Módulo #9 2020
Módulo #9 2020
DE CONGRESO-SAN JUAN
Año 2020
COERCIÓN PROCESAL
Por COERCIÓN PROCESAL se entiende, en general, toda restricción al
ejercicio de derechos personales o patrimoniales del imputado o de
terceras personas, impuestas durante el curso de un proceso penal
y tendiente a garantizar el logro de sus fines: el descubrimiento de
la verdad y la actuación de la ley sustantiva en el caso concreto (o
mejor sería decir, algunos de sus fines, porque la protección de la
dignidad personal, los derechos del imputado, la tutela del interés
de la víctima y la solución del conflicto entre ambos, expresado en
el delito, son también fines del proceso).
* Nota típica de la coerción procesal es la posibilidad del empleo de
la fuerza pública para la restricción a los derechos. Esta idea
comprende tanto su utilización directa (v. gr., la detención del
imputado), como la amenaza de aplicarla (v. gr., citación bajo
apercibimiento de ser conducido por la fuerza pública en caso de
no comparecer).
* La característica principal de la coerción procesal es la de no tener
un fin en si misma. Es siempre un medio para asegurar el logro de
otros fines: los del proceso. Las medidas que la integran no tienen
naturaleza sancionatoria (no son penas) sino meramente
instrumental: sólo se conciben como cautelar y necesarias para
neutralizar los peligros que puedan cernirse sobre el descubrimiento
de la verdad o la actuación de la ley sustantiva.
* Los actos coercitivos afectan por regla general al imputado, a
quien se puede restringir en el ejercicio de sus derechos personales
(v. gr., allanando su domicilio, abriendo su correspondencia,
privándolo de su libertad de locomoción, etc.), o patrimoniales (v.
gr., embargando sus bienes).
* Pero pueden también afectar a terceros, ej: al testigo que se ve
obligado a comparecer a declarar; la víctima de lesiones que debe
someterse a un examen corporal; o el propietario de la cosa hurtada
que se ve privado temporalmente de su uso y goce mientras
permanece secuestrado con fines probatorios, etc.
Clases
Las medidas de coerción procesal pueden afectar
derechos patrimoniales o personales. Esto da lugar a
la tradicional distinción entre coerción real y coerción
personal.:
* La coerción real importa una restricción a la libre
disposición de una parte del patrimonio;
* La coerción personal es una limitación, restricción o
privación de la libertad de la persona.
LA COERCIÓN PERSONAL DEL IMPUTADO.
La COERCIÓN PERSONAL DEL IMPUTADO es la excepcional
restricción o limitación que puede imponerse a su libertad, sólo
cuando fuere imprescindible para asegurar que el proceso pueda
desenvolverse sin obstáculos hasta su finalización, que la sentencia
con que culmine no sea privada de considerar ninguna prueba (ni
sufra el falseamiento de alguna) por obra del imputado, y que este
cumpla la pena que ella imponga.
* Por afectar un derecho constitucionalmente garantizado (la
libertad ambulatoria del art. 14, CN), las medidas en que se traduce
deben encontrar respaldo en las leyes fundamentales y estar
expresamente previstas en las leyes procesales, reglamentarias de
aquéllas (art. 31 CN): éstas deberán predeterminar los casos y las
formas en que cada restricción cautelar podrá imponerse.
Todas estas normas, aunque autorizaran restricciones a ese derecho,
tendrán el valor de fijar los límites precisos e insuperables en que la
coerción personal podrá desenvolverse legítimamente, pues fuera de
SU MANIFESTACIÓN SEGÚN LOS PARADIGMAS PROCESALES.
El tratamiento de este tema en la legislación positiva y en la práctica judicial,
se encuentra íntimamente relacionado con el modelo de proceso penal al que
se adscribe:
a).- Si es de carácter autoritario, o influido fuertemente por este PARADIGMA
INQUISITIVO, el proceso –con su innegable connotación estigmatizante– en
general, y la coerción personal, en particular, serán utilizados como penas
anticipadas respecto del imputado, el que se presupone culpable, castigando
así la mera sospecha o apariencia de culpabilidad. La detención del inquirido es
la regla y la libertad es una excepción; a esto se llega por fuerza de una
ideología política contraria a nuestras instituciones fundamentales: hay un
ciego y absoluto predominio del interés social fortalecido por el temor al
delincuente, triunfa una concepción unilateral del proceso (“salud pública
suprema”), reinando la tortura como medio legitimo de arranque de
confesión, el secreto de la instrucción que da base a la sentencia y la negación
de la defensa.
El imputado deja de ser una parte del proceso (no es un sujeto de derechos)
para convertirse en mero objeto de persecución, al mismo tiempo que el
encarcelamiento es indispensable y asume el carácter de la pena anticipada:
“el inicio del proceso es el inicio del castigo”.
b).- Si el modelo es democrático (garantista) o influido por
el PARADIGMA ACUSATORIO, en cambio, no usará al
proceso ni a la privación de libertad con fines punitivos
pues, hasta que se pruebe la culpabilidad del imputado,
éste se presupone inocente.
El proceso acusatorio es el instrumento para verificar la
acusación tiene fundamento o no, por lo que el imputado
es una parte esencial del proceso que goza generalmente
de libertad y su prisión es excepcional.
Ello en función de una filosofía humanista, que le da
preponderancia a la personalidad humana y la libertad
como bienes esenciales del ordenamiento jurídico.
Así el sistema punitivo se basa en el principio de inocencia,
encarcelándolo sólo excepcionalmente cuando ha
cometido un delito grave.
MARCO CONSTITUCIONAL
La Constitución Nacional y los tratados internacionales incorporados a ella
a su mismo nivel (art. 75 inc. 22, CN), contienen una verdadera
constelación de normas reguladoras de la situación jurídica y de la
coerción personal del imputado.
* La Constitución Nacional:
El imputado tiene, en principio, el derecho a permanecer en libertad
durante el proceso, pues la Constitución Nacional en su artículo 14 le
garantiza el derecho de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio
argentino. Tal garantía es permanente; acompaña al habitante en todos
los momentos de su existencia, aun mientras en el “juicio previo”.
a) La propia Constitución admite que, como retribución por un delito, se le
restrinja a un individuo la libertad por ella garantizada, pero con la
condición de que la decisión que así lo disponga sea precedida por un
juicio: “nadie puede ser penado sin juicio previo fundado en ley anterior
al hecho del proceso” (art. 18, CN, que también hace referencia a las
cárceles). Como la sanción sólo se concibe después del juicio previo,
durante la tramitación de éste funcionará el derecho del artículo 14. La
privación de libertad será, entonces, excepcional.
b) A su vez, la finalidad constitucional de “afianzar la justicia” hacia la que se
orienta el “juicio previo”, requiere que no se impida ni se obstaculice su
realización, que sus conclusiones se asienten sobre la verdad, y que se cumpla
realmente lo que en él se resuelva. Si el imputado (que fuera culpable),
abusando de su libertad, pudiera impedir la condena (falseando las pruebas o
no compareciendo al proceso) o eludir el cumplimiento de la pena que se le
pueda imponer (fugando), la justicia lejos de ser afianzada sería burlada.
Para evitar tales peligros la propia Constitución autoriza el “arresto” del
sospechoso (arts. 18 CN). Este poder de arresto –que sólo se debe poner en
manos de órganos judiciales “autoridad competente” en el “juicio previo”)–
resulta así una medida cautelar excepcional dirigida a neutralizar los peligros
graves, por los serios y probables, que se puedan cernir sobre el juicio previo.
c) Es claro que sólo la necesidad de evitar aquellos riesgos es la única razón
que lo justifica, de modo que si no existen, o existiendo pueden neutralizarse
de otra forma, el arresto carecerá de justificación constitucional. La privación
de libertad sólo puede autorizarse cuando sea imprescindible, y, no sustituible
por ninguna otra medida de similar eficacia pero menos gravosa.
La medida de precaución debe ser proporcionada al peligro que se trata de
prevenir, lo que obliga a aceptar que frente a riesgos menores, las medidas
enderezadas a neutralizarlos deberán ser de menor intensidad.
d) Aparece así la idea de un escalonamiento coercitivo
compuesto por medidas de diverso grado, que pone de
manifiesto el derecho del imputado a la coerción menos grave
adoptado por el art. 18, in fine, CN , que prohíbe imponer al
“reo” –y con mayor razón a quien todavía no lo es– restricciones
a su libertad que excedan el límite de lo imprescindible. Queda
proscripta, así, la coerción innecesaria o desproporcionada.
e) Consecuentemente, se admite la limitación de su duración
por el mero transcurso de ciertos plazos (y con independencia
de la subsistencia de las razones que la motivaron), considerados
razonables para concluir el proceso con el resguardo de los fines
que la medida de coerción tutela, para evitar que, por su
extensión, se convierta en una pena anticipada.
Sin embargo, si en verdad se cree en el principio de inocencia, el
encarcelamiento procesal no puede justificarse sino por un plazo
sumamente breve (mucho más breve que el admitido como
“razonable” por las legislaciones procesales vigentes).
LAS NORMAS SUPRANACIONALES DE JERARQUÍA CONSTITUCIONAL
(ART. 75 INC. 22 CN)
Los tratados internacionales sobre derechos humanos incorporados a la
Constitución Nacional a su mismo nivel (art. 75 inc. 22, CN), al imponer
condiciones a la privación de libertad durante el proceso, le han
conferido expreso respaldo a su imposición. Porque de la armonización
de las explícitas disposiciones de la CADH (art. 7), la DUDH (art. 9), la
DADDH (art. XXV) y el PIDCP (art. 9) se desprende el reconocimiento al
derecho a la libertad ambulatoria; que éste sólo podrá ser restringido
excepcionalmente por las causas y en las condiciones fijadas de
antemano (preexistentes) por las constituciones o por las leyes dictadas
en su consecuencia, y en los casos y bajo las formas o procedimientos
prescriptos en ellas; que el afectado por la privación de libertad tiene
derecho a un recurso judicial sin demora para el examen de la legalidad
de tal medida; y a ser juzgado sin dilación dentro de un plazo razonable, o
ser puesto en libertad, sin perjuicio de la continuación del proceso y la
imposición de garantías para su comparecencia a las diligencias
procesales, o al acto del juicio, o para la ejecución del fallo. Fuera de estos
casos la detención o encarcelamiento serán “arbitrarios”.
CARACTERES
a.- Son excepcionales, porque el estado normal del imputado durante el proceso es
el de libertad.
b.- Sólo será legítima su imposición cuando sean indispensables para lograr aquellos
fines: que no sustituibles por ninguna otra de similar eficacia pero menos gravosa;
sino se deberá seleccionar la que sea proporcionada con el peligro que se trate de
evitar.
c.- Su aplicación se condiciona a la existencia de cierta cantidad de pruebas de
culpabilidad.
d.- Su duración se subordina a la necesidad de su aplicación y mantenimiento. En
cuanto tal necesidad desaparezca, por desaparición de las razones que la
determinaron, o por su atenuación (v. gr., un cambio de calificación legal; la
disminución de la amenaza penal por el transcurso del tiempo de encierro), la
medida de coerción deberá cesar: son provisionales.
e.- La privación de libertad durante el proceso no puede exceder un límite temporal
razonable para llegar a una sentencia.
f.- Por afectar derechos de quien goza de un estado jurídico de inocencia,
ocasionándole además serios perjuicios, no pueden ser aplicadas analógicamente
(salvo, in bonam partem), y deben ser interpretadas restrictivamente.
g.- Debe procurarse que no afecten otros derechos del imputado cuya restricción no
sea necesaria para cautelar los fines del proceso (honorabilidad vida de relación, su
vida familiar y su trabajo, etc). Principio de no trascendencia de la pena.
h.- Su ejecución debe ser respetuosa de la dignidad inherente al ser humano.
Justificación frente al principio de inocencia
Ahora, si se repara que el art. 18 de la Constitución Nacional, al prohibir
que la pena pueda ser impuesta antes de una declaración de culpabilidad
emitida como culminación del juicio previo, está consagrando una
situación o estado de no culpabilidad durante el trámite del proceso las
conclusiones a que se arriba precedentemente encuentran su
fundamentación natural. Sólo la extrema necesidad, verificada en cada
caso, de evitar que con su accionar frustre los fines del proceso es lo que
puede justificar la aplicación y duración de las medidas coercitivas en
contra de una persona que goza de un estado jurídico de inocencia (art.
18, CN).
- Porque si es inocente, debe ser tratado como tal durante todo el proceso,
lo que significa no sólo la prohibición de penarlo con medidas de coerción
procesal antes del fallo condenatorio, sino también la de menoscabarlo
arbitrariamente en sus derechos a la libertad con el modo de imposición de
las medidas cautelares.
- Sin embargo hay quienes sostienen que “toda la coacción procesal
(incluyendo la prisión y la detención preventiva) tiene carácter penal y
que la misma, y el principio de inocencia son, en definitiva,
FINES
a)- Tutela de la investigación:
Las medidas en que ésta se traduce tienden a evitar que el imputado pueda
obstaculizar la investigación de la verdad aprovechando su libertad para borrar o
destruir las huellas del delito, sobornar o intimidar a los testigos, o concertarse con
sus cómplices. Accesoriamente, se las autoriza cuando las alternativas del proceso
tornen necesaria su presencia para medidas probatorias en las que deberán actuar
como objeto de prueba (tales como una inspección corporal, un reconocimiento de
identificación, etc.).
Pero si tal riesgo no existe inicialmente o luego desaparece, no se deberá imponer la
coerción o la impuesta deberá cesar .
b)- Tutela de la realización del juicio:
Como en general se prohíbe el juicio penal en rebeldía, es necesario asegurar la
intervención personal del imputado en el proceso para garantizar su completa
realización. Es posible, la adopción de medidas coercitivas respecto de aquél para
evitar que mediante la fuga u ocultación de su persona impida el normal desarrollo
del juicio.
c)- Tutela del cumplimiento de la pena:
Los actos de coerción tienen también la finalidad de asegurar el efectivo
cumplimiento de la posible condena de prisión o reclusión que se pueda imponer,
impidiendo que el imputado eluda, mediante su fuga, incluso después de conocer la
sentencia, la efectiva ejecución de la pena que se le imponga.
Presupuestos de aplicación:
Tal como está diseñada en nuestro sistema Constitucional, la coerción
personal del imputado –como medida cautelar– presupone:
1.- La existencia de pruebas de cargo en su contra (fumus boni iuris):
necesidad de pruebas para que se pueda sospechar la existencia del
hecho delictuoso y la participación punible del imputado (aparente
existencia del “derecho de punir” del estado). Y mientras más grave
sea la restricción que importan, mayor será la entidad probatoria que
se requerirá (para detención se requiere sospecha; para prisión
preventiva probabilidad).
2.- La existencia del peligro que, si no se impone la coerción, aquél frustre
los fines del proceso (periculum in mora). Para su imposición se
consultan tanto pautas objetivas (vinculadas a la gravedad de la
posible pena a imponer y a las modalidades de ejecución ej.
Condenación condicional), como subjetivas (relacionadas a la
personalidad del imputado). El Código justifica la privación de la
libertad, no obstante la concurrencia de la situación que objetivamente
la soslaya (condena condicional, pena leve) cuando existan motivos
para temer, ya sea por las características del hecho, por su conducta
precedente, o por la personalidad del sospechoso, que éste intentará
entorpecer la investigación o darse a la fuga.
REGULACIÓN CONCRETA SISTEMA MIXTO.
Situación de libertad
La privación de la libertad durante el proceso tiene
carácter excepcional, y nadie puede ser privado de su
libertad física, salvo por las causas y condiciones
fijadas de antemano por las Constitución política o
por las leyes dictadas conforme a ellas (CADH, art. 7,
inc. 2°; PIDCP, art. 9 inc. 1°) y “sólo se impone en los
límites absolutamente indispensables para asegurar
el descubrimiento de la verdad y la actuación de la
ley. El arresto o la detención se ejecutarán de
modo que perjudique lo menos posible a la persona
y reputación de los afectados”. (art. 330 del CPPSJ y
280 del CPPN).
MEDIDAS SUSTITUTIVAS
Los mismos criterios de excepcionalidad y extrema necesidad determinan
que la privación de libertad durante el proceso no deba ser impuesta
cuando sus fines puedan garantizarse mediante la imposición individual o
combinada de medidas de coerción menos gravosas (llamadas “medidas
sustitutivas”).
* En general, se reconocen como tales, el arresto domiciliario (en el
domicilio propio o el de otra persona o institución) con o sin seguridad; el
sometimiento al cuidado o vigilancia de una persona o institución (incluso
educadora o terapéutica); fijar y mantener un domicilio; permanecer a
disposición del órgano judicial y concurrir a todas las citaciones que se le
formulen; la prohibición de salir de un ámbito territorial determinado
(país, zona, región, provincia, ciudad, barrio, etc.) en el que se reside; la
prohibición de concurrir a determinadas reuniones o lugares, o de
comunicarse o frecuentar con ciertas personas; la prestación de una
caución económica (personal o real), o la asunción del simple compromiso
(caución juratoria) de someterse al proceso y de abstenerse de la
realización de actos que puedan entorpecer sus fines; abstenerse de
consumir estupefacientes o alcohol, etc..
* FORMAS DE COERCION PERSONAL REGULADOS EN EL
CODIGO PROCESAL PENAL DE SAN JUAN Y DE LA NACION.
A.- Citación
B.- Detención.
C.- Incomunicación.
D.- Arresto
E.- Aprehensión Policial O Particular.
F.- Prisión Preventiva.
* Ejecución:
Por imperio de disposiciones constitucionales (art. 18 y 75 inc. 22 CN), la prisión
preventiva debe ejecutarse con pleno respeto por la dignidad humana, y como
derivación del principio de inocencia, será cumplida en establecimientos diferentes a
los de los penados (art 313 CPPN y 365 CPPSJ), permitiéndose a los encarcelados
procurarse a sus expensas las comodidades que no afecten el régimen carcelario y la
asistencia médica que necesiten. La ley n° 24660 de ejecución de la pena privativa de
libertad de los condenados les permite gozar a los “presos preventivos” de todos los
* Cesación:
La prisión preventiva termina en forma “definitiva”
con el dictado del sobreseimiento o la sentencia
absolutoria o condenatoria firme (en este caso, la
privación de libertad cesará, si se impone una sanción
no privativa de libertad, o si se agotó por aplicación
del art. 24 del C. Penal, o se ordena la ejecución
condicional).
Termina de modo “provisional” cuando se dispone su
cesación en virtud de haberse diluido el presupuesto
probatorio exigido, o de haber desaparecido (v. gr.,
cambió la calificación legal) los riesgos que la
motivaron, o haberse extinguido el término máximo
autorizado para su duración.
* Límite máximo de duración de la prisión preventiva: (Art. 368 del CPPSJ
y ley 24.390 para Nación).
“Se dispondrá fundadamente la cesación de la prisión preventiva, de oficio
o a pedido de parte interesada, ordenándose la inmediata libertad del
imputado, cuando la misma excediera el término de dos (2) años. Este
plazo podrá prorrogarse por un (1) año cuando se trate de causas de
evidente complejidad y de difícil investigación. La prórroga que se dicte
deberá ser fundada y comunicada al Tribunal inmediato superior para su
debido control.
En todos lo casos, previo a emitir resolución, requerirá dictamen del
Ministerio Público Fiscal, quien deberá evacuarlo en el término de
veinticuatro (24) horas.
El Ministerio Público Fiscal podrá oponerse a la libertad del imputado
por la especial gravedad del delito atribuido o cuando entendiera que
concurre alguna de las circunstancias previstas en el Artículo 375º, Inciso
1º, de este Código, o que existieran articulaciones manifiestamente
dilatorias de parte de la defensa.
No mediando oposición alguna, o cuando éstas fueren rechazadas, el
tribunal podrá poner en libertad al procesado, bajo la caución que
* Fundamento y regulación legal:
No sólo la imposición de la prisión preventiva cuando no sea imprescindible
como medio de cautela del proceso, sino también su prolongación más allá del
tiempo imprescindible para tramitar y concluir ese proceso con el efectivo
resguardo de sus fines, desnaturalizarán totalmente aquella medida de
coerción, transformándola en una verdadera pena anticipada, al quitarle la
única razón que puede esgrimirse para justificarla frente el principio de
inocencia: su máxima necesidad como tutela procesal. Esta es la interpretación
que surge de la normativa internacional incorporada a la Constitución Nacional
a su mismo nivel (art. 75, inc. 22) que al establecer el derecho a ser juzgado en
un tiempo razonable, o ser puesto en libertad sin dilaciones, establece
expresamente la limitación temporal al encarcelamiento procesal.
Por esta misma razón no es posible extender la prisión preventiva más allá de
los plazos máximos de duración previstos por el sistema constitucional (o las
leyes) so pretexto que el imputado “en caso de obtener la libertad intentará
burlar la acción de la justicia”. Es que siendo el peligro de entorpecimiento de
la investigación o de fuga el argumento para imponer y mantener el
encarcelamiento procesal, a cuya duración se le impone un término máximo,
no puede volver a re invocarse como argumento para prolongar la duración
del encierro que aquel plazo quiere limitar.
PRISIÓN PREVENTIVA EN EL SIGLO 21
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La EXCARCELACIÓN es un derecho que tiene todo sujeto de recuperar su libertad
cuando los supuestos procesales que originaron su encarcelación
desaparecieron, es decir, cuando el sujeto no produce riesgo para el proceso.
* CPPSJ: ARTÍCULO 373º.- Excarcelación. Procedencia. Podrá ser excarcelado bajo
algunas de las cauciones previstas en este Código, toda persona detenida que
haya prestado declaración indagatoria, cuando se encuentre en cualquiera de los
siguientes supuestos:
•A criterio del Juez al delito, o al concurso de delitos que se le atribuye pueda
corresponderle condena de ejecución condicional…
•El período de privación de la libertad permita estimar, en principio, que de haber
existido condena hubiera podido obtener la libertad condicional …
•Hubiera agotado en detención o prisión preventiva, de acuerdo a lo dispuesto por
el Artículo 24º del Código Penal, el máximo de la pena prevista para el delito
imputado...
•No mediando sentencia se estime, en principio, que el período de privación de la
libertad ha agotado la pena que podía corresponder en el supuesto de condena.
•La sentencia no firme imponga condena de ejecución condicional o que la pena
impuesta permita la obtención de la libertad condicional…(o de libertad asistida
conf. Art. 191, inc. c del NCPPF)
CPPSJ ARTÍCULO 375º.-Improcedencia. La excarcelación o la eximición
de prisión no se concederán cuando:
- No pueda corresponderle pena de ejecución condicional.
- Hubiera sido declarado rebelde o requerida judicialmente su captura
en otro proceso por delito doloso y se encuentre vigente.
- Hubiera sido declarado reincidente en los términos del Artículo 50º del
Código Penal.
- Podrá denegarse también la excarcelación o la eximición de prisión,
cuando la objetiva y provisional valoración de las características del
hecho, las condiciones personales del imputado, la falta de residencia o
si este hubiere gozado de excarcelaciones anteriores, hicieren presumir,
fundadamente, que el mismo intentará eludir el accionar de la justicia o
entorpecer las investigaciones.
- Del mismo modo podrá denegarse la excarcelación o la eximición de
prisión a quienes resulten imputados en carácter de autores, coautores,
partícipes, instigadores o encubridores en la comisión de delitos dolosos,
con la participación de menores de dieciocho (18) años y cuya pena
privativa de la libertad exceda de un (1) año de prisión.-
*CPPN: Excarcelación. Procedencia. Art. 317. - La excarcelación podrá
concederse:
1°) En los supuestos que correspondiere la exención de prisión.
2°) Cuando el imputado hubiere cumplido en detención o prisión preventiva el
máximo de la pena prevista por el Código Penal para el o los delitos que se le
atribuyan.
3°) Cuando el imputado hubiere cumplido en detención o prisión preventiva la
pena solicitada por el fiscal, que a primera vista resultare adecuada.
4°) Cuando el imputado hubiere cumplido la pena impuesta por la sentencia no
firme.
5°) Cuando el imputado hubiere cumplido en detención o prisión preventiva un
tiempo que, de haber existido condena, le habría permitido obtener la libertad
condicional, siempre que se hubieran observado los reglamentos carcelarios.
Excarcelación. Oportunidad: Art. 318. - La excarcelación será acordada en
cualquier estado del proceso de oficio o a pedido del imputado o su defensor o
cuando el imputado hubiere comparecido espontáneamente o fuere citado…
Restricciones: Art. 319. - Podrá denegarse la exención de prisión o excarcelación,
cuando la objetiva y provisional valoración de las características del hecho, la
posibilidad de la declaración de reincidencia, las condiciones personales del
imputado o si éste hubiere gozado de excarcelaciones anteriores, hicieren
presumir, fundadamente, que el mismo intentará eludir la acción de la justicia o
* Eximición de prisión: La diferencia con la eximición de
prisión es que esta es previa, es decir, para asegurar la
libertad, también se pide al juez de Instrucción.
* CPPSJ: ARTÍCULO 374º.-Eximición de prisión.
Procedencia. Toda persona que no encontrándose detenida
se considere imputada de un delito en una causa penal
determinada, cualquiera sea el estado en que ésta se
encuentre, podrá por sí o por terceros solicitar al Juez que
entienda en el proceso, su eximición de prisión.
El Juez deberá calificar el o los hechos imputados y
determinar si con arreglo a dicha estimación es procedente
la excarcelación y por ende la eximición de prisión
requerida.
Si el Juez fuere desconocido, el pedido podrá hacerse al Juez
de turno, quien determinará el Juez interviniente y le
remitirá, si correspondiere, la solicitud.-
* Exención de prisión. Procedencia. CPPN: Art. 316. - Toda
persona que se considere imputada de un delito, en causa penal
determinada, cualquiera sea el estado en que ésta se encuentre
y hasta el momento de dictarse la prisión preventiva, podrá, por
sí o por terceros, solicitar al juez que entiende en aquélla, su
exención de prisión.
El juez calificará el o los hechos de que se trate, y cuando
pudiere corresponderle al imputado un máximo no superior a
los ocho (8) años de pena privativa de la libertad, podrá eximir
de prisión al imputado. No obstante ello, también podrá hacerlo
si estimare prima facie que procederá condena de ejecución
condicional, salvo que se le impute alguno de los delitos
previstos por los arts. 139, 139 bis y 146 del Código Penal.
Si el juez fuere desconocido, el pedido podrá hacerse al juez de
turno, quien determinará el juez interviniente y le remitirá, si
correspondiere, la solicitud.
*Tramite (CPPSJ) ARTÍCULO 378º.-Trámite. La excarcelación podrá ser concedida de
oficio o a pedido del imputado o su abogado defensor y tramitará en incidente
separado. Por igual trámite se sustanciará el pedido de eximición de prisión.-
- ARTÍCULO 379º.-Informe de antecedentes. El Juez o Tribunal previo a emitir
resolución sobre la excarcelación o la eximición de prisión, deberá contar con los
antecedentes judiciales actualizados del imputado. A tal efecto deberá requerir de los
organismos correspondientes los informes necesarios,… el que no podrá exceder de
cuarenta y ocho (48) horas.
Si vencido el término anterior no se hubiese recibido el informe sobre los
antecedentes, podrá resolverse la incidencia como si no los tuviere, sin perjuicio de lo
dispuesto para su revocación.-
- ARTÍCULO 380º.-Término. El auto que conceda o deniegue la excarcelación y el de
eximición de prisión serán dictados dentro del plazo de tres (3) y cinco (5) días,
respectivamente, que empezarán a contarse una vez cumplidas las diligencias que
fueren necesarias para mejor decidir.
En todos los casos en forma previa a emitir resolución el Juez o Tribunal correrá vista
al Ministerio Público Fiscal, que deberá evacuarla dentro del plazo de veinticuatro (24)
horas de su notificación.
- ARTÍCULO 381º.-Resolución. El auto que deniegue o conceda la excarcelación o
eximición de prisión deberá ser fundado, no causará estado y podrá ser modificado o
revocado de oficio o a petición de parte durante el curso de la causa.-
JURISPRUDENCIA CSJN :
1) Imposibilidad de invocar genéricamente que
intentará eludir el accionar de la
justicia»(«Cacciatore»; «Bonsoir»; «Lizarraga»;
«Rodríguez Landivar»)
2) Imposibilidad de invocar genéricamente que «la
personalidad moral del imputado o la pena a recaer
impedirán una condena condicional» («Lossasso»)
3) Inexistencia de delitos inexcarcelables («Napoli»;
«Hernández»)
4) Debida fundamentación en casos de excedencia
de plazos de la Ley 24.390 prisión preventiva
(«Bramajo»; «Estevez»; «Trusso»; «Massera»)
CNCP. PLENARIO 1/2008. «DÍAZ BESSONE»
•1) Es el Estado quien debe demostrar que existen razones para
encerrar a una persona durante el proceso
•2) En términos de proporcionalidad, la aplicación sistemática de un
instituto de excepción es incompatible con la Constitución Nacional
•3) En la gran mayoría de los casos, el mérito sustantivo opera no
como presupuesto sino como fundamento del encierro cautelar.
•4) Se debe garantizar que la medida restrictiva observe los
principios de: un mínimo de prueba de culpabilidad, excepcionalidad,
interpretación restrictiva, proporcionalidad, gradualidad y
subsidiaridad en la aplicación, judicialidad, provisionalidad y favor
libertatis.
•5) La existencia de peligro procesal no se presume.
•6) La gravedad del delito no justifica por sí sola una prisión
preventiva, sino que deben evaluarse otros elementos.
•7) No podrán valorarse circunstancias tales como la reincidencia, la
reiteración delictiva, la existencia de causas en trámite o la concesión
de excarcelaciones y rebeldías en procesos anteriores.
“ROA” (CNCCC, SALA III, 10/4/2015)
1)el derecho constitucional a gozar de la libertad durante el proceso (art. 18 CN)., tiene relación directa con el
principio de inocencia ( Fallos: 316:1934, “Gotelli”)
2)la prisión preventiva también tiene base constitucional (art. 18 CN) y persigue como finalidad legítima asegurar la
consecución de los fines del proceso o en otros términos evitar el entorpecimiento de la investigación o la elusión
de la justicia (Fallos: 280:297”Todres”; 300:642 “Machicote”; 305:1022 “Legumbres”; 308:1631 “Miguel”)
3)que si bien las reglas que limitan el derecho del imputado a gozar de la libertad durante el proceso son de
interpretación restrictiva (Fallos: 314:791 “Lucero”; 316:1934 “Gotelli”), la Corte no ha sentado claras reglas de
excepcionalidad, y en particular nunca llegó a declarar que hubiese alguna cuestión constitucional por el hecho de
que la libertad durante el proceso dependiese de la pena amenazada, o de la posibilidad de una eventual condena
de ejecución condicional
4)que inicialmente la Corte ni siquiera declaró que la amenaza de pena tuviese relación con la presunción de que el
imputado podría intentar sustraerse al proceso (salvo las excepciones de Fallos: 7:368 “Fiscal c/ Martìnez”; 102:219
“Abregù”)
5) que en los precedentes en los que había examinado las circunstancias objetivas que permitirían hacer presumir
que el imputado podría sustraerse a aquél, este examen ha estado disociado de la gravedad de la pena, porque las
circunstancias objetivas se examinaban como impeditivas de la excarcelación en casos en los que de otro modo
habría procedido ésta, por estar conminada con una pena pasible de ejecución condicional (Fallos: 307:549
“Cacciatore”; 308:1631 “Miguel”; 310:1835 “Stancato”; 311:652 “Gòmez” ; 312:185 “Bonsoir” ; 316:1934 “Gotelli”)
pero nunca en relación a la pena conminada para el delito, que era el primer criterio dirimente
6) que la Corte había rechazado tachas de inconstitucionalidad del régimen de excarcelación que establecía como
obstáculo el número de hechos como fundamento objetivo a una presunción de que por la pena esperada el
imputado podría intentar eludir la acción de la justicia (Fallos: 300:642 “Machicote”), o contra las pautas objetivas
del art. 380 C.P.M.P. que permitían denegar la excarcelación aunque en abstracto no estuviese excluida la
posibilidad de condena de ejecución condicional (Fallos: 308:1631 “Miguel”)
7) que la Corte no se había pronunciado sobre la constitucionalidad de las disposiciones legales que condicionan el
goce del derecho a la libertad durante el proceso a que la pena amenazada sea susceptible de ejecución en
suspenso, o que no exceda de cierta magnitud.
ARGÜELLES VS. ARGENTINA” (SERIE C, N° 288, SENT. DE 20 DE
NOVIEMBRE DE 2014).
Allí declaró: “Para que la medida privativa de la libertad no se torne
arbitraria debe cumplir con los siguientes parámetros:
i) que su finalidad sea compatible con la Convención, como lo es asegurar
que el acusado no impedirá el desarrollo del procedimiento ni eludirá la
acción de la justicia;
ii) que sean idóneas para cumplir con el fin perseguido
iii) que sean necesarias, es decir, absolutamente indispensables para
conseguir el fin deseado y que no exista una medida menos gravosa
respecto al derecho intervenido
iv) que sean estrictamente proporcionales, de tal forma que el sacrificio
inherente a la restricción del derecho a la libertad no resulte exagerado o
desmedido frente a las ventajas que se obtienen mediante tal restricción y
el cumplimiento de la finalidad perseguida
v) cualquier restricción a la libertad que no contenga una motivación
suficiente que permita evaluar si se ajusta a las condiciones señaladas será
arbitraria y, por tanto, violará el artículo 7.3 de la Convención” (confr.
Precedentes “Palamara Iribarne vs. Chile”; “ Tibi vs. Ecuador”)
Recientemente, la CIDH se expidió en el caso Norin Catriman vs. Chile,
reiterando su jurisprudencia respecto de los requisitos que se deben
cumplir para que una privativa de la libertad personal en el marco de
un proceso penal se ajuste a las disposiciones de la Convención
Americana, destacando entre otros aspectos que:
1).- Es una medida cautelar y no punitiva por lo que debe estar
dirigida a lograr fines legítimos y razonablemente relacionados con el
proceso penal en curso;
2).- Debe fundarse en elementos probatorios suficientes;
3).- Debe estar sujeta a revisión periódica;
4).- Además de estar prevista legalmente no puede ser arbitraria, lo
cual implica que debe tener una finalidad compatible con la
Convención:
5).- No puede residir en fines preventivo-generales o preventivo-
especiales atribuibles a la pena, sino que sólo se puede fundamentar
en un fin legítimo (asegurar que el acusado no impedirá el desarrollo
del procedimiento ni eludirá la acción de la justicia), y
6).- Debe tratarse de una medida idónea, necesaria y proporcional.
NUEVO CPPF
TÍTULO QUINTO: MEDIDAS
DE COERCIÓN Y
CAUTELARES
MEDIDAS DE COERCIÓN
REQUISITOS DE PROCEDENCIA DE LAS
MEDIDAS DE COERCIÓN EN GENERAL (ART. 220 CPPF)
- ART. 210 MEDIDAS DE COERCIÓN:
a) la promesa del imputado de someterse al procedimiento y de no obstaculizar la
investigación;
b) la obligación de someterse al cuidado o vigilancia de una persona o institución
determinada, en las condiciones que se le fijen;
c) la obligación de presentarse periódicamente ante el juez u otra autoridad que él
designe;
d) la prohibición de salir sin autorización previa del ámbito territorial que se
determine;
e) la retención de documentos de viaje;
f) la prohibición de concurrir a determinadas reuniones, de visitar ciertos lugares, de
comunicarse o acercarse a determinadas personas, siempre que no se afecte el
derecho de defensa;
g) el abandono inmediato del domicilio, si se tratara de hechos de violencia doméstica
y la víctima conviviera con el imputado;
h) la prestación por sí o por un tercero de una caución real o personal adecuada, que
podrá ser voluntariamente suplida por la contratación de un seguro de caución;
i) la vigilancia del imputado mediante algún dispositivo electrónico de rastreo o
posicionamiento de su ubicación física;
j) el arresto en su propio domicilio;
k) la prisión preventiva, en caso de que las medidas anteriores no fueren suficientes
para asegurar los fines indicados. (PRISIÓN PREVENTIVA COMO LA ÚLTIMA RATIO)
El control sobre el cumplimiento de las medidas indicadas en los incisos a) a j) del
Indicadores de riesgo de fuga (art. 221)
Peligro de fuga. Para decidir acerca del peligro de fuga se deberán
tener en cuenta, entre otras, las siguientes pautas:
a. Arraigo, determinado por el domicilio, residencia habitual,
asiento de la familia y de sus negocios o trabajo, y las facilidades
para abandonar el país o permanecer oculto;
b. Las circunstancias y naturaleza del hecho, la pena que se espera
como resultado del procedimiento, la imposibilidad de condenación
condicional, la constatación de detenciones previas, y la posibilidad
de declaración de reincidencia por delitos dolosos;
c. El comportamiento del imputado durante el procedimiento en
cuestión, otro anterior o que se encuentre en trámite; en particular,
si incurrió en rebeldía o si ocultó o proporcionó falsa información
sobre su identidad o domicilio, en la medida en que cualquiera de
estas circunstancias permitan presumir que no se someterá a la
persecución penal.
Indicadores de riesgo de entorpecimiento de la investigación
(art. 222)
Peligro de entorpecimiento Para decidir acerca del peligro de
entorpecimiento para la averiguación de la verdad, se deberá
tener en cuenta la existencia de indicios que justifiquen la grave
sospecha de que el imputado:
a. destruirá, modificará, ocultará, suprimirá o falsificará
elementos de prueba.
b. Intentará asegurar el provecho del delito o la continuidad
de su ejecución.
c. Hostigará o amenazará a la víctima o a testigos.
d. Influirá para que testigos o peritos informen falsamente o se
comporten de manera desleal o reticente.
e. Inducirá o determinará a otros a realizar tales
comportamientos, aunque no los realizaren.
PROCEDIMIENTO PARA LA APLICACIÓN DE MEDIDAS DE
COERCIÓN (ART. 223 CPPF)
Generalidades
Se decide en audiencia pública y contradictoria
Las partes pueden aportar pruebas
El juez dará al imputado el derecho de ser oído, con la asistencia de su defensor
(oralidad).
Sin embargo, el juez podrá convocar a audiencia unilateral previo a tomar la decisión
(Desafío para la defensa: derecho de defensa).
Las partes deben estimar un plazo de duración de la medida de coerción y, asimismo,
el plazo requerido para llevar adelante la investigación penal preparatoria
En la audiencia se discute la legalidad de la detención efectuada por la policía (art.
223 CPPN).