EL ERITROCITO.
Etimología
•El nombre eritrocito deriva del griego erythrós ("rojo") y el español -cito, "célula", que
proviene de kytos ("cavidad o recipiente hueco").[1]
Descripción
El eritrocito es un disco bicóncavo de más o menos 7 a 7.5 μm de diámetro y de 80 a 100 fL de volumen. La
célula ha perdido su RNA residual y sus mitocondrias, así como algunas enzimas importantes; por tanto es
incapaz de sintetizar nuevas proteínas o lípidos.
Origen
Los eritrocitos se derivan de las células madre comprometidas denominadas hemocitoblasto.[2] La
eritropoyetina, una hormona de crecimiento producida en los tejidos renales, estimula a la eritropoyesis, es
decir, la formación de eritrocitos y es responsable de mantener una masa eritrocitaria en un estado constante.
Puntos clave sobre la eritropoyesis
1) Proeritroblasto Núcleo eucromático con un nucléolo prominente. Contiene numerosos ribosomas para sintetizar
las subunidades de hemoglobina.
2) Eritroblasto basófilo Citoplasma intensamente basófilo debido a que contiene incluso más ribosomas para
sintetizar subunidades de hemoglobina
3) Eritroblasto policromatófilo Citoplasma basófilo con múltiples campos acidófilos. Es la primera generación
que contiene moléculas de hemoglobina (campos acidófilos)
4) Eritroblasto acidófilo Son altamente acidófilos dada la gran cantidad de agregados de hemoglobina. Su
diferenciación termina con la expulsión del núcleo
5) Reticulocito Célula anucleada que se tiñe con azul de cresil. Contiene polirribosomas
6) Eritrocito Célula anucleada desprovista de orgánulos. Contiene solo moléculas de hemoglobina
A medida que la célula madura, la producción de hemoglobina aumenta cambiando el color del citoplasma
en muestras de sangre teñidas con la tinción de Wright, de azul oscuro a gris rojo y rosáceo. El núcleo
paulatinamente se vuelve picnótico y es expulsado fuera de la célula en la etapa ortocromática.
La membrana del eritrocito en un complejo bilípido – proteínico, el cual es importante para mantener la
deformabilidad celular y la permeabilidad selectiva. Al envejecer la célula, la membrana se hace rígida,
permeable y el eritrocito es destruido en el bazo. La vida media promedio del eritrocito normal es de 100 a
120 días. La concentración eritrocitaria varia de acuerdo al sexo, edad, ubicación geográfica. Se encuentran
concentraciones más altas en zonas de gran altitud, en varones y en recién nacidos. Las disminuciones por
debajo del rango de referencia resultan en un estado denominado anemia. Esta alteración provoca hipoxia
tisular. El aumento de la concentración de eritrocitos ( eritrocitosis ) es menos común.
La hemólisis es la destrucción de los eritrocitos envejecidos y sucede en los macrófagos del bazo e hígado. Los
elementos esenciales, globina y hierro, son conservados y reutilizados. La fracción hem de la molécula es
catabolizada a bilirrubina y excretada a través del tracto intestinal. La rotura del eritrocito a nivel intravascular libera
hemoglobina directamente a la sangre. Aquí, la molécula se disocia en dímeros α y β, los cuales se unen a la proteína
de transporte, haptoglobina. Esta transporta los dímeros al hígado donde posteriormente son catabolizados a
bilirrubina y excretados.
Eritrocitos humanos
Los eritrocitos tienen una forma oval, aplanada, con una depresión en el centro. Este diseño está
optimizado para el intercambio de oxígeno con el medio que lo rodea lo que les otorga flexibilidad
para poder atravesar los capilares, donde liberan la carga de oxígeno. El diámetro de un eritrocito
típico es de 6-8 µm. Los globulos rojos contienen hemoglobina, que se encarga del transporte de
oxigeno y del dioxido de carbono. Asímismo es el pigmente que le da el color rojo a la sangre.
Valores normales de hematíes en adultos
Mujeres: 4 - 5 x 106/uL
Hombres: 4.5 - 5 x 106/uL
Metabolismo energético del eritrocito
El metabolismo de los eritrocitos es limitado, debido a la ausencia de núcleo, mitocondria y otros organelos
subcelulares. Aunque la unión, transporte y liberación de oxigeno y dióxido de carbono es un proceso pasivo que no
requiere energía, existe una variedad de procesos metabólicos dependientes de energía que son esenciales para la
viabilidad de la célula.
Las vías metabólicas más importantes para el eritrocito maduro necesitan glucosa como sustrato. Estas vías se refieren a:
Vía Emboden – Meyerhof mejor conocida como "glucólisis"
Ciclo de la Hexosa – Monofosfato
Vía de la Hemoglobina Reductasa
Ciclo de Rapoport – Luebering
Estas vías contribuyen con energía al mantener:
El potasio intracelular alto, el sodio intracelular bajo y un calcio intracelular muy baja (bomba de cationes)
Hemoglobina en forma reducida
Elevados niveles de glutation reducido
Integridad y deformabilidad de la membrana
Via Embden–Meyerhof o glucolisis
Proporciona ATP para la regulación de la concentración intracelular de cationes (Na, K, Ca, Mg) a través de bombas
de cationes. El eritrocito obtiene energía en forma de ATP del desdoblamiento de la glucosa por esta vía.
Aproximadamente 90 a 95% del consumo celular de oxigeno utiliza esta vía. Los eritrocitos normales no tienen
depósitos de glucógeno. Dependen por completo de la glucosa ambiental para la glucólisis. La glucosa penetra a la
célula mediante difusión facilitada, un proceso que no consume energía. Es metabolizada a lactato, donde produce
una ganancia neta de dos moles de ATP por un mol de glucosa.
Ciclo de la Hexosa Monofosfato
Proporciona Nicotinamida-Adenina Dinucleotido fosfato y glutatión para reducir oxidantes celulares. Aproximadamente
5% de la glucosa celular ingresa a la vía oxidativa Hexosa Monofosfato, un sistema auxiliar para producir sustancias
reductoras. Esta vía produce así mismo, glutation. El glutatión reducido protege a la célula contra cualquier lesión
oxidante permanente. Los oxidantes dentro de la célula oxidan los grupos sulfhidrilo (SH) de la hemoglobina, a menos
que los oxidantes sean reducidos por el glutatión reducido.
Vía de la Hemoglobina Reductasa
Protege a la hemoglobina de la oxidación vía la NADH y metahemoglobina reductasa. Se trata de una vía alterna a la vía
Emboden – Meyerhof, esencial para mantener al hierro hem en el estado reducido Fe++. La hemoglobina con el hierro en
estado ferrico, Fe+++, es conocida como metahemoglobina. Esta forma de hemoglobina no logra combinarse con el
oxigeno. La metahemoglobina reductasa en unión con el NADH producido por la vía Emboden – Meyerhof protege al
hierro hem de la oxidación. Sin este sistema, el 2 % de la metahemoglobina formada todos los días, al cabo del tiempo se
eleva a 20 a 40% limitando gravemente la capacidad de transportadora de oxigeno en la sangre. Medicamentos oxidantes
pueden interferir con la metahemoglobina reductasa y producir valores aun más elevados de metahemoglobina. Esto
provoca cianosis.
Ciclo de Rapoport – Luebering
2,3 – difosfoglicerato (DPG) el cual facilita la liberación de oxigeno a los tejidos. Este ciclo es parte de la vía Emboden –
Meyerhof y tiene por finalidad evitar la formación de 3 – fosfoglicerato y ATP. El DPG esta presente en el eritrocito en una
concentración de un mol BPG/mol de hemoglobina y se une con fuerza a la desoxihemoglobina, manteniendo a la
hemoglobina en estado desoxigenado facilitándose la liberación de oxigeno. El incremento en la concentración de
difosfoglicerato facilita la liberación de oxigeno a los tejidos mediante la disminución en la afinidad de la hemoglobina para
el oxigeno. De esta manera el eritrocito cuenta con un mecanismo interno para la regulación del aporte de oxigeno a los
tejidos.
Hemoglobina
Es el pigmento especial que posee hierro en su molécula y que da a los eritrocitos su color
rojo característico. Su función es el transporte de oxígeno. Está presente en todos los
animales, excepto en algunos grupos de animales inferiores. Participa en el proceso por el que
la sangre lleva los nutrientes necesarios hasta las células del organismo y conduce sus
productos de desecho hasta los órganos excretores. También transporta el oxígeno desde los
pulmones o branquias, donde la sangre lo capta, hasta los tejidos del cuerpo.
Cuando la hemoglobina se junta al oxígeno, para transportarse a los órganos del cuerpo se le llama
oxihemoglobina. Cuando la hemoglobina se junta al CO2, para eliminarse por la espiración, que ocurre en los
Pulmones, recibe el nombre de Carboxihemoglobina.
La hemoglobina también transporta productos residuales, el dióxido de carbono de vuelta a los tejidos.
(Menos del 2% total del oxígeno, y la mayor parte del CO2 son mantenidos en solución en el plasma
sanguíneo). Los eritrocitos consisten en 70% de hemoglobina. Un compuesto relacionado, la mioglobina,
actúa como almacén de oxígeno en las células musculares.
Enfermedades del sistema eritrocitario
A continuación se listan enfermedades del sistema eritrocitario:
Anemia
La anemia es un síndrome que se caracteriza por la baja capacidad de oxígeno transportado en la sangre, debido al
número insuficiente de glóbulos rojos o debido a una anormalidad en los eritrocitos o en la hemoglobina.
Anemia por deficiencia de hierro: Es la anemia más común y se da debido a una dieta o una absorción insuficiente de
hierro, por lo que no es posible la formación de hemoglobina, para la cual se necesita hierro.
Anemia aplástica: Se da cuando la médula ósea tiene dificultad para fabricar células sanguíneas.
Anemia ferropénica
Anemia perniciosa: Este tipo de anemia se produce debido a una dificultad para la absorción por parte del
organismo de la vitamina B12, la cual es imprescindible para la fabricación de hemoglobina.
La malaria es causada por un parásito que permanece parte de su ciclo de vida en los eritrocitos y se alimenta de
hemoglobina.
Macrocitosis: Aumento del tamaño de los eritrocitos.
Síndrome hemolítico y entidades asociadas
Anemia hemolítica
Hemoglobinopatías
Talasemia
Anemia falciforme, es una enfermedad genética que lleva a la producción de eritrocitos malformados.