidad
de la ley que impone la intervención (en el primero, por contravenir los incs. 2º y
3º del Nº 24; en el segundo, por contravenir el Nº 26, ambos del art. 19).
Pero en la práctica ha sido intentado otro remedio: la indemnización; ella es
demandada en lugar de atacar la norma legal supuestamente invasora, la cual
habrá de quedar, entonces, vigente, manteniéndose la privación del atributo
esencial o la afectación de la esencia. En ciertas situaciones (sobre todo en las
llamadas servidumbres administrativas), en algunas de las cuales hasta podría
dudarse de su calificación como de restricciones o privaciones de atributo
esencial, los respectivos textos legales expresamente confieren indemnización.
Pero quedan otras situaciones sin la solución expresa.
La Propiedad. Función social
La conservación natural y cultural. En tiempos recientes la función social ha
recibido una destacada tarea de conservación. La preocupación ha ido
quedando impuesta últimamente con gran persistencia, por razones bien
conocidas, hasta llegar a entrar en conflicto con el progreso material.
Principalmente, está referida a dos ámbitos:
1º.- La conservación de la naturaleza, para mantener el ambiente con
caracteres benéficos para la vida y salud, amenazados por la contaminación
industrial y por elementos derivados del congestionamiento urbano (v. C. Pol.,
art. 19 Nºs. 8 y 24, inc. 2º). Es reflejada en variadas materias. En términos
genéricos, en una multitud de restricciones y cargas al derecho de propiedad;
en términos más específicos: en el uso de bienes muebles (vehículos
motorizados, instalaciones industriales, productos y residuos químicos, agua); y
en el uso de inmuebles, del suelo (en las relaciones de vecindad, en las
servidumbres, en las explotaciones agrícolas, forestales, mineras); en el agua.
La Propiedad. Función social
Entre nosotros, ya el código contiene algunas normas (por cierto
desorganizadamente); pero posteriormente el aumento legislativo no ha cesado. El
texto nacional que aparece como uno de los centros de donde son emitidas
restricciones es la Ley de Bases Generales del Medio Ambiente (ley 19.300, D.O. de
9 de marzo de 1994). Las reuniones de Gobiernos, que culminan en Tratados y
Convenciones Internacionales, y la acción de Organizaciones no gubernamentales,
han influído notablemente en las legislaciones internas. Sólo por introducir un
orden en la exposición y consulta, pueden ser distinguidas una normativa
restrictora con inmediato fundamento ambiental y otra con inmediato fundamento
sanitario).
2º. La del patrimonio cultural que la comunidad va acumulando con el tiempo, que
servirá para cimentar nuevos progresos y para el disfrute y enriquecimiento del
espíritu. La legislación ha ido reflejando también la preocupación. Entre nosotros,
falta aún. El primer texto destacable es la Constitución (art. 19 Nº10, inc.
penúltimo) y luego la ley de Monumentos Nacionales (ley 17.288, D.O. de 4 de
febrero de 1970).
La Propiedad. Uso del suelo
Las diversas funciones que cumple el suelo (en la vivienda, la producción agraria
y en general en la calidad de vida de la comunidad), han conducido a los
legisladores a regular su uso y división, imponiendo intensas restricciones a la
propiedad del suelo, generándose un conjunto normativo posterior y paralelo al
de los códigos civiles. El crecimiento normativo ha sido tal que ha ido
configurando una disciplina, el llamado Derecho urbanístico, quedando exhibido
así otro de los vínculos del Derecho Privado con el Derecho Público
(especialmente con el Derecho Administrativo).
En el ámbito urbano, para proceder a regularlo el comienzo es la planificación.
Para el efecto, frente a determinada realidad de una comarca, entre los expertos
surgen variados objetivos a los que son conferidas distintas prioridades: la
funcionalidad urbana, la preservación del ambiente y la vinculación de la persona
con la naturaleza, la conservación del patrimonio cultural. Quedan reflejados en
la concreta planificación y es impuesto alguno o son logradas soluciones de
compromiso.
La Propiedad. Uso del suelo
Debe tenerse presente también que en el desenvolvimiento de las actividades
que ahora serán reseñadas surge con notoria frecuencia la regulación ambiental,
que es concretada en la llamada "evaluación de impacto ambiental" (que puede
resultar necesaria conforme a la ley 19.300 y su Regl.).
El suelo, como base material en la que están sustentados físicamente
innumerables otros bienes, aparece como una de las principales sedes en las que
es concentrada la función social del dominio y el objetivo de conservación del
ambiente. La regulación de su uso es, pues, trascendental; en las zonas urbanas,
porque puede desencadenar elementos contaminantes derivados de la congestión
de personas, vehículos e industrias; en las zonas rurales, por la instalación de
actividades ajenas a las propiamente agrícola, ganadera y forestal.
La Propiedad. Formas de propiedad
La concepción tradicional del dominio es caracterizada no sólo por imponer
escasas restricciones a la propiedad, sino también por ostentar una regulación
uniforme (o semejante), con normas aplicables a la generalidad de los bienes,
cualquiera que sea su naturaleza, abundancia o calidad.
La insistencia en el beneficio común ha ido quedando reflejada en la legislación,
y fueron apareciendo preceptos legales modificatorios a las reglas comunes que
justamente están destinados a una determinada categoría de bienes. Las
diferencias derivan, precisamente, de la distinta función o rol (principalmente
económico) que corresponde a las varias clases de bienes.
La Propiedad. Formas de propiedad
En un comienzo, esas normas diferenciadas eran escasas y no alcanzaban a constituir un
estatuto relativamente completo. Entonces, la propiedad continuaba una sola, con algunas
reglas especiales para cuando el objeto del dominio era una habitación, un predio rústico,
una mina, el producto del talento, etc. Pero con el tiempo fueron aumentando tales
disposiciones especiales, al punto de llegar a constituir un verdadero estatuto particular,
regulador de todos los aspectos fundamentales de la materia, rigiendo las normas comunes
sólo supletoriamente. Paralelamente, la actividad doctrinaria desarrolla principios y
sistematiza normas, y luego comienza a hacer referencia a una nueva "forma de
propiedad;" han ido quedando así configuradas las denominadas propiedad agraria, minera,
de aguas, intelectual, etc.
Como estas distintas formas de propiedad van delineándose paulatinamente, son pocas las
características comunes que pueden detectarse, ya que no todas están en un mismo estado
de desenvolvimiento normativo, doctrinario y jurisprudencial. Puede sí afirmarse que,
estando los nuevos estatutos motivados, fundamentalmente, por la particular naturaleza y
función del objeto regulado, esos criterios deben ser considerados también como un
elemento importante en la interpretación e integración de los preceptos legales y de las
negociaciones que sobre la materia pacten los particulares.
La Propiedad. Características del
Derecho de Dominio
Tradicionalmente la doctrina tiene asignados al derecho de dominio estos
caracteres: real, absoluto, exclusivo y perpetuo. Pero deben ser matizados.
Real. Es el derecho real por excelencia; el más completo; el que confiere el
poder sobre la cosa en plenitud. Empleando los términos del código, el
derecho es ejercitado sobre la cosa sin respecto de determinada persona
(arts. 577 y 582).
Absoluto. Confiere al titular la posibilidad de ejercitar sobre el objeto las más
intensas facultades, soberanamente, en términos ilimitados e independientes.
Siguiendo las codificaciones de su época, el código establece este carácter
absoluto expresando que el titular ejercita su derecho "arbitrariamente".
La Propiedad. Características del
Derecho de Dominio
Esta característica ha sido principalmente alterada en los términos que han sido reseñados,
introduciéndosele restricciones de variada naturaleza y magnitud, a través de la genérica y ya
referida expresión “función social”. Pero nuestro texto soporta esta masiva incursión casi sin
resentirse porque a aquella arbitrariedad añadió de inmediato dos fronteras, la ley y el
derecho ajeno, cuyas naturales movilidades dejan a ese arbitrio en un estado muy susceptible
de ser modelado, con lo que el concepto del dominio queda bastante flexible; y, por lo
mismo, la fórmula empleada para definirlo queda adaptable y, entonces, con bastante
capacidad de sobrevivencia.
Considerando esas restricciones ya integradas al concepto de propiedad, el nombre de esta
característica suele ser reemplazada por el de "generalidad" del dominio, en cuanto el
propietario puede obtener toda utilidad o provecho que la cosa puede proporcionar sin
necesidad de texto o autorización especial, salvo las restricciones legales y las limitaciones
derivadas de otros derechos reales sobre la misma cosa; y es agregado que es un derecho
"independiente," en cuanto no presupone la existencia de otro derecho real. Estos rasgos
destacan al contrastar el dominio con otros derechos reales que carecen de aquella
generalidad, otorgando sólo algunas facultades especiales (como la de uso, o las de uso y
goce), y son, además, dependientes, pues presuponen la existencia de un dominio radicado
en otro sujeto.
La Propiedad. Características del
Derecho de Dominio
Exclusivo. Es radicado en un solo titular, y no puede haber dos o más propietarios,
independientes uno del otro, sobre una misma cosa con iguales poderes sobre ella.
Las actividades de demarcación y cerramiento son manifestaciones de la exclusividad
del dominio (arts. 842 y 844; v. también los arts. 876, 878, 942) (para la trascendencia
fundamental que la exclusividad tiene en el contenido de la propiedad).
Una importante concreción de esta característica es la llamada "facultad de excluír;"
consiste en el poder o prerrogativa que tiene el dueño de impedir a los demás el uso o
goce o disposición de la cosa de que es propietario. Como puede verse, esta es una
forma ostensible de hacer valer el dominio en la vida diaria; fundado en la sola
situación de ser dueño, puede impedir que cualquier otra persona penetre en el objeto,
se instale en él, o lo gobierne. Por cierto, comprende intromisiones jurídicas y
materiales, pero es en éstas en donde conviene tener presente esta facultad en cuanto
terceros pueden vincularse a la cosa ajena, por descuido o aun porque pretenden que
es admisible por la circunstancia de que no la están dañando.
La Propiedad. Características del
Derecho de Dominio
Excepciones a la exclusividad:
1. El derecho de uso inocuo. Es el que cada uno tiene en la cosa de otro para obtener un
provecho sin causar al dueño perjuicio alguno o causándolo en medida insignificante. Hay
códigos que lo establecen expresamente. En todo caso, su ejercicio requiere de específico
control y prudencia.
2. El derecho de acceso forzoso (o coactivo). Es el reconocido al dueño o administrador de una
cosa para entrar, transitoriamente, a una propiedad ajena, a ejecutar algún acto relativo a
la utilización de aquel objeto (por ej., para recoger frutos caídos en un predio vecino, para
reparar un muro, etc.). En Chile hay textos aislados a este respecto (por ej., los arts. 620 y
943 del cód. civil).
3. El principio del mal menor. En su virtud, cualquier persona puede aprovecharse de una cosa
ajena para salvar una cosa o un bien jurídico de mayor valor que el daño que pueda causar,
ante un peligro inminente.
Estas proposiciones están vinculadas estrechamente a la noción de función social del dominio; en
definitiva, constituyen algunas aplicaciones concretas y, por cierto, contribuyen a conferir la
verdadera dimensión del derecho de propiedad. Por otra parte, en su funcionamiento práctico
requieren de criterio flexible y apropiado control.
La Propiedad. Características del
Derecho de Dominio
Perpetuo. Significa que el dominio sobre una cosa persiste mientras subsiste la cosa. No queda extinguido
por el solo transcurso del tiempo o por el no ejercicio del derecho; por lo mismo, es predominante que su
acción protectora, la reivindicatoria, no queda extinguida por el solo transcurso del tiempo sin
ejercitarse. Mediante tiempo (derecho y acción) pueden quedar extinguidas cuando un tercero posee la
cosa y llega a ganarla por prescripción, teniendo lugar lo dispuesto en el art. 2517: "Toda acción por la
cual se reclama un derecho se extingue por la prescripción adquisitiva del mismo derecho." Al adquirir la
cosa por prescripción ahora el nuevo dueño tiene la acción protectora que el anterior perdió al perder el
dominio. Debe tenerse presente, además, lo dispuesto en la Constitución (art. 19, Nº 24 inc. 3º, que
permite la privación del dominio sólo mediante expropiación, con la respectiva indemnización).
Los ordenamientos jurídicos suelen contemplar situaciones de dominio sin perpetuidad o, al menos, sin
perpetuidad cierta; dicha esta última posibilidad en sentido inverso, con eventual terminación, que implica
un dominio temporal, revocable. Conviene distinguir la revocación de otras causales de extinción del
dominio. La revocación es una causal intrínseca que, como un germen, puede llegar a provocar su extinción;
en cambio, las otras son circunstancias o agentes externos al derecho que provocan su extinción.
El dominio es revocable cuando, en cierta situación, es asumida su eventual extinción y, por lo mismo, en ella
está excluída su vocación de perpetuidad. Las otras causales lo destruyen no obstante aquella vocación de
perpetuidad; siendo naturalmente perpetuo (tenido por perpetuo), sin embargo lo extinguen. Entre nosotros,
la situación más típica de dominio revocable es la propiedad fiduciaria (art. 733 CC); en la expropiación es
conocida la llamada "retrocesión," que también implica una eventual excepción a esta característica del
dominio.
La Propiedad. Características del
Derecho de Dominio
Abstracción y elasticidad. En la doctrina moderna han sido desenvueltas estas dos
características del dominio, que explican mejor diversas situaciones concretas de
su ejercicio. Es abstracto en el sentido de que el poder del titular es
independiente de las facultades que integran su contenido; de ahí que, aunque
una facultad, incluso esencial, sea extraída, el dominio permanece sin
desnaturalizarse. Incluso, ha sido estimado que la facultad queda potencialmente
dentro del derecho; más bien está inhibida, y es sólo el ejercicio de la facultad lo
que ha pasado a otro o, sin pasar a otro, el titular tiene inhibido su ejercicio (así
ocurre, respectivamente, en el usufructo y en la convención de no enajenar).
Relacionada con esa característica está la otra, la elasticidad; el dominio tiene la
virtud de contraerse y expandirse; al concurrir otros derechos reales de inferior
jerarquía, el poder queda contraído, para expandirse (automáticamente) en
cuanto cesa ese derecho que lo comprimía; este carácter explica la situación
producida, por ej., en el usufructo: cuando el usufructo es extinguido, el dominio
se expande de inmediato, recupera su plenitud, sin necesidad de un nuevo acto
(restitutorio). Como puede percibirse, la elasticidad es un rasgo íntimamente
vinculado a la concepción del señorío indivisible.
La Propiedad. Facultades del Dominio
La concepción del dominio como suma de prerrogativas individualizadas asigna al propietario
estas tres facultades (llamadas también "atributos") fundamentales: uso, goce y disposición
del objeto dominado. La Constitución chilena alude a los atributos esenciales sin definirlos.
Para esos efectos éstos pueden ser considerados los esenciales (aunque el código no les ha
atribuído esa calificación); y estimamos que, para los mismos efectos, a ellos han de ser
agregados: la reivindicabilidad, la facultad de administración y el que formalmente es el más
notorio y tipificante de los caracteres de la propiedad privada: la exclusividad.
La facultad de uso (ius utendi) significa que el propietario puede utilizar o servirse de la
cosa. El código no menciona separadamente este atributo, lo que ha conducido a
entender que lo incluye en la facultad de goce. Así aparece también en las definiciones
de usufructo (art. 764) y arrendamiento (art. 1915), en que la facultad de uso es
evidente; con más evidencia aún aparece en la definición del derecho real de uso (art.
811). La refiere especialmente, sí, en otras disposiciones (por ej., en los arts. 575, 1946,
1916, 2174, 2220). Pero son dos facultades distintas (aunque en la realidad es difícil que
el goce concurra sin el uso); y hay preceptos que están referidos a ambas separadamente
(arts. 592, 595, 598, 602). Por otra parte, si la cosa queda extinguida por el primer uso
(objetivamente, como un alimento, o para el titular, como el dinero) el uso pasa a
convertirse en consumo.
La Propiedad. Facultades del Dominio
La facultad de goce (ius fruendi) significa que el dueño puede beneficiarse
con los frutos de la cosa (la relación con los "productos," será observada
pronto, a propósito del usufructo). El fruto es dado por la cosa
periódicamente, ayudada o no de la industria humana y sin detrimento de
ella; el producto carece de periodicidad y disminuye la cosa (en este sentido
es claro el art. 537).
Con lo anterior no resulta justificado recurrir a la accesión —como lo hace el
código (arts. 643 y sgts.)— para conferir al propietario de una cosa los frutos y
productos de ella; pertenecen al dueño por la mencionada facultad de goce.
Incluída en esta facultad, en las últimas décadas ha sido identificada la
característica del entorno.
La Propiedad. Facultades del Dominio
Ante el intenso desenvolvimiento de la protección ambiental, junto al estímulo de situaciones
concretas, es postulado que las características ambientales que rodean al objeto (señaladamente al
inmueble) integran también el derecho de dominio. Al respecto pueden ser formuladas algunas
observaciones.
1º. Estimamos que no alcanza a erigirse en un atributo del derecho; si llega a ser calificado de
atributo, por regla general no ha de considerarse esencial; es más bien característica del objeto que,
en consecuencia, queda cubierta por la protección que a él le son prodigadas.
2º. Entonces, al igual que las partes integrantes de la cosa sobre la que recae el derecho, ese entorno
en principio queda intangible ante intentos de alteraciones por la autoridad o por terceros. Decimos
"en principio" porque, al igual que el objeto propiamente, puede ser alterado en ciertas circunstancias
y con determinadas exigencias; tampoco las características podrían quedar más protegidas que la cosa
misma. Además, esa intangibilidad debe evaluarse frente a otros factores y, sobre todo, debe ser
cotejada con las necesidades de modificación física del entorno motivadas por interés de la comunidad
(que están incluídas en la función social de la propiedad); de no ser así, la intangibilidad absoluta del
entorno, debido a que es parte del dominio privado, traería consigo la —insostenible— paralización (o
congelamiento) general del ambiente del país y, eventualmente, del planeta, al menos en las zonas en
que está distribuído en propiedad privada. Debe considerarse asimismo el derecho de los demás
propietarios privados, cuyos respectivos derechos de dominio deben ser también respetados. Entonces,
las dificultades se conectan con las "relaciones de vecindad".
La Propiedad. Facultades del Dominio
3º. Como resultado de la evaluación comparativa podrá concluírse si ese entorno merece ser
protegido o debe rendirse a la alteración.
Para esos efectos, algunos elementos de juicio pueden ser considerados. En primer lugar, no
todas las características del entorno han de quedar protegidas; nótese que lo pretendido es que
quedan incluídas en el atributo del goce o disfrute; luego, ha de tratarse de características
positivas, beneficiosas para el predio. En segundo lugar, esta calificación, efectuada por el
tribunal, debe resultar de una apreciación objetiva, sin obedecer a la pura pretensión
proveniente del propietario (que en ocasiones estará impulsado a la intangibilidad por variadas
motivaciones y no sólo por un objetivo beneficio). En estas condiciones, quedarían fuera de la
protección las características objetivamente perjudiciales y aun las inocuas. Por otra parte, para
concluír si la alteración de la que se está quejando un propietario merece o no protección, debe
ser confrontada también con la situación del resto de los vecinos, porque pudiere ocurrir que
cierta característica del entorno, que para el quejoso es beneficiosa, para ellos es perjudicial.
En tales situaciones, la relatividad de los derechos y los principios y reglas sobre las relaciones
de vecindad deben también ser atendidos. Por último, debe asimismo averiguarse si, al ser
adquirido el objeto, tenía ya incorporada, legítima y definitivamente, la característica que
ahora alguien pretende alterar.
Entre nosotros hay algunos precedentes jurisprudenciales.
La Propiedad. Facultades del Dominio
La facultad de abuso o disposición (ius abutendi) deriva de su carácter absoluto. Significa que el dueño
puede disponer de la cosa según su voluntad y arbitrariamente. Pero las limitaciones de la ley y del derecho
ajeno surgen aquí en todo su vigor y toda su controversia, como ya ha sido referido.
En esta facultad de disposición pueden ser distinguidas dos categorías.
—El dueño puede disponer materialmente de la cosa, modificándola, destruyéndola. Pero deben tenerse
presente las limitaciones contenidas en la legislación protectora de obras de arte y monumentos históricos, y de
la naturaleza; también leyes económicas impiden una destrucción caprichosa de artículos de consumo esencial
(por ej. alimentos).
—El dueño puede disponer jurídicamente de la cosa, celebrando negociaciones con terceros respecto de ella:
dándola en arriendo, comodato, gravándola con prendas, hipotecas u otras cargas y, en fin, transfiriéndola. (v.
además lo que se dirá sobre la extinción del dominio, especialmente sobre el abandono).
Las zonas fronterizas. Es frecuente en las legislaciones la imposición de restricciones a la negociación
inmobiliaria en las denominadas zonas fronterizas y, específicamente, para conferir derechos reales o
personales (disponer, en un sentido amplio), a extranjeros o, al menos, a nacionales de países limítrofes y a los
Estados limítrofes mismos.
Entre nosotros hay varias importantes, en diversos textos (y además algunas para zonas costeras). Por cierto,
son dictadas por razones de seguridad nacional. Para estos efectos debe ser mencionada la Institución pública
encargada de la materia, la Dirección Nacional de Fronteras y Límites del Estado (creada por ley 16. 592, D.O.
de 21 de diciembre de 1966; v. también el art. 57 del cód. civil).
La Propiedad. Facultades del Dominio
La estipulación restrictiva de la facultad de disposición.- Es la convención por la
que el propietario de un objeto se obliga a no disponer de él. Recordando las
categorías de disposición, teóricamente puede referirse a no disponer jurídica o
materialmente.
La estipulación de no disponer jurídicamente, no enajenar, es frecuente en la
práctica y presenta conflicto.
La doctrina ha mantenido discusión acerca de la validez de esta estipulación. En
síntesis, los planteamientos antagónicos son los siguientes. Debe ser respetada la
libertad de los particulares de contratar los convenios que estimen y, entre ellos, la
de impedir o restringir la mencionada facultad dispositiva. En contra, es estimado que
la facultad de disposición en último término garantiza la libre circulación de la
riqueza y la libertad de comercio, de modo que el establecimiento de trabas a la
disposición podría significar una alteración substancial al sistema económico, que
podría llegar a adquirir caracteres feudales; así, hay un interés público comprometido
en mantener en los propietarios la libertad de disponer de los objetos de su dominio.
La Propiedad. Clasificaciones
Algunas clasificaciones.-
En base a su titularidad, la propiedad puede ser individual, asociativa o colectiva,
según el propietario sea un particular, un grupo de individuos (formando
generalmente una persona jurídica, como la cooperativa) o el Estado.
Considerando la naturaleza del objeto sobre el que el dominio recae puede ser
propiedad civil o común, agraria, urbana, intelectual, minera, horizontal, etc.
En cuanto a la integridad de facultades del derecho de propiedad, puede haber
propiedad plena o nuda. La primera está provista de los atributos ya mencionados
de uso, goce y disposición; la segunda contiene sólo la facultad de disposición
jurídica del objeto en el que recae, perteneciendo a otro las facultades de uso y
goce, configurándose en éste un derecho de usufructo (art. 582, inc. 2º).
En cuanto a su duración, entre nosotros considerando el fideicomiso, hay
propiedad absoluta, que no está sometida a duración o término, y fiduciaria, que
está sometida al evento de ser transferida a otro si es cumplida una condición
(art. 733).