A M E R I C A N A I N S T I T U C I Ó N U N I V E R S I TA R I A
PROCEDIMIENTO PENAL
UNIDAD 1
UNIDAD No.1 SISTEMAS PROCESALES Y
PRINCIPIOS RECTORES
1.1. Antecedentes del Sistema Penal Acusatorio
1.2. Comparación del sistema Penal Acusatorio
Colombiano desarrollado por la ley 906 del 2004 con el
sistema desarrollado por la ley 600 del 2000
1.3 Principios Rectores y Garantías Procesales
UNIDAD No.1 SISTEMAS PROCESALES Y PRINCIPIOS
RECTORES
1.1. Antecedentes del Sistema Penal Acusatorio
El Sistema Acusatorio Colombiano se creó con la aprobación
del Acto Legislativo 003 de 2002, con el que se introdujo el
sistema penal acusatorio en la Constitución Política
Colombiana, de igual forma tiene fundamento, en los artículos
29 y 250. El primero contempla el derecho de todo ciudadano
a un proceso “ público sin dilaciones injustificadas, así como a
presentar pruebas y a controvertir las que allegue en su contra
“;el 250 dispone que ” La Fiscalía General de la Nación está
obligada a adelantar el ejercicio de la acción penal y realizar la
investigación de los hechos que revistan las características de
un delito que lleguen a su conocimiento por medio de
denuncia, petición especial, querella o de oficio, siempre y
cuando medien suficientes motivos y circunstancias fácticas
que indiquen la posible existencia del mismo. No podrá en
consecuencia, suspender, interrumpir, ni renunciar a la
persecución penal, salvo en los casos que establezca la ley
para la aplicación del principio de oportunidad regulado dentro
del marco de la política criminal del Estado, el cual estará
sometido al control de legalidad por parte del juez que ejerza
las funciones de garantías “
En un principio, existió cierta reticencia, o algún rechazo por
parte de unos sectores radicales al interior de la rama judicial,
pero la idea finalmente ha recibido el apoyo de muchos
sectores al considerarse como verdadera opción para el
mejoramiento de la administración de justicia en materia penal.
Se concibe una Fiscalía fortalecida al quedar desprovista de
las funciones jurisdiccionales, para que se dedique única y
exclusivamente a la labor de investigación apoyada en los
órganos de Policía Judicial que quedan bajo su dirección,
coordinación y control en todas las labores que ejecute a partir
del informe ejecutivo que deben presentar a más tardar dentro
de las treinta y seis (36) horas siguientes contadas desde el
momento en que se tiene conocimiento del hecho lesivo (por
cualquiera de los medios establecidos legalmente) y cuando
medien suficientes motivos y circunstancias fácticas que
indiquen la posible existencia de un delito. Ello asegura la
imparcialidad y la igualdad de condiciones entre las partes
para obtener una sentencia justa producto de un juicio oral,
concentrado y contradictorio con igualdad de medios entre
acusado y acusador.
Para el desarrollo de su función, se ha previsto la creación de
un Cuerpo de Policía Judicial muy técnico y profesionalizado
que cumplirá su función en la forma indicada en el punto
anterior. Además se integra con entidades del Estado que en
desarrollo de su función quedan revestidas de las facultades
investigativas bajo la coordinación y dirección de la Fiscalía, a
través de su delegado. El Instituto Nacional de Medicina Legal
y Ciencias Forenses, así como los laboratorios de los
organismos de Policía Judicial, prestarán en todo el territorio
nacional el apoyo correspondiente para el desarrollo efectivo
del trabajo, muy especialmente en aquellos casos en donde la
Policía Judicial puede intervenir directamente en desarrollo de
actos de investigación sin la intervención del Fiscal.
Fue creada la función de control de garantías, en cabeza de
los jueces municipales, que constituye una de las
características esenciales de nuestro sistema acusatorio para
verificar y asegurar la legalidad de todos aquellos actos que
tienen relación con los Derechos Fundamentales.
Se creo y fortaleció del juicio público, oral y concentrado,
activando el principio de la Oralidad para todas las
actuaciones. La audiencia de juzgamiento, como el acto
procesal más importante del Sistema Acusatorio, será el
escenario propicio para la práctica de la prueba que estando
directamente a cargo del Juez, le brinda la oportunidad de
valorarla sin que medie la intervención de otro funcionario o el
paso inexorable del tiempo que la deteriora, asegurando su
preservación y por dicha vía una contradicción más eficaz y
oportuna de las partes.
(Estructura del proceso penal acusatorio fiscalía general de la nación escuela de estudios e
investigaciones criminalísticas y ciencias forenses Pedro Oriol Avella Franco, Bogotá, 2007 )
En nuestro país imperaron sistemas de corte inquisitorial, que
fueron cediendo espacio, precisamente por el constante
reconocimiento de derechos fundamentales establecidos en la
Carta, que debían reflejarse en el proceso penal, hasta
concluir, especialmente por vía jurisprudencial, en la
constitucionalización del proceso penal.
Fue así como con ocasión de la entrada en vigencia de la
Carta de 1991, se perfilaron sistemas procesales (D. L. 2700
de 1991 y Ley 600 de 2000) con alguna tendencia acusatoria
hasta arribar a la modificación sustancial que introdujo el Acto
Legislativo 03 de 2002, desarrollado por la Ley 906 de 2004
que contiene el nuevo código de procedimiento penal,
adoptándose un sistema con preferente adscripción
acusatoria.
Para entender la estructura del sistema penal acusatorio, es
necesario considerar las características básicas de los
sistemas procesales penales de origen anglosajón y
continental europeo, como quiera que varios de los institutos
que lo fundamentan, se inspiraron en ellos.
1.2. Comparación del sistema Penal Acusatorio
Colombiano desarrollado por la ley 906 del 2004 con el
sistema desarrollado por la ley 600 del 2000
(LAS REFORMAS PROCESALES PENALES EN COLOMBIA; GLORIA LUCÍA BERNAL ACEVEDO, Revista IUSTA )
El sistema procesal de la Ley 600 de 2000 configura un
sistema procesal mixto, con rezagos inquisitivos, pero con una
marcada tendencia acusatoria.
Resulta ser mixto por la demarcación clara de dos etapas,
cada una con su director. Éste, sin duda, fue el aporte más
importante del sistema mixto. Pero, al mismo tiempo, posee
rasgos inquisitivos manifiestos: considerar la investigación
como oficiosa, excepto cuando la acción tiene su origen en la
querella; facultades del juez para investigar en el juicio;
procedimiento escrito en la instrucción; intervención de la
sociedad a través del Ministerio Público; y el fiscal no puede
disponer del proceso. La tendencia acusatoria se expresa por:
separación de las funciones de acusar y juzgar; no
incomunicación del sindicado; libre apreciación de las pruebas
por el juez; posibilidad de los sujetos procesales de
controvertir las pruebas; control de legalidad en las medidas
de aseguramiento; la inmediación del juez en las pruebas
practicadas en el juicio; la oralidad; mecanismos de sentencia
anticipada; agilidad en los procedimientos de notificación;
ampliación de delitos en los que procede el desistimiento, la
conciliación y la indemnización integral que no está limitada a
cuantía.
La FGN posee en la ley 600/2000, limitadas funciones
jurisdiccionales, pero las tenía, tales como la posibilidad de
ordenar la captura de un ciudadano, intervenir líneas
telefónicas, el intercambio de mensajes físicos o por internet,
sin considerar la legalidad de las mismas; darle apertura a una
indagación preliminar o archivarla, aperturar la indagación
preliminar y proferir una Resolución de Apertura de etapa
Instructiva, disponer de Abogado de Oficio para aquella parte
que no tuviere los medios para pagar uno; proferir Resolución
de acusación, etc. Las funciones de carácter jurisdiccional
eran limitadas, pero tomaba sus decisiones sin acogerse a la
legalidad de las mismas ante un Juez
La esencia del proceso penal Acusatorio, consagrado en la ley
906 de 2004, deja de ser el conjunto de acciones para
determinar si el acusado es responsable o no, dentro del
marco de la mera y estricta legalidad, para dar cabida a
principios que priman, como el de la dignidad humana, que es
el pilar fundamental en el Estado social y democrático de
derecho. Se constituye en una injusticia y un desgaste a la
administración de justicia adelantar un proceso penal, con los
costos sociales, económicos, culturales e ideológicos cuando
la conducta punible es de ínfima importancia, o cuando está
reducida su culpabilidad o su antijuridicidad material, entre
otras de las causales de improcedencia de la acción penal,
diferentes a las objetivas, como la prescripción, la caducidad o
la ausencia de querella.
El principio de oportunidad se erige entonces en el primero de
los principios sustanciales que rigen el sistema procesal
acusatorio y que, al lado de la inmediación y contradicción en
la práctica de pruebas, estructura un sistema que permite, en
el evento de una acusación, que ésta no sólo sea sustentada,
sino, además, controvertida y vencedora en un juicio para
poder sobre ella fundamentar un fallo de carácter
condenatorio.
En el régimen acusatorio que empezó a regir se lleva a rango
constitucional, a través de la norma rectora, el principio de la
inmediación, principio que ordena que la prueba debe ser
practicada en presencia del juez que va a decidir respecto a la
acusación que formuló la Fiscalía como ente acusador. Sólo
se exceptúa el principio en relación con la prueba de
referencia y la prueba anticipada; por ello, el legislador fue tan
meticuloso en indicar qué es la prueba de referencia y en qué
casos específicos procede, obviamente siendo ella de carácter
excepcional. En el juicio oral únicamente se estimará como
prueba la que haya sido producida o incorporada en forma
pública, oral, concentrada, sujeta a confrontación y
contradicción ante el juez de conocimiento. De ahí que en el
sistema acusatorio se torna vital el principio de oralidad que
permite una mayor confrontación y controversia de las
pruebas, toda vez que se practican en presencia de las partes,
de los intervinientes y del juez. Así entonces, se permite una
mayor inmediatez en su confrontación y apreciación de las
pruebas.
Lo trascendental entonces en el sistema acusatorio es que se
permita la controversia, que las pruebas se alleguen de
manera pública y oral para permitir el debate y la confrontación
de la partes en igualdad de condiciones. En el sistema
acusatorio se destaca la oralidad como principio rector del
procedimiento, que significa que el proceso se adelanta de
manera verbal en audiencias públicas, aboliéndose la
utilización de procedimientos escritos, aunque se consagra la
posibilidad de utilizar recursos técnicos para guardar el archivo
de lo acontecido en el juicio.
La Fiscalía, en cumplimiento de sus funciones como titular de
la acción penal, tiene atribuciones específicas que le permiten
investigar y acusar a los presuntos responsables de haber
cometido un delito, aplicando el principio de oportunidad,
ordenando, si fuere necesario, registros, allanamientos,
interceptaciones, que debe poner a disposición del juez de
garantías; también está obligada a: asegurar los elementos
probatorios garantizando su cadena de custodia mientras se
ejercen su contradicción; dirigir las funciones de policía judicial
que ejercen los organismos de investigación, protegiendo a las
víctimas, los testigos y demás intervinientes, ordenando
capturas de manera excepcional, poniendo la persona a
disposición del juez de garantías; y solicitar a éste las medidas
necesarias que aseguren la comparecencia de los imputados,
la conservación de la prueba y la protección de la comunidad.
La Fiscalía debe actuar de acuerdo con el principio de
objetividad que le exige adecuar su actuación a un criterio
objetivo y transparente. En este sentido, podrá presentar la
acusación ante el juez de conocimiento para dar inicio al juicio
oral o solicitar ante el juez de conocimiento la preclusión de las
investigaciones, cuando no hubiere mérito para acusar. La
Policía Judicial siempre actuará bajo la dirección y
coordinación de la Fiscalía, para lo cual deberán acatar las
instrucciones impartidas por el Fiscal en cada caso concreto.
La omisión acarreará sanciones; por ello, el fiscal deberá
separar de forma inmediata de las funciones al funcionario que
omitió o se extralimitó en el cumplimiento de las instrucciones.
Bajo las circunstancias y principios consagrados en la ley
906/04, no existe equilibrio entre las partes porque el fiscal
tiene todo el tiempo para indagar, antes que le prescriba la
acción, mientras que la defensa tiene como máximo 30 días
para preparar la defensa. Aunque puede ser menor, porque los
términos para la instrucción son máximos no mínimos; por lo
tanto, un fiscal puede formular una imputación en los términos
expuestos por la Ley 906 de 2004 y presentar el escrito de
acusación al día siguiente.
Es un sofisma hablar que no existe proceso penal, sino
indagación preprocesal, cuando se priva de la libertad al
indiciado o imputado, según el caso. Igualmente, es un
sofisma afirmar que el fiscal no toma decisiones judiciales
porque ahora no emite órdenes de captura ni medidas de
aseguramiento. Pero, ¿ordenar seguimientos, registros,
vigilancias, interceptaciones, incluso presentar un escrito de
acusación, no son decisiones judiciales?
La defensa privada no tiene los medios organizativos para
estructurar la consecución de medios probatorios a favor de su
cliente. Se deberá apoyar en investigadores privados o crear
equipo de trabajo con varios profesionales en las diversas
áreas del conocimiento. Ahora bien, la defensa pública está en
desventaja frente a la Fiscalía en cuanto a la colaboración de
los funcionarios de Policía Judicial que actúan bajo su
dirección.
Un aspecto inquietante es que la Policía Judicial puede llegar
a limitar los derechos del indiciado, sin existir en su contra una
imputación fáctica y jurídica de haber cometido un delito. En
tal sentido, se podrán hacer seguimientos, vigilancias,
registros inclusive, sin previa formalización de la imputación,
incluso para esta última el término para ejecutar la orden de
registro es inferior a cuando se ordena posterior a la
imputación, según lo establecido en el art. 224 de la Ley 906
de 2004. No se establecen términos perentorios para formular
la imputación cuando la persona ha sido capturada. Un vacío
que indica que una persona al ser capturada debe ser puesta
en el término de 36 horas a disposición del juez de garantías
para el control posterior de la aprehensión y, en esa misma
diligencia, creemos que la Fiscalía debe hacer la imputación y,
de ser procedente, solicitar la medida de aseguramiento que
corresponda. Todo esto en aras de garantizar la legitimidad de
la privación de la libertad.
Ahora bien, si la persona es capturada, se le hará la
imputación en la misma diligencia de control posterior a la
aprehensión y en ella podrá la Fiscalía solicitar la medida de
aseguramiento, cuando es procedente y necesaria la privación
de la libertad. Una vez esto ocurra, se tiene un término
máximo de 90, o 120 días, en algunas circunstancias
excepcionales, por tratarse de investigaciones por corrupción,
concurso delictual, cuando las víctimas son menores de edad
o corresponde por conocimiento a la Justicia Especializada,
cuando el fiscal no ha presentado el escrito de acusación, para
preparar la defensa. La legislación indica que no podrá
exceder de 90 días; por lo tanto, un fiscal puede, una vez
obtenida la legalización de la captura, al día siguiente,
presentar el escrito de acusación. En este evento, se tendría a
lo sumo un mes para buscar los medios de prueba por parte
de la defensa.
No existe equilibrio en el juicio porque en él la defensa se
enfrenta a la acusación de la Fiscalía, a la solicitud de
condena del representante de la víctima y, en la mayoría de
los casos, al concepto del Ministerio Público que en pocas
ocasiones, en la práctica, difiere del fiscal.
Emitir el sentido del fallo en tan solo dos horas puede llevar a
que el juez, al redactar la sentencia conforme al enunciado de
su fallo, entre en una confusión que podría ser meditada con
calma y de manera razonable. Cuántas veces al comenzar a
emitir un fallo se piensa que va a ser absolutorio, pero al
detallar cada prueba puede cambiar de posición y termina
siendo condenatorio, o cuántas veces no ha sucedido a la
inversa, comienza con la idea de condenar pero, al momento
de valorar todas y cada una de las pruebas, se llega a la
conclusión de que existen dudas que no permiten obtener la
prueba necesaria para condenar, es decir la certeza. ¿Qué
camino tomaría el juez que una vez emitido el sentido del fallo
en sentido condenatorio y, al redactar la sentencia, encuentra
que no existe mérito para condenar? o, en caso contrario, ¿si
emitió fallo absolutorio y, al redactar la sentencia, encuentra
que si existe mérito para condenar? ¿Qué sucede si, además,
ningún sujeto procesal interpone recurso contra la sentencia?
DIPLOMADO: Procedimiento Penal Colombiano
1.3. PRINCIPIOS RECTORES Y GARANTÍAS
PROCESALES:
Los principios generales del derecho propiamente tales, “…
son normas jurídicas fundamentales, imperativas, universales,
tópicas, axiológicas, implícita o explícitamente positivas, que
sirven para crear, interpretar e integrar el ordenamiento”
Los principios rectores tienen alcances de orden sistemático y
hermenéutico, en la medida en que se constituyen en el eje
dogmático, programático, ideológico y en la esencia política de
la regulación normativa que preceden y presiden; consagran la
filosofía y orientación que el procedimiento penal tiene en cada
país; por lo cual, tal como lo ordena la propia Ley 906 de 2004
en su artículo 26, sus previsiones “… son obligatorias y
prevalecen sobre cualquier otra disposición de este código.
Serán utilizadas como fundamento de interpretación”
Se constituyen en el faro que ilumina la interpretación y
aplicación de los demás institutos previstos en las restantes
normas del Código de Procedimiento Penal, con lo cual ante
DIPLOMADO: Procedimiento Penal Colombiano
dificultades hermenéuticas, surgirá impositivo preferir la
interpretación que más se ajuste a sus postulados. En los
casos en que dos principios rectores entren en tensión, el
asunto se resolverá aplicando los test de proporcionalidad, de
razonabilidad y de ponderación, conforme lo aclara incluso
uno de los postulados más innovadores y trascendentes de la
propia Ley 906 de 2004 en su artículo 27.
Mario Nicolás Cadavid Botero, expone una clasificación de las
“normas rectoras” del Código de Procedimiento Penal, que
además de facilitar su estudio, explica de manera suficiente y
adecuada la naturaleza de las mismas, atendiendo a su
contenido deontológico, axiológico y filosófico, así: ( Régimen
Procesal Penal Colombiano, Mario Nicolás Cadavid Botero, Grupo Editorial Leyer, Medellín,
1996./, Fiscal Delegado ante el Tribunal Superior de Medellín, Formador en la FGN, en ley
906/04)
- Normas de Naturaleza o Contenido Fundante
Explican la razón de ser del sistema, de tal forma que su
contenido o esencia, independientemente de la estructura
externa, permiten afirmar si el mismo se fundamenta en la
DIPLOMADO: Procedimiento Penal Colombiano
denominada “Seguridad Nacional” o en la denominada
“Seguridad Individual”.
Son normas de contenido fundante, las referidas a:
Dignidad Humana (artículo 1º); Libertad (artículo 2º); Prelación
de los tratados internacionales (art. 3º); Igualdad (artículo 4º);
Restablecimiento del derecho (artículo 22); Principio de
imparcialidad (artículo 5º); Principio de Lealtad (artículo 12),y
Moduladores de la actuación (art. 27)
- Normas de Naturaleza o Contenido Garantista.
Se constituyen en herramientas eficaces, para que cualquier
interviniente pueda no sólo rogar jurisdicción sino igualmente
sacar avante su pretensión, dentro del marco de la realización
de justicia material y de la tutela judicial efectiva. Sirven para
equilibrar el conflicto intersubjetivo de intereses resistidos.
Comportan garantías sustanciales, procesales y de ejecución.
Son normas de contenido garantista: Legalidad (artículo 6º);
Presunción de inocencia (artículo 7º); Derecho de defensa
DIPLOMADO: Procedimiento Penal Colombiano
(artículo 8º); Derecho de las víctimas (artículo 11); Gratuidad
(artículo 13); Derecho a la intimidad (artículo 14); Derecho de
contradicción (artículo 15); Inmediación (artículo 16); Publicidad
(artículo 18); Juez natural (artículo 19); Doble instancia (artículo
20); Cosa Juzgada (artículo 21); Cláusula de exclusión (artículo
23); Ámbito de la Jurisdicción común (artículo 24).
- Normas de naturaleza o Contenido Funcional.
Son normas de contenido técnico, que permiten el normal
desarrollo de la actuación. Se relacionan con el principio de
estricta legalidad de las formas; pero además comportan
igualmente, referentes obligatorios de respeto a los valores
superiores y los derechos fundamentales, en tanto obligan al
acatamiento de los ritos procesales, pero no por una mera
genuflexión al procesalismo, esto es del cumplimiento de la forma
por la forma misma, sino en la medida en que hagan efectivos los
fines ónticos de los respectivos institutos procesales, es decir, su
razón de ser, conforme lo exigen la fases históricas del
procedimentalismo y de la jurisdicción.
Son normas de contenido funcional: Actuación Procesal (artículo
10); Concentración (artículo 17); y Oralidad (artículo 9º).
MUCHAS GRACIAS
sbarriga@[Link]
ABOGADO
MAGISTER EN DERECHO PENAL
CELULAR: 300 3009195