‘Abdu’l-
Bahá
“Cuando el océano de Mi
presencia haya menguado y el
Libro de Mi Revelación haya
concluido, volved vuestros rostros
hacia Aquel a Quien Dios ha
designado, Quien ha brotado de
esta Antigua Raíz”
“Cuando la Paloma Mística haya
levantado vuelo desde su
Santuario de Alabanza, en busca
de su lejano destino, su habitación
oculta, remitid lo que no
entendáis del Libro a Quien ha
brotado de este poderoso Tronco”
“Debemos siempre tener presente
que el inescrutable designio de
Bahá’u’lláh ha sido infundido tan
completamente en la conducta de
‘Abdu’l-Bahá, y los motivos de
ambos han sido tan estrechamente
unidos, que la mera tentativa de
disociar las enseñanzas de Aquel
de cualquier sistema que haya
establecido el Ejemplo ideal de
esas mismas enseñanzas
equivaldría a rechazar una de las
verdades más sagradas y básicas
“…la vibrante,
la magnética
personalidad de
‘Abdu’l-Bahá…”
“…de esencia
misteriosa, único por Su
condición,
aturdidoramente potente
tanto por el encanto
como por la fuerza de
Su carácter.”
«Recordad,
hálleme o no en
la tierra, que Mi
presencia
estará siempre
¡Él es el Todoglorioso!
¡Oh Dios, mi Dios! Humilde y lloroso, levanto mis
manos suplicantes hacia Ti y hundo el rostro en el
polvo de Tu Umbral, exaltado por encima del
conocimiento de los doctos y de la alabanza de todos
los que Te glorifican. Mira bondadosamente a Tu
siervo, humilde y sumiso ante Tu puerta, con la
mirada del ojo de Tu misericordia, y sumérgelo en el
Océano de Tu gracia eterna.
¡Señor! Él es un pobre y humilde siervo Tuyo,
extasiado e implorante, cautivo en Tu mano, que Te
ora fervorosamente, confiando en Ti, con lágrimas
ante Tu rostro, y Te llama y Te implora diciendo:
¡Oh Señor, mi Dios! Dame Tu gracia para servir a
Tus amados, fortaléceme en la servidumbre a Ti,
ilumina mi frente con la luz de adoración en Tu corte
de santidad y de oración a Tu reino de grandeza. […]
Ayúdame a ser abnegado a la entrada celestial de Tu
puerta, y a desligarme de todo dentro de Tus
sagrados recintos. ¡Señor! Dame de beber del cáliz
del desprendimiento, atavíame con su manto y
sumérgeme en su océano. Conviérteme en polvo en
el camino de Tus amados, y permite que ofrezca mi
alma en aras de la tierra ennoblecida por los pasos de
Tus elegidos en Tu camino, oh Señor de Gloria en lo
más alto.
Con esta oración Tu siervo Te llama al amanecer y
durante la noche. Cumple el deseo de su corazón, oh
Señor. Ilumina su corazón, alegra su pecho, enciende
su luz, para que pueda servir a Tu Causa y a Tus
siervos.
¡Tú eres el Donador, el Piadoso, el Más Generoso,
el Magnánimo, el Misericordioso, el Compasivo!
¡Oh Dios compasivo! Te doy gracias por
haberme despertado y hecho consciente. Tú me
has dado ojos que ven y me has favorecido con
oídos que oyen, me has conducido a Tu reino y
me has guiado hacia Tu sendero. Me has indicado
el camino correcto y me has hecho entrar en el
arca de la liberación.
¡Oh Dios! Mantenme constante y hazme firme y
leal. Protégeme de pruebas violentas,
resguárdame y ampárame en la fortaleza
sólidamente amurallada de Tu Alianza y
Testamento. Tú eres el Poderoso. Tú eres el que
ve. Tú eres el que oye.
¡Oh Dios compasivo! Concédeme un corazón
que, como el cristal, se ilumine con la luz de Tu
amor, y confiéreme pensamientos que cambien
este mundo en un jardín de rosas, mediante las
efusiones de la gracia celestial.
Tú eres el Compasivo, el Misericordioso. Tú
¡Oh mi Señor y mi Esperanza!
Ayuda a Tus amados a ser firmes en
Tu poderosa Alianza, a permanecer
fieles a Tu Causa manifiesta y a
cumplir los mandamientos que Tú les
has prescrito en Tu Libro de
Esplendores, para que lleguen a ser
enseñas de guía y lámparas del
Concurso de lo alto, manantiales de
Tu infinita sabiduría, y estrellas que
guían rectamente, brillando desde el
firmamento celestial.
Verdaderamente, Tú eres el
Invencible, el Todopoderoso, el
Omnipotente.
El
Ejemplo
«¡Oh Tú que eres la niña
de Mis ojos! —así Se
«Contigo sea la
dirige Bahá’u’lláh a
gloria de Dios —
‘Abdu’l-Bahá, escribiendo
escribe Él en otra
de Su puño y letra—.
Tabla— y con
Sean contigo Mi gloria, el
quienquiera que Te
océano de Mi bondad, el
sirva y gire en torno a
sol de Mi munificencia y
Ti. Ay de aquel que se
el cielo de Mi
oponga a Ti y Te haga
misericordia. Rogamos a
daño. Bienaventurado
Dios que ilumine el
aquel que Te jure
mundo con Tu
fidelidad; que el fuego
conocimiento y sabiduría,
del infierno atormente
que disponga para Ti
a quien sea Tu
aquello que regocije Tu
enemigo».
corazón e imparta
consuelo a Tus ojos».
«Hemos dispuesto que seas un
amparo para todo el género
humano —afirma Bahá’u’lláh en
otra Tabla—, un refugio para
todos los que están en el cielo y
en la tierra, una fortaleza para
todos los que han creído en Dios,
el Incomparable, el Omnisciente.
Plegue a Dios que por Tu
intermedio los proteja, los
enriquezca y los sostenga; que Te
inspire aquello que sea un
manantial de riqueza para todo lo
creado, un océano de
munificencia para todos los
hombres y la aurora de la
misericordia para todos los
pueblos».
«Tú sabes, ¡oh Dios mío! —suplica
Bahá’u’lláh en una oración revelada
en honor de ‘Abdu’l- Bahá—, que no
deseo para Él sino lo que Tú deseaste
y que no Le he elegido para fin alguno
salvo el que Tú Te habías propuesto
para Él. Hazle victorioso, pues,
mediante Tus huestes de la tierra y del
cielo. [...] Te imploro, por el ardor de
Mi amor por Ti y por Mi anhelo de
manifestar Tu Causa, que dispongas
para Él y para aquellos que Le aman
lo que tienes destinado para Tus
Mensajeros y para los Fiduciarios de
Tu Revelación. Ciertamente, Tú eres el
Todopoderoso, el Omnipotente».
¡Oh Dios, mi Dios! Escuda a Tus
siervos leales contra los males del
egoísmo y la pasión; protégelos con la
mirada vigilante de Tu amorosa bondad
de todo rencor, odio y envidia; ampáralos
dentro de la fortaleza inexpugnable de Tu
cuidado y, libres de los dardos de la duda,
hazlos las manifestaciones de Tus
gloriosas señales; ilumina sus rostros con
los refulgentes rayos emanados de la
Aurora de Tu divina unidad; alegra sus
corazones con los versículos revelados
desde Tu reino de santidad; y fortalece
sus espaldas con Tu poder irresistible
proveniente de Tu dominio de gloria. Tú
eres el Todogeneroso, el Protector, el
Todopoderoso, el Magnánimo.
‘Abdu’l-Bahá
¡Oh Señor, mi Dios! Ayuda a Tus
amados a ser firmes en Tu Fe, a
caminar por Tus senderos y a ser
constantes en Tu Causa.
Concédeles Tu gracia para resistir
los asaltos del egoísmo y la pasión,
y seguir la luz de la guía divina. Tú
eres el Poderoso, el Bondadoso,
Quien subsiste por Sí mismo, el
Donador, el Compasivo, el
Todopoderoso, el Todogeneroso.
‘Abdu’l-Bahá
¡Él es el Todoglorioso!
¡Oh Dios, mi Dios! Humilde y lloroso, levanto mis
manos suplicantes hacia Ti y hundo el rostro en el
polvo de Tu Umbral, exaltado por encima del
conocimiento de los doctos y de la alabanza de todos
los que Te glorifican. Mira bondadosamente a Tu
siervo, humilde y sumiso ante Tu puerta, con la
mirada del ojo de Tu misericordia, y sumérgelo en el
Océano de Tu gracia eterna.
¡Señor! Él es un pobre y humilde siervo Tuyo,
extasiado e implorante, cautivo en Tu mano, que Te
ora fervorosamente, confiando en Ti, con lágrimas
ante Tu rostro, y Te llama y Te implora diciendo:
¡Oh Señor, mi Dios! Dame Tu gracia para servir a
Tus amados, fortaléceme en la servidumbre a Ti,
ilumina mi frente con la luz de adoración en Tu corte
de santidad y de oración a Tu reino de grandeza. […]
Ayúdame a ser abnegado a la entrada celestial de Tu
puerta, y a desligarme de todo dentro de Tus
sagrados recintos. ¡Señor! Dame de beber del cáliz
del desprendimiento, atavíame con su manto y
sumérgeme en su océano. Conviérteme en polvo en
el camino de Tus amados, y permite que ofrezca mi
alma en aras de la tierra ennoblecida por los pasos de
Tus elegidos en Tu camino, oh Señor de Gloria en lo
más alto.
Con esta oración Tu siervo Te llama al amanecer y
durante la noche. Cumple el deseo de su corazón, oh
Señor. Ilumina su corazón, alegra su pecho, enciende
su luz, para que pueda servir a Tu Causa y a Tus
siervos.
¡Tú eres el Donador, el Piadoso, el Más Generoso,
el Magnánimo, el Misericordioso, el Compasivo!