EL DELITO DE AGRESIONES EN CONTRA DE
LAS MUJERES Y LOS INTEGRANTES DEL
GRUPO FAMILIAR: IMPUTACION OBJETIVA,
CASUISTICA Y JURISPRUDENCIA ACTUAL .
MG. BRUNO M. LIMAS
CERNA
▶ IMPLICANCIAS DEL OBJETO DE LA
LEY 30364 Y SU REGLAMENTO EN LA
LUCHA CONTRA LA VIOLENCIA
PROBLEMÁTICA
MUNDIAL
VIOLENCIA DE
GÉNERO
La violencia de género en general y la violencia contra las mujeres en
las relaciones de pareja en particular, es un fenómeno histórico
presente en gran parte de las culturas humanas sin límite de edad,
clase social, raza, ideologías o religión.
Desde hace algunas décadas este tipo de violencia comenzó a ser
percibida como violación a los derechos humanos, sustentada en el
principio de la Declaración Universal de Derechos Humanos, “Todos los
seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”.
Quedando configurado que la violencia de género es una problemática
compleja, cuya existencia se funda básicamente en la desigualdad
existente entre hombres y mujeres, desigualdad que es construida
culturalmente y que es legitimada y reproducida por las propias
estructuras sociales, la misma que debe ser contrarrestada por tratarse
de la violac ión a derechos humanos fundamentales.
En todo el mundo —tanto en los países ricos como en los pobres— las mujeres en un mayor
porcentaje son victimas de maltrato, trata de personas, violaciones y asesinatos. Estos abusos de
los derechos humanos no solo infringen graves daños y sufrimiento a las personas; sino también
desgarran sociedades enteras.
En el mundo, las mujeres deben enfrentar diversas barreras que limitan el ejercicio de sus
derechos. El acceso limitado a los ámbitos de la educación, el trabajo, la salud, la justicia y la
participación política, así como la violencia en sus diversas modalidades, constituyen obstáculos
para su desarrollo en condiciones de igualdad.
Esta situación hace que las mujeres requieran ser consideradas como un grupo de especial
protección.
Derechos que son vulnerados
• Derecho a una vida libre de violencia.
•Derec ho a la asistencia y la protec
c ión integrales.
• Derechos laborales.
• Derechos en el campo de la educación.
Por ello en los dos últimos decenios, muchos
Estados no sólo han adoptado legislación que
criminaliza esa violencia, garantizando el
enjuiciamiento y el castigo de quienes la
cometen, sino que empodera y presta apoyo
a las vic timas reforzando la prevención.
Conferencias e Instrumentos Internacionales
• Convención Sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (1979).
Se aprueba en la Asamblea General de Naciones Unidas.
• Conferencia Mundial para el Examen y la Evaluación de los logros del Decenio de Naciones
Unidas para la Mujer: Igualdad, Desarrollo y Paz, en Nairobi (1985).
• Convención Sobre los Derechos del Niño (1989), Naciones Unidas.
• Declaración Sobre la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, proclamada en la Asamblea
General de Naciones Unidas (Viena 1993) para reforzar y complementar el proceso iniciado en
1979.
• Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer
“Convención de Belém do Pará” (1994).
• 100 Reglas de Brasilia sobre acceso a la justicia de las personas en condición de vulnerabilidad
(2008).
Avances a nivel Internacional
• La Organización de los Estados Americanos (OEA) por
intermedio de la Comisión Interamericana de Mujeres
(CIM), elabora la Convención Interamericana para
prevenir, sancionar y erradicar la Violencia contra la
Mujer “Convención de Belèm Do Pará” (OEA, 1994).
Los Estados que la ratifican, se obligan
internacionalmente a sancionar la violencia contra las
mujeres, a proteger a las víctimas y a promover las
condiciones necesarias para su erradicación, como una
forma de seguir avanzando y complementando otros
instrumentos internacionales.
En el Perú
En 1995, se suscriben los acuerdos de la Plataforma de Beijing aceptando el compromiso de
erradicación de las brechas de género y de toda forma de discriminación por sexo. Los Estados
acuerdan “… promover los objetivos de igualdad, desarrollo y paz para todas las mujeres del
mundo, en interés de toda la humanidad” (ONU, 1995). La Plataforma incorpora el enfoque de
género en las políticas públicas marcando una diferencia sustancial en relación a los
compromisos internacionales que buscaban la superación de barreras y obstáculos para la
igualdad de género.
Se crea además, el Ministerio de la Mujer como ente rector encargado de “diseñar, proponer y
ejecutar políticas de desarrollo social y humano promoviendo la equidad de género y la
igualdad de oportunidades para la mujer, niñez, adulto mayor y poblaciones en situación de
pobreza y pobreza extrema, discriminadas y excluidas”, lo que generó el desarrollo de un
conjunto de políticas nacionales con adopción de medidas concretas para el desarrollo de las
mujeres.
Fuente: Defensoría del Pueblo –Perú -
POLITICAS DE
ESTADO
▶ La violencia de género se ha convertido en un
mecanismo social clave para perpetuar la
subordinación de las mujeres y la hegemonía
masculina como control social de lo femenino.
▶ Esta situación ha creado preocupación en toda la
población, por lo que los Estados asumen como
deber y obligación implementar políticas públicas
esenciales para su prevención y erradica ción.
POLITICAS PUBLICAS –
PERÚ
▶ Decreto Supremo N° 027-2007-PCM. Políticas Nacionales de
obligatorio cumplimiento para las entidades del Gobierno
Nacional, en materia de igualdad de hombres y mujeres. Dentro
de ellas, promoción en la sociedad de acciones para garantizar
el derecho a la no discriminación de las mujeres y la
erradicación de la violencia familiar y sexual.
▶ Decreto Supremo N° 008-2016-MIMP. Plan Nacional contra la
Violencia de Género 2016-2021, que adopta la característica de
Plan Especial Multisectorial, porque es de aplicación en los tres
niveles de gobierno y en los distintos sectores y entidades
involucradas en la prevención, sanción y erradicación de la
violencia de género, incluidos los gobiernos regionales y locales.
POLITICAS PUBLICAS –
PERÚ
▶ El Acuerdo Nacional. Ha aprobado treinta y uno (31)
Políticas de Estado, dentro de ellas, tenemos: a)
erradicación de la violencia; y, b) fortalecimiento de la
familia y protección de la niñez.
▶ Estas Políticas de Estado constituyen el marco
orientador para la definición de los objetivos
nacionales, las políticas, y las metas y acciones
incluidos en el Plan Bicentenario: El Perú hacia el 2021
LEY N°
30364
Objeto: Prevenir, erradicar y sancionar toda forma
de violencia producida en el ámbito público o
privado contra las mujeres por su condición de
tales, y contra los integrantes del grupo familiar; en
especial, cuando se encuentran en situación de
vulnerabilidad, por la edad o situación física como
las niñas, niños, adolescentes, personas adultas
mayores y personas con discapacidad.
Tipos de violencia contra la mujer
La Ley 30364 distingue cuatro tipos de violencia:
•Violencia patrimonial o económica: es cuando se limita el acceso al dinero, hay apropiación de bienes
materiales y se controlan los ingresos.
•Violencia psicológica: acción o conducta donde controla y aísla a la persona para humillarla o avergonzarla y
causarle daños psíquicos.
•Violencia sexual: son acciones contra la libertad sexual de la mujer y que se dan sin su consentimiento o bajo
coacción
•Violencia física: acción o conducta que causa daño al cuerpo o a la salud de la persona.
Artículo 122-B.- Agresiones en contra de las mujeres o integrantes del grupo familiar* ** *** ****
El que de cualquier modo cause lesiones corporales que requieran menos de diez días de asistencia o
descanso según prescripción facultativa, o algún tipo de afectación psicológica, cognitiva o conductual
que no califique como daño psíquico a una mujer por su condición de tal o a integrantes del grupo
familiar en cualquiera de los contextos previstos en el primer párrafo del artículo 108-B, será reprimido
con pena privativa de libertad no menor de uno ni mayor de tres años e inhabilitación conforme a los
numerales 5 y
11 del artículo 36 del presente Código y los artículos 75 y 77 del Código de los Niños y Adolescentes,
según corresponda.
La pena será no menor de dos ni mayor de tres años, cuando en los supuestos del primer párrafo se
presenten las siguientes agravantes:
[Link] utiliza cualquier tipo de arma, objeto contundente o instrumento que ponga en riesgo la vida de la
víctima.
2. El hecho se comete con ensañamiento o alevosía.
3. La víctima se encuentra en estado de gestación.
[Link] víctima es menor de edad, adulta mayor o tiene discapacidad o si padeciera de enfermedad en estado
terminal y el agente se aprovecha de dicha condición.
5. Si en la agresión participan dos o más personas.
6. Si se contraviene una medida de protección emitida por la autoridad competente.
7. Si los actos se realizan en presencia de cualquier niña, niño o adolescente.
3.2. ¿Cómo interpretar cada uno de los componentes del «contexto de violencia familiar» a partir del texto
legal?
Según lo dispone el artículo 6 de la Ley 30364, la violencia contra los integrantes del grupo familiar es «cualquier
acción o conducta que causa muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico y que se produce en el
contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder, de parte de un integrante a otro del grupo
familiar».
Así, según la norma positiva, la violencia familiar se configura a partir de tres componentes: (i) Un sujeto quien
realiza la acción, el cual debe poder ser incluido en la categoría de «integrante del grupo familiar, (ii) Un resultado
típico, que implica la generación de un menoscabo en la integridad física, psíquica, o en las posibilidades concretas
de satisfacer una necesidad humana básica, y (iii) Que el sujeto, integrante del grupo familiar, produzca dicho
resultado típico en el «contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder; o lo que es lo mismo: en un
«contexto de violencia familiar».
En cuanto al primer componente, debemos tener en cuenta que las personas que deben ser consideradas como
integrantes del grupo familiar son las enumeradas en el art. 7, literal b, de la misma ley. Si bien existen
particularidades y problemas en relación a la determinación del círculo de autores así como de sujetos
protegidos por la ley, estas cuestiones deberán ser tratadas en un trabajo posterior, ello a fin de evitar el
desenfoque del asunto que nos ocupa ahora.
Lo mismo ocurre con el segundo componente relacionado con el resultado típico que exige un acto de violencia
familiar; este no puede ser desarrollado aquí con detalle, pues excede los fines de este artículo.
En cuanto al tercer componente, como ya se dijo, el «contexto de violencia familiar» requiere que se pueda
afirmar, como mínimo, cualquiera de estos tres tipos relaciones previas entre los sujetos involucrados: (i)
relación de responsabilidad, (ii) relación de poder, y (iii) relación de confianza.
Sin dejar de reconocer que las relaciones de responsabilidad, poder y confianza generalmente se presentan de
manera ubicua; esto es, de forma concurrente, a continuación desarrollaremos de manera separada que
significan cada uno de estos tres conceptos, tratando de diferenciarlos solo a efectos meramente pedagógicos.
3.2.1. Relación de responsabilidad
Una relación de responsabilidad implica siempre una posición de garante. Una parte tiene un deber especial que le
impone un conjunto de obligaciones frente a la otra, generalmente por mandato legal o por asunción.
Al mismo tiempo, una relación de responsabilidad coloca al agente en una particular posición de autoridad respecto a
otra persona. Esta asimetría de poder respaldada legalmente es la que justifica que un hecho realizado en el marco de una
situación de responsabilidad sea tratado como un hecho de violencia familiar.
Son relaciones de responsabilidad, por ejemplo, las que existen entre un padre y un hijo. Estas relaciones de
responsabilidad están reguladas por el Derecho de Familia y en particular por el régimen de la Patria Potestad.
También son relaciones de responsabilidad, entre otras, las que existen entre un tutor o curador y un menor o una persona
con capacidad de ejercicio restringida. En igual sentido, existen relaciones de responsabilidad en los casos de
acogimiento familiar o residencial, según lo regulado por el Decreto Legislativo 1297.
En suma, las relaciones de responsabilidad son situaciones en las cuáles, conforme a derecho, una persona tiene respecto
a otra, obligaciones de cuidado, protección, etc.; lo cual genera que al mismo tiempo surjan relaciones de dependencia y
control (asimetría de poder).
3.2.2. Relación de poder
Si bien existen relaciones de dependencia y control en el marco de las relaciones de responsabilidad, no siempre
esta diferencia o asimetría de poder está secundada por el ordenamiento jurídico.
Existen ocasiones en que las relaciones humanas se desarrollan en el marco de una dependencia, dominio, control o
sometimiento de hecho por parte una persona hacia otra. Son a estas relaciones de facto (no necesariamente
amparadas por el derecho) a las que llamaremos «relaciones de poder», para distinguirlas de las relaciones de
responsabilidad (reguladas por la ley).
Así por ejemplo, son relaciones de poder las que existen en las relaciones de pareja, cuando el control efectivo de
los medios económicos o fuentes de ingresos del entorno familiar son asumidos solamente por un miembro del
grupo familiar.
Esta situación puede verse reforzada incluso por la existencia de una situación de aislamiento social por parte de
quien no solo carece de capacidad de control sobre ingresos y gastos del hogar, sino que también carece de
mecanismos de apoyo afectivo (o emocional) para entablar una relación saludable en pie de igualdad con otra
persona.
3.2.3. Relación de confianza
Desde un punto de vista semántico, las relaciones de confianza implican siempre relaciones horizontales o de
llaneza en el trato. No puede existir confianza si hay abuso de poder, pues en este caso lo que existe es más bien
sometimiento u obediencia.
Las relaciones de confianza presuponen, como bien señala Laurence Cornu (págs. 20-21), el que una persona no
se inquiete por la conducta futura del otro. Dicho de otra forma, en las relaciones de confianza se juzga la falta
de necesidad de control sobre lo que otro pueda hacer, en tanto existe una «apuesta» basada en los vínculos
afectivos que se comparten.
No obstante, las relaciones de confianza no pueden presuponerse por el sólo vínculo de parentesco o por el solo
hecho de ser integrante de un determinado grupo familiar. La hipótesis de una conducta futura siempre
favorable (o por lo menos nunca perjudicial) a los intereses propios solo es racional si se basa precisamente en
vínculos afectivos sólidamente demostrados o en la conducta previa o anterior de la persona cuya conducta se
juzga.
Son ejemplos de violencia familiar en el marco de relaciones de confianza, la afectación psicológica y
patrimonial que pudiera sufrir un anciano por parte de un integrante del grupo familiar a causa de haber sido
despojado mediante engaños de alguna suma de dinero o de otros bienes patrimoniales que le son necesarios para
su supervivencia.
En síntesis, la imputación objetiva va más allá de verificar realidades de causa-efecto, sino
que trata de: i) imputar objetivamente a una persona la realización de una conducta y; ii)
en caso exista dicho el resultado típico, que este pueda serle atribuido a esta conducta;
Como bien sabemos, dentro de los delitos de resultado, la imputación requerirá comprobar en primer término
que la acción haya vulnerado o puesto en peligro al bien jurídicamente cautelado, para luego determinar si el
resultado es producto de esa misma acción. A partir de estos dos principios es posible diferenciar entre
imputación objetiva de la conducta e imputación jurídica del resultado. En este sentido, la creación del resultado
debe apreciarse ex ante y la realización del resultado conjuntamente con la relación de causalidad debe
apreciarse ex post. (Villavicencio, 2006, p.324)
Es así, que podemos encontrar la aplicación de imputación objetiva en nuestra jurisprudencia, tal y como consta en
esta Ejecutoria de fecha 24 de noviembre de 1998 recaída en el Expediente 4034-98-Lima. (Rojas, 1999, p.83)
El derecho penal requiere para que una conducta humana sea reprochable, que el ataque al bien jurídico sea
objetivamente imputable al autor del comportamiento típico, es decir no basta con haber causado, dolosa o
imprudentemente una muerte o una lesión corporal para que el sujeto activo haya realizado el tipo, es necesario
además que dicho resultado pueda serle atribuido objetivamente a él.
JURISPRUDENCIA NACIONAL
Jurisprudencia del artículo 122-B del Código Penal
•Corte Suprema
1. El bien jurídico tutelado en los delitos de violencia familiar es pluriofensivo (doctrina legal) [AP 9-2019/CIJ-116]. Link: [Link]/3lpnNx2
2. NUEVO: Agresiones contra la familia: Impedir que padre vea a sus hijos constituye una afectación psicológica [Casación 515-2022,
Lima]. Link: [Link]/kXWQv
3. Incumplimiento de una medida de protección configura el delito de agresiones y no de desobediencia a la autoridad [Casación
1879-2022, Ancash]. Link: [Link]/3GJTZCO
4. Diferencias entre tentativa de feminicidio y agresiones en el contexto de violencia familiar [Casación 1177-2019, Cusco]. Link:
[Link]/3BYkodj
5. El vínculo de tío-sobrino no configura el delito de agresión contra la mujer e integrantes del grupo familiar [Casación 76-2016, La
Libertad].
Link: [Link]/3JyNQtX
6. Aunque hay parentesco entre el imputado y el agraviado, si este es mayor de edad, no domicilia ni están bajo ningún tipo de
dependencia, no configura el delito de lesiones por violencia familiar, sino lesiones leves [RN 2030-2019, Lima]. Link: [Link]/3ySNzwS
7. La falta de indicación de los días de incapacidad en el certificado no impide acreditar la existencia de lesiones [RN 1891-2019,
Lima]. Link: [Link]/3jU2xyj
8. No se necesita de una «relación de convivencia» para acreditar las lesiones por violencia familiar [RN 1865-2015,
Huancavelica]. Link: [Link]/3wWF8jA
9. NUEVO: El delito de violencia familiar no es uno de habitualidad ni requiere de actos lesivos reiterados [Casación
2953-2021, Loreto].
Link: [Link]/2gvzx
•Corte Superior
1. La configuración de lesiones por violencia familiar no exige una habitualidad, sino solo un comportamiento violento [Exp.
00059-2019-0]. Link: [Link]/3IM2YoG
2. El «contexto de violencia» es necesario para configurar el delito de agresiones en contra de la mujeres e integrantes del grupo familiar
[Exp. 01733-2019-0]. Link: [Link]/3ARXBix
3. La falta de los elementos de un «contexto de violencia» configura el delito de lesiones [Exp. 00382-2019-74]. Link: [Link]/3JvkMU7
4. Clases de «contexto» del delito de agresiones contra mujeres: Violencia familiar, coacción, hostigamiento, prevalimiento, discriminación
[Exp.
13262-2018-55]. Link: [Link]/3ALNiMU
5. Agresión contra la mujer: corresponde imponer pena privativa de libertad con carácter de efectiva [Pleno Jurisdiccional Distrital Penal de
Lima Norte, 2019]. Link: [Link]/3LDfV5P
6. Incumplimiento de una medida de protección de no agresión en contra de una mujer o familiar se debe calificar como agravante prevista
en el art. 122-B y no por el art. 368 del CP [Pleno Jurisdiccional Distrital Penal de Cusco, 2019]. Link: [Link]/3ytX4Ck
7. En delitos de violencia contra la mujer se debe aplicar la pena en orden secuencial antes de imponer una pena efectiva [Pleno
Jurisdiccional
Distrital Penal del Santa, 2018]. Link: [Link]/3Tmy4a5
8. En el delito de agresiones en contra de las mujeres o integrantes del grupo familiar no procede la suspensión de la pena, pero sí la
conversión y reserva de fallo [Pleno Jurisdiccional Distrital Penal y Procesal Penal de Lima Este, 2018]. Link: [Link]/3JTVMXW
9. Fiscal no está obligado a solicitar la pena de inhabilitación en el delito de agresiones en contra de las mujeres e integrantes del
grupo familiar [Pleno Jurisdiccional Distrital Penal y Procesal Penal de Lima Este, 2018]. Link: [Link]/3Z0Pqdt
JURISPRUDENCIA NACIONAL
APLICACIÓN DE LA LEY N°
30364
▶ Desistimiento en los Procesos de Violencia Familiar
Ley N° 30364 ni su Reglamento, regulan la figura del desistimiento. El artículo 25° de la
citada Ley prohíbe la conciliación entre la víctima y el agresor.
Expediente N° 04544-2016. Juzgado de Familia de la Corte de Justicia de Lima Norte.
Denunciante solicitó oralmente en la Audiencia, desistirse del proceso de violencia familiar.
Se resolvió “Tener por desistida del proceso a la agraviada y, en consecuencia
concluido el proceso sin declaración sobre el fondo, y se dispuso el Archivo
definitivo”.
Expediente N° 00318-2017. Juzgado de Familia de la Corte de Justicia del Callao, en ese
caso, la denunciante solicitó por escrito desistirse del proceso y se deje sin efecto la
audiencia oral programada en autos. Se resolvió “Declarar Improcedente la solicitud
de desistimiento y dispuso proseguir los actuados conforme a su estado”.
JURISPRUDENCIA NACIONAL
APLICACIÓN DE LA LEY N°
30364
▶ Citación a Audiencia Única
El artículo 35 del Reglamento de la Ley N° 30364, dispone: “El Juzgado de Familia puede
realizar audiencia con la sola presencia de las víctimas o sin ellas. En el caso que las
circunstancias lo ameriten, dicta las medidas de protección o cautelares correspondientes,
en el plazo de 72 horas que establece la ley. Cuando el Juzgado lo considere necesario
entrevista a la persona denunciada (...)”.
De acuerdo a la información recogida en el Inventario Jurídico Procesal, los criterios que
prevalecen respecto de la realización de las Audiencias en este tipo de procesos, son: i)
El
Juez cita a las parte a una Audiencia Única, en todas las denuncias de violencia familiar;
i)
El Juez cita Audiencia sólo en aquellos casos en los cuales no cuente con los medios de
prueba suficientes para dictar medidas de protección; i i) El Juez en ningún caso
señala
fecha para la audiencia, por considerar que es innecesaria su realización y prefiere dictar
medidas de protección genéricas.
JURISPRUDENCIA NACIONAL
APLICACIÓN DE LA LEY N°
30364
▶ Citación a Audiencia Única
En la Corte Superior de Lima Norte, se ha podido identificar que los Juzgados de Familia
generalmente citan a Audiencia Única a las partes y, sólo en los casos en los cuales se trata de
“riesgo severo”, dictan medidas de protección en forma inmediata.
Expediente N° 06812-2016, Juzgado de Familia de la Corte Superior de Justicia de Lima Norte,
prescindió de la realización de la Audiencia : “(…) atendiendo a la carga procesal que existe
en este Juzgado, el señalar fecha para realizar la Audiencia Oral conllevaría a desarrollarla
dentro de algunas semanas -por la recargada agenda del juzgado-, incumpliéndose así el
objetivo de la Ley antes mencionada, cuando se espera una respuesta rápida y eficaz de la
Administración de Justicia; por lo que en el caso concreto resulta pertinente prescindir de la
referida audiencia, máxime si conforme al Tercer Pleno Casatorio Civil de la Corte Suprema de
Justicia de la República deben flexibilizarse principios y normas procesales, en atención a la
naturaleza de los conflictos que se debaten en todos los asuntos de familia, pues inclusive en el
artículo 35° del referido Reglamento se contempla la posibilidad de realizarse la audiencia con
o sin la presencia de la víctima y la entrevista al denunciado se realiza sólo si el Juzgado lo
considera pertinente (…).”.
JURISPRUDENCIA NACIONAL
APLICACIÓN DE LA LEY N°
30364
▶ Vigencia de las Medidas de Protección
Si bien, el artículo 40° del Reglamento de la Ley N° 30364, señala respecto de la vigencia de
las medidas de protección o cautelares, lo siguiente: “La medida de protección o cautelar
dictada por el Juzgado de Familia, surte efecto hasta que la sentencia emitida por el Juzgado
Penal o Juzgado Paz Letrado en materia de faltas, quede consentida o ejecutoriada”.
Sin embargo, en la práctica judicial se aprecia que los Jueces de familia no toman en cuenta
este dispositivo legal, ya que remitido el original del expediente al Ministerio Público o al
Juzgado de Paz Letrado, según corresponda, se desentienden en absoluto de la denuncia, no
haciendo seguimiento de las medidas de protección dictadas con la finalidad de verificar si
se están o no cumpliendo.
Así, se ha podido identificar que, cuando la parte denunciante ingresa un escrito informando
al Juez del incumplimiento de las medidas de protección decretadas, éste remite dicho
escrito a la dependencia en la cual se encuentra el expediente (MP ó JPL), sin dar respuesta
oportuna a dicho pedido, desconociendo de esa forma lo dispuesto en el artículo 41° de la
norma acotada.