UNIVERSIDAD AUTONOMA DE SANTO DOMINGO
Facultad de ciencias agronómicas y veterinarias
Parasitología Y Enfer Para - VET 3280
Los protozoarios.
Ivelisse Gonzalez, 100474087.
Los protozoarios son conjunto de organismos microscópicos que habitan en
ambientes húmedos o medios acuáticos, que en algunos sistemas de
clasificación biológica forman un reino propio: Protozoa, el cual se considera
como el primer paso evolutivo en el mundo de los seres eucariotas, anterior
a los animales, plantas, hongos y algas.
Estructura de los protozoos
Los protozoos son células “desnudas”, sin pared celular ni
exoesqueleto, lo cual los hace muy flexibles y adaptables.
pueden ser depredadores, herbívoros o detritófagos celulares, dado
que requieren del consumo de materia orgánica para poder respirar y
crecer. Por lo general su “dieta” consiste en bacterias, otros protistas
o desechos microscópicos de otros proceso.
Animales mayormente unicelulares y muy primitivos: son
heterótrofos (su metabolismo depende de consumir materia orgánica)
y están dotados de movimiento y de capacidad reproductiva.
Su tamaño oscila entre 10 y 50 micrómetros. Se han registrado
alrededor de 300.000 especies de ellos.
Se estima que los protozoos tengan sobre la tierra unos 1630 millones
de años, desde el período Mesoproterozoico.
El nombre “protozoo” proviene del griego protos (“primero”) y zoo
(“animal”).
Según la clasificación tradicional, los protozoos pueden ser de los
siguientes tipos:
Rizópodos.
Se caracterizan por desplazarse mediante pseudópodos, es decir, formando “dedos” con el citoplasma y la
membrana plasmática que se proyectan hacia adelante.
Ciliados.
Su membrana plasmática está rodeada de cilios, es decir, filamentos similares pero más pequeños y numerosos
que los flagelos, que sirven para movilizar a la célula.
Flagelados.
Están dotados de uno o más flagelos, o sea, “colas” que permiten impulsar la
célula y movilizarla.
Esporozoos.
Se trata de parásitos, carentes de movilidad pero que poseen una fase de división
múltiple conocida como esporulación, y que son causantes de enfermedades,
como la malaria.
Reproducción
Los protozoos se reproducen abundantemente, condición clave para su éxito biológico y
evolutivo. Este proceso puede darse tanto sexual o asexualmente, dependiendo de las
condiciones del medio, a través de diversos procesos:
División binaria (asexual).
La conocida “mitosis”, en la que una célula se divide en dos y se replica a sí misma.
Gemación (asexual).
El protozoo genera una copia de sí mismo en una estructura resistente que permanece junto a
sí y que puede sobrevivirle durante períodos difíciles, para luego reactivarse y devolver a la
vida un ejemplar idéntico al original.
Esporulación (asexual)
La célula original se fragmenta en un conjunto de esporas, resistentes a los cambios
climáticos, que luego darán origen a individuos enteros.
Meiosis (sexual).
Los protozoos generan gametos o microgametos que permiten formar un cigoto uniendo el
material genético de dos progenitores y así obteniendo una mayor riqueza genética, para
luego engendrar un nuevo individuo original. Este proceso se lleva a cabo usualmente en
períodos de abundancia de recursos.
Hábitat de los protozoos
Los protozoarios requieren de medios húmedos o directamente acuáticos para
subsistir, y ello se puede dar en dos condiciones:
Protozoos de vida libre.
Aquellos que habitan en aguas estancadas o residuales, en ríos o en otros
espacios naturales y por lo general son inofensivos para el hombre, excepto en
condiciones muy puntuales.
Protozoos patógenos.
Aquellos que deben infectar o penetrar en los cuerpos de seres más complejos
para cumplir su ciclo de vida, y que hacen su hábitat en, por ejemplo, en los
intestinos del hombre, en su sangre, etc. En algunos casos pueden ser también
comensales, no sólo parásitos.